3 preguntas que me hago cuando me siento perdida

Sol Aguirre
lunes, 17 marzo
Porque sí, me pasa. Noto que voy a la deriva, que estoy como pochilla, que el rumbo que me había marcado ya no es el que me sirve. Hay momentos en los que dudo de si el camino que estoy siguiendo o si es fruto de la falta de perspectiva. A veces estoy tan metida en el día a día que me da la sensación de que no estoy contemplando mi historia con la distancia suficiente como para tomar las mejores decisiones.
En esos momentos de duda, sé que no necesito respuestas correctas o rápidas, sino mejores preguntas.
Tenemos mucha prisa por encontrar, cuando lo que necesitamos la mayoría de las veces es claridad. Y la claridad rara vez llega de golpe, caída del cielo, amigas. Llega cuando nos damos permiso para explorar, para curiosear, cuando nos hacemos preguntas que nos ofrecen nuevas maneras de vernos y de ver la vida.
No caben en esta plataforma todas las preguntas que nos podemos hacer para sentir que agarramos las riendas de lo que somos y lo que nos pasa, así que voy a empezar por estas tres:
1. ¿Qué pasaría si en lugar de buscar respuestas, me hiciera mejores preguntas?
Todas, cuando andamos atontadillas, queremos encontrar la respuesta correcta. “¿Cuál es la mejor decisión?”, “¿Qué debería hacer?”, “¿Y si me equivoco?”
El problema con estas preguntas es que nacen del miedo y de la necesidad de control. Pero si en lugar de buscar una respuesta única y definitiva, cambio la pregunta, mis opciones se multiplican.
Por ejemplo, en lugar de preguntarme “¿Por qué me siento perdida?”, puedo intentarlo con:
✅ “¿Qué me ilusiona ahora mismo, aunque sea un poco?”
✅ “Si pudiera hacer o intentar algo sin presión alguna, ¿qué elegiría?”
✅ “Si todo esta vida mía fuera una aventura en la que mi obligación es explorar, ¿qué haría primero?”
La siguiente pregunta le da en los morros a mis miedos, porque los saca a la superficie. Y solo podemos gestionar eso de lo que somos conscientes. Lo que anda oculto nos controla a nosotras.
2. ¿Qué haría si tuviera garantizado que todo va a salir bien?
Y es que una de las cosas que más nos paralizan es el miedo a que las cosas salgan mal. No tomamos decisiones porque no queremos equivocarnos (como si eso fuera una catástrofe mundial), no queremos perder tiempo o no queremos arriesgar lo que ya tenemos, aunque lo que tengamos no nos guste un pelo.
Pero, ¿qué pasaría si supieras con absoluta certeza que lo que elijas va a salir bien? ¿Y si tuvieras al genio de la lámpara en tus manos y supieras que él se iba a encargar de que todo funcionara a la primera?
Si estuvieras en una película y alguien te dijera: “No te preocupes, el final va a ser maravilloso”, ¿qué harías diferente?
Si somos capaces de agarrarnos fuerte a esa emoción, a esa certeza, lo más probable es que las dudas desaparezcan y aparezca la verdad: lo que de verdad nos hace ilusión, lo que nos gustaría intentar, pero no nos atrevemos.
3. ¿Dónde ya tengo claridad, aunque sea en una pequeña parte?
Cuando nos sentimos a la deriva, tendemos a verlo todo como un caos. Nos vamos a los totalitarismos: todo, nada, siempre nunca. Pero la verdad es que casi nunca estamos perdidas del todo. Siempre hay algo que sí sabemos.
A lo mejor no tienes claro qué hacer con tu trabajo, pero sí sabes que necesitas más libertad.
A lo mejor no sabes qué hacer a partir de aquí, pero sí sabes qué tipo de vida NO quieres.
A lo mejor no tienes una visión completa de la vida que quieres, pero sí hay algo que te emociona.
En lugar de enfocarnos en la parte que nos falta, vamos a empezar por la parte que ya está clara. A veces, no hace falta ver todo el mapa; con ver el siguiente paso tenemos bastante. Ya aparecerá el próximo.
Voy acabando que me paso de los tres minutos, para variar.
Cuando sientas que la vida te está mareando y no sabes hacia adónde ir, recuerda: no necesitas saberlo todo ahora mismo. De hecho, eso es algo imposible. Lo que necesitas claridad en lo siguiente que vas a hacer.
Si te haces alguna de estas preguntas, me encantará que me dejes las respuestas en los comentarios.
Y si necesitas más claridad todavía, más pistas para saber por dónde tirar, para identificar los obstáculos que te impiden pasar a la acción. Si quieres crear los criterios necesarios para retomar las riendas de tu vida, te dejo AQUÍ un audio de solo 30 minutos que he diseñado para ti con dos ejercicios sumamente prácticos que uso cuando necesito volver a tomar el control y que me pase lo que quiero que me pase.
Te pido un favor chiquitín: si compartes parte de este texto en tus redes, porque crees que le puede servir a alguien, añade el enlace. Así les facilitas mucho la vida a quienes quieren leerlo y también a mí. Gracias de antemano.
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