Vivir sin impermeable

Sol Aguirre
lunes, 08 septiembre
Cuántas veces empiezo mis charlas, mis clases, con esta frase “Escúchame sin impermeable, sin paraguas, para que todo lo que te voy a contar se te cuele dentro y genere cambios reales”.
Y es que, a lo largo de la vida adulta, nos hemos ido poniendo capas y capas. Capas hechas de prisa, de complejos, de inseguridades, de miedos. Capas que nos sirven para no sentir demasiado, no exponernos, no parar, no pensar para evitar darnos cuenta y así no hacernos cargo. Y, sobre todo, nos sirven para caminar sobre nuestros días sobreviviendo en lugar de viviendo. Las capas parecen protegernos, pero en realidad nos aíslan, para empezar, de nosotras mismas.
Yo quiero vivir sin impermeable, quiero cuestionar y cuestionarme. Quiero arriesgarme, no porque sea una loca, una insensata, una kamikaze, sino porque estoy plenamente convencida de que lo que realmente nos protege es crear un eje tan sólido como flexible, hecho de todo lo que somos, de lo que nos gusta y lo que nos repele.
De nuestros inadmisibles y con nuestros irrenunciables.
De los sueños que llevamos dentro y las decisiones que tomamos para acercarnos a ellos. Ese eje es nuestra brújula, nuestro columna vertebral, lo que nos permite abrirnos sin miedo a disolvernos. Lo que nos convierte en seres poderosos, dispuestos a observar lo de dentro y lo de fuera para decidir qué absorbemos y qué repelemos.
Ese eje nos permite analizar cómo vive otra gente, dejarnos inspirar. Esa porosidad no nos hace frágiles, al contrario: nos convierte en personas más conscientes, más sabias, más capaces de decidir si nuestra manera de vivir es la que realmente queremos o si necesitamos virar. Virar nos da miedo y es TAN necesario…
Cuando vivimos con esa apertura, con esa expansión, empezamos a notar cosas que antes nos pasaban desapercibidas. Detectamos nuestros patrones, esos que repetimos sin darnos cuenta, para bien y para mal. Descubrimos qué nos sienta bien y qué nos intoxica. Qué nos llena de energía y qué nos la roba.
Y esa conciencia, querida mía, lo cambia todo. Porque vivir envasadas al vacío, caminando por la superficie de nuestra propia existencia, puede dar una falsa sensación de seguridad, cuando en realidad nos roba la oportunidad de aprender de lo desconocido, de lo nuevo. Solo dejando que la vida nos atraviese, nos aprenderemos del todo.
Al convertirnos en esponjas, somos también mucho más empáticas, porque el eje nos regala calma y, desde esa calma, somos capaces de entender mejor a los demás. Ya no solo vemos nuestras batallas, sino también las suyas. Y eso nos vuelve más solidarias, fortalece nuestra capacidad de agradecer lo que tenemos y de echarle una mano al que lo necesite. De ahí a la gratitud hay un paso. Y ya hemos hablado por aquí de todo lo bueno que hace por nosotras el sentirnos agradecidas.
Desde ese lugar todo cambia, porque dejamos de defender nuestro fortín, para darnos cuenta de que estamos conectadas con todo y con todos. Porque sabemos que fortaleza y resistencia no tienen demasiado que ver.
Quitarnos el impermeable no significa exponernos a lo loco ni aceptar cualquier cosa. Significa elegir qué dejamos entrar y qué dejamos fuera. Significa prestar atención a la vida y relamerla al máximo. Equivocarnos, emocionarnos, cambiar, crecer, sentir. Bailar con lo que la vida nos traiga.
Quitarte el impermeable no es imprudencia: es valentía y es presencia. No sé tú, pero yo no he venido aquí a mirar la vida desde la ventana, sino a rebozarme en ella.
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P.D.2: quizás estás pensando que lo de crear un eje y despelotarte está muy bien, pero es que ahora mismo andas con un bloqueo de tres pares de narices y no sabes por dónde tirar. AQUÍ te dejo tres ejercicios que yo uso cuando estoy bloqueada perdida (sí, me pasa, claro) para hacerme las preguntas correctas con tal de empezar a caminar en la dirección de lo que sí quiero en mi vida.
P.D3.: cuántas veces me preguntáis dónde me forme como coach. Fue en Crearte Coaching. Y menos mal que lo hice, porque esta disciplina me parece un básico en la vida, compila todo lo que nos tenían que haber enseñado en el cole para, de nuevo, vivir en lugar de sobrevivir. Lo más importante: hacernos las preguntas correctas. Su directora, Beatriz García Ricondo, fue mi profe y es magnífica. El próximo 9 de septiembre, de 18:00 a 20:30 ofrece un evento online gratuito llamado “Vuelve a ti este septiembre” donde hablará de cómo reconectar con nosotras mismas y diseñar una rutina que esté a nuestro servicio y no a la inversa. Puedes inscribirte AQUÍ.
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