Dos libros para entender por qué te cuesta tanto priorizarte

Sol Aguirre
lunes, 02 febrero
Ando estos días sumergida en la lectura de “Los interesantes”, un libro que, como siempre, me recetó mi adorada Laura Riñón, de Librería Amapolas. Cuál es mi sorpresa cuando veo que, en esa novela, mencionan “El drama del niño dotado” de Alice Miller, un libro que me recomendó mi psicóloga hace ya mil años y que yo, a su vez, he recomendado por activa y por pasiva, porque me parece un imprescindible a la hora de entender las conductas, las creencias y las mierdas de muchas de nosotras.
De ahí surgió la idea de este artículo de hoy, porque hay lecturas que quizás no son cómodas ni fáciles, pero sí deberían ser obligatorias, porque nos ayudan a entender por qué somos como somos.
Ponen palabras a nuestras incomodidades.
El primer libro es El drama del niño dotado, de Alice Miller.
El segundo, Madres arrepentidas, de Orna Donath.
Aparentemente hablan de cosas diferentes.
Uno de la infancia.
Otro de la maternidad.
Pero la verdad es que hablan de lo mismo.
El drama del niño dotado pone el foco en la capacidad que tenemos para adaptarnos emocionalmente (y aquí no considero la adaptabilidad como algo positivo).
Muchas éramos niñas sensibles, inteligentes, responsables. Niñas que “no daban problemas”. Súper obedientes.
Niñas que aprendieron demasiado pronto a detectar qué necesitaban los adultos y a convertirse en eso mismo dejando de lado su identidad y sus necesidades, porque a esa edad, el vínculo es imprescindible para sobrevivir.
El problema es que esa habilidad, tan aplaudida mientras nos portamos la mar de bien, se convierte en una trampa silenciosa cuando crecemos: no sabemos identificar lo que realmente queremos, nos devora el miedo a decepcionar, nos carcome la culpa al poner límites, nos autoexigimos hasta límites insospechados.
¿Te suena?
Madres arrepentidas entra en un terreno todavía más peliagudo.
No porque ataque la maternidad, sino porque se atreve a mencionar algo que el discurso dominante no permite: que hay mujeres que, aun queriendo a sus hijos, se arrepienten de haber sido madres.
No son monstruos, son mujeres que tomaron decisiones que obedecen a un marco cultural donde la maternidad no se cuestiona, se da por sentada. Por defecto, serás madre.
Aquí el foco no está en si tener hijos es bueno o malo, lógicamente, sino en la ausencia de elección real.
En lo poco que las mujeres se preguntan, con toda la información y la honestidad, si esa es la vida que quieren.
En lo difícil que es admitir que eso no es lo que quieres cuando ya no hay marcha atrás.
Por cierto, te dejo aquí el episodio de podcast en el que te hablo de tres verdades sobre la meternidad sobre las que no suele hablarse.
A lo que íbamos, ambos libros hablan de vidas vividas desde la adaptación.
Desde el tengo que.
Desde la expectativa ajena.
Uno explica cómo aprendimos a desconectarnos de nosotras para no perder el amor de nuestros cuidadores.
El otro cuenta qué pasa cuando esa desconexión se alarga durante décadas y se convierte en decisiones irreversibles.
No son libros que busquen culpables.
No demonizan a ni a padres, ni a madres, ni a hijos.
Lo que hacen es poner palabras donde normalmente hay silencio.
Miran de frente asuntos que normalmente evitamos ver.
Están llenos de honestidad
Y la honestidad, aunque nos duela, es el primer paso imprescindible hacia una vida más libre.
P.D.: si te apetece compartir este artículo en Instagram, porfa, añade el enlace. Les facilitas mucho la vida a quienes quieran leerlo y a mí también, GRACIAS.
P.D2.: Hablando de libros, el próximo 14 de febrero, a las 12:30, tendré el honor y el gustazo de presentar con Paulo G. Conde su última novela “Las ventanas sin rejas” en la librería “Amapolas en octubre”. Si estáis por Madrid, será un gusto veros. No se puede reservar plaza, así que yo, de vosotras, iría un ratito antes, abren a las 12. Allí tendréis ejemplares, claro.
Si no andáis por los madriles, podéis leer la sinopsis y comprar AQUÍ la novela.
No sabéis la ilusión que me hace esto y lo nerviosa que estoy. Y lo que me encantó la historia que nos cuenta Paulo en la novela, porque él siempre encuentra la manera de rascar debajo de la superficie, de contarnos mil historias en una sola, de reflejar lo maravilloso y lo miserable del ser humano para que reflexionemos sobre ello.
P.D.3: si eres de las que se ha sentido identificada cuando hablaba de que no sabemos lo que queremos realmente porque nos hemos ido adaptando en lugar de decidiendo, quizás te sean de utilidad estos cinco ejercicios que he creado para reconectar con tus deseos, para validarlos, para poner claridad y para honrar tu divina voluntad.
Si quieres:
- Dejar de justificar eternamente lo que quieres ahora o lo que ya no quieres.
- Dejar de postergar tus deseos y darles prioridad, al fin
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