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Cine y Teatro

8 películas con guapos que nos dejaron loquis de adolescentes

8 películas con guapos que nos dejaron loquis de adolescentes

Lo hablaba el otro día con una amiga: ya no hay pelis como las de antes. O quizás somos nosotras, que tampoco somos las de antes. El caso es que hay un ramillete de filmes que nos despiertan la vena adolescente y nos dan ganas de darle cuerda a la máquina del tiempo, y de agarrarnos cuales koalas a esos protas buenorros cuyo jeto empapelaba nuestro cuarto:

Top Gun: viví enamorada de Maverick durante décadas. Recuerdo que, a mis doce, fui con la mitad de la clase a verla. Me senté al lado de Laura Gavín, que ahora sé por Facebook que amaestra delfines en un parque acuático. La Gavín puso cara de asco cuando Tom le pasa la lengua por el gaznate a la rubia. Yo tenía claro que a mí eso me molaba. Pero qué asco ni qué asco: lámeme, Maverick; llévame en tu moto; sonríeme como tú sabes. Cántame en un bar, vestido de blanco.

Todas llevábamos esa cazadora de aviador. Yo la rompí cuandó me hostíe con mi Vespino, pero la arreglé. Llevarla era cuestión de vida o muerte. Qué guapos todos, ese momentazo de voley playa, ese Val Kilmer tan maravillosamente chulo. Y esa banda sonora… Teik mai brez ogüeiiiiiiiiiiiiiiiii.

Cocktail: pocas cosas me han hecho más feliz que verla el año pasado, en Nueva York, al aire libre y en el museo Intrepid que es un portaaviones.

Tirada en el suelo encima de una manta, bajo las estrellas, muerta de la risa con mi amiga, relamiéndonos con la escena de la cascada, cantando esas canciones, insultando a la perra que le hace sufrir, odiando al padre de la rubia que ahora aparece con mucho bótox en CSI… Tom sigue siendo mucho Tom, pero nada como en los aviones y con la coctelera en mano.

Dirty Dancing:

Pues os he puesto el vídeo porque, por muy escritora que yo sea, estas imágenes valen más que las mil, o cinco mil palabras con las que pueda describir a nuestro Patrick. No hay nadie más macho en la historia de la humanidad. Y punto. La Baby tonta no era, que digo yo que la tocata de pandero no era tampoco tan necesaria a nivel interpretativo ensayístico, pero ahí está, aprovechando a tope. Cómo la agarra, qué meneo caderil, qué bueno está lamadrequeloparió, que dirty todo…

Le llaman Bodhi: es que van y juntan a Patrick, del que ya sabíamos que bailaba que te mueres y tenía el mejor culo del universo, con el mundo surfero. Tontos no son. Y nos plantan a Keanu, que era como muy nuevo y muy exótico y ya pa qué. (Por cierto, ¿qué fue de Keanu?). Todas quisimos que Bodhi nos atracara el banco, nos abriera la caja fuerte, o algo parecido, ¿a que sí?

Pretty Woman: vale, esta es más tardía, pero la tenemos ahí, en la retina del amor. A mí Richard me dejó muy loca en “Oficial y caballero” y en “American Gigolo”. Bueno y en otra que se llamaba “Vivir sin aliento” y en la que aparece el mejor morreo de la galaxia. Lo que pasa es que estas son muy antiguas y vaya a ser que penséis que soy muy mayor o algo. A lo que iba, que Richard es lo más. Y el tiempo lo ha tratado bien, será por lo de su budismo y lo buena gente que es. A modo de cotilleo, os cuento que fui al estreno de una peli suya el invierno pasado y que el buen hombre sigue chorreando sex appeal a lo salvaje (y que conste que a mí me van los jovenzuelos).

Karate Kid: que levante la mano la que no ha ensayado lo de la garza alguna vez en su vida, y lo de dar sera, pulir sera también. Cómo era Daniel Larusso de mono, de tierno, de buena gente. Y Miyagi, con su rollo místico en plan “El monje que vendió su Ferrari”. Otro del que poco supimos después de eso. Y es que los  80 eran muy de “hago una peli o dos y, si te he visto, no me acuerdo”. Lo que nos gusta que se repitan todos los estereotipos y que Daniel San gane el campeonato con la pierna destrozada, y aparezca la novia de Tom en Cocktail, y le abrace mucho. Yo quería ser ella, ay.

El club de los Cinco: esta es algo más elaborada, pero seguimos a tope de estereotipos. No salen guapos guapísimos, pero Emilio Estevez era muy mono… Y pensar que entonces nos parecía una peli un tanto salvaje y ahora se supone que los chavales ven “Élite”, de la que hablo esta semana en mi columna de El Español. Antes, en las pelis de adolescentes, pellizcaban culos y ahora se drogan, hacen tríos y practican sexo oral a destajo. Qué desastre. Volviendo al tema, especial mención a Molly Ringwald que ya había sido mucho en “La chica de rosa”. Otra que me encanta.

La princesa prometida: Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir. A Mandy Patinkin hay que amarlo. Después vino Yentl y lo de Homeland es de fuegos artificiales. Vale, el príncipito rubio era más guapo, pero es que a mí me van más los extraños.

Y podríamos seguir con Los Goonies, que no tiene un buenorro, pero sí a Mickey, con su asma y sus brackets, tan entrañable, pero ese será otro post.

 

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