Celébrate, mujer.

 

Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, amiguis. Es tiempo de cenas, de comilonas, de venga alcohol y glucemia a tope. Y, entre tanto sarao familiar, a veces se nos olvida celebrar lo más importante: A NOSOTRAS MISMAS.

No hablo de pegarnos la marcha del siglo, ni de emborracharnos hasta el más allá, aunque tampoco está de más arrearle una patada radical a la rutina de vez en cuando; comprobar que la bestia que llevas dentro no está muerta, sino adormilada. Dejarte la voz en el karaoke y los pies en unos reguetones de esos bien machistas y bien guarros es más que aconsejable pasados los treinta y cinco. Ni te cuento los cuarenta y cinco.

Pero no me refería a eso, queridas mías. Porque eso es fácil: solo hay que organizarlo y estar dispuesta a querer morir al día siguiente. Lo complicado es mirar padentro con calma, olvidarnos de los juicios ajenos, de TODAS las responsabilidades, de quedar bien, y decidir cómo queremos celebrarnos.

Quizás consista en una salvajada tal como apagar el teléfono o no cogerlo por el simple hecho de no tener ganas de hablar, durante un par de horas. O, a lo mejor, el día de tu cumpleaños, quieres tomarte el día libre, pasear por tu ciudad y hacerte un masaje en lugar de organizar un cenorrio y acabar más agotada que cualquier otro día.

Puede que la celebración sea mirar el mar, ver películas italianas o tumbarte en el sofá a escuchar a tu cantante favorito. O bailar como una loca aquellos éxitos de los 80 tan absolutamente horteras y maravillosos.

No estaría mal hacer una lista de todas las personas con las que quedas por inercia, con lo bien que te iría ese rato para llamar a aquella amiga que vive lejos, con la que hace tanto que no hablas porque trabajas hasta las siete, luego estás con tus hijos y el fin de semana se convierte en una vorágine demasiado salvaje como para tomarte una horita y poneros al día.

Cuántas me comentáis que os gusta escribir, que antes lo hacíais más, pero que ahora no sabéis en qué momento. Pues buscadlo, chatas, porque solo así lo encontraréis. Y, creedme, una vez le pilléis el gustillo no lo dejaréis, igual que no dejáis de respirar o comer. Escribir es una necesidad básica para algunas, la única manera de ordenar este coco nuestro, de desahogarnos, de consolarnos.

Busca cosas que hacer por primera vez. No hay nada mejor que estrenarse continuamente. Mírate, escúchate y háblate. Y hazte caso, por el amor de Dios.

Celébrate reconociendo a los que alegran tus días. Porque te hacen reír, porque te enseñan que hay otra manera de vivir, porque se atreven a decirte las verdades. Arrímate compulsivamente a los que le dan chispa a tu existencia. Los que bien te quieren NO TE HARÁN LLORAR.

Huye de los que la apagan. Ahora mismo. Sin mirar atrás.

Recuerda que este minuto, este día, esta Navidad, esta vida, no se van a repetir. Así que más te vale exprimir tus ganas, levantarte y relamer cada puñetero momento.

Nadie lo va a hacer por ti.

Feliz Navidad, Feliz Vida.

 

 

 

 

 

 

 

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Hay 6 comentarios

  1. Yo

    Estoy en un momento tal de mi vida q tu post me ha hecho llorar… cuanto razón amiga, me caeré mil veces me levantaré mil una.

    Feliz navidad

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