3 cosas que puedes hacer en 5 minutos para sentirte más segura de ti misma (no son milagros, pero casi)

Sol Aguirre
lunes, 03 marzo
Cuántas veces me preguntáis cómo ganar confianza, queridas mías. Pues entrenando, como casi todo.
En este caso no se nace, se hace.
Ganamos confianza construyéndonos cada día de nuestra vida, con pequeños pasos que generan una Tú llena de claridad, una Tú que se agarra a un eje que ha generado a base de desafiarse y cuestionarse.
Teniendo esto en cuenta, podemos intuir que una no se convierte en la Diosa de la Autoconfianza de la noche a la mañana, pero sí es verdad que hay gestos (demostrados científicamente) que en momentos de duda o canguelo nos ayudan a generar una buena ración de confianza. Nos regalan un subidón de lo más útil.
1. La importancia de la postura corporal
Somos una, amiga, no somos compartimentos estancos y, así como nuestro coco influye en nuestro cuerpo (no te cuento nada nuevo porque ya sabes que cuando te estresas te duele la cabeza y te duele la barriga y te salen cosas feas en la piel), al revés pasa lo mismo: tu cuerpo influye en tu coco.
La forma en que te sientas, caminas y te expresas físicamente envía señales a tu cerebro sobre cómo te sientes contigo misma. Por eso, cambiar lo que está pasando con tu cuerpo puede cambiar lo que está pasando por tu linda cabecita.
Cómo hacerlo:
- Siéntate o mantente en pie con la espalda recta (pechos fuera, como la Afrodita de Mazinger Z), los hombros hacia atrás.
- Mantén la cabeza en alto, como si un hilo tirara de tu coronilla y otro de tu barbilla.
- Si vas a hablar con alguien o vas entrar en una reunión, camina firme y decidida (cuál desfile de Victoria´s Secret). AQUÍ ESTOY YO, GENTE.
- Mira a los ojos a las personas con las que hablas, no bajes la mirada, no la bajeeeees.
- Sé consciente de cuál es tu expresión facial, intenta sonreís un poco aunque estés nerviosa. Sí, sorpresa, la cara forma parte del cuerpo y también influye.
- Cierra los ojos y piensa en tres momentos en los que te sentiste super segura. Pueden ser grandes logros o situaciones chiquitinas en las que te sentiste orgullosa (gestionaste bien una conversación incómoda, dijiste un no con toda la confianza, etc.)
- Revive la sensación que tuviste en ese momento. ¿Cómo era tu postura? ¿Qué estabas pensando? ¿Qué emoción predominaba?
- Si puedes, escríbelo todo en una libreta o en tu móvil para releerlo cuando necesites recordar que puedes ser una Diosa del Olimpo Vikingo cuando te lo propones.
- Ponte delante de un espejo o en un sitio tranquilo (lo que te sea más cómodo) y di en voz alta tres afirmaciones de poderío y confianza.
- Por ejemplo:
- “Soy capaz y confío en mí misma.” (que sí, que te sientes rarísima, aguanta la incomodidad, venga, dale)
- “Tengo todo lo que necesito para gestionar esta situación.”
- “Merezco que me escuchen y me valoren.”
- “Soy importante.”
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