Ir al contenido principal

Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

Tres series divinas con tías empoderadas a más no poder

Quién nos habría dicho, hace solo unos años, la cantidad de series buenas que íbamos a tener al alcance de la mano. El otro día recordaba con el técnico de mi tele que, cuando yo era pequeña había solo dos canales, y os recuerdo que nos teníamos que levantar para cambiar de canal, porque no había mandos a distancia. Muy fuerte todo: lo de entonces y lo de ahora. El caso es que, aparte de tener dónde elegir, el mundo de las series está siendo un terreno fértil a más no poder para explicar historias de mujeres que desafían las normas, las expectativas sociales a todos los niveles. Qué bien. Hoy quiero hablarte de tres de ellas, con contextos totalmente diferentes pero con un mismo hilo conductor: mujeres agarrando el poder que les corresponde. Qué protagonistas, amigas. Qué brutalidad de inteligencia y de poderío. Vamos allá:

The Marvelous Mrs. Maisel

Midge Maisel es una ama de casa que vive en Nueva York y que encuentra su voz en el mundo del stand-up comedy (los monólogos de toda la vida de Dios). Midge se mete en un mundo de hombres y lo peta, claro. Qué verborrea la suya. Me flipan su valentía, su humor y autenticidad. Y sus vestidos. Cuestiona los roles, se niega a conformarse con lo que hay, está dispuesta a pagar los precios necesarios por enfrentarse a quien haga falta. Una maravilla.

The Good Fight

Yo quiero confesar que le dedicaría todos los artículos del mundo a The Good Wife, pero como quiero que me sigáis leyendo, voy a disimular y hoy os voy a hablar de The Good Fight, que es su spin off y que se centra en Diane Lockhart, una de las protas de mi serie favorita de la galaxia. Diane tiene tantos momentos memorables en ambas series que podríamos juntarlos y crear otra serie solo con ellos. No es solo su estilazo y lo listísima que es. Es su resiliencia, es la determinación de brillar en un entorno masculino. Y todo sin perder de vista lo que es realmente importante. Y sin despeinarse. Atentas, si veis cualquier de las dos series, no solo a los diálogos, que son de aplauso continuo, sino al uso de los silencios. Brutal.

Killing Eve

Cambio de tercio y a qué nivel, porque aquí la cosa va de una asesina y una analista de inteligencia. La serie es un duelo contante y fascinante marcado por la obsesión mutua. Me encanta cómo la serie analiza el poder desde un punto de vista muy inusual si hablamos de mujeres. Cómo es capaz de dibujar a tías frías y listas. Antagonistas perdidas que nos caen bien, por brutas que sean. Espero que te gusten, a mí me fascinan las tres. Y hablando de poder, te dejo aquí un audio de solo treinta minutos en el que comparto contigo dos ejercicios sumamente prácticos que uso para retomar el poder sobre mi vida cuando siento que todo se tambalea. Un abrazo grande, Sol

3 libros que me han ayudado a que me pase lo que quiero que me pase

Leer nos ayuda a pensar y cómo pensamos influye en nuestras acciones y, por ende, en quiénes somos. Todos los libros consiguen esto, pero es verdad que algunos se escriben con la firme intención de provocar ese cambio, esa transformación, esa apertura mental que nos permita generar opciones de vida para poder elegir la que más nos conviene. Porque elegir entre esto y esto mismo no es elegir. Hoy quiero compartir contigo tres lecturas de las que, si llevas tiempo siguiéndome, ya habrás oído hablar, pero no quería perder la ocasión de supieran de ellos todas las que vais llegando esta tribu, porque realmente, sin ellos, yo no estaría aquí contándoos mis rollos. O estaría, pero no tan a gustito. Vamos allá: 1. “Coaching para el éxito” de Talane Miedaner Si me dieran un euro por todas las veces que he recomendado este libro de título efectista (con lo poco que me gusta lo efectista)… Pasé años diciendo que no me gustaba nada ese título, pero a medida que han avanzado los años, le he encontrado todo el sentido, porque el éxito es lo que nosotras queremos que sea. Talane Miedaner nos regala un manual práctico para diseñar la vida que queremos. De hecho, en inglés, el libro se titula “Entrénate para el éxito”, que destila mucha más proactividad que el título en español, la verdad. Lo he puesto en primer lugar, porque fue el libro que me hizo la pregunta que cambiaría mi vida, que fue el detonante de todo lo que ha pasado en los últimos trece años (madre mía, trece años, cómo pasa el tiempo). La pregunta fue ¿Qué era eso que hacías de pequeña, para lo que tenías talento, y que un día dejaste de hacer? (o algo así) La respuesta fue solo “Escribir” y empecé, en un momento de deriva vital acojonante, un blog de humor para mujeres. Luego han surgido algunos talentos más y he pasado de aquel blog a este sarao que tengo montado ahora mismo, con formaciones, membresía, libros varios, etc. (Si me lo dicen entonces, no me lo creo) El caso es que Miedaner comparte, desde estrategias para gestionar mejor nuestro tiempo, hasta técnicas para establecer límites saludables, pasando por mil preguntas incómodas que te ayudan a ordenar mente y vida. Si buscas herramientas útiles y estás dispuesta a implementarlas, este es tu libro. 2. “El arte de pensar” de José Carlos Ruiz Me flipa este libro, porque habla de una herramienta que todas tenemos al alcance de la mano (o del cerebro), que es imprescindible para que nos pase lo que queremos que nos pase y que no usamos todo lo que deberíamos. Hablo de pensar, de reflexionar. José Carlos Ruiz nos cuenta cómo la filosofía puede ayudarnos a diseñar la vida que queremos, a replantearnos qué es realmente lo importante para nosotras. Algo imprescindible para poder tomar las decisiones correctas a todos los niveles. Tenemos la sensación, muchas veces, de que alguien o algo nos está empujando a decidir o actuar impulsivamente, y este libro nos da la estructura para parar, ir hacia dentro y, desde ahí, tomar el mejor camino. 2. “Tropezar con la felicidad” de Daniel Gilbert Gilbert es un psicólogo de Harvard que desmonta muchos mitos sobre lo que creemos que nos hará felices. Porque vaya películas nos montamos a veces, amigas. Gilbert nos habla de investigaciones fascinantes sobre la mente y nos explica cuántas veces nos equivocamos sobre lo que nos hará sentir plenas. “Tropezar con la felicidad” nos cuenta qué nos impide disfrutar del presente y, al mismo tiempo, nos invita a abrazar la incertidumbre como parte de la vida (qué importante es esto). Los tres libros nos ayudan a recordarnos nuestra responsabilidad y a recuperar nuestro poder a través de pasar a la acción, de la reflexión y de la revisión de nuestras creencias sobre la felicidad. Nos proporcionan un montón de herramientas para vivir en lugar de sobrevivir. Para ser más conscientes y estar alineadas con lo que queremos. Espero que te sirvan. Ya que hemos hablado de éxito, te dejo aquí el enlace a una charla que di sobre la redefinición del éxito. En esta charla, comparto mis reflexiones como coach, madre y persona en constante evolución y reinvención. También exploro qué componentes hacen posible una vida exitosa, te invito a que fabriques tu propio concepto de éxito, hablo de la importancia de detectar y potenciar tus talentos y los de tus hijos, y por qué la autogestión emocional es clave en este camino. Un abrazo grande, Sol

3 herramientas que me ayudan a mantener el enfoque

Decidir dónde colocamos nuestra atención y mantenerla en el centro de nuestra diana particular es el superpoder de este siglo, querida mía. Por varias razones, entre ellas: allá donde vaya nuestra atención iremos nosotras. Si la colocamos en todo lo que no tenemos, no podemos no queremos no conseguiremos demasiado. Si apuntamos firmes a todo eso que sí queremos, sí tenemos, sí podemos la cosa será mucho más agradable. No tengo que contarte mucho sobre la satisfacción y la paz mental que da el ser capaz de enfocarte en la tarea que estés haciendo. La gestión de nuestro tiempo, es decir, de nuestra vida, depende en gran medida de ello. Estoy hablando de bienestar, de que nos pase lo que queremos que nos pase y eso depende tanto de que nos anclemos al hoy para que nuestro cerebro miedoso no nos la juegue inventándose catástrofes que nunca sucederás, como con ser capaces de dejar el móvil apagado para concentrarnos en nuestro curro, nuestra conversación, nuestra existencia. Estarás pensando que es difícil, claro, como casi todo pasados los catorce años, pero está en nuestra mano entrenarnos y organizar nuestro entorno para vivir y trabajar con la máxima claridad y eficiencia posibles. Y de ahí, al disfrute, claro. Por eso he querido hoy compartir tres herramientas, esta vez no mentales, sino funcionales, que a mí me ayudan un montón a agarrar fuerte las riendas de mi atención. Allá voy:

1. La técnica Pomodoro

Quizás has oído hablar de esta herramienta porque es un clásico, y es un clásico porque funciona. Consiste en trabajar en intervalos de tiempo breves y concentrados, la teoría dice que de 25 minutos, seguidos de un descanso breve, cinco o diez minutos. ¿Mi consejo? Tú te conoces mejor que nadie y conoces también tu trabajo. Yo, por ejemplo, al principio del día, soy capaz de estar concentrada hora y media y, además, es lo que me lleva empezar y terminar muchas de mis tareas, así que las coloco al principio del día. A medida que van pasando las horas, ese tramo va disminuyendo. Otro consejo, a mí me funciona de maravilla, al comienzo de cada intervalo de curro, declararme a mí misma mi intención. Si ando dispersilla, incluso la escribo, por ejemplo: hoy voy a terminar los artículos de todo el mes para tomarme unos días libres y descansar el coco. Para mí es importantísimo, en los descansos, mover el cuerpo, estirar, bailar, darme una vuelta, lo que sea. Cuando el coco se enreda, el meneo es la mejor solución. La técnica Pomodoro nos ayuda a 1) Evitar el agotamiento mental y 2) A ser productivas sin agobiarnos más de la cuenta. Más importante todavía: el móvil fuera de la vista, de la habitación. Tenerlo encima de la mesa, incluso sin mirarlo, disminuye nuestra atención muchísimo.  

2. Mi lista de prioridades mensual, semanal y diaria

Y casi te diría que anual y trimestral, pero no quiero agobiar a nadie. Cada una sabe si le va mejor mirar el año completo para organizarse o si eso le supone un agobio. A mí me da claridad y perspectiva. Me ayuda a que mi agenda no sea una lista interminable de cosas por hacer sin demasiado sentido y sí sea una lista estructurada de prioridades que correspondan a mis objetivos. Y mis objetivos pueden ser facturar x, tomarme tantos días de vacaciones o tomarme el 2026 como año sabático (esto me lo acabo de inventar, pero suena bien, creo) El caso es que para mantener el enfoque, necesito claridad sobre cuáles son mis (máximo) tres tareas más importantes del día, esas que realmente me acercan a algo que me importa. Cómo lo hago:
  • El domingo organizo la semana y escribo las (máximo) tres prioridades principales que quiero acabar antes de que acabe cada día.
  • Me aseguro de que estas tareas estén alineadas con mis objetivos, no con las urgencias del momento. Si surgen imprevistos reales, porque los imprevistos que se repiten son previstos, al acabar el día, muevo lo que no he terminado al día siguiente y corrijo toda la semana.
  • Dejo espacio para lo que yo llamo “flecos”, esas cosillas que hay que hacer pero que no son importantes, las hago al final del día, cuando ya no tengo el coco para concentrarme demasiado.
Organizarme así y tener claras mis prioridades elimina las tentaciones de perder el tiempo en cosillas menos importantes, que no me acerquen a ningún sitio. Además, el gustazo que me da tachar esas tareas clave es lo más de lo más.  

3. Medir mis tiempos

Si no sabemos cuánto nos lleva cada tarea, no podemos organizarnos y llegamos a esa sensación de “No llego a todo”. Normal, porque si sumas los tiempos de las tareas que te habías propuesto para hoy, suman treinta horas. Si lo consigues, flipamos todos. Quizás me has oído hablar de la App Toggl, sirve para medir los tiempos y también me gusta porque me ayuda a crear una especie de productividad forzada. Hay un reloj contando el tiempo que tardo en escribir este texto. Si me distraigo, si miro el móvil, si miro las rebajas de la tienda online de Zara el reloj sigue contando, sigue mirándome y avisándome de que, si no me concentro, o no voy a terminar lo que me había propuesto hoy, con lo cual no me voy a acercar a mis objetivos. O si quiero terminarlos, voy a tener que currar hasta tarde y no voy a poder tirarme en el sofá para ver “The Good Wife” por enésima vez. Y eso es una catástrofe. Y hasta aquí algunas de las herramientas que me ayudan a concentrarme y a que me pase lo que quiero que me pase, espero que te sirvan. Por si eres de esas que dicen que procrastinan (que habría que verlo) te dejo aquí un episodio de podcast en el que hablo sobre algunas estrategias para darle la patada a la procrastinación y lanzarte sobre todo eso que te has propuesto hacer, espero que te sirva. Y aquí te dejo un audio de solo treinta minutos con dos ejercicios que a mí me ayudan a retomar las riendas de mi vida cuando siento que se me están escapando. Un abrazo grande, Sol

3 cosas que puedes hacer en 5 minutos para sentirte mejor

Iba a empezar escribiendo que, a veces, no tenemos una hora entera para relajarnos o cuidarnos. Pero no es verdad, lo que pasa es que no esas no son nuestras prioridades. Sea por lo que sea, es posible que si nos planteamos dedicar una hora diaria a nuestra divina persona, no lo cumplamos. Pero, ¿y si hablamos de cinco minutos? Ahí ya la cosa cambia. Y cinco minutos pueden marcar la diferencia. Y cinco minutos son fáciles de cumplir. Así que vamos a esos 3 microhábitos que nos pueden ayudar a prestarnos atención, a pasar un ratito chiquitito con nosotras mismas. Ya nos encargaremos más adelante de incrementar la duración: 1. Respira Fácil, ¿no? Uno de los métodos más rápidos para calmar el coco y el cuerpo es la respiración consciente. La mayoría de las veces, respiramos superficialmente. O respiramos poco. O respiramos mal, lo que puede aumentar nuestro estrés sin que nos demos cuenta. Cinco minutitos de nada, dedicados a respirar profundamente, te ayudan a reducir la ansiedad, mejorar la concentración y sentirte una calma de narices. Si eres alumna de alguna de mis formaciones, recuerda esas respiraciones que hacemos al empezar y terminar cada sesión. Y son tres nada más, imagina cinco minutos así: magia potagia. Cómo hacerlo:
· Siéntate en un sitio cómodo con la espalda recta. · Cierra los ojos y pon una mano en tu abdomen para sentir cómo se mueve. · Inhala por la nariz durante 4 segundos, dejando que el aire llene tu abdomen (no solo tu pecho). · Retén el aire por 4 segundos. · Exhala lentamente por la boca durante 6 segundos. · Repite durante 5 minutos.
Ya verás como bajas revoluciones y te anclas al presente. 2. Menéate Para aclarar el coco, mueve el cuerpo, querida. El movimiento físico es una de las maneras más rápidas de cambiar cómo te sientes. Prueba a saltar, a subir y bajar escaleras, a estirar, a bailar durante cinco minutos. Compara el antes y el después. Flipa. La clave está en las endorfinas que liberamos cuando nos meneamos. Vamos a generar ansiolíticos naturales como si no hubiera un mañana, querida. 3. Cambia de contexto Tu entorno tiene un impacto tremendo en cómo te sientes. Y lo sabes, porque lo has experimentado, pero se te olvida. Cuántas veces, después de ordenar tu casa, o al llegar a una habitación de hotel divina has sentido una paz interior de narices. O en la naturaleza. O al ver una puesta de sol. O simplemente al tener una conversación divertida después de un día estresante. A veces nos enredamos en nuestros bucles mentales y se nos olvida que lo mejor que podemos hacer para desenredar el coco es cambiar de escenario. Algunas ideas:
  • Sal al balcón, al jardín o a la ventana y respira como te he contado en el punto número 1.
  • Da un paseo de cinco minutos alrededor de la manzana (No sabes la de veces que hice yo esto cuando mis hijos eran pequeños y me volvían loca perdida)
  • Si no puedes salir, reorganiza un rincón, tu escritorio mismo, para que sea más agradable y y esté ordenado. Una idea que surgió en “Pertenécete” fue montarnos un altar a nosotras mismas, como las Diosas del Olimpo Vikingo que somos. Dime que no es divertido.
Ahora solo queda que elijas uno de estos recursos, cierres el ordenador o bloquees el móvil y a practicar. Déjame en comentarios cuál eliges, que me encanta saberlo. Si se te ocurre alguna otra idea para mejorar el ánimo en cinco minutos, compartir es de guapas. Feliz sábado.

3 podcasts en español, 3 canciones y 3 documentales que te recomiendo mucho

Ya que Instagram decide si me ves o no, y ya que entiendo que, si estás aquí, es porque confías en mi criterio, voy a compartirte en algunos #TresMinutos lo que me gusta, por si hay suerte y te gusta a ti. Vamos allá: 3 podcasts en español que escucho mogollón
  1. Estirando el Chicle “Carcajadas, inteligencia y verdades” podría titularse también. Risas y conversaciones ocurrentes a granel. Las creadoras, Carolina Iglesias y Victoria Martín, son auténticas y brillantes a más no poder, y me encanta cómo abordan los temas sin filtro alguno. Especialmente, tengo que destacar los episodios con Silvia Abril y Yolanda Ramos, porque yo lloré de la risa. En el gimnasio. La gente me miraba. Me dio igual.  
  2. Entiende Tu Mente Este podcast de psicología me acompaña un montón en mis trayectos cortos en coche (yo es que escucho diferntes podcast dependiendo del momento y de la duración de lo que esté haciendo) . En él nos cuentan cómo funciona nuestra mente (como su nombre indica). Me gustan todos sus episodios, pero te voy a recomendar “Aprender a desaprender”, que habla sobre cómo deshacernos de creencias que ya no nos sirven, y “Cuándo acudir a terapia”, donde hablan de cuándo es el momento de buscar ayuda y cómo hacerlo.  
  3. Onda CEO De Nayla Norryh, este podcast es una joya para emprendedoras o para quienes quieren mejorar su vida, tanto personal como profesional. Nayla tiene una forma de comunicar sumamente directa. Va al grano, cero paja, práctica y eficiente a más no poder. Si tuviera que elegir uno, como sé que es un tema que os interesa especialmente, sería “3 principios para organizar mi agenda y no trabajar de más”.
  3 canciones que me ponen de buen humor
  1. “Young Hearts Run Free” – Candi Staton Esta canción es alegría y es libertad. Da igual el humor que tenga, me arranco a bailar cuando la escucho. Ha sido la banda sonora de tantas noches asalvajadas en mi isla…  
  2. “When Tomorrow Comes” – Eurythmics Pues un gustazo de melodía y de voz, claro. Es una de mis favoritas para ducharme (sí, también tengo canciones para cada momento, estoy como una cabra)  
  3. “Bad Dreams” – Teddy Swims Ahora mismo estoy obsesionada con esta canción. Me flipan las voces y la de este señor es algo muy fuerte. Qué canciones tan bonitas hace. Tengo unas ganas de escucharle en directo…  
3 Documentales muy bomba
  1. “Simone Biles: Vuelve a Volar” (Netflix) Qué tía, qué coherencia, qué fortaleza. Todo bien en esta mujer. Simone no solo comparte sus logros, sino también sus momentos más vulnerables. Nos cuenta cómo ha gestionado el estrés extremo al que están expuestas las gimnastas. Una lección de vida.  
  2. “Sé Valiente” – Brené Brown (Netflix) Brené Brown, investigadora y narradora, habla del coraje y de la vulnerabilidad de una forma que engancha desde el minuto uno. Este documental y ella misma son tan interesantes como divertidos, porque Brené mezcla ciencia con anécdotas y eso hace que todo lo que cuenta sea comprensible y cercano. Nos recuerda que la valentía no es la ausencia de miedo, sino actuar a pesar de él.  
  3. “Miss Americana” – Taylor Swift (Netflix) El docu recorre la vida y la carrera de Taylor Swift, nos habla de las batallas internas y también externas. No solo tiene que ver con su música, sino con su identidad, con la importancia de mantenerte auténtica a pesar del miedo por las críticas, de alzar tu voz sabiendo que vas a recibir por ello. De saber qué es lo correcto. Me encanta que la Swift lo esté petando tan enormemente, se lo merece.
Espero que estas recomendaciones te gusten y te inspiren tanto como a mí. Si tienes algún podcast, canción o docu que quieras recomendar, los comentarios son tuyos. Comparte, amiga.

Empiezo a tope y luego me desinflo con los hábitos: ¿cómo cambio esto?

Acaba de empezar el 2025 y apuesto a que te has propuesto implementar algún hábito: leer más, hacer más deporte, hablarte mejor o planificar con antelación. O lo que sea. Andas con la energía a tope y, por otro lado, temes que se repita lo que te ha pasado unas cuantas veces: te desinflas, el hábito se diluye. Durante dos meses lees, te meneas, planificas pero un buen día surge un imprevisto, o hay una racha de estrés tremendo, o te vas una semana y a tomar por el jander el hábito. ¿Te suena? Pues aquí estamos para gestionar, para ser las jefas. Para acabar el año, la semana y cada día aplaudiéndonos como las loquis. Con tal de conseguirlo, lo primero es entender cómo funciona este cerebro nuestro, tan tramposo. Nuestro cerebro está diseñado para buscar gratificación inmediata; pero, claro, la implementación de un hábito requiere paciencia y esfuerzo, no un día ni dos, sino unos cuantos. Y no hay recompensas visibles al principio. Un asco. Además, nuestro cerebro se resiste al cambio que da gusto: lo nuevo requiere energía, y preferimos lo conocido, aunque lo conocido nos joda la vida. Ahí es donde surge eso que me repetís tantas veces: Sol, si la teoría me la sé, pero lo de mantenerme en la práctica… Claro, porque tú quieres avanzar, pero tu cerebro prefiere estar cómodo y tranquilo, tirado a la bartola. Entender esta dinámica nuestra es imprescindible para crear estrategias que incrementen tu constancia y minimicen las resistencias. Hemos de aprender a mantener el impulso cuando la emoción del principio se derrite. ¿Cómo? Hoy te voy a hablar de dos estrategias; 1. Enfócate en el sistema, no en el resultado Muchas veces abandonamos un hábito porque nos obsesionamos con alcanzar un resultado concreto en un tiempo específico. Por ejemplo, queremos adelgazar tantos kilos, ahorrar una cantidad exacta de pasta o aprender a hacer algo rápidamente. Pero los resultados no llegan de la noche a la mañana (ojalá), y la frustración puede desembocar en la rendición. La solución está en cambiar tu foco (qué importante es el foco): en lugar de centrarte en el resultado, concéntrate en el sistema que te llevará hasta él. ¿Qué quiere decir esto? Pues que pongas tu energía y tu concentración en eso que haces cada día, no en los 10 kilos, no en las mil páginas, no en la maratón de diciembre, no en tu proyecto terminado. Esas metas tardan mucho en llegar y tu cerebro, mientras tanto, te la puede jugar. Vamos a los ejemplos. Si tu objetivo es ponerte en forma, por ejemplo, el sistema podría ser:
  • Hacer ejercicio de fuerza tres veces por semana.
  • Caminar cada día, al menos, 10.000 pasos.
  • Preparar comidas sanas a más no poder con antelación.
Cuando te centras en el sistema, engañas a tu cerebro, porque le das un resultado inmediato: la hora de tonificación, los 10.000 pasos, los tuppers llenos de maravillas. Otro ejemplo: si quieres ahorrar, no te obsesiones con una cifra final, crea un sistema donde transfieras automáticamente la cantidad que decidas a tu cuenta de ahorros cada mes. Enfócate en cumplir con eso, y deja que los resultados (y tus dinerillos) se acumulen con el tiempo. Por qué funciona:
  • Reduce la presión de conseguir los resultados grandes de inmediato, lo que evita frustraciones.
  • Refuerza la consistencia, que es la clave para cualquier cambio duradero y auténtico.
Vamos a por la segunda estrategia: 2. Anticipa y planifica las trampas en las que puedes caer Ya sabemos cuáles son las trampas porque ya tenemos unos cuantos años, amiga: un día de mucho estrés, una mala noche, o una semana caótica de narices. Ahí rompes la rutina y abandonas el hábito, con lo bien que ibas. La clave para evitarlo es anticiparte a tus trampas y planificar qué harás cuando lleguen las muy cabronas. Cómo puedes hacerlo:
  1. Reflexiona sobre los momentos en los que sueles desinflarte. ¿Es cuando estás cansada? ¿Es cuando tienes demasiadas cosas pendientes?
  1. Pregúntate ¿cuál es el plan? O sea, cómo puedes ajustar tu hábito en cuando aparezca la trampa. Por ejemplo:
    • Si estás cansada, comprométete a hacer una versión más corta de tu hábito (5 minutos en lugar de 30).
    • Si te falta tiempo, hazlo en un hueco (por ejemplo, mientras esperas algo o entre recados).
Algo que nos pasa a todas: quieres comer sano y llega una semana de curro de locos y caes en comer cualquier cosa, en pedir comida rápida, o en no comer directamente. Pues cocina el finde, o ten conservas sanas, como legumbres, que solo tengas que calentar. Así, cuando llegue el agobio, podrás comer como la Diosa del Olimpo Vikingo que eres. Yo, cuando llega una época majarona de curro me hago con hummus, zanahorias, latas de lentejas y garbanzos y guisantes, cremas de verduras sin conservantes, huevos ya cocidos y p´alante como los de Alicante.
  1. Sé amable con tu divina persona: Nadie, nadie, NADIE cumple con todo lo que se propone al 100%. No te enfoques en la perfección, sino en la continuidad.
Por qué funciona esta estrategia:
  • Te ayuda a mantener la constancia hasta en los momentos más estresantes.
  • Refuerza la sensación de que tus trampas son manejables, no se convierten en excusas para abandonar. Eres poderosa que lo flipas.
Y es que, querida mía, mantener un hábito no tiene que ver con poseer una fuerza de voluntad infinita ni de ser perfecta (que todavía no sé lo que es eso), sino de ajustar tus expectativas, de construir sistemas sólidos y de estar preparada para cuando llega la tormenta.
Si necesitas más herramientas para construir y mantener hábitos que funcionen en el largo plazo, te cuento que el 6 de enero es el último día para apuntarte a mi membresía “Té con Sol”, la cual incluye desde enero hasta junio la formación “De la intención a la acción: sé la dueña de tu disciplina y tus hábitos”.

Quiero información sobre esta formación

  Esto es lo que dicen lo que ya están en mi membresía (más majas…):
Maravilla de sesión!! Información directa, precisa, concisa y llegando al centro de la diana 🎯. Como siempre, me encanta!! Sol eres magnífica en lo que haces, que es cambiarnos la vida. Ahora a por los ejercicios y deseando ver la siguiente grabación para trabajar valores. Mil gracias Sol!!
Hola Sol, acabo de ver la grabación. Solo por la sensación de fuerza y autoconfianza que me ha entrado al escucharte ha sido brutal. Ya puedes dormir tranquila por tu trabajo.
Gracias Sol por esta sesión 💕 Es increible como mostras de forma simple cosas que jamas habia pensado,🤯
He detectado un montón de creencias, y patrones que me estaban estorbando. Poder trabajarlos ha sido liberador y super poderoso.
Bufff tantas cosas, pero sobretodo me has ayudado a entender lo que me pasa en cada momento y aunque no pueda evitar sentirme mal en algunos momentos, sea capaz de controlarlo y salir de bucle mucho más rápido. En resumen, me has enseñado a escucharme y me has dado herramientas para poder controlar mi vida/mente y que no me controle ella a mi.  

Quiero suscribirme a tu membresía

  Tienes aquí toda la información de “De la intención a la acción: sé la dueña de tu disciplina y tus hábitos”, donde en seis sesiones, una mensual de enero a junio, identificaremos las barreras que te bloquean y aprenderás a construir una base sólida para cumplir con todo lo necesario para que te pase lo que quieres que te pase. Las inscripciones a la membresía, tanto en su modalidad mensual como en la anual (con la que te ahorras dos mensualidades) se cerrarán el 6 de enero y no volverán a abrirse hasta el 6 de julio, cuando haya finalizado esta formación. Algunas me habéis escrito preguntándome si comenzaré pronto nuevas ediciones de mis programas PERTENÉCETE o REINVÉNTATE, para poder organizaros con la membresía. Confirmo que, durante el primer trimestre de 2025, no van a empezar (De hecho, probablemente antes de mayo no haya nueva edición de PERTENÉCETE) Te doy, de nuevo, las gracias por acompañarme y te deseo un feliz sábado y un 2025 lleno de satisfacción y compromiso contigo misma. Sol