Piedras lunares: lo último para el coño

lasclavesdesol

Ay amiguis, que me he enterado de algo que necesito compartir PERO YA.

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Nada más llegar a mi isla de vacaciones, organizo akelarre en casa y les suplico a mis amigas que me cuenten novedades, cotilleos y demás avatares de la vida femenina en general. No hay nada muy extravagante: tiendas nuevas, parejas que se rompen, embarazos, blablabla.

“Bueno, chochos, dadme material que tengo que escribir post nuevo, pero ya” les comento. Y, como es costumbre, todas las miradas se dirigen hacia Candela.

Candela es esa amiga de mente ( y entrepierna) calenturienta que debe tener toda pandi que se precie. Ella formula teorías sobre todo, sobre todo lo sexual, se entiende: tipos de penes (húmedos y secos), tipos de orgasmo (silenciosos, callados y dos intermedios), listado de las barbaries más bestias qué decir en el catre (mejor le dedico post monográfico a esto).

Candela es una fuente de sabiduría sin fin.

A todo esto, mientras yo tonteo con el teléfono, escucho algo de “piedras” y “coño”.

“Perdona, Candela, ¿qué decías?” pregunto yo, con este instinto que me indica que AHÍ HAY TEMA.

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“Pues nada, que mi cuñada me ha encargado una piedra lunar, para que me la meta ahí” (señalándose el chichi sin ninguna finura). Diría que nos quedamos todas ojipláticas, pero sería mentira porque nada nos extraña ya de ese ser tan maravilloso como erótico-festivo.

“Cuéntanos, por el amor de Dios”, entonamos a coro.

Y allá que nos cuenta que hay una piedra, que se llama obsidiana y que la tallan en forma de huevo. Ojo, que tiene que ser obsidiana mejicana. No vale de Cuenca ni de Singapur. Que la pones a la luz de la luna no sé cuantos días y luego te la metes en el chichi.

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Bueno, pues vagina.

Cualquiera que viera la atención con la que escuchábamos pensaría que estábamos en una charla TED, cuando en realidad era una charla CSC (Conversación Sobre Coños).

Ella prosigue con los maravillosos efectos del pedrusco coñil:

  • Te refuerza el suelo pélvico (bueno, vale, como las bolas chinas, nada nuevo)
  • Te refuerza el sistema inmunológico (eso habría que verlo…)
  • Te renueva las energías del chichi.

¿PERDÓN? ¿CÓMO? ¿DECÍAS?

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“Sí, sí” (dice ella haciendo alarde de su erudición en la materia) “Elimina las malas energías y hace que no repitas patrones dañinos”. Dañinos para ti y para tu coño, entiendo.

“Es como un reseteo.  Te lo deja como nuevo”, añade Candela.

“Te lo formatea, ¿no?” añade Isabel, la informática.

“Lo que quieres decir es que si nos introducimos eso en el toto dejaremos de acostarnos con tíos que no molan?” pregunté yo.

“Así es”, respondió nuestra sacerdotisa sexual.

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Si es que cada uno lleva esto de la renovación energética vaginal a su terreno.

Como locas nos metimos en google y, efectivamente, allí estaban esos preciosos huevos negros. Te cuentan como lavarlos, como cargarlos de energía, todas sus propiedades, que son muchas aunque, para ser sinceras, la que más nos interesó fue la de actuar como insecticida de penes indeseables.

Mis amigas, que saben de la reciente defunción de mis bajos, me animaron a que las usara, a ver si así se producía el milagro. Yo, la verdad, no lo veo. Si no me apetece ver de cerca un pene humano, ni te cuento un pene pétreo. Aún así, esperaré a que Candela reciba su piedra filosofal potorril y observaré su evolución, por si la cosa es TAN espectacular que me convence.

En el fondo, por superficial que pueda parecer este tema, NO LO ES. Las leyes del mercado obedecen a dos fuerzas: oferta y demanda. Y el hecho es que hay tanta demanda de mujer jartita de hombres que no la tratan como se merecen, que a alguien se le ha ocurrido ofrecer una Piedra Lunar Coñil que los espanta.

Y digo yo, ¿no sería más fácil valorarse como una (o uno) se merece y mandar a tomar por el jander a quién te trate mal? A los hechos me remito, parece que no. Pues nada, si meternos un huevo negro en el toto nos ayuda a elegir mejor a nuestros contrincantes sexuales, bienvenido sea.

Si lo probáis, contadme. Yo haré lo mismo.

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Hay 4 comentarios

  1. Angel

    Como dicen en México: “a tus órdenes” para comprártelo en México y llevártelo a los niuyores 🙂

  2. Rosa

    No me lo puedo creer??? Joder, se inventan cualquier cosa… Me ha picado la curiosidad, me informaré… A ver si hay manual de instrucciones como las bolas chinas: tiempo de uso al día (pq siendo una piedra tiene que pesar) no creo que te la metas y a correr, si se carga con Luna llena, menguante o creciente…. xD! Y ala a cometer errores diferentes pq esto te protege de todo lo que ha salido mal hasta ahora!! Jajajajaja, que barbaridad!

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