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Etiqueta: blog de humor para mujeres

El ataque de las Madres Perfectas.

El ataque de las Madres Perfectas.

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No me van los abanderamientos políticos, ni los ideológicos, ni los Maternofiliales, el último grito en lo que a tendencias se refiere. Esos que defienden las Madres Perfectas que antes solo veíamos en las revistas y que ahora ya existen en la vida ¿real?.

El ataque de las Madres Perfectas.
Los niños de la Ambrosio
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Una niña NORMAL.

Parece que enajenadas inspiradas por esas mujeres llenas de calma, paz y luz interior que salen en Instagram haciendo yoga con sus hijos de dos años (inaudito), que van de tiendas con sus seis hijos en volandas (y sus seis niñeras ocultas de los paparazzi), que jamás entran en cólera y no tienen ni asomo de ojeras (ni hablemos de celulitis), muchas algunas han decidido adoptar todas las costumbres de esto que algunos denominan la “Maternidad New Age”: lactancia materna hasta que el niño es mayor, dormir todos en la misma cama, comida orgánica SIEMPRE, nuevos métodos educativos, JAMÁS pierden los nervios y el niño es el centro del Universo, entre muchas otras cosas. Ah, y SIEMPRE llevan a los niños en brazos y van niqueladas. Oye, PUES PERFECTO.

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La Kerr por las mañanas
Guay. Estupendo. Fabuloso. Yo, PUES NO. No en general a ningún movimiento, moda, creencia generalizada. No a los centros del Universo en general. Las revistas, las redes, la tele, te las muestran y no puedes evitar pensar que algo de Mierdimadre eres cuando esas tías hacen 100.000 cosas y todas con buena cara. Todo en su vida es organizado, zen y risueño.
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El hijo de la Bündchen.

Ellas cuentan, perfectamente maquilladas y peinadas, que sus mejores momentos son los fines de semana porque se relajan rodeadas de su preciosa familia. Esos mismos fines de semana en los que a ti te despiertan a las 6 de la mañana y quieres vomitar de cansancio, mudarte de casa y mandarles a todos a tomar por el jander.

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Tus hijos, super zen.

Porque eres humana, COJONES.

Porque tienes un límite y lo rebasaste hace MUCHO.

dedo

Solo quieres que llegue el lunes para, al menos, poder echarte una siesta sobre el teclado del ordenador. Bueno, pues para ellas ESO ES LO MÁS. O no, quién sabe. Quizás sus hijos son tan organizados, zen y risueños como ellas. O igual todo es mentira. Ok, decido no volver a verlas, leerlas, ni NADA. Me jode incluso que me ofenda, PERO ME OFENDE. No puedo evitar leer entre líneas “Pero nena, ¿dónde vas con esos pelos?”.

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A la mierda, pues.

Una vez solucionado el tema de las Madres Celebrity,  cuando ya has decidido que no piensas ver lo que supuestamente hacen las Patakys, Bündchens y Ambrosios del mundo, llegan Las Madres del Chat. Sí, de esto ya hemos hablado. UN COÑAZO SUPINO. También decides ignorarlas pero te resistes a salirte del grupo, más que nada por si alguno de los hijos de las Perfectas le suelta algo al tuyo, que es hijo de una Madre Humana (especie en extinción). Pero es que ante tu “mira, yo es que no me da la vida, no voy a hacer pasteles, decidme cuánto es y yo lo pongo”, aparecen comentarios tales como: “me levanté del ordenador a las 3 de la mañana pero voy a preparar una tarta de tres chocolates para el mercadillo”.

Mira guapa, VETE A LA MIERDA.

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Si quieres hacerlo, lo haces, pero no lo proclamas justo detrás de mi comentario, tía prepotente. Aish qué capacidad de contención la mía, con lo a gusto que habría puesto “Por mí te puedes meter la tarta por el c**o”.

Luego están las Miradas Malditas (o M.M.). Esas que te echan las otras madres, los profes o tu propia madre (sí, esa que te soltaba una hostia a la primera de cambio y ahora te dice que no tienes paciencia) cuando haces comentarios tales como “qué ganas tengo de quedarme un finde sola”, “qué pesadilla” o “esto no hay quién lo aguante”. Sí, lo pienso Y LO DIGO, como algunas, que serían MUCHAS si no se sintieran juzgadas. Porque encima de lo duro que es esto (y no pienso añadir el “y maravilloso” para endulzarlo) tenemos que callarnos por mandato de la nueva religión de las Madres Perfectas. Joder, al menos dejadnos que nos desahoguemos, que de todos es sabido que las tías necesitamos rajar, gritar, cagarnos en todo, para quedarnos relajaditas, QUE FALTA NOS HACE.

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Y no sigo, que me caliento y me abandero sin quererlo. Apostaré por Gandhi y resistiré pacíficamente el ataque de las Madres Perfectas.

DE MOMENTO.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Ojito, que el chaval puede tener 45 años y la novia puede ser mujer e hijos.

ANCHA ES CASTILLA.

Su muro de Facebook es un chorreo de mensajes amorosos a su chati, su cuenta de Instagram contiene hashtags sacados del más alto poetismo: #nadateníasentidohastaqueteconocí #despertarviendotucarita #teadoromásqueamivida #teechodemenitos #sobranlaspalabras #cadadíaesespecialcontigo y un largo etcétera de perlas que no han tenido tiempo de decirse en persona por alguna razón del todo desconocida. Es por ello que nos hacen a todos partícipes de su pasión incontenible.

ESTUPENDO.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Confieso: aquí servidora muere de la risa con este fenómeno del #AmorIncontenibleEnLasRedesSociales y sí, me lío a enviar pantallazos a las colegas y sí, es MUY divertido. Oye, tú te expones, pues déjame que disfrute.

El colmo de la diversión llega cuando, en paralelo a los versos feisbukeros, el susodicho hipermegaultraenamorado empieza a darle “like” a TODO lo que publicas: tu desayuno, la puesta de sol o los zapatos que te has comprado.

HUY, HUY, HUY.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

A ese sutil contacto inicial, seguirán unos tímidos comentarios que objetivamente no serían dignos de sospecha pero que tú sabes muy bien QUE EL COLEGA QUIERE TEMA.

Ni que decir tiene que el solapamiento del Amor en los Tiempos de las Redes con su cónyuge y el contacto compulsivo contigo es TOTAL. Lo sabes porque al flipar por la resaparición del ser, has ido a comprobar fehacientemente que sigue convulsionando de enamoramiento. Y SÍ, convulsiona hashtag va y hashtag viene y SÍ, TIENE UN MORRO QUE NO ES NORMAL.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

NADA NUEVO.

De los mensajes en tu muro (objetivamente inocentes, subjetivamente sospechosos) tipo “Qué guay”, “jajaja” o “Qué bonito”, pasará a los mensajes privados. Eso sí, por el messenger de Facebook, que así no son cuernos. El Whatsapp sería pecado: tiene que buscar tu número intencionadamente, es el equivalente a las antiguas llamadas (sí, aquello de marcar un número y oír la voz del otro). En cambio el messenger es un rollo “andaba por aquí y te he visto”. Básicamente es como si os hubiérais encontrado por la calle.

O ESO SE CREE.

Pero ojito, porque si le sigues el rollo en Facebook, en el plazo máximo de 3 días se le ha olvidado lo SUPER FUERTE que es contactarte vía Whatsapp y ZASCA, te ves inmersa en unas conversaciones interminables sobre NADA que en realidad son para ALGO. No te engañes ni me engañes, TÚ QUIERES MAMBO, DARLING. Insisto: todo este proceso se da a la par que la publicación EN TODAS PARTES de fotos con el amor de su vida:

Besándose.

Con su nuevo perro/bebé.

Con las familias varias (señal inequívoca de que eso es #parasiempre).

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Tú que no te lo quieres creer, no puede ser que este individuo tenga la jeta de proclamar su versión de “Love Story” a los cuatro vientos y tontear conmigo que no es normal.

PUES SÍ PUEDE SER. DE HECHO, ES.

Por supuestísimo que si tú le planteas el tema tal cual es, rollo “Oye, bonito, ¿qué le parece a tu mujer que andes como vaca sin cencerro tirando tejos a todo bicho viviente?” (porque obviamente, la cosa no es solo contigo, Y LO SABES), él te contestará con unos distraídos “pero qué dices”, “solo quería saber cómo te va”, “no sé a qué viene eso, te has confundido”.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Otra opción es que tú te hagas la longuis, en cuyo caso de los mensajes pasará a las llamadas. SÍ, llamadas, MUY BESTIA. Tú rajando con él a la hora de comer (nunca a la de cenar, que está con #nadiecomotú) y viendo en el ipad sus nuevas instantáneas: #enlaplayaconmiamor #enelcineconmichurri #cenandoconlamásbonita.

Y bueno, lo siguiente ya sabes, o cortas el rollo o quedaréis y PA QUÉ QUEREMOS MÁS. Pero oye, que Dios nos hizo libres.

Hasta aquí el relato sobre los chicos que a sus novias les #comenlacara y a ti te quieren #comerloquetúyasabes.

¿Te ha pasado a ti también? Anda, comparte, chata…

Empotrando a los 50 (nunca es tarde)

madurita Nos han educado para creer que a los 40 yo debería ser una señora como Dios manda (y no el zorrón marinero que en realidad soy quiero ser), con uno o varios hijos (algo he cumplido, estoy salvada), y vivir por y para ellos. El resto de mi teoría sobre las Maduritas Empotradoras podeís leerla en mi blog hermano, Weloversize.