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Humor

Adúlteros celosos: el colmo del morro.

Adúlteros celosos: el colmo del morro.

Ay, amiguis, yo que me pensaba que mi capacidad para sorprenderme por el morro humano era nula. Qué ilusa, qué pardilla, la madre que me parió.

El martes quedé para comer con mi amiga Cristina, que es toda ella muy tremenda, muy sexy y muy fucker. Su última conquista es Antonio, un tío casado, con niños, que la pone mirando a Cuenca cada dos por tres, seis.

Quién soy yo para juzgar. Allá cada uno con su conciencia.

Cristina está encantada y tiene el cutis como la porcelana, con tanto polvo galáctico. Si ella está feliz, yo también. Y en una de estas, tras mucho relato erótico festivo y descripción de detalles escabrosos, mi amiga me cuenta de los problemas en el trabajo, de que quizás ya es hora de cambiar de empresa, y de que “tía, y Antonio que está súper celoso de mi compi de Administración porque nos llevamos bien y vamos a tomar café juntos”.

VAMOS A VER, CRISTINA, VAMOS A VER.

– Cristina, querida, ¿tu amante vive con su mujer?

– Sí, claro.

– Mantienen relaciones.

– ¿Cómo? (Es que Cris es francesa y a veces se le atasca el español)

– Que si follan.

– Sí, claro, supongo, sí.

– Y tu amante se pone celoso porque tomas café con tu compi. ¿Qué pasaría si te acostaras con él?

– Huy, se lía parda.

Yo, en este punto ya no sabía si descojonarme, desmayarme o bailar una sardana.

PERO, ¿CÓMO SE PUEDE TENER TANTÍSIMA JETA, PORELAMORDEDIOS?

Porque una cosa es que al tío le pueda tocar las narices que Cristina se líe con otros, pero de ahí a mosquearse, a tan siquiera mencionar en voz alta algo que tenga que ver con los celos cuando tú, SO GUARRO, te estás cepillando a dos tías a la vez (que sepamos), eso ya es TENER LOS COJONES DE PLOMO. Probablemente, este individuo será un experto en justificar su infidelidad con alguna de las tantas (y ridículas) razones de las que hablé en mi último post. Y mira, hijo: excúsate, engáñate, engaña, pero por lo que no paso es por que EXIJAS.

¿Por qué razón misteriosa crees que los demás deben guardarte un respeto que tú te pasas por el arco del triunfo? ¿En qué planeta tu pene es tan todopoderoso que puede disponer de los chirrís que le plazcan y, al mismo tiempo, negarles la posibilidad de hacer lo propio con otros penes? ¿Qué tipo de derecho de pernada en exclusiva te concedieron al nacer?

VENGA, CUÉNTAME.

NO TE OIGO.

Amigas que os estáis cepillando a un adúltero o a cualquier tío que crea en la monogamia femenina, pero no en la masculina, que sois muchas, que sois casi todas (que somos casi todas), un favor os voy a pedir: a la primera insinuación de celos, de “yo lo hago pero es que si lo haces tú sería diferente”, o de ese horripilante “es que me molesta porque me importas”, mandadle a tomar por culo.

NO ESPERES MENOS DE LO QUE DAS.

NO DES MÁS DE LO QUE RECIBES.

No te zampes con patatas a morrudos dispuestos a repartir pollazos a diestro y siniestro mientras tú te quedas en casita bajo la manta.

    

Y tú, adúltero celoso, arréglate el coco, pero mientras lo haces, por favor: NO MOLESTES.

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