“Solo cuando cada polla y cada coño de este planeta sea respetado, merecerá la pena vivir en él. Evolucionemos. Amemos. Follemos”, así reza esta nueva versión del clásico antimilitar de los 60, que también podría ser “Haz el chingar y no la guerra” por Nacho Vidal. Te cuento másen mi blog hermano Weloversize
El lunes fue oficialmente la vuelta al cole, en medio del caos de libros, uniformes y nuevos horarios, me acordé de mi madre, para que la todo esto era AÚN más complicado. Te lo cuento todo en mi blog hermano, Weloversize.
Hasta ahora mi tema estrella en el karaoke era “Como una Ola” pero va a ser sustituido desde ya por “Mi amante amigo”. Ojito con la letra de la canción. Si es que la Jurado es como “Sex and the City” y plantea disyuntivas reales como la vida misma, tales como: ¿es mi amante o mi amigo?.
No nos confundamos, el Amante Amigo NO es un Follamigo. Las diferencias básicas serían:
La razón para quedar con un Follamigo es follar, la razón para quedar con el Amante Amigo es veros y a veces, vais y folláis.
Con el Amante Amigo rajas durante horas, vas al cine, a cenar, a los bares. Con el Follamigo NO (recordemos que uno de los puntos que define la follamistad es la clandestinidad).
Con el Amante Amigo compartes aficiones, gustos, puntos de vista, con el Follamigo NO (o sí pero no lo sabes porque tampoco te interesa saberlo).
Básicamente con el Amante Amigo predomina la vertiente Amigo y con el Follamigo, la vertiente follar.
Y en esa monogamia rara en la que te acuestas con varios pero SOLO TIENES UN AMANTE AMIGO es donde empiezan las autopreguntas:
¿Sería su amiga si no me encantara cómo me empotra?
¿Es mi amigo solo porque le gusta empotrarme?
En el caso de que realmente seamos amigos ¿el tío mola de verdad o es que me pone tan cachonda que se me nubla el entendimiento y percibo cualidades que realmente no tiene?
¿Qué pasaría si dejáramos de ser amigos y solo folláramos? ¿Me compensa?
¿Qué pasaría si dejáramos de follar y fuéramos amigos forever? ¿Me compensa?
Si decido esto último ¿Sería capaz de no acostarme con él si se me pone a tiro?
Y si soy capaz de resistir, a base de ser solo amigos, eructar y tirarnos pedos together ¿Desaparecerá esta puta química que tenemos?
Y volvemos a la primera pregunta… círculo VICIOSO.
Tú dándole vueltas al tema.
Como tenéis tanta confianza, decides que lo mejor es hablarlo con él. Y comienza de nuevo la ronda de autopreguntas:
Si le cuento estas historias ¿se sentirá intimidado? (Al fin y al cabo es un tío y, como tal, NO LE MOLA HABLAR).
¿Lo que quiero saber es si soy la única dándole vueltas a este rollo? Esta respuesta la tengo clara: SÍ, NENA (que diría mi amigo Peri), tu Amante Amigo, INSISTO, es un tío, y él te llama, cena contigo o te empotra sin que nada de ello suponga el más mínimo pensamiento anterior y/o posterior. (Ojo, no es estupidez, no es hijoputez, es SIMPLICIDAD).
Los humanos normales, llegados a este punto, se plantearían el upgrade de Amante Amigo a Novio, pero no olvidéis que, por un lado, algunos somos alérgicos a esa nomenclatura y que, por otro, ese perfecto Amante y perfecto Amigo puede ya tener novia o innumerables Amantes Amigas (ellos sí pueden, recordad la SIMPLICIDAD) y/o quizás resulte un absoluto desastre en otro tipo de relaciones que supongan comprometerse.
Mi conclusión final se basará en la estadística, a riesgo de parecer fría y calculadora. Me quedaría con la amistad y abandonaría el sexo, porque es más probable encontrar un buen amante que encontrar un buen amigo.
Confieso: ESTOY HASTA EL CHIRRI DEL VERANO. Insultadme, no os cortéis. Estoy segura de que les pasa a muchos y no tienen lo que hay que tener para reconocerlo. Decir que no te gusta el verano está tan mal visto como ver corridas de toros o confesar que te aburre el teatro, pero es que NO PUEDO MÁS. Aquí van unas cuantas razones:
1. No soporto el calor. Por encima de los 24 grados noto que mi cuerpo pierde su fondo y su forma, me siento always pegajosa y aplatanada. Llevo los pelos cual menina. Me ducho 5 veces al día. ESTOY HECHA UNA MIERDA.
2. Pa colmo de males, en mi caso, el verano no es sinónimo de vacaciones, sino de curro desorbitado en una isla de esas bien modernas, paradisíacas y playeras. Dos pegas (por resumir) que yo le veo a esto: mientras el resto se lo pasa de muerte, tú estás pringando (y esto le suma, quieras que no, dramatismo a tu vida) y, cuando tú tienes vacaciones, tus amigos trabajan, con lo cual no tienes con quien disfrutarlas.
Yo, mirando el calendario en junio.
3. En verano no hay cole ¿Por qué? Pues ni puta idea. A algún descerebrao se le ocurrió que era sanísimo que los niños tuvieran TRES MESES, insisto, TRES INTERMINABLES MESES de vacaciones, mientras los padres tenemos, con suerte uno y, en mi caso, NINGUNO. ¿Qué haces con los niños mientras tú curras?Hay dos opciones: te los vuelves a meter por donde te han salido o te arruinas a base de escuelas de verano y canguros.
4. No me gusta la playa. Vamos, que tampoco me superdisgusta, pero entre el calorazo, la arena que se te pega, las dos horas untando de protección solar a los retoños y que he pasado 42 veranos on the beach, pues me aburre sobremanera… A los que estáis pensando “pues hija, vete a la montaña o a Islandia”, MÁS QUISIERA YO pero me remito al punto 2.
Yo, cuando me preguntan por la playa.
5. Me salen manchas en la cara: el cloasma, melasma o lo que coño sea, me invade sin piedad por mucho factor 130 que me eche y, como se me olvide un día, cinco minutitos de solana y ya tengo el jeto cual mapamundi pa los restos.
Yo, un día que me olvidé el Isdin SPF 380 en otro bolso.
6. Es imposible hacer deporte: sí, ya sé que hay gente que lo hace, pero yo soy incapaz de mover el body a plena solana, me dan pánico los golpes de calor y me niego a ir al gym que cada verano he pagado para acabar jarta de achicharrarme también allí. – Señores del gimnasio, en verano hace calor, suban el fucking aire acondicionado –
7. Algunos pensarán que estando en un LugarParadisíacoyBienModerno con mucho turismo de carnes prietas, esto es un no parar de follar. Pues no, en verano TAMPOCO SE FOLLA. Me remito a otro artículo donde me centraba en esta pandemia catastrófica.
8. Encima no puedo quejarme: no voy a decir donde paso yo los veranos porque os echareis encima insultándome en plan “vaya cerda, y encima se queja”, “hijaputa, ya quisiera yo”. Pero vosotros, los que venís a los sitios-turísticos-playeros-modernos-de-la-muerte de vacaciones, no tenéis en cuenta algunos factores, tales como:
Me zampo atascos interminables para ir a comprar un jodido tomate.
Me zampo atascos interminables para ir al curro
Me zampo atascos interminables para volver a casa
Me zampo atascos interminables para ir a la playa (la que no me mola)
Para cuando llego a la playa (la que no me mola), ya no quedan ni hamacas (mi peor pesadilla).
Tardo de 30 minutos a 6 horas en encontrar aparcamiento.
Para cuando llego a la tienda, ya no quedan ni tomates.
Si estás de vacaciones, todo esto te importa un huevo. No hay prisa, estás con los amigos descojonado. Si no es tomate, será pepino, y si no, cebolla. Y si no hay hamaca, pues a las arenas, que total cansado no estás. Si tardas media hora como si tardas tres. Pero cuando estás currando y estresada, ES UNA PUTADA.
Yo, a finales de septiembre.
Y bien amigos, ahora abro la veda para los insultos, las críticas, la hoguera. Sabía a lo que me exponía y lo asumo.
Hay fenómenos que llevan ahí toda la vida sin que nadie les haya puesto nombre. Uno de ellos es aquel que se produce cuando, tras acostarte con un tío, te pasas una semana pensando en él aún sabiendo que aquello fue un aquí te pillo, aquí te mato en toda regla.
Y quién dice una semana, dice un mes, o más en los casos muy graves.
Y digo tío porque esta es una dolencia que, al menos que yo sepa, afecta solamente a las mujeres.
En estos casos, lo mejor es tener un ramillete de amigas que te recuerden que era solo sexo, que es normal que después de compartir esa intimidad TAN íntima, te quedes colgadilla un rato, sobre todo si la intimidad ha consistido en una follada del quince. Porque si ya es grave quedarte enganchada a un Dios del sexo, lo de encoñarte por un follador mediocre, NI TE CUENTO.
Por si no tienes claro si padeces de este mal, te enumero los síntomas:
Sientes por él lo mismo que por aquel novio que tuviste, con el que estuviste cinco años. Cuando digo “sientes” quiero decir “crees que sientes”.
Estás convencida de que ha sido el mejor polvo de tu vida, a mucha distancia del segundo mejor polvo de tu vida. (Piensa, seguro que con el último te pasó lo mismo).
Por ende, crees que MÁS NUNCA tendrás un sexo tan bueno. Porque es el que mejor besa, el que tiene las manos más suaves, la p**** más grande y más bonita.
Llevas una semana calentándoles el tarro a tus amigas con la rememoración del kiki. Basta ya. Contente un poco, por favor.
Aunque los demás te digan que no le conoces, tienes claro que mientras te embestía has averiguado de él TODO lo que vale la pena.
Te crees cualquier cosa que te haya dicho, porque después de hacer el amor (porque eso es lo que habéis hecho. Con otras folla, a ti te ha dado amor del bueno) es imposible que te mienta.
No puedes imaginarte con otro. Ni besos, ni metidas de mano. NADA.
Ha sido tan cariñoso, tan amoroso, tan ÚNICO…
Fantaseas con planes que hacéis juntos: un cine, una cena, unas vacaciones en París, la boda en El Escorial…
Sabes que conectáis, desde el primer momento, como con ningún otro antes JAMÁS.
Ahora que ya sabes si sufres de Encoñamiento Post-coito, has de ponerle solución lo antes posible: aléjate de amigas que se hayan contagiado, acércate a las que sean realistas, cínicas, esas que te pegan unas hostias de realidad que te dejan nueva. Haz una lista de todos aquellos seres de los que te hayas enamorado en la primera empotrada y luego otra con los que realmente se correspondieron con la idea que te habías hecho de ellos. Diversifica, queda con otros: en la variedad está el gusto.
Y, recuerda amigui, no estás enamorada, estás encoñada.