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Chorizo y ginebra

Sol Aguirre

lunes, 22 septiembre
No soy muy de recibir visitas. No soy de esas personas que siempre tienen la casa llena, que organizan cenas multitudinarias, que disfrutan de que haya gente en su espacio. Mi casa es mi refugio y la comparto con muy pocas personas. ¿Tendrá esto que ver con lo de ser hija única? Pues supongo. Una de esas personas con las que conviviría sin fecha límite, en comuna perpetua, es mi amiga Bonnie. Poco me visita para lo que la amo, porque vive en Nueva York, la muy insensata. Ay, la ilusión loca que me hizo a principios de agosto cuando, al preguntarle yo si ya estaba en Barcelona visitando a la familia, me preguntó ¿Qué haces el viernes? Algarabía, gozo e ilusión máxima. A mi Bonnie le encantan el chorizo y el gin tonic, todo junto y por separado también, así que siempre que viene a casa le compro un paquete del mejor chorizo que encuentro, una botella de ginebra, unas tónicas y unos limoncitos. Para que esté a gustísimo, porque así lo estoy yo también. Porque me hace más feliz preparar esos detalles que disfrutarlos yo misma. Porque recibir a alguien con lo que le gusta es, para mí, una forma de demostrarle el amor que le tengo. Me contaba el otro día una amiga que sus padres viven en el campo, que ven poco a sus nietos —los hijos de mi amiga— y que, las pocas veces que puede visitarlos, ni se ocupan de tener la casa medio decente. Ella tiene que suplicarles cada verano que, por favor, llenen la piscina para que los niños puedan bañarse, que arreglen un poco el espacio para que puedan jugar. En un jardín enorme no hay ni un sofacito para sentarse, ni una sombra agradable, ni un espacio cuidado. No piensan ni en lo bien que podrían estar ellos ahí ni, por supuesto, en lo bien que podrían estar otros. Aquí es donde está el meollo de lo que te quiero contar hoy. Porque crear escenarios bonitos no es una frivolidad, es una manera de vivir. No hablo de gastar ni de llenar la casa de cosas, hablo de pensar en cómo queremos vivir, en quiénes queremos ser y, desde ahí, es mucho más fácil pensar cómo se van a sentir esos a quienes queremos y cómo crear momentos bonitos. Esto tiene que ver con la comida que preparas, con el plan que propones, con los detalles chulos que demuestran que le has dedicado un pelín de tiempo a pensar en el bienestar. En el tuyo y en el de los demás. El descuido hacia los otros viene, casi siempre, del mismo lugar del descuido hacia uno mismo. De no considerar importante tener un espacio agradable, unas rutinas gustosas, un orden, cierta belleza. Es como si la vida fuera algo que simplemente pasa, con lo importante que es la intención para sentirnos plenas. La vida se construye con el cuidado que le dedicamos a nuestro Diosayuno, con la música que ponemos de fondo, con encender una vela que huele divino. Todo es mejor si pensamos en qué nos hará felices y qué les hará felices a los nuestros, porque, al final, el escenario importa tanto como los protagonistas. Es esa experiencia compartida la que se convierte, con los años, en recuerdos que nos gustan. Nadie se acuerda de las casas perfectas, pero sí de cómo nos hicieron sentir en ellas. P.D.: si quieres compartir este texto en tu Instagram, porfa, pon el enlace, ayudas a quien quiera leerlo y a mí, claro. (Gracias)
P.D2.: cuántas de vosotras disfrutáis escribiendo y cuántas de vosotras os sentís inseguras a la hora de escribir una historia. Siempre os digo que el maestro a la hora de enseñarnos a escribir es Paulo G. Conde. Pues bien, este ser talentoso ha preparado un PDF breve, conciso y clarificador en el que comparte con nosotras las 7 claves que no puedes saltarte antes de escribir una historia. Qué importante es tener una lista en la que poder ir asegurándonos de que tenemos (o no) los elementos que necesitamos para contar lo que queremos contar. De nada.
P.D3.: si leyéndome hoy te has dado cuenta de que te gustaría prestarle más atención a los detalles, si crees que podrías crear una vida más bonita en la que estuvieras aún más a gusto, pero no sabes por dónde empezar a hacerlo, déjame que te ayude: te dejo aquí el ejercicio que yo uso cuando quiero mejorar en el ámbito que sea, cuando necesito claridad y foco. Te doy el paso a paso, recursos para relajarte y conectar con lo que realmente quieres. Espero que te sirva tanto como a mí.