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Etiqueta: blog de humor para mujeres

Quememos los libros

lasclavesdesol

Llevo unos días fuera de España. Si estando allí no me entero demasiado de las noticias, ni os cuento desde aquí. Un par de veces al día cotilleo Twitter y el Huffington para ver qué es lo que se cuece y poco más. No hay grandes cambios, nada me llama demasiado la atención.

Pero la semana pasada leí algo sobre que en change.org pedían la retirada del mercado de un libro “75 consejos para sobrevivir en el colegio”.  ¿Qué es ESO tan grave que haría que los ciudadanos se escandalizaran de tal manera? Y allá que investigué un poco más.

Lo puedes leer todo en mi blog hermano, Weloversize.

Las Vírgenes Fingidas

Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo.

Las Vírgenes Fingidas

Hace poco mis amigas y yo hemos descubierto un fenómeno paranormal que nos tiene alucinadas: la fascinación del macho por la hembra virgen o quasivirgen. Las cosas están cambiando y lo que antes era una atracción feroz por las hembras sueltecitas, casquivanas, de moral distraída, ha mutado y ahora lo que mola son las intocables (o intocadas). Y esto es una putada, primero porque nos pilla un poco tarde y segundo porque aunque estuviéramos a tiempo, nos  pasaríamos esta tendencia por el forro.

Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo
Yo, cuando me enteré de la tendencia virginal.

Pero a problemas, soluciones. Así que decidimos que si queríamos pillar cacho, lo mejor era fingir, mentir como bellacas y trazar un plan:

  • Nada de escotes ni vestidos apretujados : esto nos obliga a hacer renovación total de vestuario.
  • Se acabaron las palabrotas, las blasfemias y las barbaridades de contenido sexual: en mi caso requiere de un exorcismo, COMO MÍNIMO.
  • Eliminación de fotos de cualquier red social en las que salgamos con el copazo, cigarros, arremangando faldas, casi enseñando tetas, agarradas a algún macho, o intentando morderle la oreja al primero que pase: resumiendo, darnos de baja todas nuestras cuentas porque nos quedábamos a contenido CERO.
  • Mentir colectivamente, afirmar y reafirmar que somos unas estrechas y que hasta el matrimonio, nothing de nothing: nos hemos inscrito en la escuela de Cristina Rota y en la de Corazza porque por mucho que hemos ensayado, no nos salé ni patrás.
  • No tenemos muy claro que hacer con los ex amantes, que en cualquier  momento pueden aparecer y joder la marrana. Para esto, probablemente necesitemos sobornar o, en el peor de los casos, volver a enrollarnos con ellos para que cierren el pico.
Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo
Esto MOLA.
 
Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo
Esto NO MOLA.

A estas alturas ya pensáis que soy una exagerada. O no porque quizás lo estáis viviendo en vuestras carnes. Por mi parte, tía con la que hablo, tía que me cuenta lo mismo: que el mercado está fatal, que no hay manera de ligar, que todo está pillado, que lo que no está pillado está tarado… Y ojito que no estamos hablando de buscar novio ni marido. No, no, nooooooooo yo hablo de lo que viene siendo un tema momentáneo: un que me quiten lo bailao, una alegría pal cuerpo, un ligue de una noche, un revolcón furtivo… PUES NI ESO.

Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo
Beyoncé, no te enteras. Así no.

Algunas tendréis las esperanzas puestas en el verano, que parece que con los cuerpos semidesnudos, el calor, la playita, las vacaciones… PUES NO. Aquí la menda pasa en Ibiza TODOS los veranos de la vida. Ibiza parece que es sinónimos de descuajeringue en todos los sentidos. Bien, desde aquí hago un llamamiento a todas aquellas que, estando en la isla, hayan tenido unos encuentros guarrindongos desenfrenados, porque esto ya es leyenda urbana, señoras mías. Cada verano es lo mismo: “tranquilas chicas, que ahora llega el veranito y ya veréis” .  Y NADA. Otra variable de la leyenda es LOS FINDES EN FORMENTERA: “Bueno, bueno chicas,  que nos vamos a Formen y aquello está petao de italianos bienolientes. Allí fijo que sí”. PUES TAMPOCO.

Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo
Mi amiga rezando. A ver si le cae algo.

Hace unos meses un macho me dijo algo que pudiera ser la explicación a tamaña desgracia: los hombres piensan que TODAS las mujeres por encima de los 30 quieren tener pareja y ser madres as soon as possible y salen por patas. “¡¡¡¡¡¡NOOOOOO, POR DIOSSSSS!!!!!!”  Le dije yo. Y él se quedó loco, “Ah, ¿pero tú estarías abierta a otra cosa, a algo de una noche o de una semana?” Preguntó él. “Es más, es a lo ÚNICO a lo que estoy abierta” dije yo. Y mi pensamiento añadió “Y nunca mejor dicho”.

Quizás yo pienso que esto es generalizado y a estas alturas creéis que mi pandi es un ramillete de fetos malayos y purulentos. QUE NO. Pasan las estaciones y esto solo hace que empeorar. Y yo ya me estoy preocupando. Os pediría en serio, por favor, mujeres de más de 30, que me contéis QUE COÑO ESTÁ PASANDO. ¿Es esto un mal endémico solo de  mi entorno? ¿Es un rollo “Guerra Mundial Z” y se extiende entre la población sin remedio?

Las Vírgenes Fingidas: guía para ligar mintiendo

No quiero pensar que esto tenga algo que ver con que a los tíos, esto de que les queramos para algo pero no les necesitemos PARA NADA, les tenga algo abrumados. Qué improbable que vean su hombría menoscabada porque tomemos la decisión de disfrutar de un rato en su compañía y luego desaparezcamos sin dejar rastro. Qué cositas se me ocurren…

En breve os cuento qué tal resulta nuestro Plan Virginal. Mientras tanto, espero vuestros consejos y comentarios.

Érase una vez…Los cuernos.

Érase una vez un reino muy lejano en el que vivía una princesa bellísima, de rizos de oro y piel de porcelana. La Princesa quería encontrar un príncipe a toda costa ya que sus padres, los reyes, le habían contado desde que era muy pequeña, que solo así sería completamente feliz. Como ella siempre obedecía, pasó media vida observando a todos los nobles que se acercaban al castillo hasta que, por fin, una mañana de primavera en la que el sol brillaba radiante, le vió. Allí estaba su príncipe soñado. Reunía todos los requisitos: era alto, apuesto, heredero de un reino cercano, diestro con la espada y además, se enamoró locamente de la princesa a primera vista. Se fijó fecha para la boda y a partir de ese momento, pasaban juntos todos los sábados por la tarde, caminando por las inmediaciones del Castillo e incluso cenaban junto a los reyes en algunas ocasiones. El resto de la semana el príncipe estaba muy ocupado conquistando reinos y protegiendo los ya conquistados.

Érase una vez, los cuernos
La bella princesa

La felicidad de la princesa era inigualable. Ya no le podía pedir más a la vida. Así pasó el tiempo y cada vez se acercaba más la fecha de la esperada boda. Los preparativos para la celebración y el banquete eran numerosos y había que ponerse manos a la obra, de manera que la Reina contrató a la mejor costurera del reino para que confeccionara el vestido perfecto para tan grandiosa ocasión.

A partir de ese momento la costurera, llamada Brunilda, visitaba cada día a la princesa para coger medidas, acordar telas e ir probando patrones. Al cabo de un mes, Brunilda y la princesa habían fraguado una bonita amistad, tras horas y horas de charla.

Una tarde en la que las dos jóvenes charlaban animadamente, la princesa quiso enseñarle la foto de su prometido a Brunilda, para que viera lo apuesto y maravilloso que era. Al ver la foto, Brunilda se tornó del color de la harina. La Princesa le preguntó que era lo que le ocurría, a lo que Brunilda le contestó ojiplática: yo conozco a este apuesto joven querida princesa, también le conocen todas las doncellas de mi taller, del vecindario y de la comarca, es más, querida Princesa, su alteza el príncipe SE ESTÁ FOLLANDO A TODO EL REINO Y PARTE DEL EXTRANJERO.

Érase una vez, los cuernos

Cómo os podéis imaginar, aquí acaba el cuento de hadas y empieza la realidad, o más bien, EL HOSTIÓN DE REALIDAD. La princesa lo flipó, sin entender como podía ser que su príncipe ideal fuera capaz de hacer eso. Además estaba ocupadísimo con sus rollos de sus reinos y sus cosas. Claro, la pobre no cayó en que los viernes noche, el príncipe no curraba y que eso da para mucho. Además,  los sábados tarde era taaaaaaaaaaaaaan puntual y taaaaaaaaaaaan amoroso. Y se iban a cenar y al cine y luego había polvete, de lo más amoroso también, claro. Y se miraban a los ojos y se dormían abrazaditos y blabla.

príncpe los viernes
Los viernes del príncipe

No tengo muy claro como acaba el cuento pero me gusta pensar que la princesa le manda a tomar por el jander, se dedica a disfrutar de la vida y deja de buscar príncipes de Bekelar o similares. Y si aparece un macho con el que se lo pasa de muerte y encima le pega unos meneos que la dejan loca, pues wonderful oye.

Érase una vez, los cuernos
La princesa, post-ruptura.

Yo no he conocido así en mis propias carnes muchos de estos príncipes, probablemente gracias a que mis padres LOS REYES, me contaron que yo era una naranja completa, que de princesa nada, que REINA DESDE MI NACIMIENTO,  que me dejara de ostias y si encontraba uno con el que fuera más feliz que sola, pues guay, y si no, super guay también. Y desde luego me enseñaron que yo diseño mi agenda semanal (que incluye mis actividades del sábado) y que no estoy a expensas de las agendas de otro. (Véase post anterior y recordemos que somos barqueras)

Pero en carnes ajenas, ojito lo que he visto.

La modalidad “cari, los sábados juntitos que los viernes descanso” es de lo más extendida y, me atrevería a decir, de lo más cachonda. Estos especímenes suelen justificar sus vaivenes sexuales diferenciando entre TRABAJO Y VACACIONES. Tócate los cojones (sorry, no he encontrado expresión más acertada).

Érase una vez, los cuernos
La princesa los sábados (ya no tiene que ver el fútbol)

Obviamente la novia es el TRABAJO (por supuesto, la novia se zampa los problemas del curro, las gripes, las bodas coñazo, los cumpleaños de los sobrinos e incluso, en casos muy exacerbados, las tardes de fútbol, para esto ya hay que ser muy hijoputa) y los sucesivos chochetes, LAS VACACIONES. Hey, y que conste que no juzgo, noooooooooooooo. Pero vamos a ver…  Si a mí me dieran a elegir entre trabajo (con las evidentes connotaciones negativas que el macho en cuestión le da al vocablo) y vacaciones (lo que mola), yo elegiría siempre las vacaciones.

¿Se me está yendo la pinza o es que estáis agilipollaos, queridos novios de sábado? Pero si fornicar a destajo es maravilloso, ¿por qué no dedicarle toda una vida a ello y no sólo los viernes? Dedícale también los sábados y si tienes unas horitas libres entre semana, pues también. Que deja un cutis estupendo, generas serotonina, adelgaza y te quita las ojeras. Yo, porque estoy ocupadísima entre la maternidad, los curros varios, el blog y la vida social, que si no, sería un no parar…

Fuera coñas, desde aquí hago un llamamiento: queridos novios de sábado, sed felices coño. Fornicad a diestro y siniestro, esparcid vuestros fluidos a lo largo y ancho del globo terráqueo. Dejad de conteneros, sed libres y, SOBRE TODO, dejad que vuestras novias lo sean y se dediquen, si lo creen justo y necesario, a fornicar también libremente o a leerse el Vogue, hacerse las uñas, irse con otras amigas libres al cine o en general, a hacer lo que les salga de la chirimoya todos los sábados, domingos y fiestas de guardar.

Érase una vez, los cuernos
La princesa y Brunilda, un martes cualquiera.

A mí lo que me gusta es bailar.

lasclavesdesol

Cuando tenía 9 años, en las fiestas de mi pueblo, descubrí que a mí lo que me gustaba ERA BAILAR. Se lo dije a mi madre, super convencida y sudorosa, y se lo repetiría hoy mismo.

Me gusta bailar en discotecas, en casa, con cualquier música, desde Shakira a Donna Summer pasando por El Puma o Maroon 5. La cuestión es bailar como si nunca más fuera a oir esa canción. Me entusiasma el baile, como me entusiasman tantas cosas y me entusiasma el entusiasmo, el propio y el ajeno, el que llega a la casi enajenación.

A mí me enajenan Nueva York,  las películas en v.o.,  los helados de trufa,  los brunch de los domingos,  ver “Friends”, “Sexo en NY”,  las croquetas de mi madre,  Tom Cruise en “Top Gun”,  Ibiza al atardecer,  Madrid al anochecer y un largo etc.

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Qué palabra tan rara “Entusiasma”, parece una enfermedad, ¿no? Pero lo que de verdad es una enfermedad, que ya parece una plaga, es el “desentusiasmo”. Que no corren buenos tiempos, pues es verdad, pero la falta de alegría en el trabajo, en la pareja, en la vida, no pueden llevar a la bonanza de ninguna manera. El pensar que “esto es lo que me ha tocado” es un mal tan extendido como tóxico.

Lejos de demagogias y muy consciente de lo difícil de ciertas circunstancias y de lo fácil de las mías, me gustaría saber que pasaría si mañana nos inundara una ola de “entusiasmoenajenadorporlavidaengeneral”.

¿Qué pasaría si, de repente, nos encantara nuestro trabajo, nuestra casa, nuestra pareja (y si no, pues la dejamos), nuestra ciudad, en incluso nuestra celulitis (la nombro porque todas, y repito TODAS, la tenemos… Pues mejor adorarla, coñe!)?

Quizás, al vivir con alegría, nos concentraríamos más en nuestros quehaceres, nos saldrían mejor las cosas, con lo cual estaríamos de mejor humor, con lo que trataríamos mejor al prójimo, que a su vez se sentiría mejor, y así disfrutaría más de su vida y se concentraría más en sus cometidos y bla, bla, bla…

Y me diréis… Sí, ¡los cojones! Pues mirad, igual estoy exagerando, pero si mañana el comercial de Vodafone empezara a amar su trabajo y por fin, tras dos meses de perseguirle, me llamara (Aleluya), me haría más feliz y, probablemente ese día ocuparía más tiempo en hacer mejor mi trabajo y menos en acordarme de la madre del referido comercial.

Lo mismo con las azafatas de Ryanair, el camarero antipático, el panadero borde, el taxista acelerao, etc. Yo, cuando me encuentro con estos personajes que me tratan como si les debiera la vida, me digo a mí misma “a este, FIJO que no le gusta bailar”.

El que tiene jeto de amargao es imposible que disfrute con un musicón carnavalero.

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Venga, vamos a pensar que es que yo lo he tenido todo muy fácil, que es sencillito disfrutar de los bailoteos porque no conozco penurias y bla, bla, bla… Llegados a este punto, no puedo evitar pensar en las circunstancias de mis padres, nacidos en plena postguerra, en familias numerosas, con cartilla de racionamiento, una muñeca de trapo, un solo par de zapatos y dos vestidos o dos trajes en el caso de los chicos.

El sueño de mi madre era tener unas botas katiuskas, el de mi padre, que el suyo tuviera un coche.

Adivinad como se conocieron: PUES BAILANDO. Rollo guateque, claro, que no me puede parecer más divertido. Que me gusta un cardado y un Dúo Dinámico por parte de mi madre y un tupé y un Elvis por la de mi padre.

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Y adivinemos a que se dedicaron tras casarse: a que los demás también bailaran. De la nada, con sus cuatro manitas y sus cuatro bolsillitos vacíos, con un bebé recién nacido (yo misma), construyeron la caja musical más bonita del mundo (No viene al caso describir el negocio familiar. El tema es que ALLÍ, la gente baila descosidamente)

Ellos empezaron a trabajar a los 11 años, no pudieron estudiar, y a base de currar como bestias, pero como bestias alegres, como bestias divertidas y musicales, me han podido pagar los estudios, los vestidos, los zapatos, los coches, las muñecas y mil cosas más que les agradezco enormemente.

thanks

Pero lo más importante que me han dado es EL ENTUSIASMO, el entusiasmo hasta la enajenación, por la vida, por el trabajo, por la risa, por los viajes, por la belleza, por los libros, por los helados de trufa, por las croquetas de mi madre, por ESCRIBIR, y, por último, pero no por ello menos importante, por el baile, porque a mis padres lo que les gusta… ¡ES BAILAR!

       bailar

Es tendencia: el WhatsApp cochino.

Estaba yo el otro día comiendo con unas amigas de la facultad, cuando surgió el tema del sexo (cómo no). No sé por qué, las casadas se piensan que nosotras, las solteras, nos pasamos el día fornicando a troche y moche. NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD. De la misma forma, creía yo que las casadas, por aquello de tenerlo a mano, chingaban cuando les apetecía. Y, de hecho, muy alejada de la realidad no estoy. Lo que no sabía yo es que, a pesar de tener al contrincante al ladito cada noche, no tienen demasiadas ganas de tratará.  “Ya sabes… El cansancio, los niños, el aburrimiento”.

En estas estábamos cuando Ana, que siempre ha sido muy sexual y muy revolucionaria, nos dice que, encima, ella y su marido duermen separados porque no es capaz de dormir con alguien al lado y, harta de pasarse las noches en vela, decidió montarse su habitación independiente.

ANDA LA HOSTIA, dijimos todas. Entonces es aún más difícil la cosa. Porque, claro, algún día quizás te acuerdas, entre la cena y los baños de los niños, de quedar para echar un kiki, pero lo más normal es que estés pensando en cualquier chorrada y lo de follar se te olvide. Si encima no duermes con un pene que te lo recuerde, NI TE CUENTO.

No mujer, no. Yo le mando Whatsapps, dijo Ana tan pancha. Ojipláticas nos quedamos. Ella siguió contando que, cuando tiene ganas, le manda un mensajito a su marido, pidiéndole que la visite en su alcoba y ya está. Todo de lo más sencillo, moderno y operativo. Así es ella.

Y yo, que me imagino a este santo matrimonio, cada uno en su cama,viendo Netflix y pensando, ¿le envío o no un mensaje cochino? ¿Y si luego me da pereza? Con lo interesante que está “Sherlock” en este capítulo.

Por otro lado, Ana no comentó nada de que su marido le enviara mensajes a ella. ¿Será que solo es la fémina, en este caso, la que tiene derecho de pernada? ¿Será su marido un simple objeto sexual sin voluntad? ¿Se enfadará Ana si el otro le dice que nanay? Y, por último, si no contesta, ¿irá a reclamarle a su habitación o simplemente se pondrá de morros a la mañana siguiente?

Todo esto me hace recordar a aquella otra amiga mía, que llegó a un acuerdo con un follamigo según el cual, él tenía que aparecer en su casa cuando ella quisiera y, a cambio de estar disponible siempre, ella le pagaría. O sea, que la tía era proxeneta, pero de las finas, porque el puto era solo suyo. Bueno, suyo y de su novia, porque, para colmo, el chaval tenía pareja. Todo un lío. En el caso de Ana es todo mucho más políticamente correcto. Hay matrimonio de por medio. Y que vivan los sacramentos, que entonces ya no es pecado.

Me pregunto qué cara se le quedará al consorte cuando compruebe que, previamente al mensajito sexual, Carmen estaba viendo una peli de Jason Momoa, o unos videoclips de Adam Levine y ha sido eso lo que la ha puesto cachonda. Igual hasta le gusta, yo que sé.

Y es que, queridos, para gustos, los colores, y para personajas, mis amigas.