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Etiqueta: relaciones

Tú tan hijoputa y yo tan lista (O NO)

Tú tan hijoputa y yo tan lista (O NO)

Tú tan hijoputa y yo tan lista (O NO) Amichis todas: SOMOS TÍAS LISTAS. smart Según ves a un tío sabes si no le tocas con un palo o quieres comértelo right now. ERES LISTA, A TI NO TE LA DAN CON QUESO. Aconsejas a tus amigas, ves con claridad meridiana cómo se están metiendo en la boca del lobo. Se lo dices, se lo repites. No te hacen ni puto caso. Luego vendrán los lloros…Aish, my darling si hubieras sido TAN LISTA COMO YO. Y una noche (porque solo de noche pasan estas cosas) tú, LA LISTA DE COJONES, conoces a un tío MUY FUCKER pero total, para echar un kiki, QUÉ MÁS DA. Si quieres saber cómo acaba la historia, te lo cuento en mi blog hermano, Weloversize.
los hombres que mentían a las mujeres

Los hombres que mentían a las mujeres (para chingar)

los hombres que mentían a las mujeres

Consternada me hallo desde hace un par de días. Publiqué en Facebook el post sobre lo maravilloso de los morreos y, cual fue mi sorpresa cuando se genera la siguiente conversación entre coleguis.

Chica: yo beso bien.

Chico: ¿y cómo lo sabes? ¿Te has besado alguna vez?

Chica: me lo dicen siempre.

Chico: lo decimos siempre “Qué bien besas, vamos a la cama”.

ME MUERO.

me-muerto

Intervine rauda y veloz, al borde del ataque de ansiedad “¿ME ESTÁS DICIENDO QUE TODOS LOS QUE HAN AFIRMADO DURANTE LOS ÚLTIMOS 32 AÑOS QUE BESO BIEN, ESTABAN MINTIENDOOOOOOOOOOOOO?”

A lo que él me respondió lo siguiente: “Jajaja todo es posible, y si te juntas con mentirosos es incluso probable. Pensad que si decimos Besas como una vaca sedienta se acabó el asunto.”

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Me quedé mirando la pantalla unos cinco minutos, pensando que, por mucho que me jodiera, el chaval tenía razón. Ojito, razón en que si te dicen que lo haces mal, adiós muy buenas, no razón en mentir.

Fijaos bien en lo diferentes que somos: si no me gusta como besa un tío es SUMAMENTE IMPROBABLE que me acueste con él. Siempre hay excepciones pero, para ser sincera, he acabado arrepintiéndome. De todos es sabido que, si besa mal, FOLLA PEOR. Pero los hombres (sí, generalizo, no me queda otra…) pasan eso por alto, te sueltan la trola y hala, a meterla. Mi siguiente pregunta sería: chicos ¿las chicas que besan mal, follan mal? En caso de respuesta afirmativa, ¿os da igual?

os-da-igual

Seamos positivas, esto no deja de ser una ventaja para nosotras. Da igual lo mal que besemos o follemos, siempre habrá alguien dispuesto a metérnosla.

QUE NOOOOOOOO, QUE ESTO ES MUY TRISTEEEEEEEEEE.

triste

No puedo pensar con claridad ahora mismo. No es solo la posibilidad de que bese asquerosamente y haya vivido en la inopia durante tres décadas, es que quizás la chupamos de pena y nosotras vamos de felacionadoras salvajes. PORQUE SI NOS MIENTEN EN LOS BESOS, NOS MIENTEN EN LAS MAMADAS, no os equivoquéis. Y, digo yo, que vaya horror que te estén clavando ahí abajo los dientes, succionándote como una mala bestia, y tú fingiendo que tus gemidos son de placer, cuando en realidad son de dolor.

Y si nos mienten en las mamadas, quizás nuestras tetas no les parezcan tan impresionantes. Lo mismo con nuestro culo. Quizás ese vestido no nos quede tan sexy y ese perfume no huela tan bien.

 mienten

No encuentro solución a este dilema, amiguis. Unas pensarán “Yo lo tengo clarísimo, beso que te mueres y la chupo aún mejor”. Bien por ellas. Pero, ¿y el resto? Yo no puedo evitar plantearme si he vivido una fantasía y me pregunto si en realidad importa. Si yo creo que soy la megafucker, ¿qué más me da lo que piensen los demás? Sobre todo teniendo en cuenta que parece que el resultado es el mismo: hagamos lo que hagamos y cómo lo hagamos, ellos van a querer empotrarnos.

Desde aquí hago un llamamiento a todos aquellos con los que me he besado (o lo que sea). Sed sinceros, por favor, puntuadme. Sacadme de este pozo de dudas existenciales que me está matando.

Eso sí, en caso de suspenso, MENSAJE PRIVADO.

los hombres que mentían a las mujeres

Te marean a ti, pero se tiran a otras.

Te marean a ti, pero se tiran a otras.

Te marean a ti, pero se tiran a otras. Cuando ya nos habíamos acostumbrado a que los tíos  se volatilizaran después de uno, dos o tres polvos, aparece una nueva modalidad de huida que se da tras semanas de Whatsappeo masivo y sin que hayáis intercambiado ningún tipo de fluido. Si quieres saber cual es la explicación a este misterio, te lo cuento todo en mi blog hermano, Weloversize.
¿Es mi amante o mi amigo?

¿Es mi amante o mi amigo?

¿Es mi amante o mi amigo?

Hasta ahora mi tema estrella en el karaoke era “Como una Ola” pero va a ser sustituido desde ya por “Mi amante amigo”. Ojito con la letra de la canción. Si es que la Jurado es como “Sex and the City” y plantea disyuntivas reales como la vida misma, tales como: ¿es mi amante o mi amigo?.

ryan

No nos confundamos, el Amante Amigo NO es un Follamigo. Las diferencias básicas serían:

La razón para quedar con un Follamigo es follar, la razón para quedar con el Amante Amigo es veros y a veces, vais y folláis.

Con el Amante Amigo rajas durante horas, vas al cine, a cenar, a los bares. Con el Follamigo NO (recordemos que uno de los puntos que define la follamistad es la clandestinidad).

Con el Amante Amigo compartes aficiones, gustos, puntos de vista, con el Follamigo NO (o sí pero no lo sabes porque tampoco te interesa saberlo).

Básicamente con el Amante Amigo predomina la vertiente Amigo y con el Follamigo, la vertiente follar.

mmmm

Y en esa monogamia rara en la que te acuestas con varios pero SOLO TIENES UN AMANTE AMIGO es donde empiezan las autopreguntas:

¿Sería su amiga si no me encantara cómo me empotra?

¿Es mi amigo solo porque le gusta empotrarme?

En el caso de que realmente seamos amigos ¿el tío mola de verdad o es que me pone tan cachonda que se me nubla el entendimiento y percibo cualidades que realmente no tiene?

¿Qué pasaría si dejáramos de ser amigos y solo folláramos? ¿Me compensa?

¿Qué pasaría si dejáramos de follar y fuéramos amigos forever? ¿Me compensa?

Si decido esto último ¿Sería capaz de no acostarme con él si se me pone a tiro?

Y si soy capaz de resistir, a base de ser solo amigos, eructar y tirarnos pedos together ¿Desaparecerá esta puta química que tenemos?

Y volvemos a la primera pregunta… círculo VICIOSO.

¿Es mi amante o mi amigo?
Tú dándole vueltas al tema.

Como tenéis tanta confianza, decides que lo mejor es hablarlo con él. Y comienza de nuevo la ronda de autopreguntas:

Si le cuento estas historias ¿se sentirá intimidado? (Al fin y al cabo es un tío y, como tal, NO LE MOLA HABLAR).

¿Lo que quiero saber es si soy la única dándole vueltas a este rollo? Esta respuesta la tengo clara: SÍ, NENA (que diría mi amigo Peri), tu Amante Amigo, INSISTO, es un tío, y él te llama, cena contigo o te empotra sin que nada de ello suponga el más mínimo pensamiento anterior y/o posterior. (Ojo, no es estupidez, no es hijoputez, es SIMPLICIDAD).

Los humanos normales, llegados a este punto, se plantearían el upgrade de Amante Amigo a Novio, pero no olvidéis que, por un lado, algunos somos alérgicos a esa nomenclatura y que, por otro, ese perfecto Amante y perfecto Amigo puede ya tener novia o innumerables Amantes Amigas (ellos sí pueden, recordad la SIMPLICIDAD) y/o quizás resulte un absoluto desastre en otro tipo de relaciones que supongan comprometerse.

Mi conclusión final se basará en la estadística, a riesgo de parecer fría y calculadora. Me quedaría con la amistad y abandonaría el sexo, porque es más probable encontrar un buen amante que encontrar un buen amigo.

¿O no?

Cuarentonas y veinteañeros, una tendencia que mola (MUCHO)

cuarentonas y veinteañeros

No voy a contar nada nuevo, el tener amantes, novios parejas ostensiblemente más jóvenes, ya no es territorio exclusivamente masculino. Gloria al cielo, ALELUYA.

Un día una noche conoces a un yogurín de 20 y tantos, guapetón, de carnes apretaditas, mirada cristalina, que rebosa simpatía, y notas que los colmillos superiores se te empiezan a clavar en el labio inferior. Y piensas… ¿Seré tan zorra como para que me ponga este impúber que nació mientras yo hacía la selectividad? PUES SÍ, LO ERES.

El segundo pensamiento es… con todas las impúberes guapetonas, simpáticas y de carnes apretadas que hay por aquí, ¿este yogurín me preferirá a mí? PUES TAMBIÉN.

Y todo encaja como un puzzle sideral: a ti te mola su frescura, su alegría, su despreocupación, el entusiasmo por la vida en general y por fornicarte en particular.

Y a él le molas tú, AQUÍ Y AHORA.

Al veinteañero le dan igual tu edad, tus ex, tus traumas, si tienes hijos o si quieres tenerlos, si tu curro es mejor que el suyo (probable ya que él curra hace 6 meses aprox).

El veinteañero te dirá qué guapa estás hoy o se quedará a dormir sin miedo a que le propongas matrimonio, pero no se ofenderá si le pides que se vaya. No le buscará significados ocultos a tus palabras ni los encerrará en las suyas. No ha aprendido a manipular.

No se aferrará a algo que se ha podrido porque no tiene ese ridículo miedo a “quedarse solo para siempre”. Y saber que el que tienes al lado (o debajo, o encima) está ahí porque le parece la mejor de sus cientos de opciones, es taaaaaaaaaaan afrodisíaco…

Las cuarentonas y los veinteañeros nos encontramos en un precioso limbo en el que:

A los 20 aún no filtran.

A los 40 ya te cansaste de pensar antes de hablar.

A los 20 no se atan a nadie para que les transmita tranquilidad porque estar tranquilo es lo último que quieren.

A los 40 tienes claro que la tranquilidad, o te la das tú misma, o no hay Cristo que te la dé.

A los 20 no tienen edad para compromisos.

A los 40 tu compromiso es contigo misma.

A los 20 solo quieren pasarlo bien.

A los 40 ya has tocado fondo, ahora empieza el festival.

A los 20 aún no llevan mochila.

A los 40 la estás vaciando.

A los 20 se enamoran cada día, varias veces.

A los 40 también, sobretodo de ti misma.

Ni que decir tiene que, además, el veinteañero está BUENORRO DE COJONES. Que los hay de 40 que están estupendos, por supuesto. Pero ¿cuántos hay que no lo están y eran unos Adonis hace 20 años?

La estadística me avala.

Algun@s detractores de esta tendencia dirán que al veinteañero le falta experiencia sexual.

Mi experiencia… (Dios quiera que mis padres no me lean) Y UNA MIERDA.

El veinteañero se ha criado en la era digital, con un sinfín de estímulos para nosotros desconocidos hasta la treintena y, al igual que las generaciones venideras tendrán los pulgares más desarrollados, los veinteañeros actuales han aprendido, no sé muy bien cómo, a fornicar como los ángeles.

En resumen, que me alegra mucho esta tendencia, como cualquier otra que tenga que ver con pasarlo bien, olvidar complejos, eliminar usos sociales absurdos y, sobretodo, darle alegría a este cuerpo, MACARENA.

   

Las rachas sexuales

Las rachas sexuales (de no me como un torrao al empacho total)

Las rachas sexuales

La sequía te azota, no echas un kiki desde que nevó en Málaga, no hay ni la más mínima pista de cuando vas a tener actividad sexual, ni asomo de un puto WhatsApp erótico-festivo. Ante ti se abre un agujero negro de diámetro inversamente proporcional al de tu chirri.

La enorme NADA que perseguía a Atreyu en la Historia Interminable, es pequeña comparada con lo que ves ante tí.

Y no eres solo tú. Tus amigas están igual, lo que significa que no es que tú estés haciendo algo mal y tengas que cambiar tu estrategia de marketing, sino que el mercado está MUY JODIDO. Hay mucha más demanda que oferta y ante eso no hay nada que puedas hacer, aparte de esperar a que ocurra el milagro.

Así pasan los días, las semanas, los meses… Hasta que por casualidad y sin haberlo planeado, algún alma caritativa se apiada y te pone mirando a Cuenca. MILAGRO. Mientras estás en ello no te lo puedes creer. Si no fuera porque las embestidas lo impiden, pensarías que estás soñando. Disfrutas el momento como si no hubiera un mañana, porque realmente no lo hay. Mañana SEGURO que no follas. Sabes que no lo harás porque cuando la hipótesis se repite hasta la saciedad, se convierte en teoría y, en tu caso, la teoría dice que tú nunca follas, Y PUNTO. Esto que está pasando hoy es la excepción que confirma la regla, NADA MÁS.
El kiki termina y, tras agradecerle a todos los santos de la fornicación que hayan decidido bendecirte, contárselo a tus amigas para que se unan a ti en el canto del Aleluya y llamar al ayuntamiento para que te dedique unos fuegos artificiales, te entregas again a la inactividad coñil por tiempo indeterminado.
Pero no.

De repente, aquel del que no sabías nada hace milenios te manda un mensajoide picantón, conoces a un jamelgo el sábado por la noche y el farmacéutico buenorro te lanza miradas lascivas. Y FOLLAS OTRA VEZ.

madonna

Un hecho sin precedentes, al menos que tú recuerdes. Te planteas varias teorías: las endorfinas te han puesto más guapetona y ellos lo notan, o quizás los astros se han alineado por segunda vez en 50 años o puede que en el fondo seamos animalitos que huelen los fluidos de otros animalitos y se nos despierta la vena competitiva. Reconozco que soy una firme defensora de esta última. Cuando hueles a chirri usado, lo quieren usar más.

Entras en una espiral fornicativa que te tiene exhausta pero no descansas porque no sabes cuando aparecerá otra racha de tal calibre. No puedes rechazar ninguna propuesta porque hay que acumular provisiones para la próxima hambruna. Estás ante un buffet libre y en cualquier momento te llevan a “Supervivientes”. NO PUEDES PARAR.

Pero llega un momento en el que tu cuerpo ya no resiste más. Coordinar todo esto requiere de un esfuerzo al que tú no estás acostumbrada. Los whatssapps se te acumulan y temes mezclar nombres. Atender a tu público significa dormir poco y llevas arrastrándote semanas. Hay que eliminar algún jugador y, tras arduas negociaciones contigo misma, le comunicas a uno de tus contrincantes que estás muy liada y que si eso ya os véis otro día. Y ESO ES EL PRINCIPIO DEL FIN. No sabes cómo, aquello se desmorona como un castillo de naipes.

A la semana siguiente, otro de los participantes de tu Monopoly sexual será el que te dará largas porque “tiene un pico de trabajo” y a la siguiente, el que te quedaba y al que te aferras cual rabo clavo ardiendo, desaparecerá paramás nunca volver. Ya no hueles a fluido ajeno.

Y volvemos a empezar…