Es imposible cambiar

Sol Aguirre
lunes, 27 julio
Si llevas tiempo por aquí a lo mejor te has quedado bizca al leer el título de estos #TresMinutos, porque va a en contra de todo lo que pienso, digo y hago.
La frase no es mía, claro, la he copiado.
Me explico.
La semana pasada, una amiga me contó que se había encontrado a una chavala a la que conocía por la calle y esa chavala le dijo que la había visto en una foto de Instagram conmigo.
Ah, sí, somos amigas, contestó mi churrita hermosa.
A lo que la chica le respondió, Yo la sigo, pero bueno, lo que dice…. Yo no creo que una pueda cambiar, con la vida que yo tengo…
ANDA, LA HOSTIA.
Vaya por delante que cada una puede creer lo que le dé la gana. Todos mis respetos. Pero no deja de ser raro que, si crees que has venido al planeta a zamparte lo que las circunstancias manden, si estás convencida de que eres como eres y que eso es inmutable, si vives como si no tuvieras nada que decir en tu propia vida es raro que me sigas. Muy raro.
Es como si un vegetariano siguiera una cuenta donde publicitan chuletones: vas a ver cosas que no te van a molar y te pierdes la oportunidad de consumir contenido que sí te sirva, con bien de tofu y de espinacas.
En el caso que nos ocupa: vas a sentirte incómoda cuando yo hable de cómo modificar tus creencias, cómo planificar tu tiempo, cómo hacerte las preguntas correctas que te lleven a las decisiones correctas. Cómo estar más a gusto en tu vida. Porque estoy yendo de frente contra todo eso de lo que tú estás convencida, todo eso sobre lo que has construido tu identidad y tu existencia.
No te va a molar, ya te lo digo. Y vas a pillarme una tirria tremenda. Que a mí me va a dar igual porque no me voy a enterar. Pero es que cogerle manía a alguien y escucharla todo el rato te agria el carácter; te arruga, seguro. Mejor te lo ahorras.
Y no lo digo con segundas, de verdad.
Es el consejo que le daría a cualquiera que pretende perder su tiempo con algo que no le va a aportar nada.
Porque otra cosa sería que esa chavala sintiera que sí, que puede tomar el poder, que siempre se puede aprender a gestionar lo que venga, que hay mucho por aprender sobre una misma. Aunque no tenga ni idea de cómo hacerlo, si algo le dice que hay información que no conoce y tiene ganas de descubrirla: HOLA, ESTE ES TU SITIO.
¿Por qué te cuento todo esto, querida suscriptora?
Porque esa conversación que me contó mi amiga me ha sugerido una pregunta mucho más profunda e interesante que la anécdota.
¿Para qué sigues a la gente que sigues?
No hablo de mí.
Hablo de cualquiera.
¿Para qué escuchas ese podcast? ¿Para qué ves esos vídeos? ¿Para qué lees esos libros? ¿Para qué pasas tiempo con determinadas personas? ¿Para qué enciendes la televisión? ¿Para qué entras cada día en esa cuenta de Instagram?
Porque todo lo que consumimos deja una huella en nosotras, queramos o no.
Hay contenidos que nos inspiran. Otros nos enseñan. Otros nos entretienen. Algunos nos invitan a cuestionarnos. Otros regalan claridad o nos dan perspectiva.
Pero también hay algunos que solo alimentan nuestro enfado. O nuestro miedo. O nuestras certezas. O nuestra envidia.
Qué importante es tener claro si lo que consumimos nos acerca a la vida que queremos y a la persona en la que nos queremos convertir o nos aleja de ella.
Porque si cada vez que escuchas a alguien sientes rechazo, o rabia. Si piensas que está equivocado en todo, si cada mensaje te reafirma en que “eso a mí no me va a funcionar”, puede que la pregunta no sea si esa persona tiene razón o si la tengo yo.
Yo creo que la pregunta es: ¿qué estoy buscando al exponerme una y otra vez a algo que no me aporta?
¿Sentirme superior? ¿Confirmar que el otro está equivocado? ¿Demostrarme que yo no puedo? ¿Evitar cuestionarme? ¿O, en el fondo, hay una parte de mí que quiere creer que existe otra manera de vivir, o de pensar, o de hacer, aunque todavía no esté preparada para aceptarla?
Esta pregunta sirve para muchísimo más que para las redes sociales.
Sirve para revisar las conversaciones que mantenemos, las relaciones que tenemos, y hasta la forma en la que nos hablamos a nosotras mismas.
Porque todo eso moldea nuestros pensamientos y la persona que somos.
Porque no solo somos el resultado de la suma de las cinco personas con las que más tiempo pasamos.
También nos parecemos a las ideas que más escuchamos.
A las historias que más repetimos.
Nuestro tiempo es limitado. Nuestra atención también. Y ambas son, por su escasez, los recursos más valiosos que tenemos.
Yo quiero regalar mi tiempo y mi atención a ideas y personas que me hagan crecer, que me reten, que me inspiren, que amplíen mi manera de mirar el mundo. Y con tal de hacerlo, he de cribar, decir y decirme que no. Asegurarme de que soy yo la que lleva el timón y no el algoritmo.
Generar un criterio que ayude a ser coherente.
P.D.: si este artículo te ha gustado y quieres compartirlo en tu Instragram, porfa, pon el enlace, le haces un favor a quién lo quiera leer y, de paso, a mí. Gracias por adelantado.
P.D2.: si eres de las que creen que claro que se puede cambiar, aprender, avanzar hacia la vida que queremos, te cuento que una de las herramientas que más me ha ayudado a vivir en calma la mayoría del tiempo es saberme dueña de mi tiempo.
No ha sido fácil aprender a planificar correctamente, y como yo estoy aquí para compartir lo que me sirve, he creado un cuaderno con 5 ejercicios para que dejes de resbalar por tus horas y tomar el control
Si acabas el día agotada, con la sensación de no haber parado ni un minuto y aun así piensas que lo importante sigue esperando este cuaderno es para ti.
Puedes descargarlo aquí.
Diez minutos al día, durante 5 días en los que trabajarás lo siguiente:
DÍA 1
Descubre por dónde se está escapando realmente tu tiempoDÍA 2
Aprenderás a diferenciar las cosas que haces porque realmente quieres de las que haces por culpa, miedo a decepcionar o simplemente porque llevas tantos años haciéndolas que nunca te has planteado si siguen teniendo sentido.DÍA 3
Aprenderás a diferenciar entre la realidad de lo que pasa si empiezas a hacer las cosas de otra manera y las historias que tu mente lleva años contándote.DÍA 4
Entenderás por qué hace tanto tiempo que sientes que tu vida siempre empieza cuando terminas de encargarte de la de los demás. Y descubrirás por qué cuidarte no es egoísmo. Es responsabilidad.DÍA 5
Decide cómo quieres vivir No terminarás este cuaderno con una lista de tareas. Terminarás tomando una decisión. Una sola. La que puede empezar a cambiar la forma en la que usas tu tiempo y, sobre todo, la forma en la que te relacionas contigo misma.
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