El sutil arte de mandar a la mierda

Cuántas veces nos habremos contenido ante la salida de tiesto de conocidos o desconocidos. En nuestro coco, un VETE A LA MIERDA gigantesco hacía temblar nuestras neuronas, pero no nuestra lengua. Eso no se dice, eso no se hace.

Hablaba el otro día con un amigo sobre nuestra incapacidad para ignorar a aquellos que no merecen nuestra atención, ya sea por su desinterés en nosotros o porque su interés nos provoca malestar. Le decía que aprendemos a manejarnos en las relaciones en nuestra más tierna infancia, con nuestros padres, y que el resto es solo una repetición de esos patrones, a no ser que lo solucionemos, claro. Nadie nos contó que, ante el abandono de un progenitor, podemos mandarle a la mierda y decidir, como consecuencia de su pasotismo, que si él o ella no quieren ejercer de padres, nosotros no queremos ser sus hijos. Las Navidades las pasas con tu tía Rita. Nadie nos dijo que podemos enfadarnos con ellos ni que no tenemos la obligación de asumir como propias las obligaciones de las que ellos no han sabido o no han querido hacerse cargo. A la mayoría, nos educaron para ser comprensivos incluso con lo incomprensible. Y así nos va.

Cuántas me mandáis mensajes contándome que no sois capaces de salir del bucle de una pareja de mierda. No me trata bien, no soy feliz, me es infiel, tiene otra novia. Y tú ahí, aguantando cual jabata. El estandarte máximo de esta majaronería (lo siento, pero lo es) es el convencimiento de que vas a poder ayudarle o de que un día cambiará. Venga, va, amigui.

Más de lo mismo con algunos amigos: que si son absorbentes, que solo habla de sus rollos, que hay que hacer lo que quiere porque, si no, monta un pollo. Y toda la pandi sometida a los designios de una sola persona. No digáis ni mú, que la lía parda, que quizás no me hable nunca más. Pues mira, qué alivio, maja.

Y podríamos extendernos hasta el infinito añadiendo compañeros de trabajo, jefes, profesores de tus hijos, padres de tus alumnos. No somos capaces de poner a los demás en su sitio porque no sabemos ponernos en el nuestro. Y, ojo, que servidora es la primera que entona el mea culpa. Y nunca mejor dicho, porque la maldita culpa es la que amputa nuestra capacidad para cabrearnos con razón y ponernos el mundo por montera. Sentirse culpable es mucho más bonito socialmente que andar mosqueada como una cabra. Desquiciada, histérica, que contigo no se puede hablar. Y tú vas y te lo crees. No soy razonable, yo también tengo lo mío, voy a agachar las orejas, será lo mejor.

Hoy leía un artículo sobre famosas que, tras una ruptura o infidelidad pública de su contrincante, se ponían un modelazo de la muerte. Ahí estaba Lady Di con su vestido negro, divina, el día en que su maridín iba a confesar que se había tirado a la Camilita durante años (que es que manda huevos…) o Katie Holmes, la semana pasada, con un sujetador de quinientos dólares tras romper con Jamie Foxx. El redactor habla de venganza y, sinceramente, ojalá se equivoque y, en realidad, fuera solo una manera de sentirse mejor, de decirse al oído que son válidas por sí mismas, sin necesidad de que un atontao (por muy príncipe que sea) apruebe tus movimientos. Si vengarse es equilibrar la balanza, ya me dirás tú cómo narices equilibras el egoísmo, la traición o el dolor. Ni falta que hace. Lo que sí necesitas es mandar a la mierda, en general: a él, a las cosas que echas de menos y que no van a volver. Puede que nunca existieran, que la mente es muy cabrona. A la mierda esa que eras mientras aguantabas carros y carretas. Mientras ella siga ahí, nada bueno puede pasar. A la mierda tu vida anterior, con la de novedades que hay en el mundo, esperándote.

A la mierda la contención, la discreción y la cobardía. A la mierda el sometimiento, los chantajes y el funcionariado emocional. A la mierda la mediocridad, los envidiosos y los manipuladores.

A la mierda.

 

 

 

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Me va todo tan bien que tengo miedo.

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Hay 10 comentarios

  1. Ana

    Bravo bravo y bravo !!!!! A la mierda pero d verdad y para siempre !!! Muchas gracias guapa, me ha encantado! Beso

  2. Nuria

    A la mierda con todo lo que nos moleste, nos presione y nos mantenga en la oscuridad.

    Pero un a la mierda nacido no desde la desesperación, sino desde el pleno convencimiento de que sólo te haces falta a ti, porque eso es lo que nos da toda la fuerza para mandar a la mierda lo que no nos interesa.

    1. Maita

      Acabo de separame, despues de tres años pensando que joder, que con 50 palos quiero seguir teniendo vida sexual, que no quiero estar amrgada, que tengo planes, fuerza y ganas de vivir. Y estoy feliz! Me acabon de zampar una pizza con mis dos perras, despatarrada en mi sofá y he pensado “joder, que bien”. Y en 15 dias me voy a London con mi hermana, a London, que llevaba años soñándolo. A vivir!!!!

  3. Loulou Lafayette

    Éste artículo es de lectura obligada, y em muchos casos por prescripción médica. La seguridad social se ahorraría una pasta en ansiolíticos. Grande Sol!! 👏👏👏👏👏

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