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El lado oscuro

Sol Aguirre

lunes, 05 octubre
Hace mucho tiempo que no me dedico a las sesiones uno a uno de coaching. El resto de actividades ocupan ya mucho tiempo en mi día a día y hace rato que decidí que descansar y tener vida social eran dos de mis obligaciones vitales. Pero no es nada inusual que cualquier conversación se convierta, indirectamente, en una sesión informal. No sé qué es el huevo y qué la gallina en este caso, pero es que desde chiquitita la gente me cuenta sus cosas y yo intento regalarles algo de claridad. Muy a menudo, nada más conocer a alguien, me encuentro escuchando intimidades, problemas, desasosiegos. Cuánto me enseñan esas charlas sobre el mundo y sobre mí misma. Rara es la vez en la que no descubro similitudes en nuestras vidas, aunque esté hablando con una casi desconocida. Incluso paralelismos, tan, tan paralelos que dan miedo ¿Cómo es posible que no nos conozcamos y que coincidamos totalmente en vivencias tan inusuales? Y es que nada es casualidad. Ni magia, sino ciencia. No lo afirmo porque conozca la teoría exacta, pero estoy segura de que la hay y de que tiene que ver con la percepción de expresiones invisibles, con gestos milimétricos, con nuestra necesidad no tan oculta de relacionarnos con aquellas en quienes nos vemos reflejadas, o con nosotras mismas, de una manera incomprensible y extraña. Con fórmulas que nos presta nuestro inconsciente para enseñarnos a vivir. Muchas de esas mujeres con las que hablo me enfrentan a mi presente, a mis dudas, a mis miedos. Me procuran la perspectiva necesaria para detectar sus patrones y, por ende, los míos. Para encontrar sus soluciones, que serán las que yo deberé aplicar. Para identificar sus miedos a los que, adivina, yo he de hacer frente también. Hoy hablaba con una de esas mujeres, vamos a llamarla Berta, sobre la importancia de conectar con la persona en la que queremos convertirnos. De meternos en la piel de quien ya ha conseguido lo que ansiamos. Algo así como conseguir que mi Yo del futuro le muestre a la Yo de hoy lo que le espera. Porque, en la mayoría de ocasiones, nuestra inacción viene provocada por nuestra ignorancia, porque no imaginamos la maravilla que nos espera al otro lado del esfuerzo. Curiosamente, la cosa funciona igual a la inversa. Una vez te pones en marcha en la dirección de tus sueños y abandonas el lado oscuro, no hay vuelta atrás. No eres capaz de recordar con exactitud el amasijo de miedos que te frenaba, cómo se articulaba ese monólogo interior que te contaba que no hay salida, que no serás capaz, que mejor lo malo conocido. Ves la película y a la prota, insegura, acojonada, inmóvil. Tiene tu cara, vive en tu casa, es madre de tus hijos, pero no eres tú. Tú no te permitirías esa dejadez, no pasarías de largo sobre tu propia vida, sobre ti misma. No ignorarías tus talentos, tus placeres, tu voluntad. No te pasarías todo lo que es importante para ti por el mismísimo arco del triunfo. Y le cuentas a Berta, que quiere reinventarse, que salte, que no está loca, que lo racional no es anclarse a la tristeza inmensa, sino huir de ella a toda velocidad, que tú no sabías que se podía ser tan feliz y que aquí estás, siéndolo. Berta te cuenta, cansada, que no quiere esforzarse más. Pero es mentira, porque Berta confunde esfuerzo con sufrimiento. Y tú hace tiempo que descubriste que el esfuerzo bien entendido se entrelaza con la ilusión, pero es que las dos habéis pasado mucho tiempo empujando en la dirección opuesta a vuestros sueños, y eso agota. Eso destroza. Se lo aclaras. Ella abre mucho los ojos, ni se le había ocurrido. Joder, es verdad. Os despedís planeando cómo se levantará mañana imaginando que ya es libre, porque es valiente. Cómo se felicitará mientras desayuna con su gata, frente al mar. Su café sabrá a lo que sí quiere. Las ganas le llenarán el cuerpo para que así no quepa el miedo. Os veréis al otro lado, ya mismo.

P.D.: ya sabemos que el algoritmo de Instagram nos está ocultando que da gusto y por eso quiero dejarte aquí un directo que he hecho esta semana sobre una herramienta que para mí es indispensable a la hora de superar nuestros bloqueos y pasar a la acción en cualquier ámbito. Algunos de ellos tienen que ver con el miedo a lo que los demás puedan pensar, o al fracaso, o al arrepentimiento. Todos esos bloqueos aumentan la distancia entre la vida que tenemos y la vida que queremos. Espero que este directo te ayude a dar ese primer paso que te ponga en marcha

Quiero escuchar el directo


P.D2.: si me has visto estas semanas en redes sabrás que, por fin, vas a poder disfrutar de mi podcast en formato vídeo. Ya tengo canal de Youtube, ALELUYA. Puedes suscribirte en él ya mismo haciendo click AQUÍ. Si entras antes del lunes encontrarás, simplemente, el video presentación de esta nueva etapa de “Las claves de Sol: el podcast”. Si te suscribes, recibirás un aviso cada vez que publique un episodio. El lunes podrás ver la charla con el primer invitado. Te cuento, en primicia, que es Carlos Latre. No sabes la emoción, con lo que yo admiro a esta persona. Hablamos de autenticidad, de la importancia de conocernos. De cómo todo lo importante va de dentro hacia afuera y de todo lo necesario para comunicar bien, conectar e influir de la mejor manera posible en los demás.

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Escribo estas líneas nerviosa perdida, acongojada y con una ilusión que se me sale por las orejas. Gracias por acompañarme en cada una de mis etapas, en cada una de mis locuritas. Sois la mejor tribu de la galaxia. Sol