4 preguntas para saber si tus relaciones fortalecen tu autoestima

Sol Aguirre
lunes, 09 junio
Vamos a imaginar, querida mía, que tu autoestima es una planta. La que más te guste. A mí me flipan los geranios. Ahora vamos a pensar en el tipo de jardín en el que quiero plantar mi geranio o la planta que hayas elegido.
¿Quieres tierra fértil, buena luz, bien de abono y mucho espacio para que sus raíces crezcan a sus anchas? ¿O un suelo árido, con sombras y un espacio estrechito?
Yo creo que la respuesta está clara. Cómo me gustan las metáforas.
Nuestra autoestima está, inevitablemente, relacionada con lo que nos rodea. Con las interacciones, con nuestro entorno.
Piensa en las personas con quienes pasas la mayoría de tu tiempo. ¿Cómo te sientes después de estar con ellas? ¿Más grande o más pequeña? ¿Con más energía o agotada? ¿Más relajada o más tensa?
Está demostrado científicamente que la calidad de nuestras relaciones predice significativamente los cambios en nuestra autoestima a lo largo del tiempo. Esto lo hemos experimentado, no hace falta que venga la gente lista de la ciencia a decírnoslo, pero a lo mejor así le hacemos más caso a nuestra intuición. Cuando nos rodeamos de gente maja que reconoce y valida nuestros talentos, nuestras habilidades, todo lo bueno que somos y sabemos y tenemos nuestra autoestima crece. Pero si nos rodeamos de gente que critica, que invalida, nuestra autoestima se queda pocha perdida.
Thomas Lewis, uno de esos señores listos investigadores, describe este fenómeno como “campos emocionales compartidos”, o sea, que nuestro sistema nervioso se sintoniza con los sistemas nerviosos de quienes nos rodean.
Si pasamos mucho tiempo con personas que juzgan, que viven pendientes de sus miedos, que están desquiciadas nuestro sistema nervioso se coloca en esa frecuencia.
La buena noticia es que cuando nos juntamos con gente auténtica, alegre, resiliente también nos alineamos con sus maravillas.
Todo se pega, la hermosura también.
Mira tú si esto es poderoso que un estudio ha demostrado que nuestros niveles de cortisol (hormona del estrés) se sincronizan con los de las personas con quienes pasamos mucho tiempo.
¿A que te suena? ¿A qué sí? Yo ahora mismo estoy pensando en una persona que no es que aumente mis niveles de estrés después de una semana junto a ella, es que a los dos minutos tengo los vellos como escarpias.
Ojo, eso no significa que estamos culpando a los demás por nuestros problemas de autoestima, ni que tengamos que esperar a que las personas correctas coloquen nuestra autoestima en el nivel óptimo, porque esa sintonización, ese contagio funciona en ambas direcciones. Hemos de trabajar en esto que somos.
Estamos dándonos cuenta para poder hacernos cargo. A partir de aquí, puedo preguntarme: ¿Qué relaciones estoy cuidando y cuáles no? ¿Qué límites necesito establecer para proteger mi estabilidad emocional y mi autoestima? ¿Con qué tipo de personas quiero relacionarme para estar bien?
Ya, todas estas preguntas pueden llevar a decisiones difíciles. A lo mejor hay que tener conversaciones incómodas, apartarnos de ciertas personas, buscar nuevos círculos.
Un apunte: una autoestima sanota no depende de una sola relación perfecta y maravillosa, eso no nos vale. Necesitamos un tejido de conexiones que nutra todas las caras de este poliedro que somos.
Y algo muy importante: ¿qué tipo de plantita eres tú en ese jardín? Porque en este invernadero que nos estamos montando hemos de ser responsables, saber qué hemos de poner de nuestra parte. Validar a los demás, escuchar, aceptar (que no es lo mismo que tragar), porque así no solo elevas la autoestima de los tuyos, es que esa expansión vuelve a ti multiplicada por mucho.
A estas alturas de estos tres minutos te estarás preguntando cuáles son esas preguntas de las que habla el título. Vamos allá:
- ¿Qué partes de mi personalidad escondo en ciertas relaciones? La respuesta me puede dar pistas de que esas relaciones no son precisamente maravillosas para mi autoestima.
- ¿Con qué personas me siento “en casa” versus “con qué personas parece que esté sentada en un cactus”?
- ¿Qué relaciones me agotan y qué relaciones me llenan de energía?
- ¿Qué tipo de conversaciones tengo con mi entorno? Yo creo que es muy positivo ser honesta con una misma y analizar si tengo muchas conversaciones alrededor de la crítica, la comparación, la queja o de la alegría, las buenas noticias, la ilusión. Porque esas conversaciones acaban moldeándonos y moldeando la relación con nosotras mismas.
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