Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,…
Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin.
En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.
Llevo unos días fuera de España. Si estando allí no me entero demasiado de las noticias, ni os cuento desde aquí. Un par de veces al día cotilleo Twitter y el Huffington para ver qué es lo que se cuece y poco más. No hay grandes cambios, nada me llama demasiado la atención.
Pero la semana pasada leí algo sobre que en change.org pedían la retirada del mercado de un libro «75 consejos para sobrevivir en el colegio». ¿Qué es ESO tan grave que haría que los ciudadanos se escandalizaran de tal manera? Y allá que investigué un poco más.
Hace poco mis amigas y yo hemos descubierto un fenómeno paranormal que nos tiene alucinadas: la fascinación del macho por la hembra virgen o quasivirgen. Las cosas están cambiando y lo que antes era una atracción feroz por las hembras sueltecitas, casquivanas, de moral distraída, ha mutado y ahora lo que mola son las intocables (o intocadas). Y esto es una putada, primero porque nos pilla un poco tarde y segundo porque aunque estuviéramos a tiempo, nos pasaríamos esta tendencia por el forro.
Yo, cuando me enteré de la tendencia virginal.
Pero a problemas, soluciones. Así que decidimos que si queríamos pillar cacho, lo mejor era fingir, mentir como bellacas y trazar un plan:
Nada de escotes ni vestidos apretujados : esto nos obliga a hacer renovación total de vestuario.
Se acabaron las palabrotas, las blasfemias y las barbaridades de contenido sexual: en mi caso requiere de un exorcismo, COMO MÍNIMO.
Eliminación de fotos de cualquier red social en las que salgamos con el copazo, cigarros, arremangando faldas, casi enseñando tetas, agarradas a algún macho, o intentando morderle la oreja al primero que pase: resumiendo, darnos de baja todas nuestras cuentas porque nos quedábamos a contenido CERO.
Mentir colectivamente, afirmar y reafirmar que somos unas estrechas y que hasta el matrimonio, nothing de nothing: nos hemos inscrito en la escuela de Cristina Rota y en la de Corazza porque por mucho que hemos ensayado, no nos salé ni patrás.
No tenemos muy claro que hacer con los ex amantes, que en cualquier momento pueden aparecer y joder la marrana. Para esto, probablemente necesitemos sobornar o, en el peor de los casos, volver a enrollarnos con ellos para que cierren el pico.
Esto MOLA.Esto NO MOLA.
A estas alturas ya pensáis que soy una exagerada. O no porque quizás lo estáis viviendo en vuestras carnes. Por mi parte, tía con la que hablo, tía que me cuenta lo mismo: que el mercado está fatal, que no hay manera de ligar, que todo está pillado, que lo que no está pillado está tarado… Y ojito que no estamos hablando de buscar novio ni marido. No, no, nooooooooo yo hablo de lo que viene siendo un tema momentáneo: un que me quiten lo bailao, una alegría pal cuerpo, un ligue de una noche, un revolcón furtivo… PUES NI ESO.
Beyoncé, no te enteras. Así no.
Algunas tendréis las esperanzas puestas en el verano, que parece que con los cuerpos semidesnudos, el calor, la playita, las vacaciones… PUES NO. Aquí la menda pasa en Ibiza TODOS los veranos de la vida. Ibiza parece que es sinónimos de descuajeringue en todos los sentidos. Bien, desde aquí hago un llamamiento a todas aquellas que, estando en la isla, hayan tenido unos encuentros guarrindongos desenfrenados, porque esto ya es leyenda urbana, señoras mías. Cada verano es lo mismo: «tranquilas chicas, que ahora llega el veranito y ya veréis» . Y NADA. Otra variable de la leyenda es LOS FINDES EN FORMENTERA: «Bueno, bueno chicas, que nos vamos a Formen y aquello está petao de italianos bienolientes. Allí fijo que sí». PUES TAMPOCO.
Mi amiga rezando. A ver si le cae algo.
Hace unos meses un macho me dijo algo que pudiera ser la explicación a tamaña desgracia: los hombres piensan que TODAS las mujeres por encima de los 30 quieren tener pareja y ser madres as soon as possible y salen por patas.«¡¡¡¡¡¡NOOOOOO, POR DIOSSSSS!!!!!!» Le dije yo. Y él se quedó loco, «Ah, ¿pero tú estarías abierta a otra cosa, a algo de una noche o de una semana?» Preguntó él. «Es más, es a lo ÚNICO a lo que estoy abierta» dije yo. Y mi pensamiento añadió «Y nunca mejor dicho».
Quizás yo pienso que esto es generalizado y a estas alturas creéis que mi pandi es un ramillete de fetos malayos y purulentos. QUE NO. Pasan las estaciones y esto solo hace que empeorar. Y yo ya me estoy preocupando. Os pediría en serio, por favor, mujeres de más de 30, que me contéis QUE COÑO ESTÁ PASANDO. ¿Es esto un mal endémico solo de mi entorno? ¿Es un rollo «Guerra Mundial Z» y se extiende entre la población sin remedio?
No quiero pensar que esto tenga algo que ver con que a los tíos, esto de que les queramos para algo pero no les necesitemos PARA NADA, les tenga algo abrumados. Qué improbable que vean su hombría menoscabada porque tomemos la decisión de disfrutar de un rato en su compañía y luego desaparezcamos sin dejar rastro. Qué cositas se me ocurren…
En breve os cuento qué tal resulta nuestro Plan Virginal. Mientras tanto, espero vuestros consejos y comentarios.
Y mira que una fantasea con que escribe desde New York y me doy cuenta de que ahora que estoy en la city no se me había ocurrido hacer la fantasía realidad. Seré melona…
Pero hoy me he iluminado y aquí estoy, en mi silla habitual de desayuno, frente al Empire y escribiendo. Espero que el Universo capte el mensaje y me deje repetir este momento infinitas veces más.
Y al fondo…el Empire
En los escasos diez minutos que separan mi hotel del Pain Quotidien donde estoy sentada frente a mi Ipad, mis tostadas Five Grain y mi té con leche, me he dado cuenta de que aquí y ahora confluyen la mayoría de los contenidos de mis artículos que, al fin y al cabo, no son más que dibujos de lo que me motiva en la vida.
Por arte de magia, el pasado viernes estuve en una cena que fue algo así como revivir las secuencias más notables de mi vida. Allí estaban la Madre Niuyorkina: mi amiga y confidente desde hace 23 años. Concretamente desde un jueves en el que apareció en el bar de la Facultad de Derecho de Barcelona, preguntando quién salía esa noche. Obviamente levanté la mano. Y nunca nos volvimos a separar. Y fijaos que yo vivo en Madrid y ella en Manhattan desde hace 15 años. Pero lo mantengo, NUNCA NOS VOLVIMOS A SEPARAR.
Mi otra Golondrina estaba allí también. Mi amada y admirada Carmen , que viajó desde nuestra Ibiza hasta la Gran Manzana para ser cineasta, que tan orgullosos nos tiene con sus mogollones de premios (Emmy incluído) y que tanto tiene que ver con esta etapa de mi vida, en la que me anima, me aconseja y me empuja para que escriba y escriba y escriba…
No podía faltar Lidia, la actriz, mi asesora de actividades artístico-culturales, compañera de proyectos presentes y futuros, siempre de buen humor, que se unió al viaje porque si se pierde una la palma (literalmente), a la que le sobra entusiasmo y por eso me lo contagia cada día (y muchas noches).
Lidia San José en su sosiego habitual
Para acabar, EL MAGO. Al que ahora admiro más por las risas que me genera, que por salvarme la vida en las lejanas Rusias ( y no es que no valore mi existencia, es que es muy gracioso). Quién me iba a decir a mí que tres años después del salvamento, íbamos a estar cenando en el Craftbar de super Tom Colicchio. Él es la prueba viviente de que solamente hay que estar atento para ver que todo está escrito y que los círculos se cierran solitos (si tú no lo impides, claro).
Estos encuentros en los que mezclas colegas que no se conocen entre ellos pueden ser peligrosos. Que a ti te parecen todos ideales y de repente entre ellos se odian y quieres morirte. Pero no fue el caso. Todo lo contrario. Entre charlas sobre Junot Díaz, relatos escabrosos sobre los ex respectivos, comentarios escatológicos (que me pueden encantar) y muchas risas, se nos pasó la noche sin que me acordara del jet lag.
En un momento dado tuve la extraña sensación de que veía toda mi vida pasar y pensé «ostias, a ver si es que la voy a palmar en breve». Pero no en plan mal rollo, sino como «joder, qué suertuda soy. No imagino a nadie que pueda estar mejor acompañado que yo en este momento». No estaban todos los que son pero sí son todos los que estaban…
Maravillosas albóndigas de Craftbar
No sé muy bien como transmitir el entusiasmo, o la felicidad, o la plenitud que viví en ese rato, ni el regusto tan maravilloso que se me ha quedado y que sigo teniendo ahora que he vuelto a Madrid.
Sí, empecé a escribir frente al Empire pero no era cuestión de pasarme todo el día allí, que hay que vivir para poder escribir.
Yo que soy ostracista hasta la médula, que elijo con sumo cuidado con quien comparto mi tiempo y que no me corto un pelo en pirarme si la compañía no me parece la óptima, disfruté como una perraca observando la reunión como espectadora activa, segura de que ninguno de los componentes de mi Dream Team era consciente de lo que cada uno de ellos representa para mí, y mucho menos de lo maravilloso de su agrupación.
Imagino que he escrito esto, en parte, para contárselo. Creo que es importante posicionarse en la vida, gritar que SÍ a los que sí y por supuesto NO a los que no (ese será otro post). Esto debe tener que ver con mi obsesión de que la vida son dos días (uno con gripe) y que lo de perder el tiempo con algo o alguien que no mola me da bastante yuyu.
Hay dos cosas que me regeneran más que nada en el mundo: la primera es Nueva York. Perderme por sus calles, irme a Central Park y pasarme las horas delante de mi Bow Bridge, en encefalograma totalmente plano. Punto muerto para variar. Coco vacío totalmente. La segunda es pasar un rato de complicidad y carcajadas con gente a la que admiro y aprecio (o amo locamente en algunos casos).
Mi sitio favorito en el mundo mundial.
Si ambos momentos regeneradores se unen, ya es el no va más. Estoy convencida de que el viernes gané años de vida a base de crear células nuevas, todas monísimas y muy risueñas.
Golondrinas from Brooklyn. Amor a raudales
Y espero la ocasión se repita. En el mismo sitio o en otro mejor, con los mismos componentes y/o con otros, en este caso inmejorables.
Pensaba escribir sobre el celibato voluntario (no es coña) que he decidido llevar a cabo pero, de repente, los astros se han alineado y he pensado que ese tema lo dejaba para el post siguiente porque hay algo que me urge contar.
Hoy os quiero hablar de la CODEPENDENCIA ¿lo cualo? En los sucesivos links ya iréis encontrando definiciones, síntomas, etc.
Yo me voy a centrar más en las vivencias propias o cuasipropias, en la casuística y en gritar (o escribir con mayúsculas en este caso) QUE NO HAY PORQUÉ SER INFELIZ, COÑO.
Lo que me ha movido a escribir este post es la impotencia ante tanta conducta disfuncional no reconocida y, sobretodo, no tratada. Tod@s tenemos una persona cerca que pierde el mundo de vista cuando se enamora (o cree que se enamora), que se deja manipular, que pierde su esencia, e incluso su presencia, sometida al feudo de la codependencia (que muchos confunden con el enamoramiento). Relaciones tormentosas que no se acaban nunca y viven en estado terminal durante años son el pan nuestro de cada día.
Desde muy pequeños hemos visto como parte de nuestra cultura el rollo de «las locuras por amor» y conceptos como el «sin ti no puedo vivir», «te necesito» y un largo etcétera de barbaries. Son innumerables las canciones que hablan de un intenso amor que duele a más no poder. Los boleros son el estandarte del tema «sin ti, literalmente, la palmo». Las letras de «Si tú me dices ven», «Historia de un amor» o «Contigo en la distancia» son claro ejemplo de estas muestras de pasión majara de la muerte.
Empecemos analizando «Contigo en la distancia», por ejemplo:
No existe un momento del día
en que pueda apartarme de ti
el mundo parece distinto
cuando no estás junto a mi
La literatura («Romeo y Julieta», «Cumbres Borrascosas»,…) y el cine («Crepúsculo», «El Diario de Noa», «Atracción Fatal») tampoco ayudan a tener una concepción sana y alegre de las relaciones.
Pero…¡VAMOS A VER! ¿Estamos todos locoooooooooos? Esto no es amor, ¡ES UNA ENFERMEDAD COMO LA COPA DE UN PINO! No sé como subrayarlo más, no veo el rotulador flúor por aquí…
El codependiente se olvida de sí mismo para centrarse en los problemas del otro (su pareja, un familiar, un amigo, etc), y por eso suele relacionarse con gente «problemática», para poder rescatarla, ser necesari@ y así crear un lazo irrompible (eso se cree, claro). Os suena ¿verdad? Todos conocemos a alguien que «casualmente» siempre sale con gente que toma drogas, o es emocionalmente inaccesible, o está casad@, o vive en Pernambuco…
Cuentan los libros que «el codependiente, al preocuparse por el otro, olvida sus propias necesidades y cuando la otra persona no responde como el codependiente espera, éste se frustra y se deprime». Qué frecuentes son «con todo lo que yo he hecho por él, yo que lo abandoné todo por nuestro amor» y salvajadas similares… Aquí un esquema que ayuda a entender el sarao si eres visual como yo.
Hey, y que rara es la persona que no ha pasado por esto en algún momento de la vida (me incluyo, obviamente. Si no de qué iba yo a rajar con tanto entusiasmo). El problema es cuando ni siquiera te das cuenta. Algo está muy mal cuando confundes amor con obsesión, con comodidad, con limitación de tu vida social, con miedo a que el otro cambie. Te equivocas si crees que eres o es celos@ porque os queréis muchísimo o cuando intentas cambiar al otro para que cuadre en tu perfil del novio ideal. No es sano necesitar estar pegados todo el día. El amor NO ES DOLOR, y desde luego, no tiene nada que ver con la adicción que os estoy describiendo.
Una relación no es exitosa porque dure para siempre, sino porque te ha permitido crecer y has sido feliz mientras ha durado.
Me estoy poniendo demagógica y no mola, así que voy a parar. Lo que quiero transmitir son tres cosas principalmente:
1. No te acostumbres a sufrir, que la vida son dos días y uno tienes gripe. Sé honest@ contigo mismo y reconoce tu problema. Solo así podrás solucionarlo.
2. No intentes salir sol@ de esto o contándoselo a tus amigos. Ve a terapia, hay psicólogos especializados en el tema, asociaciones y grupos de ayuda.
3. Esto se cura. No lo dudes.
Me he salido un tantito del cachondeo que caracteriza a estas Claves, pero si ayuda a una sola persona a darse cuenta de que tiene un problema e intenta solucionarlo, seré más feliz que una perdiz.
Os recomiendo este par de libritos. A mí me han cambiado la vida.
He escrito varios post con homenaje más o menos disimulado: a mis amig@s, a los besos, la risa, la música e incluso a la madre niuyorkina y al blog de Nacho López, oculto en un plato de lentejas (Nacho, mi Yoda bloguero, he decidido sacar todos mis trapos, los sucios y los limpios. Sin autojuzgarme).
Hoy quiero hacerle un homenaje a LA MAGIA. Ni voy a escribir sobre David Copperfield ni sobre la magia romántica, que a estas alturas ya sabéis que el romanticismo y yo casi que no. Seguid leyendo que me voy explicando poco a poco…
Algun@s ya sabéis que soy madre soltera, adoptiva y doble. Para llegar a ser tal barbarie, fueron necesarios tres viajes a la madre Rusia: uno para conocer a mis rubios estratosféricamente guapos, otro para que una jueza muy japuta decidiera si yo era apta para ser mamushka o no (tras una semana de retraso en el juicio) y otro viajecito que se alargó en la inmensidad porque a la Japuta no le salía del jilguero soviético entregarnos la sentencia para poder recoger a mis pollitos.
Mi estado emocional en esos momentos era lamentable: completamente sola en los Soviets, sin poder ver a los pollos en el orfanato, pensando que esperaban cada día que les recogiera, en el mierdihotel sin tele, sin ganas de leer, sin conexión a internet…Cuando, de repente, recuerdo que Yolanda, la traductora del juicio, me había dado la dirección de un cine en V.O., ¡ALELUYA! ¡Una peli en inglés será mi salvación! Y allá que me crucé yo todo Moscú en el metro con signos en cirílico, flipando in colours.
Y cuando llego al Cineruski casi me desmayo. Allí estaba, en el megacartel, en tó lo alto, LA PELÍCULA. ¡Una peli en español! Ya la había visto y me había encantado. En ese momento sentí algo parecido a lo que deben sentir los náufragos al avistar el navío salvador o los perdidos en el desierto al encontrar una cantimplora. Ahí tuve la certeza total de que el Universo, por alguna razón desconocida, me ama profundamente. Y pasé dos horas muerta de la risa, viendo caras ibéricas entre tanto jeto soviético. Oliendo los tomates, la paella, el chorizo…ví la luz. LA MAGIA me pegó una colleja y me recordó que el momento moscovita acabaría pronto y me llevaría a mis rubios a un país donde brilla el sol, vivimos descojonaos y comemos jamón del bueno.
Tan terapéutico fue, que al día siguiente volví a cruzarme la ciudad en un cirílico ya totalmente controlado para volver a verla. Y me moló más todavía.
Y el momento llegó. Y me los traje. A punto de aterrizar, me debatía entre el pánico a que el solazo españolo les derritiera la dermis de fototipo -7 y la alegría de llegar a Mi Isla. El avión sobrevolaba Es Vedrá, veía sus cabecitas rubias mirando por la ventana y tuve que llorar, que una no es de piedra. Ya podía oler los tomates, la paella, el chorizo…
Es Vedrá, Ibiza
Ni que decir tiene que me compré LA PELI y que la he debido ver unas 30 veces, ya sea para arreglar un mal día o para mejorar uno bueno. Es la única película de mayores que han visto mis hijos que saben que, cuando mami estaba muy triste en Moscú, fue a ver esa peli y le dió mucha risa.
Hay MAGOS que te teletransportan de la fría Rusia hasta Comillas para que te tomes un gazpacho y cantes en una verbena veraniega Paquito el Chocolatero, que saben observar lo cotidiano y convertirlo en extraordinario porque ellos mismos lo son.
Érase una vez un reino muy lejano en el que vivía una princesa bellísima, de rizos de oro y piel de porcelana. La Princesa quería encontrar un príncipe a toda costa ya que sus padres, los reyes, le habían contado desde que era muy pequeña, que solo así sería completamente feliz. Como ella siempre obedecía, pasó media vida observando a todos los nobles que se acercaban al castillo hasta que, por fin, una mañana de primavera en la que el sol brillaba radiante, le vió. Allí estaba su príncipe soñado. Reunía todos los requisitos: era alto, apuesto, heredero de un reino cercano, diestro con la espada y además, se enamoró locamente de la princesa a primera vista. Se fijó fecha para la boda y a partir de ese momento, pasaban juntos todos los sábados por la tarde, caminando por las inmediaciones del Castillo e incluso cenaban junto a los reyes en algunas ocasiones. El resto de la semana el príncipe estaba muy ocupado conquistando reinos y protegiendo los ya conquistados.
La bella princesa
La felicidad de la princesa era inigualable. Ya no le podía pedir más a la vida. Así pasó el tiempo y cada vez se acercaba más la fecha de la esperada boda. Los preparativos para la celebración y el banquete eran numerosos y había que ponerse manos a la obra, de manera que la Reina contrató a la mejor costurera del reino para que confeccionara el vestido perfecto para tan grandiosa ocasión.
A partir de ese momento la costurera, llamada Brunilda, visitaba cada día a la princesa para coger medidas, acordar telas e ir probando patrones. Al cabo de un mes, Brunilda y la princesa habían fraguado una bonita amistad, tras horas y horas de charla.
Una tarde en la que las dos jóvenes charlaban animadamente, la princesa quiso enseñarle la foto de su prometido a Brunilda, para que viera lo apuesto y maravilloso que era. Al ver la foto, Brunilda se tornó del color de la harina. La Princesa le preguntó que era lo que le ocurría, a lo que Brunilda le contestó ojiplática: yo conozco a este apuesto joven querida princesa, también le conocen todas las doncellas de mi taller, del vecindario y de la comarca, es más, querida Princesa, su alteza el príncipe SE ESTÁ FOLLANDO A TODO EL REINO Y PARTE DEL EXTRANJERO.
Cómo os podéis imaginar, aquí acaba el cuento de hadas y empieza la realidad, o más bien, EL HOSTIÓN DE REALIDAD. La princesa lo flipó, sin entender como podía ser que su príncipe ideal fuera capaz de hacer eso. Además estaba ocupadísimo con sus rollos de sus reinos y sus cosas. Claro, la pobre no cayó en que los viernes noche, el príncipe no curraba y que eso da para mucho. Además, los sábados tarde era taaaaaaaaaaaaaan puntual y taaaaaaaaaaaan amoroso. Y se iban a cenar y al cine y luego había polvete, de lo más amoroso también, claro. Y se miraban a los ojos y se dormían abrazaditos y blabla.
Los viernes del príncipe
No tengo muy claro como acaba el cuento pero me gusta pensar que la princesa le manda a tomar por el jander, se dedica a disfrutar de la vida y deja de buscar príncipes de Bekelar o similares. Y si aparece un macho con el que se lo pasa de muerte y encima le pega unos meneos que la dejan loca, pues wonderful oye.
La princesa, post-ruptura.
Yo no he conocido así en mis propias carnes muchos de estos príncipes, probablemente gracias a que mis padres LOS REYES, me contaron que yo era una naranja completa, que de princesa nada, que REINA DESDE MI NACIMIENTO, que me dejara de ostias y si encontraba uno con el que fuera más feliz que sola, pues guay, y si no, super guay también. Y desde luego me enseñaron que yo diseño mi agenda semanal (que incluye mis actividades del sábado) y que no estoy a expensas de las agendas de otro. (Véase post anterior y recordemos que somos barqueras)
Pero en carnes ajenas, ojito lo que he visto.
La modalidad «cari, los sábados juntitos que los viernes descanso» es de lo más extendida y, me atrevería a decir, de lo más cachonda. Estos especímenes suelen justificar sus vaivenes sexuales diferenciando entre TRABAJO Y VACACIONES. Tócate los cojones (sorry, no he encontrado expresión más acertada).
La princesa los sábados (ya no tiene que ver el fútbol)
Obviamente la novia es el TRABAJO (por supuesto, la novia se zampa los problemas del curro, las gripes, las bodas coñazo, los cumpleaños de los sobrinos e incluso, en casos muy exacerbados, las tardes de fútbol, para esto ya hay que ser muy hijoputa) y los sucesivos chochetes, LAS VACACIONES. Hey, y que conste que no juzgo, noooooooooooooo. Pero vamos a ver… Si a mí me dieran a elegir entre trabajo (con las evidentes connotaciones negativas que el macho en cuestión le da al vocablo) y vacaciones (lo que mola), yo elegiría siempre las vacaciones.
¿Se me está yendo la pinza o es que estáis agilipollaos, queridos novios de sábado? Pero si fornicar a destajo es maravilloso, ¿por qué no dedicarle toda una vida a ello y no sólo los viernes? Dedícale también los sábados y si tienes unas horitas libres entre semana, pues también. Que deja un cutis estupendo, generas serotonina, adelgaza y te quita las ojeras. Yo, porque estoy ocupadísima entre la maternidad, los curros varios, el blog y la vida social, que si no, sería un no parar…
Fuera coñas, desde aquí hago un llamamiento: queridos novios de sábado, sed felices coño. Fornicad a diestro y siniestro, esparcid vuestros fluidos a lo largo y ancho del globo terráqueo. Dejad de conteneros, sed libres y, SOBRE TODO, dejad que vuestras novias lo sean y se dediquen, si lo creen justo y necesario, a fornicar también libremente o a leerse el Vogue, hacerse las uñas, irse con otras amigas libres al cine o en general, a hacer lo que les salga de la chirimoya todos los sábados, domingos y fiestas de guardar.