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Etiqueta: verano

Estoy hasta el chirri del verano.

portada hasta el chirri del verano

Confieso: ESTOY HASTA EL CHIRRI DEL VERANO. Insultadme, no os cortéis. Estoy segura de que les pasa a muchos y no tienen lo que hay que tener para reconocerlo. Decir que no te gusta el verano está tan mal visto como ver corridas de toros o confesar que te aburre el teatro, pero es que NO PUEDO MÁS. Aquí van unas cuantas razones:

hasta el chirri del verano

1. No soporto el calor. Por encima de los 24 grados noto que mi cuerpo pierde su fondo y su forma, me siento always pegajosa y aplatanada. Llevo los pelos cual menina. Me ducho 5 veces al día. ESTOY HECHA UNA MIERDA. hasta el chirri del verano

2. Pa colmo de males, en mi caso, el verano no es sinónimo de vacaciones, sino de curro desorbitado en una isla de esas bien modernas, paradisíacas y playeras. Dos pegas (por resumir) que yo le veo a esto: mientras el resto se lo pasa de muerte, tú estás pringando (y esto le suma, quieras que no, dramatismo a tu vida) y, cuando tú tienes vacaciones, tus amigos trabajan, con lo cual no tienes con quien disfrutarlas.

hasta el chirri del verano
Yo, mirando el calendario en junio.

3. En verano no hay cole ¿Por qué? Pues ni puta idea. A algún descerebrao se le ocurrió que era sanísimo que los niños tuvieran TRES MESES, insisto, TRES INTERMINABLES MESES de vacaciones, mientras los padres tenemos, con suerte uno y, en mi caso, NINGUNO. ¿Qué haces con los niños mientras tú curras? Hay dos opciones: te los vuelves a meter por donde te han salido o te arruinas a base de escuelas de verano y canguros.

hasta el chirri del verano

4. No me gusta la playa. Vamos, que tampoco me superdisgusta, pero entre el calorazo, la arena que se te pega, las dos horas untando de protección solar a los retoños y que he pasado 42 veranos on the beach, pues me aburre sobremanera  A los que estáis pensando “pues hija, vete a la montaña o a Islandia”, MÁS QUISIERA YO pero me remito al punto 2.

hasta el chirri del verano
Yo, cuando me preguntan por la playa.

5. Me salen manchas en la cara: el cloasma, melasma o lo que coño sea, me invade sin piedad por mucho factor 130 que me eche y, como se me olvide un día, cinco minutitos de solana y ya tengo el jeto cual mapamundi pa los restos.

hasta el chirri del verano
Yo, un día que me olvidé el Isdin SPF 380 en otro bolso.

6. Es imposible hacer deporte: sí, ya sé que hay gente que lo hace, pero yo soy incapaz de mover el body a plena solana, me dan pánico los golpes de calor y me niego a ir al gym que cada verano he pagado para acabar jarta de achicharrarme también allí. – Señores del gimnasio, en verano hace calor, suban el fucking aire acondicionado –

7. Algunos pensarán que estando en un LugarParadisíacoyBienModerno con mucho turismo de carnes prietas, esto es un no parar de follar. Pues no, en verano TAMPOCO SE FOLLA. Me remito a otro artículo donde me centraba en esta pandemia catastrófica.

8. Encima no puedo quejarme: no voy a decir donde paso yo los veranos porque os echareis encima insultándome en plan “vaya cerda, y encima se queja”, “hijaputa, ya quisiera yo”. Pero vosotros, los que venís a los sitios-turísticos-playeros-modernos-de-la-muerte de vacaciones, no tenéis en cuenta algunos factores, tales como:

  • Me zampo atascos interminables para ir a comprar un jodido tomate.
  • Me zampo atascos interminables para ir al curro
  • Me zampo atascos interminables para volver a casa
  • Me zampo atascos interminables para ir a la playa (la que no me mola)
  • Para cuando llego a la playa (la que no me mola), ya no quedan ni hamacas (mi peor pesadilla).
  • Tardo de 30 minutos a 6 horas en encontrar aparcamiento.
  • Para cuando llego a la tienda, ya no quedan ni tomates.

Si estás de vacaciones, todo esto te importa un huevo. No hay prisa, estás con los amigos descojonado. Si no es tomate, será pepino, y si no, cebolla. Y si no hay hamaca, pues a las arenas, que total cansado no estás. Si tardas media hora como si tardas tres. Pero cuando estás currando y estresada, ES UNA PUTADA.

hasta el chirri del verano
Yo, a finales de septiembre.

Y bien amigos, ahora abro la veda para los insultos, las críticas, la hoguera. Sabía a lo que me exponía y lo asumo.

Feliz verano (de mierda).

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

Lo mismo os cuento que lo de la fornicatio está sobrevalorado como ahora afirmo que el verano, las camisetas de manga corta, las terrazas y el calor ambiental, nos ponen cachondos perdidos.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

Algunos lo llamarían incoherencia, yo lo denomino “Cachondismo Estacional”.

Una está tan tranquila sin acordarse de que existen los tíos como seres sexuales cuando, de repente, llega el veranito con sus sudores, con su disminución de ropajes, con ese rollo festivalero que provocan las chanclas, la canción del verano y la visión de carne por doquier.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

A principios de junio empiezas a acordarte de los veranos de juventud. Esos en los que te pasabas el día en el chiringuito playero y la noche de bar en bar, de disco en disco, de ligue en ligue. Porque aunque de eso haga ya mucho, es la primera imagen que se te viene a la mente. Así somos: eliminamos el recuerdo de  los últimos diez años en los que no te has comido un torrao, en los que la playa ha sido un cúmulo de cubos, rastrillos, castillos de arena, estrés de la muerte y gritos, y los sustituyes por aquellos viajes a Formentera con tus amigas, donde la máxima diversión era decirles cosas a los italianos y, con suerte, que ellos te hicieran cosas a ti.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

Y todo eso se entremezcla en tu calenturiento cerebro y no haces más que ver tíos buenos por las calles, en la oficina, en el supermercado. Y, cuando ya pensabas que a ti esto del ligoteo, la guarrería y la depravación te la traía MUY floja, se te despiertan los instintos bajos, y vociferarías barbaridades a todas horas, y le tocarías el culo al camarero del bar del desayuno, a tu portero, al frutero.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.

A mí, que soy muy fan de los morreos, en estas fechas tan señaladas, se me desata una obsesión total por besar compulsivamente. A ver, no al primero que pase, pero sí al segundo y al tercero, ¿no os pasa lo mismo? El morreo es un acto estival, fresco y fácil. No requiere de la preparación de otras tareas ni te hace sudar (normalmente).

Desde aquí, hago un llamamiento. Bueno, dos llamamientos en realidad. Chicas del mundo, os ruego que me confirméis si esto es algo normal o es que yo estoy más p´allá de lo que ya sabíamos. Chicos del mundo, por favor, colaborad, abandonad estas estrecheces que manejáis últimamente, dejad el Tinder a un lado y lanzaos a las calles.

Del resto ya nos encargamos nosotras.

Llegó el verano y estamos calientes, calientes, eo.