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¿Quién ayuda a brillar con luz propia a Sol Aguirre?

Si buscamos en la Real Academia de la Lengua Española la definición de amistad, esto es lo que aparece: “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. Sin ánimo de corregir a la RAE, nosotras añadiríamos: “Fuente de ánimo, apoyo, risas, consuelo y, por supuesto, elemento potenciador de nuestro brillo interior”. Y es que todas tenemos (al menos) una amiga que nos ayuda a brillar con luz propia. Un ser de luz, también, que consigue sacar lo mejor de nosotras. Y si no la tienes, como suele decirse, entonces es que eres tú. ¿Quién dirías que es la mujer junto a la que te conviertes en tu mejor versión? Philips Lumea, en ELLE.ES, para seguir conociendo la historia de mujeres inspiradoras y sus personas “interruptor”, aquellas que encienden su brillo interior con un solo clic. En esta ocasión, les toca el turno a dos amigas: la escritora y coach Sol Aguirre y su inseparable amiga y coworker Leire Larrañaga. Antes de sentarlas frente a frente en nuestro particular “reto de las tarjetas”, hablamos con la coach del éxito y la felicidad, de la importancia de ponerle nombre al miedo y los cerebros trogloditas, el autocuidado y de cómo los cascos antirruido ayudan a lidiar con hijos adolescentes. Pasen y aprendan. ¿Quién es Sol Aguirre? Sol Aguirre es una mujer en constante búsqueda de la felicidad, por un lado, a la que le encanta aprender y compartir lo que aprende, que busca la propia definición del éxito y que intenta que los demás hagan lo mismo. ¿Y cuál es tu definición de éxito? No querer ser nadie más en ningún otro sitio haciendo ninguna otra cosa ni acompañada de nadie que no me acompañe ya. Hay un momento en tu vida que decides reinventarte profesionalmente. Ahí es cuando surge el blog Las Claves de Sol. ¿Cómo recuerdas aquella etapa? Uff. Ese momento fue de caos, de sufrimiento, de muchísimo miedo. Era como: “Este no es mi sitio. No sé cuál es. Pero este no. Y como yo lo que quiero en la vida es ser feliz, voy a esforzarme al máximo para encontrarlo”. ¿Y así fue como llegó la escritura y el coaching a tu vida? El tema de la escritura surgió en ese momento de caos, cuando llega a mí un libro (nada es casualidad), que hace la pregunta que me cambió la vida: ¿qué es aquello para lo que tenías talento, que hacías de pequeña y que un día dejaste de hacer? Estaba clarísimo. Yo era la típica niña, hija única, que se pasaba el día leyendo, escribiendo, que ganaba los concursos del cole… Pero, imagínate: alguien que se dedica a la comunicación, al marketing, de repente, se dedica a escribir. Yo me veía en una buhardilla llena de chinches… (se ríe). Pero creé un blog: Las Claves de Sol. Y un día escribí algo en clave de humor, y en lugar de leerme 15 me leyeron 50. Dije: “Aquí hay algo”. Luego llegó el primer libro, y a partir de ahí muchas mujeres me empezaron a contar que estaban tomando decisiones. Me sorprendió mucho, pero dije, yo quiero seguir ayudando a que tomen decisiones. Yo había seguido un proceso de coaching que me había abierto las ventanas de la vida, y me formé como coach. ¿Qué te ha aportado el coaching? Aprender a hacerme las preguntas adecuadas para definir mis objetivos. Increíblemente nadie te enseña a hacerlo. En el cole no nos enseñaron cómo hacernos las preguntas adecuadas para definir esos objetivos. El coaching me ha abierto las ventanas de la vida y se ha convertido en esa herramienta que me permite compartir todo lo que yo aprendo y que me ayuda a ser feliz. DANIEL ALEA ¿Existe la fórmula para ser feliz? No existe la fórmula universal, pero creo que cada uno puede y debería encontrar su fórmula en cada momento de la vida, porque vamos cambiando, pero sí que hay preguntas y patrones. ¿Fórmulas universales? No. Entonces seríamos todos muy felices todo el rato. ¿Cuáles son esas preguntas que deberíamos hacernos? Cuáles son mis irrenunciables, cuáles son mis inadmisibles, qué es lo que me encanta, qué es lo que no soporto, qué es eso que se me da bien, cómo me veo mañana, en cinco años, en diez años, qué es realmente el éxito, de quién quiero acompañarme. Tu perfil de Instagram está lleno de frases superinspiradoras. ¿Cuál es tu favorita? Últimamente estoy dándole muchas vueltas a este tema: el saber que no somos eternas no debería darnos miedo si no ganas. Esa es mi favorita. Escribes sobre cómo gestionar el miedo, cómo lidiar con un mal día, cómo sobrevivir a la autoexigencia… ¿Tan mal estamos? La buena noticia es que ya sabemos que estamos mal… (se ríe), no, no. No estamos tan mal. Es simplemente que nos estamos haciendo preguntas, que entendemos que hay otra manera de vivir, que no tenemos por qué conformarnos con eso que nos han contado y, por fin, nos estamos dando cuenta de que tenemos todo el poder para gestionar esto que somos, y ninguno para gestionar a los demás. Que lo de darnos cabezazos contra muros ajenos ya no, mejor poner la energía en nosotros. Eso está muy bien. DANIEL ALEA Has puesto en marcha el reto “1.000 cosas que te gustan”. ¿Es esa una de las claves de la felicidad, centrarnos en el pensamiento positivo? Es una de las claves, porque el pensamiento positivo no tiene nada que ver con ignorar el problema, con ignorar el dolor, es simplemente colocar el foco en aquello que me ayuda a impulsarme, a acercarme a aquellos objetivos que yo he definido. Enredarme en todo lo malo que pasa cada día no va a llevar a ningún sitio. ¿Cómo surge ese reto? Surgió de una obra de teatro que se llama “Las cosas extraordinarias”. El personaje va contando todas las cosas que le gustan, y me pareció una superidea. Hubo un momento en el que el personaje habla del sonido de la aguja al posarse sobre el vinilo. “Ah -dije-, ¡Dios mío, se me había olvidado!”. Ese sonido es maravilloso. Cuántas cosas nos perdemos por no estar buscando constantemente qué es eso que me gusta. Por un lado, sirve para conocernos, porque estamos hechos de todo eso que nos gusta, para enfocarnos en lo positivo, y ser prácticos. Para ser feliz, haz más cosas de las que te hacen feliz. Sueles escribir notas sobre esas cosas que te hubiera gustado saber a tus 15, a tus 20. ¿Qué es lo primero que te gustaría decir a esa Sol del pasado si te la encontraras? Que confíe en ella. Y que no tiene ningún poder sobre lo que los demás piensan, sienten o hacen, así que más le vale trabajar en ella. Que confíe y que se pregunte siempre, no solamente qué es lo peor que puede pasar si toma esa decisión, sino qué es lo mejor que puede pasar. Qué facilidad tenemos para tender al pesimismo por naturaleza. Claro, tenemos un cerebro troglodita. Tenemos un cerebro diseñado para protegernos, y la emoción que protege es el miedo. Tenemos la misma estructura cerebral que nuestros antepasados. Sabiendo esto vamos a ver cómo lo manejamos para decirle a nuestro cerebro: “En 2023 ya no es necesario que tengas miedo todo el rato. Vamos a avanzar”. DANIEL ALEA Siempre dices que nadie te ha enseñado más que tus hijos, ¿qué has aprendido de ellos? Uff… ¡paciencia! Yo soy muy cuadriculada y, claro, es una batalla constante entre mi yo cuadriculado y saber que hay cosas que no puedes controlar; son dos personas que toman sus decisiones. Y también he aprendido a cuidarme. Porque también es muy fácil, ante la maternidad, más a lo mejor si estás sola (yo soy madre soltera de dos niños), la inercia te lleva a olvidarte de ti. Así que he aprendido a cuidarme, a ser paciente y a cruzar los dedos todo el rato. ¿Cómo se gestiona ese momento con dos adolescentes en casa? (Se parte). Pues mira tengo unos cascos con reducción de ruido, de verdad, esto es en serio. Y como a mí me encantan las rancheras, cuando digo: “Ya no, callaos, por favor, ya no gritéis”… Esta es una herramienta. Y respirar muchísimo. En la vida, en la maternidad, en el trabajo… ¿qué es lo realmente importante en esta situación? Simplificar siempre. Elegir las batallas y confiar y hablar mucho… y, de nuevo, cruzar los dedos. ¿Qué enseñanza te gustaría dejarles a tus hijos? Que sean libres. “Reinventarse no es empezar desde cero. No naciste ayer.” La frase es tuya, ¿qué le dirías a la gente que está pensando: “Venga, hasta aquí, es el momento”? Uno, que les pongan nombre a sus miedos, porque decimos que tenemos miedo pero no sabemos a qué y, si no sabemos a qué, no podemos gestionarlo. Dos, que no esperen a no tener miedo, porque probablemente eso no va a pasar. Que minimicen riesgos, no estamos aquí para inmolarnos, y que piensen que el objetivo supremo en la vida, que es otra cosa que no nos han contado, es divertirnos; en el trabajo, con la pareja, con los amigos. Y, mirando ahí, tomen las decisiones que tenga que tomar. Hoy entras a formar parte de la historia de Mujeres Que Brillan. ¿Quiénes son esas mujeres que te ayudan a brillar con luz propia? Desde mi madre, mi queridísima prima, mis amigas del cole (que siguen siendo amigas después de 40 años), a todas las mujeres que me cuentan que se han enfrentado a un miedo, lo han superado o no superado, pero lo han hecho y, desde luego, mi compi de batallas y de mesa Leire Larrañaga, que creo que anda por aquí. DANIEL ALEA

EL RETO DE LAS TARJETAS

¿Eres de las que puede presumir de tener amistades entre tus compañeras de oficina? Hay quien dice (y se jacta de ello incluso) que no va al trabajo a hacer amigos. Es una opción más, sin duda. Pero, después de comprobar la química existente entre nuestras dos protagonistas de hoy, podemos asegurar y aseguramos que están perdiendo una oportunidad única en su especie. Hace años, una oficina de coworking unió para siempre los destinos de Sol Aguirre y Leire Larrañaga. Su forma de entender la vida, el amor y el humor, grandes dosis de humor, hicieron el resto. Ese fue el comienzo de una amistad a prueba de risas.

EL INSTANTE EN EL QUE DESCUBRISTE QUE OS HABÍAIS CONVERTIDO EN AMIGAS

“Es difícil”, reconoce Sol al leer la primera tarjeta. Pero, aunque parece no recordar el momento exacto, sí tiene claro el marco donde surgió su amistad con Leire: “Creo que fue en el segundo sitio que compartimos trabajando, en alguna confidencia. Quizás en la playa, en alguna cosa así ‘marronera’, algún momento difícil”. Leire asiente: “Probablemente, esa fue una época muy intensa (se ríe)”. “Es verdad que este amor nuestro ha sido como paulatino. ¡Espero que hacia arriba!”, pide la escritora y coach entre risas.

LA PRIMERA IMPRESIÓN QUE TUVISTE AL CONOCER A SOL

Leire se tira a la piscina nada más leer su tarjeta y no duda a la hora de dar su respuesta: “Yo pensé: esta es una tía divertida. Esta sabe divertirse, nos vamos a reír. Y acerté”. “¡Menos mal”, bromea Sol.

LO QUE MÁS ADMIRAS DE TU AMIGA

“Lo que más admiro de ti- comienza a hablar Sol-, y eso te lo he dicho muchas veces, es ese saber siempre qué es lo correcto”. Leire la interrumpe: “¡Ojalá!”. “Que igual estás equivocada…”, continua Sol, y Leire contesta divertida: “Eso no suele pasar”. Sol explica su respuesta: “Los principios, los valores… Tienes el criterio muy claro. En cuanto a lo tuyo y en cuanto a cosas que veo, que ni siquiera me cuestiono. Y, de repente, tú dices: ‘Esto está mal o esto está bien por esto, esto, esto y esto’. Y yo digo: ‘Qué razón tiene la Larrañaga”, sentencia.

¿CUÁL ES LA CUALIDAD QUE MÁS ADMIRAS DE SOL?

Leire también tiene claro cuál es la cualidad que más admira de su amiga: “Yo también te lo he dicho muchas veces: eres muy generosa con la gente que tienes alrededor. Todo lo que puedes hacer por tus amigos, por la gente que tienes alrededor, para que nos vaya mejor, no solo lo haces, sino que te sale de una manera innata. Nos impulsas, y eso lo admiro mucho de ti”. Sol le contesta divertida: “Es un poco de egoísmo, porque yo me siento bien. Es algo que me sale. Si yo puedo hacer algo, ¿cómo no voy a hacerlo?”, le pregunta. “Bienvenido sea, por el motivo que sea”, contesta Leire.

LO QUE HAS APRENDIDO DE TU AMIGA

Continúan las confesiones. Esta vez le toca el turno a Sol, que después de leer su tarjeta, le confiesa a su amiga: “Creo que no lo he aprendido del todo todavía, pero intento copiarte en la estructura mental. Ya sabes que aquí reina la dispersión más absoluta“. Las dos amigas comienzan a reírse, y Sol continúa: “Cuando estoy en casa yo sola lo intento: ‘A ver cómo me diría Leire’. Esa cosa tuya, ese orden, ese patrón mental”. Leire también tiene algo que decirle a Sol: “A mí también me ayuda mucho que tú seas más abstracta. Yo creo que ahí nos hacemos bien la una a la otra”, reconoce. Sol: “Ahí ¡y en más cosas!”, sentencia Sol.

EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE DE VUESTRA AMISTAD

“A ver si estás de acuerdo”, le pregunta Leire a Sol cuando lee su tarjeta: “Yo creo que es cuando alquilamos la primera oficina juntas. Fue empezar a estar cada día en la rutina de la otra y ya pasar de amigas a familia prácticamente. Es un momento clave en nuestra historia como amigas”. Sol coincide totalmente: “Sí, sí, porque además fíjate que yo creo que también la magia de ese momento; no lo buscábamos”. “Habíamos quedado para desayunar”, recuerda Leire. “Y no dudamos ni un segundo -añade Sol-. De mirarnos y decir: ¡Nos quedamos esto! ¿Señores, qué hay que hacer para reservar esta oficina?”. Leire lo resume así: “Teníamos muy claro que queríamos compartir el día a día, el espacio, los proyectos, todo. Estábamos muy conectadas y la oficina fue materializar de una manera física todo eso que ya notábamos que teníamos entre nosotras”.

SI TU AMIGA FUERA UN PERSONAJE DE NOVELA SERÍA…

“¡Guau!”, exclama Leire cuando Sol lee la siguiente tarjeta, y la dos amigas rompen a reír hasta que Sol contesta: “A ver, no me preguntes por qué, pero a mí me ha salido. Serías un personaje de una novela británica, un rollo Jane Eyre. Te veo vestida de dama británica, con tu seriedad, dentro del cachondeo, muy sobria. Sí, una dama joven británica de una novela rollo Expiación, señala Sol. “No sé por qué me ha dado por ahí”, reconoce la escritora.

LO MEJOR DE TRABAJAR CON SOL ES…

“Lo bien que nos complementamos”, reconoce Leire, y añade: “Porque en el fondo tú y yo somos muy distintas a nivel laboral. Yo no me planteo dar ningún paso sin contrastarlo contigo, porque siempre que lo he hecho, eso no solo ha sumado, sino que ha multiplicado lo que tenía entre manos. Y para mí eso es lo mejor, que me ayudas. Puede ser egoísmo también”, reconoce. “Me ayudas a ser mejor yo”, resume Leire: “Y luego también cuando yo he estado más flojita o de energía, tú me has tirado para arriba. Hacemos un poco ese dúo en la ofi: cuando una no puede, la otra tira, y al revés. Yo creo que eso es muy bonito. Trabajar con amigas, y más con amigas con las que tienes una relación como la nuestra, es lo mejor que te puede pasar a nivel laboral”. DANIEL ALEA Sol coincide totalmente con su amiga: “A mí me pasa lo mismo. Somos muy diferentes, pero los valores son los mismos. Y hay algo que también es fundamental, que es lo que nos reímos”. “¡Sí! Fundamental -contesta Leire-. Es muy divertido estar juntas, compartir espacio, compartir ideas, reírnos de cualquier tontería, quitarle hierro cuando las cosas se ponen un poco cuesta arriba (que, al final, en esto del emprendimiento a veces hay rachas complicadas), ponerle mucho humor. Yo ya vi que eras divertida, desde el principio”, recuerda Leire. Pero Sol nos sorprende a todos: “Yo no lo vi así al principio”. “¿Lo de ser divertida? ¿Qué me estás queriendo decir? Entre esto y lo de la novela británica ya no sé qué pensar”, reconoce entre risas. “Al cabo de dos semanas de conocernos yo te dije: ‘Si vuelvo a trabajar con alguien, tú te vas a venir conmigo”, le recuerda Sol. “Me dijiste: Si vuelvo a trabajar con alguien te llamaré”, coincide su amiga. “Sí, yo creo que el reírnos, los valores y querernos mucho, tía. Nos queremos mucho y bien. Aquí hay amor”, anuncia Sol.

ESE MOMENTO EN EL QUE HABÉIS BRILLADO JUNTAS

“¿Recuerdas el primer taller que dimos juntas?”, le pregunta Sol a Leire. “Cómo olvidarlo”, responde su amiga. “Salíamos de la librería Amapolas y tú me dijiste: ‘Jo, ahora te entiendo. La magia de tener allí a la gente en directo”, dice Sol. Y Leire añade: “Fue el pistoletazo de salida a muchas otras cosas que hicimos. Eso es lo que te decía antes de que siempre nos ayudas, porque fuiste tú la que me dijiste: ‘Tú te vas a venir a dar un taller conmigo’. Fíjate todo lo que ha venido después”, le agradece Leire.

¿POR QUÉ DIRÍAS QUE SOL TIENE UNA LUZ ESPECIAL?

Leire tiene muy clara su respuesta a la pregunta de la última tarjeta, y le confiesa a su amiga: “Aparte de que eres muy auténtica y muy transparente, tienes una personalidad bastante magnética. Los que te conocemos no te soltamos. Eres una persona que no dejas indiferente. Eso te hace especial para los que estamos a tu alrededor y te hace especial también para tu comunidad. Tienes esa cosa que transmites mucha verdad, mucha autenticidad y se genera un entorno de confianza que te hace querer quedarte”. Sol agradece sus palabras, pero no puede evitar bromear: “Bueno, los que no se quieren quedar es que también no los vemos”, apunta. “Habrá gente que no se quiera quedar -acepta Leire-. Pero muchos nos hemos querido quedar, será por algo”, contraataca. “Menos mal, también te digo, eh, ¡menos mal que te has quedado!”, reconoce entre risas.

La ‘coach’ Sol Aguirre: “Las expectativas son lo que te jode la vida”

Sol Aguirre es coach especializada en autoconocimiento, desarrollo personal y planificación. Ella se define como “una chavala de 50” que cada noche se va a dormir “satisfecha perdida”. Pero no siempre ha sido así. Licenciada en Derecho y arquitecta de interiores, “se dedicaba a gestionar un exitoso y rentable negocio familiar. Hija única, con la vida resuelta, se dio cuenta de que estaba haciendo algo que no quería hacer“, explica su amiga Cruz Sánchez de Lara. De lo que sucedió desde ese momento hasta ahora, Sol Aguirre lo tiene claro, “siempre digo que si no fuera por mis amigos, amigas, amigues… yo no estaría aquí. Y aquí es en una vida resuelta para bien, o sea, una vida en la que cada día me levanto diciendo ‘vivo donde quiero vivir, me rodeo de quien me quiero rodear’ y cada noche me voy a dormir satisfecha perdida. Suena un poco a unicornio, pero os aseguro que la inmensa mayoría del tiempo es así. Y eso es gracias a los amigos”. “Sol ha sido la construcción de una persona y de una personalidad desde abajo”, recalca Sánchez de Lara. Para reencauzar su vida, la coach recuerda que se hizo “preguntas bien hechas, muchas mal, pero las buenas me llevaron a decidir que yo quería escribir”. Su nueva vida comenzó con el blog Las claves de Sol, que actualmente es también un pódcast que Charo Izquierdo define como “filosofía de autocuidado y bienestar mental con lenguaje del siglo XXI y a bocajarro, sin piedad”. Cruz Sánchez de Laracomparte en este pódcast recuerdos de su amistad, de cuando “Sol decidió que su sueño era escribir y mirarse dentro. Y buscando, buscando, se dio cuenta de que podía ayudar a crecer a legiones de personas”. Escuchar a las tres protagonistas de este episodio te hará, durante media hora, reír, emocionarte y volverte a reír. Porque al final del día, lo importante es irse “a dormir satisfecha perdida cada noche”, y si es con Idris Elba, mucho mejor. Arréglate que nos vamos, el mejor plan para terminar la semana. El pódcast de Magas en EL ESPAÑOL pensado para mujeres que buscan información “más allá de tópicos y típicas nociones atribuidas a la mujer”. Porque Magas es, como dicen sus creadoras, un lugar de encuentro entre amigas.

El gran error que nos impide reinventarnos

Reinventarnos no tiene solo que ver con el terreno laboral, sino con todo lo que somos. Cuántas veces sentimos que estamos estancadas, que algo nos inquieta, pero no damos el paso para reconducir, para señalar un nuevo rumbo. En gran medida, esto se debe a una creencia que todas llevamos grabada a fuego y que podemos gestionar si le ponemos intención. En el último episodio de mi podcast hablo a fondo sobre cambio, sobre decisiones, sobre eliminar lo que nos aplasta y abrazar lo que nos impulsa. Espero que te sirva. Puedes escucharlo aquí. Sol

Eres mayor para reinventarte

Ay, la rabia que me da cuando me preguntáis si estáis a tiempo de reinventaros o de hacer lo que sea, teméis no poder hacerlo porque tenéis tal o cual edad. Me enfado, porque esa pregunta hace referencia a una limitación, y las limitaciones me ponen de mala hostia y me crean mucha impotencia. Más cuando esa limitación está en nuestro coco (que es donde están normalmente). Alguien se inventó que cuánto más tiempo hace que nacimos, tenemos menos oportunidades y nos la inoculó a base de bien. Vamos a ver cómo solucionamos esto. Lo primero es hurgar en el origen, claro. O sea, en el edadismo, en la discriminación por razón de edad. Eso existe, no nos lo hemos inventado. Es una creencia profundamente arraigada en nuestra sociedad y nos afecta, porque influye en cómo nos vemos a nosotras mismas y en las oportunidades que creemos que tenemos. La buena noticia es que, al ser una creencia, y no un hecho empírico, podemos eliminarla sustituyéndola por otra potenciadora. Como en muchos otros asuntos, lamentablemente, esta creencia se ceba más con nosotras que con ellos, ¿por qué? Pues por lo de siempre, temas socioculturales, históricos y estructurales que perpetúan la desigualdad. Sigamos buceando: Por un lado, tenemos los estándares de belleza y juventud. No cuento nada nuevo. Solo hay que ver los titulares de las revistas hablando de cómo esconder, de cómo disimular, de cómo ocultar. Como si cumplir años fuera una putada, en lugar de un gran privilegio. Luego tenemos los roles de género tradicionales. Nosotras somos las cuidadoras, ellos son los que ganan la pasta. Normal que pensemos que estamos limitadas. Le sumamos a todo esto la discriminación laboral, la carga inmensa de las responsabilidades familiares, la falta de apoyo y, algo muy importante: la falta de referentes. Ellos se exponen más, se atreven más. Nosotras escondemos nuestros talentos, tememos brillar, porque nos han contado que si destacamos nos arrearán. Te recuerdo que no hace daño el que quiere, sino el que puede. La solución nunca es ocultar nuestras habilidades, sino generar un eje indestructible. Y es que nunca parecemos tener la edad correcta para nada. Cuando somos jóvenes, se nos dice que no entendemos muchas cosas, que mejor no tomar algunas decisiones, que es demasiado pronto para emprender ciertos proyectos. A medida que el calendario avanza, el cuento cambia y nos encontramos con que CREEMOS que somos demasiado mayores para cambiar de carrera, para empezar un nuevo hobby, para inventar ilusiones. Todo mentira. Hay gente joven con ideas extraordinarias y una claridad mental apabullante. En cuanto a las que superamos la treintena, que alguien me explique cómo la experiencia vital puede ser un factor limitante. Las consecuencias de las mentiras que nos contamos son unas cuantas: ·      Nos estancamos profesional y personalmente, porque no somos compartimentos estancos. Nos sentimos atrapadas, desmotivadas, hechas un asco. ·      Consecuencia directa de lo anterior, nuestra autoestima se encoge, no confiamos en nosotras mismas. Con lo cual nos atrevemos menos, conseguimos menos y el círculo vicioso vuelve a empezar. ·      Así que nos prohibimos a nosotras mismas experiencias de todo tipo que nos harían la mar de felices. ·      En el peor de los casos, esta bola de cosas feas acaba en depresión o ansiedad. ¿Y qué hacemos con esto?
  • Lo primero, como siempre, cambiar la historia que nos contamos sobre nosotras, sobre nuestra valía y sobre el mundo. Enfoquémonos en todo lo que hemos aprendido en la vida, en todo lo que nos impulsa y reflexionemos en cómo podemos aplicarlo en cualquier contexto.
  • Busca ejemplos que te inspiren, estamos en la era de la información. Rodeémonos de historias que desafían al edadismo. A tu alrededor los hay seguro, te dejo aquí unos cuantos y, por favor, obsérvalos con el impermeable quitado, es decir, no pensando que esas personas son especiales, que tienen contextos muy diferentes al tuyo y todo eso que nos contamos para autoboicotearnos a base de bien. Fuera impermeables y paraguas, empapémonos de lo que nos enseñan sus experiencias. Empecemos a cuestionar todo eso que nos separa de la siguiente etapa. Aquí van mis ejemplas:
    • Laura Riñón, el alma de la librería “Amapolas en octubre” (@amapolaslibreria). A los 44 años, dejó su profesión de azafata y abrió la librería más bonita de la galaxia. Como es auténtica a más no poder, decidió que no vendía ningún libro que no se hubiera leído y cuando abrió la gente se sorprendía por las estanterías vacías, cinco años después, en esas estanterías no caben más libros y en ese local no cabe más gente. Los autores más renombrados de todo el mundo quieren firmar allí. Vienen lectores de todo el mundo y la incluyen en su ruta de imprescindibles madrileños. Podría seguir hablando de Laura durante tres episodios más, pero mejor os pasáis por Amapolas y lo disfrutáis en directo
    • Patricia Cruz creó The Organic Path con 51 años. @theorganicpath_ es una agencia de comunicación, branding y marketing para marcas de lujo que personaliza su estrategia para cada marca con tal de transmitir su historia con credibilidad y coherencia.
    • Isabel Abdó @isabelabdoshoes también creó su marca de zapatos pasados los 40 porque quería crear unos que fueran tan bonitos como confortables.
    • Aurora García trabajó durante 15 años en el departamento de Marketing En Chanel en Madrid y París. Gracias a la experiencia en su sector y a su enorme pasión, a los 45 años creó su propia marca de fragancias MANIFEST @manifestperfumes, un nuevo concepto de perfumes holístico, donde creas tu fragancia a tu gusto
Y si nos vamos a lo internacional, tenemos ejemplos a cascoporro: o   Laura Ingalls Wilder, autora de la famosa serie de libros “La Casa de la Pradera”, publicó su primer libro a los 65 años. o   Vera Wang, una de las diseñadoras de moda más reconocidas del mundo, comenzó su carrera en la moda a los 40 años. o   J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, comenzó a escribir su primera novela, “Harry Potter y la piedra filosofal”, a sus 30, pero hasta los 42 no tuvo éxito. o   Mary Kay Ash, fundadora de Mary Kay Cosmetics, comenzó su empresa a los 45 años. Y paro, porque esto, más que ser tres minutos van a ser tres horas. El tema de la edad es solo uno de los numerosos obstáculos que nos impiden dar el siguiente paso cuando sentimos que estamos ancladas a un lugar que ya no nos pertenece. Hablaremos en estos meses de unos cuantos más. Y el objetivo, amiga, todo el rato, es disminuir la distancia entre la vida que tenemos y la vida que queremos, hayamos nacido en los 60 o en los 2000. No es empezar desde cero, es cambiar de etapa sabiendo mucho. Espero que este texto te ayude a tomar perspectiva y a ponerte en marcha si es lo que te apetece. Por favor, deja en comentarios lo que te resuene, así compartimos y nos inspiramos. De este y de otros muchos temas relacionados con los cambios y los avances vitales a todos los niveles hablaremos en mi programa REINVÉNTATE, que lanzaré en septiembre y en el que compartiré con vosotras las herramientas que me han llevado a sentir que vivo la vida que deseo. Recorreremos un trayecto que va, desde el análisis de todo lo que nos frena a la hora de reinventarnos hasta la parte logística. Desde la definición de nuestros talentos hasta cómo darles forma. Formarás parte de una comunidad de mujeres con tus mismos intereses e inquietudes. Estaremos en contacto mediante un grupo de Telegram en el que compartiréis dificultades, recursos y vivencias. Seréis vuestro propio entorno trampolín. Tendremos una sesión de seguimiento de resultados a los tres meses de la finalización de la formación y otra a los seis meses. Si quieres saber más y apuntarte en la lista de espera, puedes hacerlo aquí. No sabes las ganas que tengo de empezar, querida mía. Feliz sábado, Sol

Una verdad que cambió mi vida

Si me sigues en redes, sabrás que llevo varias semanas de viaje. Cuánta perspectiva nos regala la distancia de nuestra rutina. Qué enriquecedor es divagar: ya sabemos que los momentos Eureka, esos que nos proporcionan ideas importantes, se dan cuando la mente salta de un lugar a otro, no cuando estamos concentradas. Me ha dado tiempo a repasar mis 51 añitos sobre el planeta, para comprobar qué historia me estoy contando, para recordarme lo que nunca más voy a repetir y también para alinearme con todo eso que sí me funciona. Que algo me funcione significa que me hace sentir bien, que me acerca a un lugar en el que me expando o me relajo o todo. Y de entre todo lo que he recordado, analizado y sopesado sobresale una verdad que engloba a todas las demás: no puedo ser feliz viviendo una historia que otros han guionizado. Es imposible. Ni yo puedo, ni nadie puede. En ese guion está escrito cómo eres, claro. He reflexionado mucho sobre todo lo que me decían en el colegio y en casa sobre lo que yo era y lo que no era. Era obediente y era buena, lo cual impedía de base que me saliera del tiesto, que dijera un NO, que llevara la contraria. No era nada rebelde, claro, decían. Ni movida, así que estaba quietecita. Tan pequeña, qué lástima. Me describieron tranquila, y por fuera lo parecía, ahora ya sé que era mentira, por eso me dolía tanto la barriga y me salían cosas en la piel. Las mentiras que nos contamos se manifiestan siempre en forma de cosas feas. Es como si la verdad protestase en forma de herpes y estreñimiento. Me decían que no me costaba estudiar, así que yo interioricé que no existía el cansancio. Y cuando eso se mete dentro, se queda para siempre y te cuenta que nunca es suficiente y que no tienes derecho a descansar. Porque a ti no te cuesta, y punto. Si me dieran un euro por cada vez que alguien me ha dicho “A ti no te cuesta…” seguido de cualquier infinitivo. Estudiar, escribir, aprobar, madrugar… Y como crees que no te cuesta, te lo echas todo a las espaldas y a todo dices que sí. Los demás lo huelen, así que te llenan la mochila de piedras. Porque a ti no te cuesta. En ese guion escrito por otros también aparece lo que quieres, ojito. Quieres trabajar de esto o de lo otro, porque eso es lo seguro (lo seguro según otros) y la seguridad es lo que tienes que querer, porque es lo que todos quieren. Y eso que quieres, y no me rechistes, se obtiene solo a base de sacrificio, nunca de gustazo, nunca de libertad. En el guion que otros escriben, sin verte y sin escucharte, quedan enterrados muy abajo tus talentos y tus ilusiones, así que acabas creyendo que ni los tienes ni los tuviste nunca. Menos mal que, a veces, la incomodidad es tan bestia que te planteas que quizás ese guion no mola, que quizás hay otra manera de vivir. Que total, mal ya estás, así que atreverte a indagar y probar otra cosa ya no te da tanto miedo. No falla: cuando aparece la curiosidad, la oportunidad asoma el morro. Y con ella, las preguntas. Sobre lo que te gusta, que no es estar quietecita, sino bailar, caminar, recorrer la vida y el mundo. Sobre lo que se te da bien, que suele ser lo que disfrutas, que no es memorizar, sino inventar y contar historias. Sobre quién eres y cómo quieres vivir, qué de posibilidades infinitas surgen cuando te sabes creadora y no producto. Qué de NOES sueltas con una facilidad pasmosa. Qué desobediente eres ante cualquiera que no seas tú misma. Te invito, mi querida suscriptora, a que cuestiones el guion que estás siguiendo; a que seas honesta sobre su autoría. Nos estamos dando cuenta para poder hacernos cargo. Nunca es tarde si la dicha es buena, y siempre lo es. P.D1.: querida mía, por aquello de que en verano quizás tengas más tiempo para leer, lanzo una oferta durante el 1 y 2 de julio en todos mis libros y audiolibro. Será de un -15% con el código SOYGUAPA y podrás comprarlos aquí . Si estás sucrita a mi membresía “Té con Sol” tendrás un descuento aún mayor y encontrarás tu código en el último correo que te enviamos el pasado miércoles. P.D2.: en REINVÉNTATE, el nuevo programa que lanzo en septiembre, compartiré contigo (si te apetece) todos los recursos y estrategias que he usado durante los últimos años para reenfocarme, para reescribir mi historia y para ayudar a otras a encontrar su camino, a desenterrar sus talentos y a darles forma. Para crear un nuevo rumbo en cualquier ámbito de la vida, no solo en el profesional. Para atravesar los miedos que nos impiden convertirnos en la persona que que queremos ser y vivir la vida que queremos vivir. Para transformar, no solamente lo que haces, sino lo que eres. Porque lo primero es imposible sin lo segundo. En REINVÉNTATE estarás conectada si te apetece, con otras mujeres que quieren cambiar su rumbo. Mujeres con las mismas inquietudes, objetivos y dudas que tú. Mujeres que se apoyan y se impulsan las unas a las otras. En este programa te contaré lo que me habría gustado saber a mí cuando comprobé que mi historia no me pertenecía, todo lo que me habría gustado saber, los errores que he cometido y los aciertos que se han convertido en patrones de vida. Te plantearé las preguntas adecuadas. Te ayudaré a que tú camino sea lo más amable posible. Ya te puedes apuntar en la lista de espera de REINVÉNTATE aquí.

El secreto de la felicidad

El secreto de la felicidad consiste en saber qué nos hace felices y rebozarnos en ello, así de simple. Ojo, y he escrito “simple”, no “fácil”. La simplicidad se basaría en los escasos pasos que te separan de lo que quieres. Es lo opuesto a complejo. La facilidad estaría relacionada con el esfuerzo que tienes que hacer para conseguirlo. Es lo opuesto a difícil.

Algunos ejemplos de objetivos cuya consecución es simple, pero para algunos nada fácil serían:

Hacer ejercicio es simple, solo hay que elegir qué es lo que voy a hacer: puedo correr, subir escaleras, ir a una clase en el gimnasio, apuntarme a baile, etc. Decido y me muevo. Nada más. Pero a algunos no les resulta nada fácil.

Lo mismo con comer tres frutas y dos raciones de verduras diarias. Simple a más no poder, entonces ¿por qué no lo hacemos?

Para viajar sola solo tienes que comprar un billete e ir al aeropuerto, o a la estación de tren, o ni eso, tan solo coger el coche y enfilar la carretera. Lo mismo con ir sola al cine, o a comer sola. O estar tan a gusto sola. No hay nada más simple, pero para algunas, de tan difícil, se convierte en imposible. O eso creen.

Dejar tu trabajo, si no te gusta, no puede ser más simple: carta de renuncia y Ciao, bacalao. Entonces, ¿dónde radica la dificultad?

Por el contrario, hay tareas sumamente complicadas, pero de lo más fáciles. Como el funcionamiento de un ordenador: lo encendemos, abrimos una aplicación y a teclear. Sin tener, la inmensa mayoría, ni puñetera idea de lo que albergan las entrañas del aparato.

¿Por qué insisto tanto en la diferencia entre estas dos palabras? Porque el lenguaje determina cómo pensamos, y nuestros pensamientos definen cómo nos comportamos y, por tanto, cómo somos. Vuelve a leer esta frase, querida lectora, porque puede resultar importantísima en tu camino hacia la felicidad. Paremos a pensar qué significan las palabras que nos decimos, para qué nos las decimos, dónde las hemos aprendido. Determinemos si nuestro lenguaje nos impulsa o nos frena y, desde ahí, decidamos cómo lo vamos a usar a partir de ahora. Cuántas veces vamos a dejar que el vocablo “difícil” nos clave al suelo de la insatisfacción.

Siguiente paso, una vez tenemos la distinción clarita, hemos de conseguir que lo simple nos sea cada vez más fácil. O, al menos, que la dificultad no suponga un freno invencible.

¿Cómo lo consigo?

Pues como se consigue todo, amiga, PRACTICANDO. La práctica consigue que la distancia entre lo simple y lo fácil disminuya. Este “practicando” sería la repetición en la implementación de los hábitos. Practicar sería, también, atravesar el miedo (a viajar sola, a dejar tu trabajo, a decirle adiós a tu pareja, a crear tu propio negocio, a ponerte una minifalda si es lo que te apetece). Porque una vez traspasado el primer miedo, el segundo se nos antoja mucho menos aterrador. Y el tercero, ni te cuento.

Practicar sería detectar qué creencias cercenan mi vida. Darme cuenta de lo que no creo merecer, de lo que no me creo capaz, de lo que creo posible o imposible.

De nuevo, practicar es simple, pero quizás no fácil. Lo sería mucho más si diéramos el tercer paso: imaginar lo que hay al otro lado de la dificultad, del miedo, de las creencias. Lo que hay al otro lado, te lo digo ya, no es más que la felicidad en la que quieres rebozarte. Lo que hay al otro lado es un cuerpo sano y fuerte del que te sientes orgullosa, la calma que llega cuando eres tu mejor compañía, la libertad que acompaña la seguridad en una misma, un trabajo en el que te sientes realizada, una vida en la que te quieres quedar.

La motivación para ponernos en marcha hacia lo que deseamos, solo llega cuando somos capaces de reproducir en nuestra mente lo que seremos, veremos, escucharemos y sentiremos después del esfuerzo, de realizar eso que ahora sabemos que es tan simple, pero que se nos antoja tan difícil. Es necesario desgranar en qué consiste nuestra particular dificultad y generar una estrategia que nos permita ver, a través del muro, la película de nuestra vida, la protagonista que deseamos ser. Conectar tanto con ella que podamos tocarla, observar cada una de sus características, enumerar lo que quiere, lo que no quiere y lo que va a hacer para agarrarse a lo primero y desechar lo segundo.