Vender bragas sucias (otra manera de llegar a fin de mes)

las claves de sol

Las comidas en mi oficina dan para un libro, o para catorce. La sabiduría que poseen los que allí trabajan incluye temas tan variados como lo que beben los actores porno para que sus fluídos sean espesitos y bien olientes (zumo de tomate y canela), rituales de santería cubana para que se enamoren de ti en plan majara a base de echar pipí en los cafés ajenos o el último grito en lo que a generar ingresos extra se refiere: la venta de bragas usadas. O sea, sucias. O sea, cómo están las cabezas.

Qué sí, que lo había visto en “Kiki, el amor se hace”, en “Orange is the new black”, en “Younger”, pero no me imaginaba yo que la cosa existiera fuera de la pantalla. Allí estaba nuestra compañera Irene contando que, si no le renuevan el contrato, se hace con diez packs de bragas de Primark y ancha es Castilla. Las compras a un euro y las vendes a cincuenta. Todo muy normal.

En un primer momento casi se me salieron los ojos de las órbitas, pero como soy una tía adaptable, moderna y con prejuicios, los justos, decidí investigar. Encontré no una ni dos, sino varias webs donde vender bragas sucias. Leí cosas tales como “Para las fotos recomendamos una imagen de la prenda puesta por delante y por detrás y otra que muestre solo la prenda (sin necesidad de enseñar suciedad de la misma).” Lo cual me dejó tranquilísima.

También afirmaban que “las personas que compran bragas usadas, por lo general, no tienen ningún tipo de trastorno sexual, solo quieren un poco de emoción en sus vidas.” Oye, que para gustos los colores, hay quien se sube en una montaña rusa, otros se van al Corte Inglés el día de Nochebuena y luego están los que se dedican a oler bragas sucias de otros humanos.

Ojito, que la cosa no se limita a las bragas, NO. Cuando ya había interiorizado el tema braguil, me entero de que también se comercializan, ojito, ojito, OJITO: calcetines que se hayan utilizado para masturbarse. El clásico calcetín de la paja. Calcetines de hombre, usados por hombres, se entiende. Si los compran hombres o mujeres, ya no lo dicen. Y qué mas da. Si también los huelen, los chupan cual polo o los abrazan para dormir, nunca lo sabremos (espero).

Para que la cosa sea emocionante a más no poder, no nos limitamos al intercambio monetario y si te he vendido no me acuerdo .  Una vez recibido el producto, el comprador le envía a la poseedora o al poseedor original de los fluídos, una foto con la prenda puesta y, si tiene el día comunicativo, le cuenta cómo se ha sentido al olerla. Qué se puede sentir al oler eso es algo que ni puedo ni quiero imaginar, la verdad. Pero, hey, respeto máximo.

Por si os está picando la curiosidad y consideráis que sacaros un sobresueldo sustituyendo la cesta de la ropa sucia por una bolsita con zip deberéis saber que la cosa no es tan fácil. O sea, no basta con usar unas bragas y ya. Tus clientes pueden pedir que forniques con ellas puestas, que las lleves puestas varias días, que sean las de los días en los que menstrúas. El asunto se cotiza más cuanto más asqueroso sea el tema.

Llegados a este punto yo no he podido evitar darle vueltas al modelo de negocio y propondría, para darle un poquito (más) de variedad, un catálogo con distintas categorías. Por ejemplo: una sería por Comunidades Autónomas. Porque digo yo que habrá Compradores Braguiles a los que les vaya más el rollo de sur, con su pescaíto frito. Que de todos es sabido que la alimentación influye en los aromas. Otros preferirán los de las paellas valencianas. Y ni que decir tiene que el marisco gallego estaría super cotizado.

Otra categoría podría venir dada por la dieta en sí: vegana, flexiteriana, vegetariana… El tema espárrago da para un post en exclusiva.

También incrementaría el morbo, digo yo, lo que ha servido para inspiración del fluído. Podríamos clasificar los fluídos braguiles según hayan sido inspirados por Tom Hardy en Venom, o por el Capitán América en la última de Los Vengadores, o por Jason Momoa en Aquaman, por los vikingos de Vikings,… Y así hasta el infinito.

Paro ya de dar ideas. Señores de las webs Vendebragas: si quieren más, se las cedo por un módico precio. Mis bragas, de momento, me las quedo yo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hay 3 comentarios

  1. Sofi

    Sinceramente, no sé que opinar al respecto, todo me parece muy válido, muy respetable y con mucho consentimiento, hasta ahi nada que objetar. Soy de mente curiosa y estuve navegando por esas webs, como puntos curiosos, me encontré una famosa escritora (no tú), que vendía su lencería más cara que la habitual, y también sujetadores de lactancia también usados y con sus restos de leche materna. Vivimos en un mundo sorprendente!!!

  2. Carmen

    Vendía unas sandalias por wallapop y una tal “María” quería que me grabara un vídeo probándomelas y pisando cosas blanditas… No insistí en el tema y lo cerré, pero si María está dispuesta a pagarme un par de euros, por lucir mis pies en unas sandalias…oye! (PD: dudo que maría sea maría….)

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