Skip to main content
Cosas que me pasan

La infidelidad: ¿hijoputez o cobardía?

La infidelidad: ¿hijoputez o cobardía?

Llevo unos días con ganas de escribir sobre el tema de la infidelidad. Sí, ya lo hice, dos veces, pero quería hacerlo otra vez. Qué pasa. Y, buceando por la red, encuentro este artículo y su título me llama mucho la atención.

TENDENCIAS DEL ADULTERIO EN ESPAÑA

Un estudio concluye que el 30% de la población es infiel

Lo de “tendencias” es, cuanto menos, gracioso. Me recuerda a las modas, a lo que se lleva, a lo que está en voga. Lo del 30% me sorprende. Yo juraría que se les han escapado unos cuantos infieles porque, al menos en mi entorno, la infidelidad ronda el 75%, así a bote pronto.

Yo sigo leyendo, a ver qué descubro. Resulta que el 83% de los encuestados creen que es posible ser fiel durante toda la vida. O sea, por poder, puedes ser fiel, PERO NO TE DA LA GANA. Pues me parece coherente, la verdad. A mí estas cosas de “no he podido remediarlo”, “no lo eliges tú” o “aquello era inevitable” me tocan las narices sobremanera. El humano se distingue de los animales por su raciocinio, o eso me contaron las monjitas de mi cole.

Nos informa una psicóloga de que, por un lado, la mayoría de la población cree en el “amor romántico” ese de “contigo pan y cebolla” y “hasta que la muerte nos separe”, pero que, por otro, ahora vivimos muchos años, o sea, que la muerte como que tarda un poquito demasiado en llegar y, mientras tanto, te has cansado del que tienes al lado. PUES NORMAL. Cuando solo vivían cincuenta añitos debían pensar “Pa lo que me queda, mejor no cambio”. Yo juraría, llámame desconfiada, que esta evolución hacia los cambios de pareja sucesivos, los cuernos sucesivos y el follaje sucesivo, se ha dado sobre todo en las mujeres. De toda la vida, los tíos infieles eran unos machotes y las tías infieles unas pedazo de putas, así que, por muchas ganas que tuvieran, no perreaban con otro que no fuera su pareja. Con el tiempo, no solo vivimos más, sino que quizás algunas se pasen por el forro lo que piensa el resto y le dan rienda suelta a sus furores uterinos.

No sé, digo yo.

Aún así, parece que estamos lejos de la igualdad, también en esto. Los hombres se confiesan infieles en un 29% frente a un 18% de las mujeres (insisto, o la población adúltera se acumula a mi alrededor o hay gente que miente más que habla). Algunas teorías mantienen que esto no es tan así, que las chicas ponen los cuernacos igual que los chicos, pero que nosotras somos más discretas. No vamos cacareando por ahí a cuantos nos hemos tirado. Hay que ver, qué listas somos…

Y ahora llega mi parte favorita. Es a partir de los cinco años de relación cuando suelen comenzar las infidelidades, por aquello de la rutina. Y digo yo… si a los cinco años te aburre tu pareja, ¿por qué coño sigues con ella? No quiero ni imaginarme lo que te pasará al cabo de diez o de veinte. Pero, oye, que ahí sigue la gente, muerta de hastío y cepillándose hasta al apuntador. Qué martirio, madre del amor hermoso. Y, ojo, que no lo digo desde el punto de vista del cornudo, sino del adúltero. Esto no hace más que apoyar mi teoría de que cometemos el ENORME error de considerar las relaciones breves como un fracaso y, claro, antes muerto que fracasado. Yo tengo una relación supermaravillosa de la muerte, veinte años juntos, qué amor, qué estabilidad, qué cosa más bonita. Y me cepillo a mi secretaria, al profe de tenis de mis hijos, a la farmacéutica y al jardinero. Pero oye, que de fracaso nada, porque mi matrimonio es largo DE COJONES.

Otra razón que aducen los infieles, aparte de que se aburren lo más grande, es que su pareja “No les hace suficiente caso”. No entraremos en lo que es “suficiente”, pero sí me encantaría saber qué tiene que ver eso con que otro te la meta o con que la metas en otra. MÍ NO COMPRENDE. Si te sientes ignorada/o, casi mejor te piras, ¿no?

Otros, en la infidelidad, buscan una experiencia diferente, que me parece maravilloso, pero si lo que te va es la variedad, has elegido el camino equivocado. Tú lo que quieres es ser soltero, pero ya es tarde. Lo de estar divorciado es la segunda opción válida. Algunos se justifican diciendo que se acuestan con otros en venganza por los cuernos que les ha puesto su pareja. NORMALÍSIMO, porque de todos es sabido que los polvos se contrarrestan, si tu marido se acuesta con tres y tú haces lo mismo, es como si él no lo hubiera hecho. Digo yo que será algo así porque si no, lo siento, pero VAYA GILIPOLLEZ TAN ENORME.

Lo de que con la infidelidad buscan reavivar la llama del amor matrimonial ya es LO MÁS GRANDE. “Es que así te das cuenta de que lo mejor lo tienes en casa”. Pero, ¿qué es lo mejor? No sé, se me ocurre que quizás es la que mejor la chupa, o el que mejor huele, o la que mejor hace los espagueti carbonara, o el que mejor juega al fútbol… Y, otra pregunta, ¿vas a tener que comparar con el resto de la humanidad para asegurarte de que tu cónyuge es lo más de lo más? Pues guapa, se te va a quedar el toto como una hamburguesa, aviso.

 

La búsqueda de autoestima y confianza en uno mismo es la última de las posibles razones para ser infiel. Porque de todos es sabido que tu valía como persona depende de cuantos estén dispuestos a darle al mambo contigo. Huy, pues entonces yo, ahora mismo, debería pegarme un tiro. Os recuerdo la defunción de mi chirri, que sigue igual, gracias por preguntar.

    

  Y termino el artículo sin que me haya aclarado nada, para empezar porque no me creo ni los porcentajes, ni las razones para andar por ahí engañando al personal. Quizás ya es hora de darnos cuenta de que los humanos, la mayoría de las veces, obramos de una manera u otra porque nos da la gana y punto. Llámale egoísmo, cobardía, patología, qué mas da. También, creo yo, es hora de dejar de justificar nuestras conductas y las del prójimo, y tener la valentía de abandonar a la persona de la que ya no estás enamorado o a la que te está poniendo unos cuernos de metro y medio. Seríamos todos MUCHO más felices.

Comments (13)

Los comentarios están cerrados.