Llevaba tiempo queriendo dedicarle más profundidad y tiempo a este ejercicio, porque para mí es uno de esos básicos que repito una y otra vez para retomar el camino, para hacer inventario, para recordarme que es lo que de verdad quiero, cuáles son todos mis para qués.
El ejercicio del Día Ideal me ayuda a tomar decisiones porque sé hacia adónde me estoy dirigiendo. Me dibuja cómo es la persona en la que me quiero convertir y cuál es la vida que quiero vivir.
Me entrega todo el poder y, claro, toda la responsabilidad, porque soy yo la que ha de dar los pasos a la hora de conseguir todo eso que quiero.
Cuando visualizamos en detalle nuestro día ideal, activamos procesos mentales que nos ayudan a alinear nuestras acciones con nuestras metas y a entrenar a nuestro cerebro para reconocer oportunidades que nos lleven a esa realidad.