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Humor

El Mundial y sus buenorros. Gracias, Dios del fúrgol.

El Mundial y sus buenorros. Gracias, Dios del fúrgol.

Amigas, ha llegado el momento: vamos a hablar sobre los buenorros del Mundial. Se lo merecen. Nos lo merecemos.

Y digo yo, ¿dónde estaban estos bigardos monumentales en el Mundial del 2014? Porque no recuerdo que entonces nos dieran estas alegrías. ¿Se hallaban ocultos o simplemente no nos atrevíamos a decir que había futbolistas buenorros? O quizás el bueno de Karius nos descubrió que el fútbol podía resultar de lo más interesante para todos y todas las que pasamos de ese deporte. El caso es que nos hemos vuelto todas unas hinchas, así en general. Que lo mismo nos da que nos da lo mismo. Si estás tó güeno yo te animo, canto gol y La Traviata si hace falta.

Si tuviéramos que nombrar a todos los Guayabos Furgoleros no acabábamos hasta el Mundial del 2022, así que he creído necesario que nos centremos en tres elementos:

3. La selección de Irán: vale, son varios elementos, pero un solo grupo. Y VAYA GRUPO. La cosa es sencilla: son deportistas, con lo cual lo del buen físico se presupone. Son jovenzuelos. Vale, que si, que hay por el mundo maduritos que están estupendos, pero la probabilidad de estar buenorro (o buenorra) se incrementa cuando el colágeno, la elastina y todas las hormonas del cuerpo están a tope, y eso, lo siento, pero pasa antes de los cuarenta (por mucho que nos joda). En el caso de Irán el buen tono viene de serie. Están tostaditos desde su nacimiento, cosa que también nos gusta. Esos ojazos, ese pelamen estupendo, esas dentaduras que destacan en la morenez de sus hermosas caras… Y encima van los tíos y se plantan traje. Y flipamos. Normal.

Muy fuerte lo de Irán. Rizando el rizo del buenorrismo destacamos a los gemelos Mohammad. Milad y Medrad. Más vale una imagen…

Ya sé, solo hay uno. Era para que no os diera un parraque al ver a los dos brothers junticos. TODO MUY BESTIA.

2.Yann Sommer, portero de la selección suiza: no solo esta bueno, amigas, también habla castellano, además de francés, alemán e inglés. Y toca la guitarra y el piano (con lo que nos gusta a nosotras un buen instrumento…) Ah, y cocina.

Si es que Suiza es un país de lo más avanzado y de lo más neutral. Qué educación, señores, qué modales. Y qué piños, qué brazos y qué morros. Dice Yann El Hermoso que él come siempre productos naturales. No nos digas más, chato, que las ibéricas no tenemos ni conservante ni colorante alguno. Todo muy de la tierra. A partir de ahí, tú verás lo que haces.

1. Y desde Islandia llega Rúrik Gíslason: si es que llevo tiempo diciendo que viva el vikinguismo, las Escandinavias, Odín y la madre que los parió a todos. He creído necesario, dada la importancia del bigardo que nos ocupa, insertar un vídeo. Porque la belleza en movimiento es más belleza.

Y aquí unas instantáneas para complementar y así pillar el concepto Rúrik en toda su extensión.

Ole.

 

Con Ole.

Y requeteole.

Una salvajada, lo sé. La coleta, los tatoos, las cachorras, los ojos. Y el vikinguismo.

Y aquí es dónde yo me encuentro ante una disyuntiva de lo más complicada: ¿nos traemos a Rúrik y al resto de hijos de Odín para acá o directamente convocamos una emigración masiva hacia el norte? Un rollo caravana de mujeres en versión moderna hacia los países helados. ¿Que no ven la luz en seis meses? Yo con Rúrik y sus amigos como si no veo a Lorenzo en tres años, que para algo están las cápsulas de vitamina D. En Islandia hay poca gente, PERO QUÉ GENTE. Yo voto, claramente, por fletar unos aviones e invadir Reikiavik y aledaños.

Ya me decís cuántas plazas os reservo.  

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