El secreto de mi constancia

Sol Aguirre
sábado, 28 diciembre
Durante años, fui víctima total de la perfección. Notas perfectas en el cole, que no se saliera un solo pelo de mis coletas, comportamiento impecable en clase y en casa. Ni una mala contestación, ni una impuntualidad, ni una travesura, ni unos deberes sin hacer JAMÁS.
En aquel momento me parecía la única opción posible. Desde la mirada adulta de ahora veo la cosa muy diferente: estoy convencida de que esa niña de las coletas vivía en la tensión constante de sentir que, sin ser perfecta, no valía y, por lo tanto, no la querrían.
Una pena.
Siendo niñas, nuestras opciones se reducen mucho, porque no somos independientes, no tenemos información, no somos libres.
Pero esta Yo de casi 52 puede elegir salir de ese patrón, puede decidir que vale por lo que es, no por lo bien que hace las cosas. Y puede acercarse solamente a quienes la valoran por la persona en la que se ha convertido. Una que persigue el bienestar, no la perfección.
Probablemente por todo esto ahora me agarro fuerte a la imperfección, a las preguntas que me revelan de dónde sale mi comportamiento. A alcanzar mis objetivos olvidándome de lo cómo los demás los valorarán y abrazando la constancia, que es algo mucho más relajado y amable.
Vivimos creyendo que, para avanzar hacia nuestras metas, tenemos que hacerlo todo perfecto: la mejor estrategia, el momento ideal, el resultado impecable.
¿Cuál es el problema de este enfoque?
Que es imposible, por eso nos frustra y nos paraliza, claro. Porque antes de empezar ya sentimos que no estaremos a la altura. Y la importancia de estar a la altura es algo que nos han inoculado, sin que lo hayamos cuestionado en ningún momento. Sin que hayamos vocalizado ni un solo ¿Para qué?
Por suerte, resulta que la perfección no es un requisito para avanzar, sino un lastre a soltar. Y resulta que la verdad es esta: la constancia no llega al hacerlo todo bien, sino al estar dispuesta a hacerlo mal si es necesario. Porque cada pequeño paso imperfecto nos acerca a algún sitio, mientras que esperar a que llegue el momento perfecto nos deja eternamente en la línea de salida.
Este proceso implica estar dispuesta a hacer mil cosas imperfectamente, levantarnos cada mañana y decirnos: hoy voy a hacer un montón de cosas mal, porque de lo contrario jamás avanzaré.
Hemos de darles de hostias a las malditas expectativas: escribamos con errores, equivoquémonos al tomar decisiones, impartamos una charla regulera. Porque cada versión imperfecta nos enseña algo y nos acerca a lo que queremos ser.
Hacemos lo que podemos con lo que tenemos, pero hacemos.
Renunciar a la perfección no significa conformarme con lo mediocre; significa entender que lo perfecto NO es necesario para progresar. Cada vez que dejo de lado esa presión, me permito actuar, y actuar es lo que me mantiene en movimiento.
Recordemos que lo que provoca el cambio no es pensar y pensar y planear y planear. Es la ACCIÓN.
Y recordemos que la constancia no nace de la perfección, sino de la repetición. De aceptar que algunos días harás las cosas a medias, otros días cometerás errores, y otros simplemente no saldrán como esperabas. Aún así, sigues adelante, porque cada cosa que haces suma, ya sea pequeña o errónea.
Cuántas me habéis dicho que os repetís constantemente este mantra: MEJOR HECHO QUE PERFECTO. Lo único que importa es que des el primer paso, y luego el siguiente, y el siguiente.
Al final, la constancia es la suma de mil imperfecciones que te llevan más lejos de lo que nunca imaginaste. El blog en el que empecé era una cosa horrible que yo hice sin tener ni idea de WordPress, mis primeros artículos eran horrorosos, mis clases estaban desestructuradas.
Qué maravilla, porque sin todo eso yo no estaría aquí, viviendo cosas que no aparecían ni en mis mejores sueños.
Ojalá mi experiencia te sirva para despojarte de esa autoexigencia dañina que tensa y castiga, y abraces el compromiso con tu divina persona, ese que te llevará hasta donde tú quieras.
En la nueva formación en mi membresía voy a compartir las claves que me han llevado de vivir en la tensión y el estrés de la autoexigencia y las ansias de perfección hasta la libertad que me da el saberme suficiente y cumplir los compromisos conmigo misma. Que me permite ser todo lo constante que precisan mis objetivos desde el equilibrio y la calma.
Solo te puedes apuntar a mi membresía hasta el 6 de enero, ese día se cierran las puertas y se volverán a abrir el 1 de julio.
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Qué dicen las suscritas a mi membresía “Té con Sol”:
Maravilla de sesión!! Información directa, precisa, concisa y llegando al centro de la diana 🎯. Como siempre, me encanta!! Sol eres magnífica en lo que haces, que es cambiarnos la vida. Ahora a por los ejercicios y deseando ver la siguiente grabación para trabajar valores. Mil gracias Sol!!
Solamente darte las gracias. Increíble comparto contigo mi palabra final que es TRANSFORMACION. Ya he empezado a escribir compromisos conmigo misma y los he firmado
Gracias Sol por esta sesión, mira que te he escuchado algunas cosas anteriormente, pero siempre me sorprendes y me sorprendo escribiendo alguna frase tuya que me hace clic en ese momento, la forma que tienes de transmitir es impactante…como siempre te digo, gracias por tanto
Gracias! 🤗 Mi palabra para ésta sesión, orden, porque el simple hecho de escucharte ya me ordena por dentro ❤️
Gracias Sol por la sesión del sábado, qué maravilla escucharte decir tanto y tan bueno y ¡¡buena nota que tomé!! Un placer estar en tu membresía con tanto, tan VALIOSO. GRACIAS
He detectado un monton de creencias, y patrones que me estaban estorbando. Poder trabajarlos ha sido liberador y super poderoso.
Estoy empezando a tomar decisiones por mí misma, y eso antes era impensable!!
Impresionante, desde el primer minuto hasta el último. ¡Gracias, de corazón!
Tienes aquí toda la información de “De la intención a la acción: sé la dueña de tu disciplina y tus hábitos”, donde en seis sesiones, una mensual de enero a junio, identificaremos las barreras que te bloquean y aprenderás a construir una base sólida para cumplir con todo lo necesario para que te pase lo que quieres que te pase.
Las inscripciones a la membresía, tanto en su modalidad mensual como en la anual (con la que te ahorras dos mensualidades) se cerrarán el 6 de enero y no volverán a abrirse hasta el 6 de julio, cuando haya finalizado esta formación.
Te doy, de nuevo, las gracias por acompañarme y te deseo un feliz sábado,
Sol
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