El NO que nos define

Sol Aguirre
lunes, 25 agosto
Ando inmersa estos días en la preparación de “Del DEBERÍA al QUIERO”, que va a ser mi única formación presencial hasta finales del 2027 (como pronto). En ella, hablo de todos esos deseos que, al quedarse enterrados, han sepultado también una parte de nosotras. Hablo de cómo devolverlos al lugar de dónde nunca debieron moverse: a la superficie, a nuestro corazón y nuestra alma.
Hablo de la importancia de decidir sobre nuestros síes y también nuestros noes.
Y en esas estaba cuando he recordado este artículo que escribí hace años. Sí, he vuelto a hacer trampa. Y sí, creo que otra vez el fin justifica los medios, porque en estas líneas hablo de defender la propiedad de nuestros pensamientos y nuestra voluntad como si nos fuera la vida en ello, porque, en realidad, nos va.
Espero que te sirva, querida mía, allá voy:
Dedico algunas tardes a leer y recortar páginas que me llaman la atención, ya sean las que ocupan playas caribeñas, muebles de diseño escandinavo o entrevistas a gente que me inspira. No guardo los recortes, los dejo sobre mi escritorio, porque me gusta ver lo que me gusta.
La inspiradora de hoy ha sido Isabel Coixet, que comienza su presentación contándole al periodista todo aquello que no soporta. Interesante, porque a la mayoría nos cuesta definirnos más allá de nuestro trabajo incluso en términos positivos, ya no te cuento en negativos, con lo feo que queda, con el pie que da a que otros te lleven la contraria. Qué miedito. Ella se queda tan a gusto: que si no me gusta Quim Torra, que si no me gustan las peleas del feminismo. (No digo que esté de acuerdo con ella, digo que es interesante lo que dice, ojo)
Lo que no te gusta te define tanto como lo que sí, determina en qué sentido decidir y cuánto de valiente y de autónomo tienes. La Coixet afirma sin esperar a que otros le den la razón, se basta y se sobra, que es lo que todos deberíamos hacer. Hay que ser inteligente para detectar y valiente para manifestar, porque tras el discurso llegan las críticas. Que se lo cuenten a quienes defienden que no quieren ser madres y les cae la del pulpo, como si le negaran su derecho a otras. O a los que rechazan ofertas por las que otros matarían, pero tú quién te has creído que eres. A la Coixet le ofrecieron un ministerio y a la vista está que dijo que no. Con las que algunos lían por estar ahí, hay que ver.
El respeto que el prójimo muestra ante tus aseveraciones tiene mucho que ver con la claridad, el convencimiento y la naturalidad con las que las defiendes. No nos tomamos en serio a quién vive pidiendo perdón, escondido bajo complejos, ansiando contentar al planeta entero, sin éxito, claro. En cambio, no rechistamos ante el que no ofrece resquicio en sus argumentos, y no hay argumento mejor que la absoluta subjetividad cuando el asunto solo te afecta a ti. El “sobre gustos no hay nada escrito” de toda la vida de Dios, ese que no respetan los que se ven atacados por la libertad ajena.
“No le veo el qué a este restaurante tan caro y tan famoso”, “el tío ese que cobra un pastón por conferencia me parece un cantamañanas”, “no me gusta el campo”: las afirmaciones que para unos suponen brazadas contra la corriente, para los Coixets del planeta no son más que bañarse despelotado en aguas mansas y cristalinas. Y es que la resistencia nos la creamos nosotros, o nos la han creado los que nos educaron para pertenecer al rebaño y no cuestionar. Y no cuestionarnos.
El rebaño es infeliz mientras mira de reojo a las ovejas negras que campan felices, a su puñetera bola. Las ponen verdes mientras envidian su desparpajo e intentan comprender por qué insisten en no someterse a estereotipos que algún desconocido se inventó cuando estaba aburrido y tenía muchas ganas de joder al prójimo.
Observamos las negaciones para entristecernos, pero las ignoramos cuando suponen una pista de quiénes somos y qué hemos venido a hacer aquí. Las enarbolamos para recordarnos de lo que no somos capaces, lo que no sabemos hacer, lo que no hemos aprendido, pero nos resistimos a ellas cuando se tratan de defender nuestros límites, nuestro tiempo o nuestras opiniones. El no como guillotina o el no como representación de la solidez y la coherencia: voto por lo segundo.
P.D.: tienes toda la información sobre mi retiro/experiencia/formación presencial del 27 de septiembre AQUÍ. Y respondo ahora a las preguntas que más me hacéis sobre este sarao que estoy montando con Aria Experiències, que me hace una ilusión que me muero. Quedan muy poquitas plazas, amigas, para que sepáis. Nuestra prioridad era la comodidad, que pudierais dormir, comer y recibir la formación sin moveros de vuestro hotel, y eso supone que no es una formación donde pueda asistir mucha gente.Vamos allá con las preguntas:
- No sé cómo llegar desde el lugar donde vivo, ¿me ayudáis?
- Quiero dormir allí solo la noche del sábado, ¿puedo?
- ¿Puedo ir con una amiga y compartir habitación con ella?
- ¿Puedo quedarme más días para aprovechar el viaje y me ayudáis con el hotel y las actividades?
- ¿Necesito experiencia previa o algún conocimiento en cuanto a desarrollo personal? Para nada, no necesitas saber nada, solo tener muchas ganas de aprender.
- ¿Puedo regalar esta experiencia?
- He visto que el domingo empezamos el día paseando, ¿hay que llevar calzado especial?
Es más un paseo que otra cosa, por un valle plano del todo. Con unas zapatillas de deporte normales es más que suficiente. Os dejo aquí una foto de ese valle, mi sitio favorito en las montañas.

- ¿Hay algún seguimiento después de la formación?
- ¿Habrá alguna manera de seguir en contacto con las chicas que asistan a la formación?
Más entradas