Sé lo que NO quiero, pero no tengo ni idea de lo que SÍ

Sol Aguirre
lunes, 23 marzo
Te he hablado varias veces por aquí de todas las dificultades a las que tuve que enfrentarme en mi reinvención, en todas mis reinvenciones: el agotamiento por el trabajo y la maternidad, la creencia de que no sería capaz de crear nada por mí misma, la frustración por haberme pasado toda una vida preparándome para algo que, no solo no me gustaba, sino que me destrozaba.
Y otra de las grandes dificultades, cuando me atreví a pensar YO ESTO NO LO QUIERO, fue “Vale, pero es que no sé lo que SÍ quiero”.
Niebla, deriva, angustia.
Pensaba, en ese momento, que me faltaba claridad. Con la perspectiva que dan los años, me he dado cuenta de que sí lo sabía, pero es que había demasiadas cosas tapándome los ojos.
Miedo.
Creencias.
Expectativas.
Ruido (por dentro y por fuera).
Lo primero que nos pasa cuando queremos salir de donde estamos es que les tenemos mucho miedo a las consecuencias. Porque una cosa es reconocer lo que no quieres y otra muy distinta es aceptar lo que implica reconocer lo que sí quieres.
Como la respuesta es incómoda, incluso inasumible, tu coco prefiere decirte que no sabes, porque mientras no sepas, no tienes que hacer nada. Escurres el bulto.
La segunda cosa que me pasaba era la desconexión conmigo misma. Toda la vida había tomado las decisiones desde el DEBER.
Desde la sensatez.
Desde la niña buena.
Desde lo que se esperaba de mí
Cuando llevas toda una vida funcionando así, desde el TENGO QUE, todo eso que QUIERO desaparece, se oxida. Tu voluntad se atrofia. La buena noticia es que puede reentrenarse.
Y la tercera cosa que me tapaba los ojos y el alma era el ruido de fuera.
Opiniones.
Comparaciones.
Mucha gente siguiendo el mismo camino, como si fuera el único.
Mucha gente diciéndote, “Pero tía, si tienes un trabajo que muchos querrían”. (Inciso, tú no eres “todos”, no sabemos quiénes son “todos”, y a mí qué me importan los “todos”)
Con tanto ruido fuera, es difícil escuchar lo que pasa dentro.
El problema de ese punto intermedio y raro es que se parece muchísimo al estancamiento. Sabes que algo no encaja, pero no te mueves.
Sigues en ese trabajo que no te gusta.
En esa relación que ya no te representa.
En esas dinámicas que te desgastan.
Y poco a poco empieza a aparecer algo que me pone los vellos como escarpias: la resignación.
Empiezas a pensar cosas como:
“Bueno, es lo que hay”.
“Otros están peor”.
“Para qué voy a cambiar ahora, si total…”. (Y no terminas la frase, con lo peligroso que es eso)
Y así, casi sin darte cuenta, vas estrechando tu vida y a ti misma.
No porque no haya opciones, sino porque dejas de tenerlas en cuenta.
Te cuento tres cosas que a mí me ayudaron a empezar a avanzar
No tuve de repente una revelación divina sobre lo que quería hacer con mi vida, OJALÁ.
Lo que sí hice fue empezar a despejar el camino.
Lo primero fue tener claridad sobre lo que NO quería. Porque durante mucho tiempo justificaba cosas que me estaban jodiendo vida. Qué importante es la honestidad, amiga. Contarnos la verdad para poder mirarla de frente y ponernos en marcha.
Lo segundo fue reconectar con deseos pequeñitos, hacer más de lo que SÍ (de lo que sí me llenaba, me alegraba, me inspiraba, me relajaba)
Como la gran pregunta de QUÉ QUIERES HACER no me veía capaz de contestarla, empecé con preguntas mucho más pequeñas.
¿Qué me da energía ahora mismo?
¿Qué cosas me apetecen?
¿Dónde disfruto?
Leer más. Disfrutar más de cualquier tipo de arte. Conocer gente nueva. Pasar tiempo a solas, escribiendo. Buscar la inspiración.
Lo tercero fue empezar a moverme sin tener todas las respuestas.
Yo pensaba que primero tenía que tener el plan claro.
Pero no funciona así: la claridad no llega pensando. La claridad llega haciendo.
Probando cosas. Conociendo gente diferente que hace cosas diferentes.
Creando un blog sin saber para quién o sobre qué. Apuntándome a un curso de escritura, porque me gustaba escribir, aunque no sabía qué iba a escribir ni a dónde me iba a llevar aquello (Y mira tú, la locurita de vida maravillosa que me he montado(. Alquilando un espacio en un coworking porque trabajar en casa me deprimía. Compartiendo charlas con aquella gente tan dispar que se dedicaba a cosas tan dispares. Atreviéndome a colaborar con otros blogs. Contándole al mundo que estaba cambiando de rumbo, sin saber cuál era el norte, aceptando todos los interrogantes.
Si hoy alguien me dice “no sé lo que quiero”, yo ya sé que el problema no es ese, sino todo lo que hay entre nosotras y lo que realmente queremos.
Porque nuestros deseos rara vez desaparecen.
Lo que pasa es que los sepultamos.
Bajo el miedo.
Bajo las expectativas.
Bajo las creencias heredadas.
Bajo las opiniones de los demás.
Bajo la inercia de una vida que construimos hace tiempo, cuando éramos otras.
A veces, creemos que reinventarnos consiste en encontrar la respuesta correcta.
Cuál es tu camino.
Cuál es tu proyecto.
Cuál es tu sitio.
Y no.
La reinvención empieza cuando dejas de perseguir la respuesta perfecta y empiezas a apartar lo que te tapa los ojos.
El miedo.
El deber.
Las dinámicas que te empequeñecen
Las voces que te dicen cómo tienes que vivir. (Las de fuera y las de dentro)
Así que, si estás en ese punto de niebla en el que sabes perfectamente lo que no quieres pero no sabes todavía qué hacer con tu vida, igual la pregunta no es:
“¿Qué quiero?”
Sino:
¿Qué tengo que apartar de delante para poder verlo?
P.D.: Y justo por eso creé REINVÉNTATE.
Porque sé lo frustrante que es estar en ese punto en el que sabes perfectamente lo que no quieres, pero todavía no sabes con claridad lo que sí.
Esa niebla no se despeja sola.
Hay que aprender a cuestionar las creencias que te frenan, a identificar los miedos que te atan donde estás y a engrasar el mecanismo de tu voluntad después de años viviendo desde el deber, la inercia o las expectativas ajenas.
Durante 8 semanas, en REINVÉNTATE te acompaño en ese proceso.
Trabajamos juntas para que puedas entender qué te está bloqueando, descubrir qué quieres de verdad y empezar a construir una vida alineada con la persona que eres ahora.
Desde mi experiencia, con pasos claros y herramientas efectivas.
Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE:
“Yo diría que ha superado mi expectativas. Te sigo desde hace mucho, he hecho varias formaciones contigo y tenía confianza plena en la formación. Aún así me ha sorprendido. La forma en que está ordenado y estructurado me ha parecido brillante, el contenido muy completo, los ejercicios te hacen reflexionar y las sesiones en directo son un chute de energía, motivación, ganas, inspiración!! La formación ha terminado pero tenemos material para seguir trabajando mucho tiempo.”
“Lo que más me ha gustado es que se ha ido dando todo de una forma muy orgánica, el cambio me refiero, en mi caso estaba bloqueada en una situación laboral y Reinvéntate me ha aportado la fuerza, entorno trampolín y autoindagación que necesitaba para hacerme las preguntar correctas para soltar y tomar un trabajo más en sintonía con mis valores y así ha sido, objetivo cumplido.”
“Soy médico, pero me apasiona la nutrición y fomentar hábitos de vida saludables. Gracias a Reinvéntate me he apuntado a un máster de nutrición y me planteo que es posible un cambio de vida, que me aporte más descanso, calma y plenitud.”
Si estás en ese punto de tu vida en el que sabes que algo tienes que cambiar, puedes apuntarte aquí a la lista de espera de REINVÉNTATE.
Cuando abramos las plazas serás de las primeras en enterarte. Tendrás el contenido disponible de por vida. Puedes hacerlo a tu ritmo.
Y ojalá, dentro de un tiempo, puedas mirar atrás, como me pasa a mí ahora, y pensar:
“Menos mal que me atreví a moverme cuando todavía no tenía todas las respuestas”.
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