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Una clave imprescindible para atreverte a hacer ese cambio en tu vida.

Sol Aguirre

lunes, 30 marzo
Hay momentos en la vida en los que sabemos perfectamente que algo tenemos que cambiar. Lo sentimos en el cuerpo. En el cansancio. En la falta de ilusión. En esa sensación de estar viviendo una vida que ya no nos representa del todo en la que estamos subidas en una rueda de hámster que va a toda velocidad y no nos lleva a ninguna parte. A mí me ha pasado varias veces. Sabía que tenía que cambiar cosas, pero no tenía la fuerza para hacerlo. O la valentía. O los recursos. O el espacio mental Pero lo que me faltaba casi siempre era la conexión con la vida que podría haber al otro lado de ese cambio. Con mi Yo futura. Con la calma, la realización, la alegría. Cuando estás agotada, cuando todo tu día está lleno de obligaciones, cuando llevas demasiado tiempo en piloto automático, tu cabeza solo ve el coste, el esfuerzo, los riesgos. La montaña de tareas. Y desde ahí es difícil encontrar la energía necesaria para tomar decisiones importantes. ¿Cómo lo conseguimos, entonces? Yo estoy aquí para compartir lo que me ha servido, y a mí me ha ayudado mucho lo siguiente: encontrar maneras concretas de conectar con la persona que quiero ser y con la vida que quiero vivir. Porque ese es el objetivo, lo que me señala la dirección, lo que tirará de mí cuando las fuerzas flaqueen. No he de tener ganas, he de tener un objetivo que me importe lo suficiente como para ponerme en movimiento cuando no me apetezca lo más mínimo. Y no hablo de fantasías ni cosas etéreas. Si llevas tiempo por aquí ya sabes que me gusta lo práctico. Estas son tres cosas que hago para encontrar esa conexión (y te cuento que últimamente las estoy usando mucho, porque el suelo se nos mueve a todas, amiga) Primera herramienta: imaginar un día normal en esa vida que quiero. No imagino el gran sueño, ni el momento épico en el que todo es absolutamente ideal. Simplemente un día cualquiera en el que esté a gustísimo. Un martes cualquiera dentro de esa vida que quiero construir. Cómo me levanto. Cómo empiezo el día. Qué tipo de trabajo hago. Cuál es mi ritmo (amo las mañanas tranquilas, ya te lo digo). Cuánto espacio tengo para pensar, para respirar. (IMPRESCINDIBLE) Cuáles son mis irrenunciables en esa vida. Cuando voy de la idea abstracta a la concreta, a un día normal, algo se ordena y se vuelve mucho más tangible. Ya tengo un punto de partida. Ya puedo preguntarme qué pequeñas cosas puedo hacer para encoger la distancia entre mi día actual y ese día que quiero crear. Segunda herramienta: pensar en lo que voy a soltar Cuando pensamos en cambiar de vida solemos preguntarnos qué vamos a ganar. Pero a mí me ayuda mucho preguntarme lo contrario: qué va a dejar de estar. Qué cosas que hoy me pesan desaparecerían en la vida que quiero construir La autoexigencia constante. Esa mochila que cada vez pesa más (los hijos, el trabajo, los padres, LA VIDA) Esa sensación constante de ir corriendo a todas partes, derrapando todo el rato. Ese agotamiento mental que hace que todo es cuesta arriba. Pensar en lo que desaparecería me aligera. Me recuerda que puedo elegir. Y la capacidad de elección nos alivia y nos empodera. Tercera herramienta: preguntarme cómo pensaría la chavala que ya ha hecho ese cambio. Esta es probablemente a la que más recurro. Cuando estoy bloqueada, cuando no sé muy bien qué hacer, cuando estoy agobiada intento salir mentalmente del sitio en el que estoy ahora, tomar distancia, respirar bien hondo, y hacerme una pregunta muy simple: ¿Cómo pensaría en esta situación la mujer que ya ha tomado esa decisión, que ha hecho realidad el cambio, la mujer que quiero ser? ¿Cómo organizaría su tiempo? ¿A qué le diría que no? ¿En qué tareas pondría su energía? Ese pequeño cambio de perspectiva me ayuda a salir del bucle, a ser creativa. De nuevo, a saber que puedo elegir un montón de cosas que quizás no estoy eligiendo por culpa de la inercia. Muchas veces, creemos que para cambiar nuestra vida necesitamos tener todas las respuestas, todo el plan perfectamente trazado. Pero a veces, solo tenemos que conectar con cómo podría ser nuestra vida si nos atreviéramos a cambiarla, poco a poco, paso a paso. Desde ahí, el cambio deja de ser solo un riesgo y empieza a convertirse en una posibilidad. P.D.: De todo esto, de los bloqueos que aparecen cuando sabemos que algo tiene que cambiar, de cómo reconectar con el deseo y con la vida que queremos construir, de cómo pasar de la sensación de estar atrapadas a volver a tomar las riendas, hablaremos en mi programa REINVÉNTATE, cuyas inscripciones estarán abiertas del 2 al 13 de abril. En él compartiré con vosotras las herramientas que a mí me han ayudado a cambiar de rumbo varias veces en mi vida y a construir una vida en la que me quiero quedar. Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE: “Las clases han tenido un gran impacto y me están ayudando a dar pasos y avanzar donde quiero. Los ejercicios me están ayudando a afianzar este cambio.” “REINVÉNTATE ha superado mis expectativas y ha merecido MUCHO la pena: el nivel de ilusión, disfrute y confianza en mi que he recuperado, las cosas que han pasando en mi vida (en distintos ámbitos) y los pasos que me está llevando a dar me hacen ver la formación muy barata para lo que me está aportando.” “Creo que ha valido mucho la pena. Ha sido un viajazo en todos los sentidos. Tus cursos siempre son mucho más de lo que espero en un principio.” “Ha superado mis expectativas. Esperaba más patrones o guías. He encontrado preguntas. preguntas que debía contestar yo y que me han hecho buscar quien soy y que puedo encontrar un camino para ser yo. Merece la pena el dinero invertido, el esfuerzo y el tiempo. Y todavía me quedan ejercicios por hacer.” Trabajaremos desde el análisis de todo lo que nos frena a la hora de reinventarnos hasta la parte práctica: aclarar qué queremos realmente, identificar talentos y empezar a dar forma real a esos cambios que tantas veces se quedan solo en intención. Además, formarás parte de una comunidad de mujeres que están en ese mismo momento de búsqueda y cambio. Tendremos un grupo de Telegram en el que compartiréis dudas, avances y dificultades. Muchas veces el mayor impulso es el entorno que nos acompaña. Si quieres saber más y apuntarte a la lista de espera de REINVÉNTATE, puedes hacerlo aquí. Tendrás el contenido disponible de por vida, puedes hacerlo a tu ritmo. No sabes las ganas que tengo de empezar, querida mía.