Cosas que a mis cuarenta y cinco tengo clarísimas (parte III)

Sé que la culpa es inútil, no te protege como el miedo, no te da espacio como la tristeza. La culpa es la mierda. El conformismo es la mierda porque te convierte en la mitad de lo que realmente eres y te deja hecho un amasijo mediocre, gris y mate.

Dejo los libros a medias si me aburren por muy famoso que sea su autor, por muchos premios que gane, por muy bien que quede comentar su obra en una cena. Mi tiempo vale más que los galardones de gente que no conozco. Porque mi tiempo, el tiempo, es finito y esas páginas me roban otras con las que seré más feliz. Y es que ser feliz ha de ser el fin último de todas mis acciones, porque para eso vine yo a este mundo. Bailar me hace feliz, Aquaman me hace feliz, la sobrasada me hace feliz, escribir  me hace feliz.

No recuerdo quién era yo antes de escribir porque probablemente era mucho menos yo, porque no sabía que esta plenitud era posible. Sé que tengo que transformar los problemas en objetivos y los sueños en metas porque, de lo contrario, seré una tía conformista y eso es la mierda, ya lo he dicho. Nada es casualidad porque creamos nuestra realidad y hay  un orden misterioso y fabuloso a partes iguales del que poco sabemos y que nos lleva por el camino correcto a no ser que nos empeñemos en cagarla una y otra vez.

Tengo que escucharme, que contemplarme, porque soy la única linterna que tengo para hacerle caso al universo. No tengo que pedirle permiso a nadie para ser feliz, porque nadie es dueño y señor de mi libertad. Nadie. Es justo y necesario que me tome vacaciones de la gente que me rodea para tomar perspectiva, para reencontrarme conmigo misma, porque hace tiempo que me echo de menos y ni siquiera me había dado cuenta. Quién eres tú y que has hecho conmigo. También hay que tomarse vacaciones de los hijos Y NO PASA NADA. Porque la culpa es la mierda, ya lo he dicho antes.

El tiempo solo pasa, no pone nada en su sitio, a mi tampoco, así que voy a liarme a ordenar. El tiempo tampoco cura. Curan las ganas. La vida también pasa y qué miedo mirar atrás y darte cuenta de que decidiste no decidir. Te lanzaste sobre el conformismo y el conformismo es la mierda (sí, otra vez). La amistad mueve el mundo, y si no es tu caso, revisa, algo está mal.

No hay nada malo en afirmar con vehemencia que Jason Moma está buenísimo, que Idris Elba está buenísimo, que Richard Madden está buenísimo, que me gustan los tíos que están buenísimos. Porque así de superficial soy. A quién le importa, qué más me da, a mí chimpún. Ayudar a otros a ser felices es celestial, y para conseguirlo he de saber de que estoy hablando, porque si estoy amargada perdida no le alegraré la vida al de enfrente.

Lo de criar hijos es muy difícil y muy fácil: no les jodamos la vida. Con eso basta. No hay que compararse con la de la revista, sino con la del espejo. Quién era ayer, quién soy hoy. Me equivoco, me olvido, me tropiezo. Déjate de hostias. Siempre arriba, siempre adelante.

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Mil deseos.

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Hay 8 comentarios

  1. Feliz

    A mí también me hace feliz aquaman, de eso va la vida, de ser feliz con lo que te hace feliz y dejarse de pendejadas

  2. Rosa Angel

    ¡¡Qué subidón!! Di que si. Pisando fuerte y pa’lante, que nos lo hemos ganado.

  3. Beatrice

    Este “orden misterioso y fabuloso que nos lleva por el camin correcto” para mi ha sido un Cancer. Todavia no encontrè El Camin correcto pero el cancer me puso en marcha y se que un dia lo encuentraré este camin porque cuando te das cuenta veramente que tu Vida es como una hoja entonces te agarras, porque tu vida tiene que tener un sentido para TI y nadie mas.

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