9 ocasiones en las que TODAS mentimos.

Amiguis de mi corazón, no nos gusta mentir, pero no nos engañemos: aquí no se libra ni Perry. Hay ocasiones en las que no te queda más remedio que soltar una trola porque la verdad sería hiriente, problemática o te metería en un sarao que pa qué, pa qué. 

Aquí una recopilación de esos momentos en los que hasta el más pintado ha mentido como un profesional:

1.Boda, bautizo o comunión. Llega tu amigui, que ha estado tres meses pensando en ese modelazo tremendo y aylamadrequelaparió: VAYA CROMO. En el peor de los casos, el cromo es la novia, que parece más bien un merengue o la chati de Farruquito. Tú sonríes y sueltas un entusiasta “¡Qué guapa vas!”, mientras te sangran las retinas.

2.Tu amiga la ha liado pardísima: se ha confundido con el mail y le ha mandado una foto de su potorro a su jefe, o alguna barbarie similar. Tú, que eres la mejor persona del mundo, pones la misma cara que si te dijera  que no  le ha dado los buenos días al portero. “Ay chica, tampoco es para tanto, eso nos ha pasado A TODAS”. ¿Y qué vas a decir? ¿Qué es la más bestia que has escuchado en tu vida y que debería emigrar a la Antártida si tuviera un pelín de dignidad?

3.Tu amiga te enseña la foto de su nuevo novio y tú sueltas un superentusiasmado “¡Qué monoooooooooo!”, porque un “Pues a ti te gusta, pero es feo de cojones” no aporta demasiado. Y además ya sabemos que lo que importa es el interior y todos esos rollos.

4.Tu madre te pregunta si se nota que ha adelgazado. “Jo, mami, PARECES OTRA”. Hombre, 300 gr. son un antes y un después en la vida estética de cualquier humano. Y de tu madre MUCHO MÁS. De la misma manera, disimulas y a lo loco cuando tu cuñada te comenta que ha ganado diez kg. “Qué dices, loca, serán tres como mucho”, y piensas “Ya te gustaría que fueran diez, lo menos has pillado veinte, chata”.

5.Los bebés son otro marronazo de los buenos a la hora de ser sinceros. ¿Cómo vas a decirle a una madre que su hijo es una mezcla de Chuckie y el bicho de Alien?. Pues nada “Ay, por favor, está para comérselo”. Sí, te lo comerías, pero porque temes que te devore él si no lo haces.

6.Que levante la mano el que no ha mentido en el sexo. No voy a entrar en lo de fingir los orgasmos que es un clásico que me apasiona por toda la carga machista que conlleva. Vamos a las nimiedades, que son más graciosas. A mí me parecería muy fuerte que alguien mintiera motu proprio. O sea, ni te preguntan y tú espetas un entusiasmado “Qué bien besas” o “Este ha sido el mejor cunnilingus de mi vida”. Eso es ser cruel, creo yo. Lo malo es cuando el contrincante te pregunta después de haberte dejado los morros despellejados (os juro que me ha pasado) o cuando queda claro que se perdió la clase de ciencias en la que hablaban del clítoris. ¿Qué si me ha gustado? MUCHÍSIMO, CARI.

7.Te has bebido hasta el agua de los floreros y tus amiguis, que están flipando con tu pedo, te preguntan si estás bien. “¿Yooooooooooooo? FE-NO-ME-NAAAAAAAAL. Mírame.”

8. Hace seis meses que lo dejamos. Paso de ese tío MOGOLLÓN. Sé que esta noche me lo voy a encontrar y por eso me he puesto lo primero que he pillado.

9. Tu novio, tu suegra o tu jefe te han invitado a comer y cocinan ellos. No has probado nada más repugnante en tu vida. Se ha pasado con la sal, está todo crudo, ha puesto ajo hasta en el helado. HOSTIA PUTA. Y cuando te preguntan si está bueno, tú aprietas la glotis y… “Qué maravilla, tú de aquí A MASTERCHEF”

Y seguro que hay más, sentíos libres de añadir las vuestras, chatas.

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Hay 4 comentarios

  1. La Sonrisa del Fénix

    Jajajajaja ¡De tus mejores posts, Sol! A mí personalmente me flipan los niveles a los que puede llegar la falsa modestia. Cuando cocinando te has pasado tres horas entre fogones pero aseguras que nada, que eso con un poco de maña y cuatro ingredientes se hace, o cuando sacas toda tu chapa y pintura y aseguras que llevas rímel y poco más (porque todas sabemos que el maquillaje supuestamente natural es el que más trabajo lleva), etcétera, etcétera. Todo sea por asegurar al mundo que somos fabulosas sin esfuerzo alguno (que sí, a veces es cierto).

  2. María

    Pues a mí lo que me fascina es cuando nos mentimos a nosotras mismas, lo típico: no me voy a enamorar, a mí lo que diga x persona no me molesta, o mi preferida, me merezco todo lo que me pase… (malo, por supuesto porque lo bueno no me lo merezco tanto) Con lo fácil que sería decirnos la verdad… y ya si eso echar alguna mentirijilla piadosa…

  3. Julia

    Querida. Te has dejafo las mentiras a los hijos. Mami. Te gusta la taza de cerámica que te hice por navidad? Mamá, a que mi amiga es muy simpática? Mamá, mi novio te cae bien, no? Tengan la edad que tengan. Tú a todo que sí, mientras por dentro opinas que tanto la taza, como la amiga o el novio son engendros de la naturaleza. Ley de vida.

  4. Virginia

    – 500gr. en dos semanas, pero… ¿te has saltado el régimen?
    – Ni un día maja, voy al pié de la letra. Es que claramente retengo líquidos porque no hay otra explicación.

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