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No es lo que los demás opinan, es el poder que tú les das: 3 estrategias para quitárselo

Sol Aguirre

lunes, 24 noviembre
Hace unos días, en una sesión de mi membresía, varias chicas compartieron lo mucho que les dolían las palabras o actitudes de sus madres. Me contaban que, aunque han intentado remediarlo, sus madres les hacen sentir muy mal. He de decir que este es una realidad que me transmitís muchas veces, lo siento en el alma. Les dije a aquellas chavalas guapas que nadie puede hacernos sentir mal si no le damos el poder de hacerlo. Sé que es fácil decirlo y difícil aplicarlo. Más cuando las personas que nos lo debían haber enseñado son las que nos provocan ese malestar. Pero que sea difícil no significa que no debamos llenar nuestra caja de herramientas de vivir la vida de recursos para gestionarnos, así que allá vamos: Lo que nos duele no es solo lo que el otro dice, sino lo que nosotras interpretamos de eso. El significado que le damos, la historia que nos contamos sobre lo que escuchamos. Les puse a mis queridas alumnas un ejemplo que es esclarecedor, creo yo: si tu madre dijera o hiciera exactamente lo mismo que te dice a ti a una persona que no la conoce de nada, esa persona, probablemente, no se sentiría mal. El hecho sería idéntico, pero el efecto completamente distinto. ¿Por qué? Porque esa persona no le ha entregado poder a tu madre. Porque el vínculo, la expectativa y la necesidad de aprobación no están ahí, jugándole malas pasadas. Y eso es lo que nos pasa muchas veces: les damos a otros (padres, amigos, pareja, hijos, jefes, compañeros de trabajo, etc.), sin darnos cuenta, el poder sobre nuestro estado de ánimo. Nos convencemos de que si cambian, si se disculpan, si nos entienden, entonces podremos estar bien. Así que nos esforzamos muchísimo en que todo eso pase. Pero la verdad es que no tenemos control sobre cómo los demás piensan, sienten o actúan. Solo podemos gestionarnos esta cosa divina que somos nosotras, y si ponemos la energía en que otro deje de ser como es, no la podemos emplear en convertirnos en las personas que queremos ser: fuertes, sólidas, faraonas. Seguimos llenándonos de recursos para tomar el poder sobre lo que sentimos. Es necesario entender que esa persona que te provoca malestar se ha convertido en una figura mental. Hay una persona real, con sus heridas, su historia, sus límites. La otra es la voz que se ha quedado dentro de ti, dándote la matraca. Esa que sigues oyendo incluso cuando ella no está, la que te juzga, la que te recuerda lo que “deberías haber hecho”, la que te da la vara cuando tomas una decisión que no encaja con lo que ella cree. Esa voz interna, esa “madre interiorizada”, es con la que podemos trabajar. A la madre real no la vamos a cambiar, pero a la que vive en nuestra cabeza sí podemos ponerle límites, educarla, comprenderla y, si hace falta, decirle que “Hasta luegui”. Porque el poder real no está en que el otro cambie, sino en que nosotras aprendamos a responder de otra manera. En que dejemos de reaccionar automáticamente, sintiéndonos mal, y empecemos a observarnos. Cuando entendemos que el poder de herirnos no está fuera, sino dentro, todo cambia. Dejamos de sentirnos víctimas y empezamos a sentirnos responsables. Liberarnos del poder que damos a los demás no significa volvernos frías, ni negar el dolor. Significa recuperar la soberanía sobre lo que sentimos. Sobre lo que somos. Aquí te dejo tres estrategias para llenar tu cajita de herramientas de vivir la vida: 1. Separa el hecho de la interpretación. Cuando alguien te dice algo que te duele, para y reflexiona: ¿qué ha pasado realmente? ¿Qué ha dicho, exactamente? Luego pregúntate: “¿Qué estoy interpretando yo de esto?” Muchas veces lo que nos joroba no es la frase en sí, sino lo que creemos que significa: “No soy suficiente”, “No lo hago bien”, “No me quieren”. Pero eso no está en lo que han dicho, está en la historia que nos contamos. 2. Trabaja con la voz interna, no con la persona externa. En lugar de intentar convencer al otro o esperar que cambie, pon tu atención en la voz que te habla desde tu coco. Si te das cuenta de que repite frases que has escuchado muchas veces, como “no deberías enfadarte”, “no deberías hacer eso”, “Mira que eres caprichosa, cámbialas por otras que salgan de tu Yo adulta y poderosa, como: “Tengo derecho a elegir”, “Mi valor no depende de la aprobación ajena”. 3. Devuélvete el poder cada vez que lo entregues. Cada vez que sientas que alguien “te hace” sentir mal, para, respira y repítete: “Esto no va de lo que él o ella hace, va de lo que yo permito que me afecte”. Pregúntate: “¿Quiero dejar que esto defina mi día, mi ánimo, mi energía?”. Haciéndote la pregunta generas nuevas posibilidades, esas que te devuelven el poder. No podemos controlar lo que los demás dicen o hacen, pero sí podemos decidir qué sitio ocupan sus palabras dentro de nosotras. Cuando lo entendemos, nos convertimos en personas libres y dueñas. Diosas perdidas.   P.D.: ay, querida, que ya están abiertas las inscripciones a PODER Y RESPONSABILIDAD, mi nuevo taller donde te cuento cómo cierro cada año para preparar el siguiente con tal de llegar al 31 de diciembre de 2026 aplaudiéndome por lo conseguido y no lamentándome por lo que no pasó.  
Aunque abrí inscripciones hace solo dos días, ya hay chavalas que se han sumergido en la formación y esto es lo que dicen de ella:
  • “Brutal la formación que te has marcado, brutal” Ángela
  • “Acabo de empezar los vídeos y ya estoy enganchada.”
  • “Ya estoy dentro de PODER Y RESPONSABILIDAD! He visto los dos primeros vídeos y, como siempre, Sol, y en todas tus formaciones, directa y de lo más eficaz y eficiente! Me encantas”! Mil gracias. Deseando hacer los ejercicios e ir completando el método para cerrar este 2025 y abrir el 2026.” María Teresa
  ¿Para qué este taller?
  • Para sentir que manejamos las riendas de nuestra vida, que no derrapamos por ella.
  • Para darnos cuenta de lo que nos ha pesado, nos ha frenado en el último año y minimizarlo o eliminarlo en el año que empieza.
  • Para hacernos las preguntas correctas a la hora de generar nuestros propósitos / objetivos / deseos y no acabar persiguiendo cosas que quieren otros, pero que realmente nos importan un huevo.
  • Para saber cómo priorizar, porque no llegamos a todo, ni falta que hace. Sin priorización no hay foco y sin foco no hay avance.
  • Para actuar desde la seguridad y la calma, no desde el agotamiento.
  • Para aprender a generar planes de acción tan realistas como flexibles.
  Todo esto es lo que comparto contigo en PODER Y RESPONSABILIDAD   Algunas cosas más sobre este taller:
· Es grabado, así que lo puedes consumir en cuanto te inscribas · Lo tienes disponible de por vida, para usarlo, no solamente a final de año sino cada vez que necesites analizar y decidir desde la calma y el criterio.
· Está compuesto de 6 vídeos de entre 13 minutos y una hora. La mayoría del tiempo que emplearás en esta formación está en los cuadernos de ejercicios, porque sí, me encantaría decirte que, con escucharme, lo tienes todo hecho, pero no, no te voy a mentir, la transformación depende de ti y de lo dispuesta que estés a hacerte las preguntas correctas.
 

Quiero diseñar mi mejor año

  Si tienes alguna pregunta, puedes dejarla en comentarios y la responderé encantada Un abrazo, querida, y gracias por acompañarme. Sol