Lo último para el hogar: velas con olor a vagina.

Gwyneth Paltrow ha sacado a la venta en la web de su empresa “Goop” una vela que huele como su vagina. Así como lo lees, amiga. Patidifusas nos quedamos en la Fabulofi cuando leímos el titular y luego nos enteramos de que el producto valía setenta y cinco euros y se había agotado en tiempo récord. Lista de espera y todo.

Asi de entrada, la cosa da un poco de repelús, más que nada porque no es una zona que huela especialmente bien, por mucho que seas una estrella de Hollywood y sigas una dieta vegana, orgánica y rialfudi a tope. Quién está dispuesta a que un perfumista le olisquee la entrepierna para crear algo químico y parecido, es un misterio. Otro es quién en su sano juicio perfuma su salón con el aroma de un coño que, encima, es ajeno. En el caso de que haya algún fan majarón dispuesto a llevar su amor hasta sus últimas consecuencias, ¿quién te asegura a ti que ese olor coñero es el de Gwyneth?, ¿quizás un notario ha dado fe? En ese caso, aparte del perfumista, el notario habría tenido que olisquear. No lo veo, la verdad.

Lo que pasa es que la vela no huele a coño, menos mal. La vela, según su descripción “Está hecha con geranio, Bergamota cítrica y cedro, yuxtapuestos con rosa de Damasco y semilla de Abelmosco que nos hace pensar en fantasía, seducción y un calor sofisticado”. Y perdóname, no sé lo que es la bergamota, pero ni a la actriz, ni a nadie le huele a eso la zona coñil. En los buenos momentos, es inodoro; en los malos, la cosa se parece más a una pescadería que a un bonito jardín tropical.

En qué consiste el calor sofisticado, pues ni idea. A mí me suena a rollo pegajoso, lo normal cuando la temperatura se eleva, cosa que pasa cada vez que una cruza las piernas o vislumbra a Jason Momoa.

Y es que cómo son estos guiris con el tema ventas. La verdad de todo este asunto es que le enseñaron un perfume a la Paltrow y ella, en un alarde de humor asalvajado que se le debió contagiar durante sus estancias en Toledo, dijo “Esto huele como mi vagina” (pussy para los amigos). Y decidieron que iban a fabricar una vela decorativa y que así se iba a llamar. Y hay gente que está dispuesta a pagar setenta y cinco napos por un cirio en el que hay eso escrito y ya está.

Qué listos son los marketinianos yankees, aquí no estamos tan despiertos. Claro, que allí tienen a la Paltrow y aquí se me ocurre lo que podría pasar si hacemos lo mismo con Belén Esteban o Terelu Campos. Estoy segura de que el resultado nos sorprendería, con lo que nos gusta el mamoneo.

Yo creo que la cosa podría dar mucho juego si pudiéramos elegir a qué potorro famoso queremos que huela nuestra vela. Mi elección está clara: Marujita Díaz. No me digáis que no. En paz descanse, pero le pega todo. Ella tan excesiva, con esa sensualidad llena de joyas y lentejuelas. Ya que nos ponemos a crear barbaridades, creémoslas a tope.

La noticia del la vela potorrera ha corrido como la pólvora entre los chats con las amigas: que si a mí el asunto me huele a sobrasada y Cola cao, que yo soy de Mallorca y me huele a ensaimada, que si a mí a cebada porque le doy a la Mahou que no es ni medio normal… Y qué queréis que os diga, que un poquito de cachondeo nunca va mal y que viva la Paltrow por cotizar alto su coño. Aprendamos.

 

 

¿Te ha gustado? ¡Compártelo con otras majaras!



Lo último para el hogar: velas con olor a vagina.

Cosas que a mis cuarenta y cinco tengo clarísimas (parte III)

Lo último para el hogar: velas con olor a vagina.

10 year challenge: ¿estamos mejor, peor o igual?

Newer post