Ir al contenido principal

Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

Cosas que olvidaría para siempre

Ya es raro que yo escriba un texto el día de antes de su publicación, pero aquí estoy, sobrevolando el Atlántico y escribiendo algo que estás leyendo en estos momentos. Los vuelos me inspiran, supongo que será por la distancia de todo, por el aislamiento. Qué buena es la perspectiva, practiquémosla. Volando voy, volando vengo he decidido que hoy no hablaré de todo eso que me entusiasma, que es lo que hago normalmente, sino de todo eso que olvidaría de buen gusto. Lo olvidaría porque no me sirvió de nada y, si aprendí algo de esa situación fue a un precio demasiado alto. Es positivo saber qué quieres olvidar, porque significa que no quieres repetirlo, que si se plantea un escenario parecido has de salir pitando en la dirección opuesta. Olvidaría de buena gana las relaciones en las que me perdí, que coinciden, claro, con las épocas más oscuras de mi vida. De hecho, casi las he olvidado, pero queda el miedo. Y el miedo a repetir esas dinámicas de mierda ha sido mi mejor motor para aprender a elegir bien. A elegirme siempre. Olvidaría mi año en Puerto Rico, ese año perdido en el que lo único que aprendí es que no debo quedarme ni un minuto de más en cualquier sitio donde no sea feliz. Vale, buen aprendizaje, pero coño, tampoco hacían falta 12 meses para darse cuenta… Olvidaría las decepciones muy dolorosas, las verdades que no necesitaba saber porque no me han servido para nada más que para sufrir. Porque no tienen solución. Ojito, que hay algunas decepciones que mejor no olvidar porque sí impidan que tropieces con la misma piedra. Por ejemplo, con la piedra editorial tradicional que se queda con toda tu pasta sin hacer el huevo. Decepción horrible porque estaba relacionada con mi ilusión más grande, que era escribir un libro, y decepción fructífera, porque desde que autoedito soy feliz como una perdiz. Yo me lo guiso, yo me lo cobro. Las veces en las que he ignorado a mi intuición no quiero olvidarlas, porque sí me han enseñado a agarrarme fuerte a lo que me cuentan mis tripas. No quiero olvidar las veces en las que no he creído en mí, para no repetirlas. Yo palante como los de Alicante. No olvidaré nunca las segundas oportunidades erróneas, que son las que das cuando no ha cambiado nada. En la pareja, en el curro. En todo. Si no cambia algo que sea fundamental para mí, ni segundas oportunidades, ni hostias. No mola nada darte cabezazos contra el mismo muro una y otra vez. Cambiemos de muro, porfa. No olvidaré jamás los ataques de ansiedad. También es verdad que, gracias a dios, no soy capaz de recordarlos en toda su extensión. Para eso tendría que sentirlos otra vez. Y, mira, no. Tenerlos presentes me ayuda a valorar y celebrar todos los momentos en los que estar viva no significa que me duela el alma. Qué maravilla. Me ha gustado hacer el ejercicio de elegir lo que quiero borrar de mi mente y de mi vida. Me he conocido un poco más. Me ha servido para validar mis decisiones, porque hace mucho de todo eso que olvidaría. Porque ahora solo rezo por acordarme de lo que vivo y repetirlo muchas veces. Será la madurez, yo qué sé. P.D.: en el último episodio de mi podcast hablo de gestionar la maldita autoexigencia. De cómo conseguir avanzar sin que eso suponga flagelarnos. Te lo dejo aquí.

Lo que no se ve, pero se nota

Cuántas cosas hay que no se ven, pero se notan, y de qué manera. Confieso que esta reflexión y este texto parten de mi admiración/curiosidad por Tom Cruise. No me escondo: me fascina este señor. No sé si está como una cabra o es un genio. O las dos cosas. Me fascina la gente a la que no entiendo, pero para bien. Es decir, me gusta la gente que hace cosas fuera de lo normal y que impacta en positivo. El caso es que el otro día estaba viendo una de sus entrevistas y contaba qué no usaba dobles, entre otras cosas, porque entonces limitaba los planos (claro, no se le puede ver el jeto al especialista) y eso le restaba credibilidad y conexión con el espectador. Así que allá va él y se tira en moto por acantilados no sé cuantas veces en un día, se cuelga de rascacielos… Lo normal. Y pensé que tenía toda la razón, que las doscientas misiones imposibles que se ha marcado no serían tan impresionantes si en lugar de Tom saltara Paco. Y pensé que eso es aplicable a tantísimas cosas en la vida que no distinguimos con la vista, pero no por ello son menos notables Hay mil aspectos de la vida que no son visibles, pero que influyen mucho en cómo nos perciben los demás y en cómo nos sentimos nosotras. La energía con la que llegas a un encuentro, tu actitud, tus pensamientos y, sobre todo, la coherencia entre lo que dices y lo que haces. O sea, la verdad sobre quién eres. Piensa, por ejemplo, en cualquier conversación. A veces, lo que se dice es solo una parte ínfima de la comunicación. La comunicación no verbal, el tono de la voz, las pausas entre palabras y frases. Todo lo que no se dice que, a veces es mucho más importante que lo que sí se dice. Dicen los estudios de la gente lista que solo el 7% de la comunicación está en las palabras, mientras que el 38% está en el tono de voz y el 55% en el lenguaje corporal. Y no lo vemos, pero lo sabemos, lo notamos porque afecta a nuestra percepción sobre esa persona y esa situación. Cuántas veces he salido de una charla pensando “Algo aquí no encaja” “No acabo de creerme a esta persona”. O, todo lo contrario, conocer a alguien y sentir que todo lo que ves es todo lo que hay. Porque no podemos ver la atención que nos prestan, lo bien que nos escuchan, pero lo sentimos. O hay conexión o no la hay. Y lo mismo pasa con asuntos del curro. Muchas veces, las oportunidades no dependen solo de nuestras habilidades o de nuestra experiencia, sino también de ese mogollón de intangibles que proyectamos todo el rato: nuestra disposición, nuestra actitud, nuestra capacidad de adaptación. Ya que tenemos claro que lo que se nota es tan o más importante que lo que se ve, creo que sería un detalle usar ese conocimiento a nuestro favor. Se me antoja como otro argumento más (y van unos 100.000) para cultivar el pensamiento positivo que, inevitablemente, desembocará en una actitud positiva que puede transformar totalmente mi interacción con otros humanos. Hablábamos también de la coherencia, y aquí tengo que decir que, por supuesto, favorece nuestra imagen en cualquier contexto pero, sobre todo, mejora nuestra relación con nosotras mismas. Porque pensar una cosa, decir otra y hacer otra nos deja un sabor rarísimo a no integridad, a no confianza en mí misma. A me chirrío toda yo. Se nota también, querida mía, la atención que nos prestamos. Y no hablo solo de la apariencia física, que también. Es que se nota un huevo cuando te dedicas tiempo y cariñito. Porque se nota cuando estás bien contigo misma y también cuando no. Se nota también cuando eres tú la que gestionas tus emociones y no son ellas las que te llevan por donde quieren. Gestionadita interaccionas mejor porque no estás metida en tu bucle mental, sino que eres capaz de ver a quien tienes enfrente. Hasta aquí todo eso que no se ve, pero se nota. Hay muchas cosas más, si me las quieres dejar en comentarios, todas felices. P.D.: unas cuantas me habéis preguntado quién gestiona los estudios de mis hijos en USA. Normal, no es fácil encontrar a quién confiarle lo que más nos importa. El mayor empieza la universidad el año que viene allí y el proceso es un sarao importante, así que lo voy a hacer a través de una empresa (seguro que es lo más eficiente en mi caso, que la burocracia me da alergia). No hemos empezado con la documentación propiamente dicha, pero hasta el momento, en todo lo que hemos tenido que hacer han sido eficientes a más no poder. Ellos se encargan de la uni, de las posibles becas y de TODA la documentación. No espero a terminar el proceso, que es lo que hago normalmente, para recomendarles, porque a finales de octubre las universidades han de tener toda la información sobre los chavales y quizás os urge. La empresa se llama AWEX EDUCATION y del 10 al 13 de octubre organizan un evento en Madrid donde hay representantes de colegios y universidades de USA y también equipos deportivos. Ya sabéis que allí hay becas para gente con talentos de todo tipo. Os dejo aquí la información sobre el evento. Y también ahí podréis bichear su web. Un abrazo, queridas, feliz sábado.

Ay, la envidia…

No recuerdo en qué artículo, pero seguro que he escrito antes sobre la envidia, porque es algo que me causa cierta curiosidad, creo. Soy consciente del daño que causa a las personas que la sufren y también a aquellas que temen la envidia de los demás. No acabo de entender ni lo uno ni lo otro, porque no envidio a nadie y porque, la verdad, las envidias ajenas solo me sirven como bandera roja. Por ahí no, amiga, por ahí no. Pero yo no estoy aquí para entender, sino para compartir cosas que a mí me sirven con tal de anclarme a mi bienestar el máximo de tiempo posible, por si a otra la ayudan. Así que vamos allá. Lo primero será saber qué narices es la envidia y aquí he decir que usamos un poco mal la palabra, porque muchas veces decimos AY, QUÉ ENVIDIA, cuando lo que estamos pensando es que nos encantaría estar ahí, sentirnos así, tener eso, pero sin querer que el que lo está disfrutando deje de hacerlo. No nos jode que el otro se lo esté gozando, sino el no estar nosotras ahí. Eso no es envidia, es ser una humana normal, siempre que no pretendas estar en todas partes, sentirte de todas las maneras, tenerlo todo. La envidia es sentirte mal porque otro tenga éxito, porque otro tenga tal o cual cualidad o talento, tanto dinero, una casa así o asá. Lo que sea. El envidioso envidia hasta lo que no conoce. Un desastre, la verdad. ¿Cómo podemos detectar al envidioso? Hace comentarios despectivos, críticas, minimiza lo que otros consiguen diciendo que es por suerte… ¿Te suena? A mí sí, tengo unas cuantas cuentas bloqueadas en Instagram por rollos de estos. Y unas cuantas personas bloqueadas en la vida por rollos de estos. Con la de personas que se alegran de lo bueno que te pasa más que tú… Para qué juntarte con los del lado contrario. Ahora que tenemos al envidioso retratado, vamos a por ese miedo irracional (como casi todos) a que nos tengan envidia. Ese miedo puede limitar nuestra vida sin que nos demos cuenta: minimizamos nuestros éxitos, nos autoboicoteamos para no lograr lo que deseamos, no compartimos nuestras alegrías. A ver si así los envidiosos no nos ven. Nos sentimos culpables por brillar, como si tuviéramos que escondernos, como si tuvieran la capacidad de hacernos algún daño. Recuerda que no te joroba el que quiere, sino el que puede. Y apagándote la única que te está haciendo daño eres tú. El miedo a la envidia ajena, en realidad, conecta con nuestra necesidad de pertenencia y aceptación. Si creemos que nuestro brillo genera envidia, resentimiento, críticas, preferimos andar de puntillas, nos negamos a sobresalir, y eso no puede ser. El primer paso para liberarnos de este miedo (vamos al turrón) es reconocer que la envidia de otros no tiene NADA que ver con nosotras. El envidioso envidia a todo el mundo, todas las cosas, en cualquier circunstancia. Es un insatisfecho crónico. Un coñazo de persona. Lo de siempre: no podemos controlar lo que los demás sienten, pero sí podemos decidir cómo reaccionamos nosotras. Y nosotras hemos venido al mundo a triunfar, a deslumbrar, a comportarnos como las Diosas del Olimpo Vikingo que somos. Si conseguimos ver la envidia como un síntoma de la carencia interna del otro, dejaremos de tomarla como algo personal. La clave está en entender que no somos responsables de los sentimientos ajenos, y que nuestro deber es mantener el compromiso con nuestra divina persona y no encogernos, sino expandirnos. Si a alguien le incomoda tu grandeza, el problema es suyo. Celebrar nuestros logros con humildad, y también con orgullo, es ser libres. Y libres es todo lo que queremos ser. No estamos aquí para que el de enfrente nos escupa sus frustraciones, sino para aplaudirnos a cada paso. Feliz sábado. P.D.: si te apetece compartir este texto, yo te lo agradezco a granel. Si añades el enlace del artículo le haces un favor a la persona que lo quiere leer y a mí también. P.D.2: pasado mañana y solo hasta el 6 de octubre se abren las inscripciones para mi nuevo programa REINVÉNTATE y estoy tan nerviosa como ilusionada. La siguiente edición será, como pronto, a finales de 2025. He decidido que, cuando termine REINVÉNTATE, el 29 de enero, me voy a tomar una pausa larga para afilar el hacha, para nutrirme, para aprender sobre asuntos que luego compartiré contigo. Para ir al fondo de esto que soy, porque es la única manera de luego hacer el mejor trabajo posible. Te dejo aquí toda la información sobre REINVÉNTATE 2024. Ya tengo todos los módulos listos, han quedado redondos, la verdad: En el 1º hablaremos de 3 claves que para mí han sido imprescindibles a la hora de transformar mi vida a todos los niveles En el 2º veremos cuáles son los factores que hemos de tener en cuenta a la hora de crear una mentalidad que nos impulse en lugar de frenarnos En el 3º vamos a hablar en profundidad de talentos. Qué son, dónde los podemos encontrar, para qué es TAN importante saber cuáles son. Elevaremos el dron y bucearemos en nuestro eje a base de bien. En el 4º definiremos lo que es realmente la marca personal, cómo descubrir la nuestra (porque todas la tenemos) y cómo gestionarla a nuestro favor en todos los ámbitos de la vida, no solo en el laboral. En el 5º os contaré cuáles son las bases de mi tranquilidad financiera. En el 6º conoceremos esquemas y patrones útiles para diseñar una vida en la que nos queremos quedar En el 7º vamos a por el plan de acción, porque por mucho que pensemos y que diseñemos, si no hacemos, no hay cambio ni reinvención. En el 8º vamos a dedicarnos a profundizar sobre eso que más os interese. Me apetece que esta formación sea algo vivo, que se adapte a vuestras necesidades lo máximo posible.
  • Tras las sesiones teóricas, que serán cada sábado, empezando el 12 de octubre, habrá una sesión en directo (quedará siempre grabada) para solventar dudas e inquietudes
  • La última sesión está programada para el 29 de enero. Tendremos dos sesiones de revisión al cabo de 3 meses y al cabo de 6.
  • Estarás en contacto (si te apetece, mediante Telegram) con otras mujeres que tienen tus mismas dudas e inquietudes, que están en el mismo momento vital que tú. No hay nada más poderoso para impulsarnos que el entorno trampolín
Si tienes alguna duda sobre REINVÉNTATE, puedes dejármela en comentarios. Un abrazo grande, Sol

4 estrategias para las conversaciones incómodas con tus padres

Hace unos días, en mi formación sobre planificación, una de mis alumnas contó que tener una conversación con sus padres sobre algunos temas era algo inviable. Le comenté que inviable era que yo saliera volando por la ventana, pero que es totalmente viable sentarte delante de tus progenitores y tener una conversación con ellos. Luego le planteé una pregunta: “¿A qué le tienes miedo”. Ella respondió que, aunque no fuera su intención, ellos se tomarían la conversación como un ataque. Le respondí con otra pregunta: “¿Y?” Creo recordar que no hubo una respuesta clara. Normal, porque no existe. Su miedo, probablemente, tenga que ver con no creerse capaz de sostener la incomodidad de cuestionar, de cuestionarlos, de cuestionarse a ella misma. Porque de alguna manera, esa conversación y ese cuestionar, se convierten en deslealtad e, incluso, en desobediencia. Pero es que ya no tenemos ocho años, tenemos más de treinta, de cuarenta, de cincuenta. Y seguimos obedeciéndoles a ellos. Y desobedeciéndonos a nosotras. Seguimos culpando a las circunstancias, a nuestra educación, a nuestras creencias de los comportamientos que repetimos una y otra vez y que nos dejan en el mismo lugar una y otra vez. No voy a hablarte de la culpa, pero sí de la responsabilidad. De la que le debes a tu divina persona, querida. Si tú no te haces responsable de lo que piensas, dices y haces, no ejerces tu poder. Y eso es una mierda como un piano. No somos eternas. Eso también se lo recordé a mis alumnas en la sesión. Cuando llegue el momento final y le cuentes a la vida que te daba miedo desobedecer a otros para obedecerte a ti; que dejaste de hacer, disfrutar, crecer por si alguien se enfadaba la vida te va a mirar con mala cara, ya te lo digo. Atrévete, chavala, pon límites. Decide por ti misma. Deja de traicionarte. Escúchate. Aparta las expectativas ajenas y lánzate sobre lo que TÚ quieres. Respetar a otros no tiene absolutamente NADA que ver con vivir según sus reglas o creencias para siempre. Podemos honrar lo que nos enseñaron, agradecer lo que hicieron por nosotras, y al mismo tiempo, decidir qué es eso que me regalaron y me sirve y qué es lo que guardo en un cajón, teniendo claro que lo hicieron, que lo hacen, lo mejor que saben. Sería un detalle que tú lo hicieras, también, lo mejor posible. Lo mejor posible para ser lo más feliz posible, claro. Y ya que el texto hablaba de mantener conversaciones delicadas y como a servidora le gusta más una herramienta que a un tonto un caramelo, allá van algunas que te pueden ayudar en esta labor:
  1. Prepárate emocionalmente: antes de hablar, respira y reflexiona sobre lo que quieres contar y sobre lo que sientes. También sobre la respuesta que puedes tener, pero no para preparar el contraataque, sino para asegurarte de que vas a mantener la calma. Recuérdate que cómo se tome el otro tus palabras no depende de ti, sino del otro. Pregúntate qué es lo peor que puede pasar para darte cuenta de que tampoco es tan horrible. Y también qué es lo mejor, que siempre es, para empezar, validar lo que sientes y saberte merecedora de expresarlo. Bravo.
  1. Practica la comunicación asertiva: sé clara y respetuosa. Utiliza frases como “Me siento…” en lugar de “Tú siempre…”, para que el enfoque sea algo objetivo y no una acusación. Di las cosas como te gustaría que te las dijeran a ti. Agradece lo que han hecho por ti y recuérdales que lo que estás diciendo es porque quieres ser lo más feliz posible.
  1. Acepta la incomodidad: estas conversaciones no serán fáciles, pero son necesarias. Acepta que puede haber resistencia o desacuerdos, y está bien. No tienes que convencer a nadie, solo contar lo que necesitas para sentirte libre.
  1. Ten paciencia: no todas las conversaciones tendrán un resultado inmediato. Ellos también están lidiando con sus marrones y con sus propias creencias, y cambiar patrones lleva tiempo y mucho esfuerzo. Sé compasiva contigo misma y con ellos.
Cuestionar las creencias heredadas no es un acto de deslealtad ni de falta de consideración. Sí es un acto de autoamor enorme. Aprender a escucharte, a hacerte caso, a priorizarte, a hacerte responsable, a empoderarte es la única manera de que te pase lo que quieres que te pase. Honrar a los que te han criado  no significa seguir sus pasos ciegamente, sino agradecer sus enseñanzas y, desde ahí, decidir cuál es el camino vas a tomar para que la vida te aplauda y te dé las gracias por lo que has hecho con ella. Feliz sábado. P.D.: si te apetece compartir este artículo, porfa, pon el enlace en Instagram. Les facilitas mucho la labor a las que quieren leerlo y a mí también. Gracias mil. P.D2.: tienes un episodio de podcast relacionado con el tema del que te hablo hoy. En él comparto estrategias para gestionar las comidas navideñas con gente un tanto insoportable, pero sirve para cualquier día de octubre o de marzo. Lo puedes escuchar aquí. P.D3.: en solo 10 días, mi nuevo programa REINVÉNTATE estará disponible, solo hasta el 6 de octubre. La próxima edición será, como pronto, a finales de 2025. En REINVÉNTATE comparto contigo las claves imprescindibles para mi propia reinvención y todos los recursos que he usado durante los últimos años para ayudar a otras a encontrar su nuevo camino, tanto vital como laboral. He incluido en esta formación algo en lo que llevo trabajando hace tiempo: un bonus exclusivo, una Masterclass sobre los hábitos que practico y que considero imprescindibles para disfrutar de una vida exitosa, es decir, de una vida en la que te quieres quedar. Te contaré desde las membresías a las que estoy suscrita hasta los podcasts que escucho, cuáles son todos mis rituales y rutinas desde que abro los ojos hasta que los cierro. Cómo cuido mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Todo lo que, a día de hoy, me sigue construyendo e impulsando para que me pase lo que quiero que me pase y que no he contado en ninguno de mis contenidos. Esto es lo que dicen las alumnas que han cursado mis formaciones: “Un regalo para mí, tenía mis dudas, pero siento que es el camino a seguir para mí” “Maravilloso, estupendo, he hecho algún curso anterior con otras coach y no tiene nada que ver.” “Una vez finalizado, por una parte, no puedo evitar pensar que bendita la hora en que una amiga me habló de ti, Sol. No soy muy de redes sociales y no te conocía. En segundo lugar, me ha parecido una decisión, una inversión grandiosa. Tu formación es una iniciativa muy potente, muy útil, muy realista y muy nutritiva.” Si quieres saber más sobre REINVÉNTATE o apuntarte a la lista de espera, puedes hacerlo AQUÍ.

Los 3 errores más comunes a la hora de reinventarnos

Hola, querida mía: Ayer hice un directo en Instagram, uno de esos que terminas con la lagrimilla de emoción y chorreando satisfacción. Y agradecimiento, porque fuisteis un montón las que empezasteis a compartir vuestras historias de reinvención, de cambio, de valentía. Qué importante es vernos reflejadas en la de enfrente y decirnos que si ella ha podido, yo también. Si estás pensando que es tarde ya para cambiar de rumbo, por favor, visiona o escucha este directo. Y luego me cuentas. Te dejo aquí el enlace al directo porque ya sabemos que Instagram decide si lo muestra o no y yo quiero que seas tú la que tomes todas tus decisiones. Pasa un feliz día, Sol

Si quieres reinventarte y no sabes por dónde empezar, esto es para ti.

Hola, querida: Antes de hablarte de REINVÉNTATE, te cuento que te mereces diseñar una vida a tu medida, una en la que sientas que pasas tus días satisfecha perdida, dedicándole tiempo a todas esas cosas que hacen que la vida valga la pena. Mereces que sean tus deseos, y no tus miedos, los que dirijan tu vida en todos los ámbitos. Ahora, estarás pensando: “Sí, suena bien, pero ¿cómo lo consigo?” La clave está en crear una brújula que te guíe hacia lo que quieres, aprovechando tus talentos, tus habilidades, alineándote con todo lo que es realmente importante para ti. No hay espacio en este correo para darte los detalles sobre cómo conseguirlo, pero lo que sí puedo hacer es ofrecerte un programa en el que, a través de mi experiencia personal, procesos estructurados y ejercicios prácticos te acompañaré para que transformes la parálisis en acción, para que tomes decisiones difíciles desde la seguridad, para que descubras y potencies tus talentos. Hablaremos de cómo gestionar los miedos que te aplastan, especialmente el miedo a la inestabilidad económica. Cuando piensas en cambiar de rumbo, esa distancia entre tu Yo actual y tu Yo del futuro puede parecer un abismo. como si en esa transición corrieras el peligro de caer al vacío. El vértigo te paraliza. En este programa vamos a construir el puente que une tu vida actual con tu vida futura y vamos a transitarlo juntas desde la mayor calma posible. Vamos a llenarnos de herramientas que nos ayuden a gestionar el miedo al cambio, a lo nuevo, a lo desconocido, a la incertidumbre. Tienes toda la información sobre REINVÉNTATE aquí. REINVÉNTATE es para ti si sientes que…
  • No sabes cómo identificar tus talentos y pasiones.
  • Quieres cambiar de rumbo, pero no sabes por dónde empezar.
  • Te paraliza el miedo a la inseguridad económica.
  • Luchas con el síndrome de la impostora.
  • Te abruma el análisis excesivo.
  • Crees que ya es tarde para reinventarte.
Y lo que realmente deseas es…
  • Definir con claridad tus talentos.
  • Descubrir qué es lo realmente importante para ti y convertirlo en tu brújula.
  • Tener herramientas para minimizar el riesgo económico.
  • Gestionar la ansiedad que te genera la incertidumbre.
  • Adquirir conocimientos que te ayuden a mejorar tus finanzas.
  • Descubrir qué te impulsa, qué te ilusiona y qué te llena de energía.
  • Crear hábitos que te lleven a la claridad mental.
  • Hacerte las preguntas correctas para conocerte a fondo y establecer un plan de acción.
  • Trabajar tu marca personal y potenciarla.
  • Concretar pasos para avanzar en todas las áreas de tu vida.
  • Rodearte de mujeres que comparten tus inquietudes y desafíos.
Si al leer estos puntos has asentido con la cabeza, marca esta fecha: 30 de septiembre. Ese día abrimos las puertas de REINVÉNTATE, pero solo hasta el 6 de octubre. Quiero apuntarme en la lista de espera. Probablemente, te dará algo de miedo enfrentarte a esa reinvención. Normal, es algo nuevo y desconocido. Pero no lo vas a hacer sola. Yo te voy a acompañar, voy a compartir contigo todas las herramientas que me han servido en mi propia reinvención. Gracias a las que he diseñado una vida a mi medida, una vida en la que me pasa lo que quiero que me pase en todos los ámbitos, la mayoría del tiempo. Y, además, tendrás a tus compañeras: mujeres con tus misas inquietudes, dudas, ilusiones. Estarás en contacto con ellas (si te apetece) para que transitéis juntas este camino, porque ya sabemos que el entorno trampolín lo hace todo más fácil y más amable. Y más divertido, claro. Estas son algunas de las preguntas que me habéis hecho sobre REINVÉNTATE: ¿Las sesiones son grabadas o en directo? Hay algunas grabadas y otras en directo. Se quedarán todas grabadas para que las puedas ver cuando quieras. ¿El contenido caduca? Tendrás el contenido disponible DE POR VIDA. ¿Habrá sesiones de preguntas y respuestas? Sí, unos días después de cada sesión teórica, tendremos otra para resolver dudas, inquietudes. Trataremos cuestiones que me hayáis planteado en el formulario que os facilitaré. ¿Es solo para quien quiera reinventarse laboralmente? Es para cualquiera que quiera cambiar de rumbo, ya que los patrones que nos sirven, así como los miedos y las creencias son los mismos para cualquier reinvención. Si tienes alguna otra pregunta, me la puedes dejar en los comentarios. La responderé en cuanto me sea posible. Un abrazo, y espero verte pronto en mi pantalla. Quiero apuntarme en la lista de espera. Sol