3 claves para atreverte a brillar

Sol Aguirre
lunes, 03 noviembre
Me habrás escuchado un montón de veces mencionar el miedo a brillar. Normal, porque me da una rabia… Ese miedo se disfraza, muchas veces, de modestia o de prudencia. No hablo demasiado, me callo mi opinión. No destaco, así no me ven, así no me pueden hacer daño.
Pero no hace daño el que quiere, sino el que puede.
Cuántas veces hablo con mujeres que me dicen que me dicen que se sienten pequeñas, lo cuál, en realidad, significa que SE HAN HECHO pequeñas.
Y eso no puede sr.
La solución para que no nos ataquen nunca debería ser encogernos, sino tener todas las herramientas para, o que nos resbale el ataque, o defendernos sin miramientos.
Ese miedo a llamar la atención, a destacar, nos convierte en la mitad de lo que realmente somos. Porque brillar no tiene nada que ver con ser vanidosa, sino con estar presente, con ocupar espacio en tu propia vida sin pedir perdón por ello.
La alegría que me he llevado últimamente cuando he descubierto cuentas que hablan del GLOW, o sea del brillo (no he encontrado ninguna en español). Y lo que he encontrado me gusta porque tratan de ese magnetismo que no tiene nada que ver con la perfección, sino con la energía que una desprende. Con tener ganas, con ser atractiva en el sentido más amplio de la palabra, que para mí es chorrear carisma, autenticidad, solidez.
Brillar también tiene que ver con tu imagen. Pero muchas quizás han creído que eso es superficial (y ser superficial debe ser algo malísimo, no sé, mí no comprende).
Nuestra imagen es una parte de nosotras, la parte con la que nos presentamos al mundo. Cuidar la parte externa de lo que eres es una señal de autorespeto.
Esa imagen es causa y consecuencia de muchas cosas que nos pasan por dentro.
Hace un par de semanas hablé por encima de este tema en una de las sesiones de mi formación de Autoestima y Autovaloración y me sorprendió muchísimo el interés que despertó. Muchas alumnas me dijeron que se habían descuidado, que optaban por lo cómodo sin pensar en lo bonito. que no le daban importancia a lo que se ponían, a cómo se peinaban. Quizás, la importancia que le damos a lo que mostramos hacia el exterior es reflejo de la importancia que nos damos a nosotras mismas.
Lo importante no es cómo te ven los demás, sino cómo te sientes tú.
Y qué difícil es brillar por fuera cuando no brillas por dentro.
Brillar por dentro es saber cómo quieres vivir, tener claro que eso que deseas es lo que te mereces. Tener aficiones, llenarte de ti, de todo lo que te gusta. Brillar tiene que ver, claro, con tener unos amigos de la hostia. Es que tu ritmo se adapte a lo que quieres en la vida, y no al revés. Es cuidar de tus tres dimensiones: la mental, la espiritual, la física.
Tu brillo se refleja en cómo te hablas a ti misma y cómo le hablas al mundo de ti. En lo alineada que estás: lo que piensas, sientes, dices y haces van en la misma dirección. Cuando brillas, tus espacios reflejan tu identidad, tus hábitos te llenan de energía, no te la drenan. Tienes una rutina que te gusta, no que te arrastra.
Brillar es decidir desde tu voluntad, no desde tu miedo.
Puede que a estas alturas del artículo estés pensando “Vale, tía, me has convencido, quiero brillar, ¿por dónde empiezo?”.
Las claves para expandirnos, para brillar a lo loco no caben en tres minutos, claro. Te diría, por otra parte, que todos mis contenidos tienen que ver con la intención de que te sepas divina y enorme. Pero vamos a empezar, que es lo importante.
Lo primero: ya que tus pensamientos acaban creando tu realidad, vamos a hacer lo posible para que lo que haya en tu cabeza tenga que ver con lo que quieres, no con lo que temes. Escribe tus objetivos. Piensa en todas las cosas que te gustan (te animo, como no, a que te unas al reto #1000cosasquemegustan. Si cada día haces tres cosas que te gustan, al cabo del año son mil. Casi ná. Piensa también en lo que sí puedes, no en lo que no puedes. Y eso tiene mucho que ver con la gratitud. Yo ahora mismo, por ejemplo, agradezco inmensamente poder ir al baño solita y sin dolor, después de un ataque de lumbalgia que me dejó tiesa. Valoremos y agradezcamos todo lo que podemos hacer y todo lo que sí tenemos.
Lo segundo: descansa. Sí, soy pesadísima con esto, pero es que es imposible que una bombilla fundida nos dé luz. Pues contigo pasa lo mismo.
Lo tercero: ya que estamos acabando el año, te diría que empezaras a trabajar en los famosos propósitos, pero desde la perspectiva de la protagonista de tu vida. Imagina la peli ideal de tu vida ideal. Y aquí, por supuesto, te voy a remitir a ese ejercicio que para mí ha sido un antes y un después; que me permite, diseñar, visualizar, imaginar la vida que quiero. Te dejo AQUÍ el paso a paso que yo sigo, con todas las preguntas y los detalles para guiarte. Ojo, que en mi vida ideal, más que grandes viajes, hay grandes ratos de lectura, de calma. Hay mucho yoga para que mi lumbar me dé las gracias en lugar de palos. Hay charlas con amigos, flores en casa, tardes de manta y sofá, paseos por mis montañas, comida muy rica y muy sana. Calma, mucha mucha mucha calma. No nos liemos, amigas, la vida ideal suele estar más cerca de lo que nos pensamos.
Jo, que voy ya casi por los cinco minutos, disculpa, es que emociono pensando en muchas chavalas brillando a lo loco. Iluminando y guiando a otras para que hagan lo mismo.
Me encantará que me dejes en los comentarios si se te ocurren más herramientas para que nos volvamos luciérnagas perdidas.
P.D.: Al final de cada año, me pregunto qué podía haber hecho para pasármelo aún mejor. Reviso, analizo y planeo cómo aplicar esos aprendizajes al año siguiente. Pues bien, quiero compartir ese sistema-ritual-ejercicio contigo en un taller que he llamado PODER Y RESPONSABILIDAD: el método con el que cierro cada año y diseño el siguiente.
Este taller es para ti si:
· Sientes que has pasado el año corriendo, apagando fuegos o sobreviviendo. · Te cuesta mantener el foco y priorizar lo importante sin agotarte. · Te reconoces en el “no llego a todo” y en el “tendría hacerlo mejor”. · Quieres cerrar el año sin culpa ni presión, pero con dirección para sentir que gestionas tu vida en el 2026 (y en todos los años que están por venir). · Necesitas recuperar la paz mental, ordenar tus ideas y elegir con intención qué quieres conservar en tu vida y qué quieres dejar ir. · Saber en qué punto estás realmente, con toda la objetividad. · Sentir que avanzas desde la responsabilidad, no desde el estrés. · Diseñar un año en el que te quieras quedarAbriré inscripciones del 20 al 27 de noviembre. Será grabado, así que puedes sumergirte en él en cuanto te inscribas. Te dejo aquí el resto de la información y el acceso a la lista de espera.
P.D2.: si eres emprendedora y lo que quieres es planificar el 2026 en tu negocio para facturar más, no trabajando más, sino trabajando mejor, más enfocada, con objetivos claros y un con un plan concreto, quien puede ayudarte es Nayla Norryh con su WORKSHOP DE PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA, yo fui su alumna en 2023 y me ayudó muchísimo a hacerme las preguntas correctas para trabajar con orden, foco y claridad.Las inscripciones se cierran pronto, el 5 de noviembre y el workshop no se repetirá hasta 2026. Una pregunta que muchas me habéis hecho sobre este workshop es si os sirve cuando estáis empezando. Mi respuesta: ojalá yo lo hubiera hecho nada más empezar, e incluso antes, porque habría ganado en tranquilidad y facturación. Si te inscribes, nos veremos en las sesiones, porque aunque tengo las sesiones grabadas de por vida, escuchar a Nayla es siempre placer y aprendizaje. Tienes aquí toda la info sobre el workshop y te dejo aquí el podcast que grabamos hace unas semanas sobre cómo convertir la planificación en un ritual gustoso. Un abrazo, Sol
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