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Reflexiones de una majara

Excusas para no dejarle

Excusas para no dejarle
  Lo sabes hace tiempo, TIENES QUE DEJARLE. Pasa el tiempo y no tomas la decisión. SIEMPRE tienes una excusa que te sirve para seguir atada a una situación que no te conviene:

No estoy tan mal.

Lo de «tan» mal pone los pelos de punta, pero ahora no te das cuenta. Querida mía, hay algunas cosas que no podemos solucionar. ESTA NO ES UNA DE ELLAS. La vida se trata de ser lo más feliz posible, no de conformarse con lo que hay.

No es un buen momento.

¿Y qué momento lo es? Romper con alguien casi nunca es agradable. Tienes que buscar TÚ la hora y el lugar para hacerlo, de la mejor manera posible. Si sigues esperando a que caiga del cielo, LO LLEVAS CLARO.

Total, no le veo casi.

Nadie te pone una pistola en la cabeza para seguir ahí. No debes conformarte con estar con alguien de quien no estás enamorada. No olvides que quizás hay alguien ahí afuera que te estás perdiendo por estar atada a alguien que no quieres ni ver.

Le quiero demasiado.

Pero no eres feliz. Así que tú sabrás si prefieres seguir ahí, infeliz, amargada y con alguien «al que quieres mucho» o echarle ovarios, irte, pasar el duelo y ser feliz pa los restos. Tú ya existías antes de estar con él, no lo olvides.

No puedo hacerle eso.

Va a sufrir. Vais a sufrir. Pero el camino hacia la felicidad a veces precisa de sufrimiento. Piensa que le haces un favor: nadie se merece que estén con él por compasión.

Los niños lo pasarían mal.

Un clásico en el caso de las parejas con hijos. Nada les hace más daño a los niños que convivir con unos padres que ya no se quieren como antes (por nombrar la menos dramática de las situaciones). Incluso si no os peleáis, los niños lo notan. La intuición infantil está MUY INFRAVALORADA. Precisamente por el bien de tus hijos debes dejarle.

Me da miedo quedarme sola.

Tu problema va más allá de tu relación de pareja. Eres codependiente y tienes que aprender a vivir sola o buscarás pareja por las razones equivocadas: para estar acompañada, para llenar un vacío que seguirá ahí a no ser que TÚ lo evites.

Creo que tiene solución.

Quizás sí, y quizás no. Tú sabrás. Pero sé honesta contigo misma, al resto nos da igual.

El problema no es él, son sus circunstancias.

Di la verdad: antes de estas circunstancias hubo otras, y antes otras, y antes otras… Y además da igual si es él, si eres tú o si es lo que sea. Serías más feliz sin él. PUNTO.

Si le dejo, lo pasaré muy mal.

Eso es así, pero llegará un día en el que empezarás a pasarlo mejor. Si no le dejas, ese día no llegará. Las rupturas son jodidas, amigas mías. Ya lo dice la canción: «No hay finales felices» pero sí pueden ser el camino a la felicidad.