Cosas que me pasan

Hijos adolescentes: el gran festival. 

Hijos adolescentes: el gran festival. 

Este es uno de esos textos que surgen más desde la duda y el desconocimiento que desde la intención de aportar luz. Aquí, la que necesita una bombilla tamaño gigante es servidora. Qué alguien me diga cómo se hace esto, porque yo no tengo ni flores. 

Y es que, por mucho que nos digan, no te imaginas lo dura que puede ser la maternidad en general y la de un adolescente en particular. Dos en mi caso. Toma ya. 

Medito cada mañana nada más despertarme para conseguir un extra de paciencia y rollo zen, para convencerme de que hoy el día transcurrirá en paz. Siempre en mi eje, no gritaré, ejercitaré mi paciencia, practicaré la comunicación no violenta. Tengo herramientas, que soy coach, joder, que yo sé de qué va esto.

Cinco minutos me dura el rollo pacífico, a veces menos. Porque la capacidad de mis retoños para acabar con el silencio y la paz mental es muy superior a la mía por mantenerla. Hay que reconocerles esa habilidad. Es bajarse de la cama y empezar la batalla.

Respira, Sol, respira. 

 

Y aquí están los gritos del mayor.  

 

Respira.  

 

Y los golpetazos del pequeño.  

 

Respira, hoy lo vas a conseguir. 

 

Y más gritos. 

 

Ni respiraciones ni hostias, desquicie matinal conseguido. OTRA VEZ. 

Creo que la cosa sería más llevadera si yo lo hubiera sido menos, es decir, cuando uno la ha liado parda entiende mucho mejor que otro lo haga. Supongo. O al menos esa es mi conclusión cuando me desahogo con mis amigos tras la enésima salida de tiesto de cualquiera de mis vástagos y me confirman que ellos también se pasaron las normas por el jander en multitud de ocasiones. Les restan importancia porque sus gamberradas de adolescencia no les han impedido ser adultos felices y responsables, que es todo lo que uno debería querer ser. 

Me pregunto de dónde sale tal impermeabilidad en cuanto a los valores que una les intenta contagiar y tal inventiva a la hora de crear conductas tocadoras de pelotas, ovarios en este caso.  

Cuánta frustración, amigas. Qué sensación de que todo tu esfuerzo y tu cariño resbalan retrete abajo. Qué puto agotamiento. Y la culpa, claro, contándote que podrías hacerlo mejor, que en algo estás fallando; que eres una histérica porque tampoco es para tanto, pero que no te descuides un pelo porque en cualquier momento lo es. La culpa, tan inútil y tan molesta.

Repito: qué puto agotamiento. 

La naturaleza es sabia y me hizo abstemia, porque si no, aparte de harta estaría alcoholizada.

Lo que nos faltaba era el confinamiento del 2020. El planeta andaba de lo más relajado, pero yo curraba doce horas al día, cocinas y limpiezas aparte, mientras recibía llamadas de los tutores porque mis vástagos no se conectaban al puñetero Zoom. Todo ello aderezado por un precioso coronavirus que me robó el gusto y el olfato y la energía. Conectarse al cole no, pero cargarse un iPad y un Mac, eso sí. Ya os digo que el coronavirus en mi confinamiento fue lo de menos. 

Y es que es que querer a veces no es poder cuando entra en juego la voluntad de otro ser humano en edad de comprobar límites a todas horas. Cuando la realidad es que nuestro poder acaba donde acaba nuestra persona y lo único que cabe es seguir en línea recta, machacando las tres famosas ces: coherencia, consistencia y constancia. Y rezar, o lo que sea que hagamos los ateos en lugar de rezar, para que todo eso surta efecto. Y procurarte un entorno que te entienda, te apoye y te abrace y no te juzgue cuando maldigas y despotriques y te desesperes. Y tomarte la vida con humor y autoamor, porque no hay mal que cien años dure (ni cuerpo que lo resista, ojito).

 

Comments (30)

  • Dura etapa querida y consejos vendo que para mí no tengo y lo mejor es pensar precisamente lo último que has escrito, por suerte todo pasa y después se le saluda. La realidad es que los primeros que no se aguantan son ellos y mientras dura su “aborrescencia” somos el enemigo. Mucho mucho ánimo y toneladas de paciencia Sol.

  • Madre mía. Gracias Dios porque me consuela ver que alguien como tú vive lo mismito que yo y que no soy la única desquiciada a ratos en este mundo de la adolescencia . Yo era así de complicada ? Tenía esas montañas rusas en mi vida ? Pues se me ha olvidado la verdad jajaja

  • Los gritos, los griiitos, los GRIIIITOOOOOSSS!!! 😭😭 Y todo el día chinchándose🤦‍♀️🤦‍♀️ Mi esperanza es que pasará 🤣🤣🤣 Palabras sabias de mi padre: ” tienes un enfermedad que se llama juventud, y eso sólo se pasa con el tiempo”. Lo que más me dijo durante mi adolescencia.

  • Totalmente de acuerdo tengo tres, de 15 años para arriba …. hoy no me mires, no me apetece, no te contestan llamadas … mañana ya veremos esto es una montaña rusa 🎢🎢🎢
    Por cierto esta mañana me acaba de decir la de 15 que hoy está muy bien vamos a aprovecharlo 🥳🥳🥳
    Ánimo madres y padres 💪🏻😘😘😘

  • Estoy igual me levanto con el proposito de tener un dia precioso y los 10 primeros minutos cuando se levantan ya empiezan las peleas, un horror la adolescencia para una cabeza adulta armada besos y mucho amor

  • Lidiando con 3 , 15 , 13 y 13 años … El mayor ya me ha dejado de odiar , ahora me odia uno de los mellizos …pero después de sufrir mucho con la primera adolescencia , creo k solo hay que respirar , acordarnos de nuestra adolescencia y pensar que todo lo que hemos hecho hasta ahora está ahí !!! Y que volverán , como hemos vuelto todos

  • Me siento tan identificada…preguntándonos constantemente qué hemos hecho mal? Qué no le ha llegado? y rezando y confiando que en alguna parte de su ser haya calado y salga algún día lo que hemos intentado sembrar…
    Para él no sabemos nada, no entendemos nada de la vida, en fin, supongo que pasará y volverá aquel maravilloso hijo que tenía…
    Gracias por tanto, por estos artículos, por Sofía, por tu instagram…cuantos buenos ratos!!

  • He parado y te he leído con mucha atención… yo soy madre de una niña de 13 y educadora social de muchos niños y jóvenes a lo largo de mis últimos veinte años. Y ya sabía yo que no llevaba mucha ventaja pero esperaba tener algunos ases y para nada de nada.
    Mi hija es un reto, los sentimientos de culpabilidad son otro reto, haber perdido a su padre por un cancer hace dos años, otro más… y todos mis valores y enseñanzas con sus valores y aprendizajes otro reto más grande todavía.
    Procuro recolocar cada día y tener mis amigas para compartir enfados, miedos y risas de mi hija y de mi misma. Procuro usar la palabra responsabilidad para lo que depende de mi y de ella y no fustigarme con cargas innecesarias… peeeeroooo aquí estamos. Haciendo terapia para mejorar nuestra relación. Porque ser madre es un reto y ser hija y adolescente también.
    Energía para todas aquellas que estamos en el camino!

  • Que etapaaaaaaa!! La comparo con montarse en la montaña rusa, la más alta del mundo (que tiene 139 metros de altura y puede alcanzar los 206 kilómetros por hora, pero está en EEUU, así que mejor lo comparo con la Lanzadera de Parque Warner, jajajaja. Tomémoslo con humor !!
    Pues así es la adolescencia, un sube y baja emocional que no hay quien lo entienda.
    Por aportar algo de luz, a mi me vienen genial dos cuentas en Instagram que hablan sobre la adolescencia y me ayudan mucho @adolescencia_positiva y @miadolescenteyyo

    Ánimoooooo

  • Uff yo cada día me digo a mi misma qué soy super afortunada porque siendo también madre soltera, mi hija, adolescente de momento (y lo digo así susurrando) en general es buena. Alguna contestación que no toca da. Pero no acaba con mi paciencia verdad. Es más de hacer sin que le tenga que decir nada y salvo en contadas ocasiones no fuerza para ver hasta dónde llega mi paciencia. Así que en eso soy afortunada. Pero te animo porque la adolescencia se pasa como todo.
    Y todo eso que tratas de enseñarles y qué crees que no está generando poso sí lo está generando porque los niños aprenden de nuestras actitudes así que seguro que al final verás que lo has hecho muy bien. Sobre todo tú. Gracias por escribir siempre cosas que son verdad y que nos pueden pasar a todas.

  • Sol efectivamente hay que vivirlo…..y cuando depende sólo de 1 persona, creo que tiene un mérito ENORME, yo he pasado y paso también lo mío….. Un abrazo infinito y darte las gracias por todo, sacas sonrisas, luces y GANAS. MIL BESOS

  • Hola Sol, siempre que nos hablas de tus hijos, das la impresión que la maternidad es un tema que te cuesta de encajar en tu vida. Te entiendo perfectamente, porque para mi es una opción que siempre he descartado, a pesar de que estoy cansada de escuchar que es lo más bonito de la vida, que no lo dudo, pero no estoy dispuesta a aceptar tal responsabilidad y sacrificar mi libertad. Tenía miedo que al hacerme mayor, me arrepentiría y me ha pasado al revés, cada vez estoy más convencida y contenta de mi decisión, al menos para mí. Pero respeto que otras personas digan que es lo mejor que les ha pasado en la vida. Cada una somos diferentes y todo es respetable. Hay muchas opciones de vida y cada una elige la que mejor le conviene.

  • Buenas tardes Sol.

    Me llamo Azucena Romero, vivo en Lepe (sí, Lepe existe 😉) y tengo dos hijos preadolescentes de ambos géneros.

    Me ha encantado leer tu artículo, me siento muy identificada y entendida. Compartimos experiencias y argot, has descrito la situación tal y como suelo hacerlo yo.

    Probablemente te digan esto muy a menudo, pero eres de las pocas personas que han sabido conectar con mis emociones. En general, soy yo la que escucho y aconsejo, la que atiende, orienta y dialoga, con mis amigos y con mis pacientes…

    Imagínate!!!! Soy psicóloga y me va muy bien laboralmente, así que puedes hacerte una idea de la frustración que siento cuando llego a casa, tras un productivo día de trabajo y me encuentro a mis dos terroristas que surgen de las esquinas y están al acecho. La niña con las hormonas dislocadas y unos altibajos emocionales tipo montaña rusa, lo mismo llora que te lanza una mirada asesina y el niño… “empanao”, no se entera en que día vive, literalmente, lo mueves y caen bellotas, se le caen las cosas, choca con los marcos de las puertas y por supuesto, nunca tiene deberes.

    Y es que en mi casa no soy psicóloga, soy mamá y por supuesto, no tengo ni idea de la vida, ni de lo que les pasa, sólo quiero arruinarles su existencia con tareas tan ingratas como que arreglen su cuarto o coman con la boca cerrada (algo que, hasta ahora, habían hecho). A veces tengo ganas de vapulearles mientras grito “Sal de ahí, Satán, devuélveme a mis hijos”.

    En fin, que tengo que trabajar, a diario, técnicas de autocontrol y tirar de repertorio de experiencias profesionales con otros progenitores, para autoconvencerme de que esto es solo una etapa… Que esto acabará.

    Así que, otra vez, muchas gracias por tu testimonio, ha sido una bocanada de aire fresco

  • Jajajaja!!!…me mondo…tranquila, asi estoy yo todos los dias con mis dos hijoz de 12 y 14…salvo cuando se los lleva su padre su finde (es estoy gratamente separada hace 5 años) y veo el cielo abierto para, sobre todo, poder tomarme 3 cervezas, un gin,como dice mi amigo alemán, y coger fuerzas para cuando los hij…de p…vuelvan a alterar mi breve modo zen…

  • No tengo ningún consejo que darte, mucha solidaridad, eso sí. Sólo te sugiero que, cuando termines tu meditación, hagas un acto de entregarlo, pide ayuda al universo, al infinito o a lo que tu sientas. Un abrazo.

  • Pensé que yo era la única. Jodida cuarentena acabo con mi salud mental, no por el encierro ni el virus…Sino por encerrarme en la jaula con dos fieras…Un varoncito de 14 años, mierdecilla con testosterona a millón y una niña de 10, más jefa y puesta que yo. Se saltaron todas las reglas y horarios. Hora de dormir, no comer en la cama, hora bañarse, en fin…Que mis gritos se oían en la azotea…Me consuela que haya más, igual, lo siento…Empatia en las malas. jejejejee

  • A mi me ayudo mucho leerme “como-Hablar- con tu Adolescentes para q t Escuche- y como Escuchar para q t hablen” de dos escritoras. Te va a sorprender la tecnica y doy fe q funciona. Facilito de leer. Suerte!!!

  • Mi vida tal cual, la de ahora, la de la pandemia, la que me espera aún varios años. Ánimo me digo a mí misma, ya escampará, pero, ¿en qué estado quedaré después de este tsunami? Eso sí que no lo sé.
    Gracias Sol, por cómo pones en palabras todo lo que nos martillera el cerebro

  • Simplemente brutal. Así es como me he sentido al leerte. Pensaba que hablabas de mí misma. Has reflejado la esencia de lo que es ser madre hoy en día. Donde la sensación de ser mala madre te la inyectan en el parto (o en el momento de la adopción o acogida, es lo mismo, en el momento en el que te conviertes en madre) y no existe pastilla que te alivie los síntomas. Si además estudiaste Psicología como en mi caso, tu idea de estar siendo mala madre se elevan al cubo.
    Gracias, mil gracias por hacerme sentir que no estoy sola.

  • Querida Sol,
    Un resumen muy completo, muy identificada con lo que dices…excepto que yo si me tomo algún vino jajaja.
    Los míos tienen 17 y 20 y solo te puedo decir que algo mejoran con la edad. Animo y mucha fuerza.
    Un abrazo enorme y gracias por compartir estas reflexiones. No sabes cómo ayudan!

  • Yo tengo una frase que me salió una vez en medio de una de esas batallas energúmenas . A mis adolescentas les dije: “si queréis que esto sea un infierno, lo será, pero sabed una cosa; en el infierno también mando yo”.
    La verdad es que efecto no ha surtido, pero luego contándolo me río. Con eso me vale.
    Fuerza. Mucha fuerza compañeras

  • Mis chispis aún no son adolescentes, pero creo que prometen. Me espera una etapa dura, por lo que veo!!! Menos mal que no soy abstemia!!! un vinito de vez en cuando me sienta olé y aplico el “truco” en diferentes facetas de mi vida: lo he hecho bien, pues vinito para celebrarlo; que lo he hecho fatal, vinito para olvidarlo; cenita con las amiguis, vinito para brindar (por todo, lo bueno y lo malo). En fin, Sol, vamos a reirnos un poquito y tomarnos las cosas con más humor porque si no, que será de nosotras!!!! un saludo.

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Sol Aguirre · 43679559Y · Fernando VI, 11, 2ºC Madrid 28004 · Diseño tactic [studio]

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