Lo importante de la vida (Parte 2)

Sol Aguirre
sábado, 10 octubre
Sí, segunda parte porque hace un tiempo escribí la primera, la tienes aquí. Aunque, en realidad, me paso la vida escribiendo, en mi innumerables libretas y en mi alma, todo eso que es importante para mí en este momento de mi vida.
No hace dos meses. No hace un año.
No lo importante para mi madre, mis hijos, mis amigas.
Para mí.
Y lo importante para mí, ahora, por encima de todo es la calma. Calma no es inmovilidad. Calma es agarrar fuerte las riendas de mi vida. Sentir que mi tiempo es mío. Tener el norte claro y la brújula afinada. Los límites firmes. Tener energía. Decidir según mi criterio.
No es fácil de encontrar, la cabrona.
Entre ella y yo hay obstáculos, algunos llevan ahí toda la vida. Esos no me molestan tanto, porque he aprendido a manejarlos. Las ansias de control. La prisa. La autoexigencia extrema.
Otros van apareciendo cuando menos te lo esperas. Me obligan a cambiar los pesos de sitio para mantener el equilibrio. A enfocar mi atención hacia el lugar correcto, que es al que quiero llegar, no del que quiero salir. A respirar muy hondo y a mirarme desde fuera, porque solo desde la perspectiva llegan las decisiones correctas.
Lo importante, y cada vez más, es que mi casa sea mi hogar. Que chorree belleza. Calma, claro, otra vez. Mis vecinos no me lo ponen fácil, la verdad, porque en la calma hay silencio y a ellos eso no les mola NADA. Les toreo con mis auriculares y su cancelación de ruido. Y voy planeando la casa de mi Yo del futuro, que está a un kilómetro del ser humano más cercano.
Mi casa huele a limpio, está ordenada, es tan luminosa que parece que el sol se despierte en mi salón. Tiene chimenea, que era mi sueño. Está rodeada de verde, y eso me desemboza la sesera cuando la tengo enredada.
Mi casa desafía esas creencias limitantes que me dicen que no merezco, que con esto vale. Mi casa me ayuda a construir la persona que quiero ser.
Lo importante son los amigos, ahora y siempre, y se refuerza cuanto más sé sobre la vida y sobre mí misma. En un mes he hecho dos viajes con amigas.
Yo, que tengo la energía social a bajo cero. Que persigo la soledad como si me fuera la vida en ello.
Y no puedo estar más contenta, más feliz de que el universo me las haya puesto al ladito. Ni un solo roce en estos días de convivencia. Todo risas, complicidad, amor del bueno (incluso con las horas de retraso, con las cancelaciones de Europcar, que vaya tela…)
Lo importante de la vida es saber que no es infinita, que estar aquí es un privilegio que debemos honrar.
A mí, tener eso claro, no me da miedo, sino ganas. Impide que me deje arrastrar por la rueda de hámster, por el lado oscuro de la inercia. Me empuja a disfrutar como si no hubiera un mañana, porque no sé si lo habrá, aunque me gustaría.
Lo que sí me da pánico es llegar al final, mirar hacia atrás y darme cuenta de que no avancé, de que se me quedaron palabras en el tintero, besos por dar, canciones por bailar, conciertos a los que ir, caminos que recorrer, datos interesantes por conocer, lugares apasionantes a los que viajar, sueños por cumplir, bellezas por contemplar.
Me aterroriza llegar al final y darme cuenta de que el miedo me frenó, de que elegí la muerte en lugar del susto.
Lo importante siempre ha sido saber qué es realmente importante y arrearle un manotazo a todo lo demás. Lo importante eres tú. Soy yo. Elegir preguntándoles a tus deseos, no a tus miedos. Arrimarte a los que te elevan, alejarte de los que te aplastan.
Ocupar muchísimo espacio en tu propia vida.
Ser valiente para tomar decisiones difíciles que construyen la vida que quieres. Ser libre, para empezar, de tus propios prejuicios. Hacer todo lo posible para terminar tus días diciendo “Joder, qué bien”. Ir solamente donde te traten bien. Hablarte como si fueras tu mejor amiga.
Vivir, que no sobrevivir.
P.D.: a lo mejor, leyéndome, te ha dado por pensar que no sabes lo que es importante para ti ahora mismo. Nos pasa a todas en un momento u otro. La vida se nos arremolina y nos arrastra.
Yo estoy aquí para compartir las herramientas que a mí me han servido, y hay un ejercicio que me dio claridad y foco cuando más lo necesitaba y al que vuelvo una y otra vez cuando siento que la deriva me está atacando. Es el ejercicio del Día Ideal.
Te dejo AQUÍ:
📖 Un PDF con instrucciones detalladas para que puedas hacer el ejercicio paso a paso.
🧠 La explicación científica sobre cómo tu cerebro procesa la información y por qué este ejercicio funciona.
💭 Preguntas clave que te ayudarán a detectar creencias limitantes que pueden estar frenándote sin que te des cuenta.
🌬️ Ejercicios de respiración y conexión con el cuerpo para desbloquear tensiones y tomar decisiones con más claridad.
Espero que te sirva.
Un abrazo,
Sol
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