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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

Mamá: soy adicto a las pantallas

Soy consciente de que me van a caer críticas por este post. Y a lo loco, además. Pero me siento en el deber, o la necesidad, o yo qué sé de escribirlo.

Se nos está yendo la pinza, queridos padres. O mejor, para ser sinceros, se OS está yendo con el tema de las pantallas.

Siempre me ha resultado una visión desagradable esa de los niños pegados a la maquinita en un restaurante mientras los padres charlan alegremente (o no), y la cosa no hace más que empeorar. Ya no es raro ver a un bebé en su carrito pegado al iPhone; los chavales, en la piscina, en lugar de chapotear, tienen un iPad en la mano; en la playa más de lo mismo.

No sé ni por dónde empezar. Quizás lo mejor sea hacerlo por el sentido común: ¿a ti te parece normal que un niño, en lugar de pegar saltos en el agua se pase la tarde dándole a los pulgares? A mí, llámame loca, me parece más sano e, incluso estético, un partido de fútbol, unas canicas, unas peonzas, una peste alta. Y ya, si me enajeno, me imagino a un niño leyendo o dibujando. Soy una tía RARÍSIMA.

Mi prima pasa sus vacaciones en un cámping y la pobre está desesperada porque su hijo de ocho años no tiene con quién jugar. TODOS los demás se pasan el día en recepción, pegados al wifi, a los videojuegos e, incluso, a páginas con tetas y culos. En lugar de descansar mientras su niño juega al pilla pilla o al escondite con sus iguales, mi amada primi tiene que inventarse mil historias para distraerle que, desde luego, nunca serán tan divertidas y enriquecedoras como aprender a relacionarse con sus iguales. Por no hablar de las explicaciones que le tiene que dar al pequeñajo sobre por qué eso que hacen la mayoría de sus amiguitos no es lo adecuado para su desarrollo. Por supuesto, el niño se siente el rarito de la pandi.

En fin.

Ahora vamos a las justificaciones: “Es que así se calman”. NO TE JODE. Y con un dardo tranquilizante también, pero supongo que nadie se lo plantea porque es dañino. Pues gual que la pantallita de marras. Yo, ante unas horas de viaje, sugeriría un papelito y un lápiz, o un cuento o, incluso, una peli bien chula. Sí, ya, los críos están ya tan acostumbrados a que un personaje  grite y asesine, que lo demás se lo pasan por salva sea la parte. Porque, querido adulto, la pantalla está diseñada para que tu hijo se convierta en un adicto.

Cuántas veces ves por la calle grupos de adolescentes que, en lugar de charlar, se reúnen para aislarse cada uno con su móvil. Me dan ganas de llorar. Me imagino un futuro con salas enormes de gente que no habla, que no se ilusiona, que no sabe, porque no le importa, quién está a su lado.

Rizando el rizo, no solo las criaturas viven con la napia pegada al videojuego, es que encima, muchos padres no se toman la molestia de comprobar a qué juega el niño y ahí es cuando nos encontramos con el famoso GTA, donde tu nene de diez años paga putas y roba coches. Ah, y le premian por ello. 

SUPERGUAY.

Me gustaría a mí que alguien me explicara para qué necesita un móvil un niño. Por más vueltas que le doy, no lo entiendo. Vamos a imaginar que ya va solo al cole o a jugar con los amigos. ¿Necesita para eso un cacharro con acceso a internet? ¿Qué me dices de un teléfono y punto? Os informo de que también existe el Filip, un reloj con GPS, que te permite saber dónde está tu vástago y con el que puede llamar solamente a cinco números que le programes. Eso sí, con eso ni mantiene conversaciones totalmente alejadas de nuestro control, ni alquila putas, ni mata monstruos, ni se queda cuatro horas atontado perdido. Vamos, un cacharro del todo inútil.

Y no olvidemos, queridos, que esa pantallita es una ventana al mundo. Al bueno y, sobre todo, al malo. Porque no creo que a nuestros hijos les dé por zamparse documentales sobre el lince ibérico. Es más probable que vea a cualquier Youtuber diciendo gilipolleces o enseñando a hacer la última barbarie: el Slime. Una pasta apestosa con la que mi hijo llegó ayer porque se la había dado un amigo. Os comento que se hace con espuma de afeitar, detergente, pintura Y PEGAMENTO. Sí, ya ha habido casos de niños con las manos quemadas por los productos químicos, y lo que me extraña es que ninguno haya pillado un colocón de órdago, porque no veas como huele el tema.

Cuando hace unos días comenté en las redes que iba a escribir sobre esto, una pediatra me pidió que, por favor, lo hiciera. Me dijo que esos niños no toleran la frustración, no distinguen la vida real de la virtual. No hace falta ser muy listo para ver que se pasan el día obsesionados con el momento de jugar; que no desarrollan la paciencia, la empatía, sus habilidades sociales. Son niños que no se aburren, con lo necesario que es.

Por si lo dudabais: sí, tengo hijos.

Dos. Movidos no: LO SIGUIENTE.

¿Juegan con pantallas? Pues no. Y cuando hago esta afirmación en público, mucha gente me mira ojiplática. ¿Y cómo lo haces? No, churri, cómo lo haces tú, porque yo simplemente no hago NADA.

El resultado es que, como me pone los pelos de punta pensar que mis hijos se van a casa de sus amiguitos a asesinar zombies, prefiero que se vengan a la mía. El procedimiento inicial es requisar cualquier aparatito que traigan y, posteriormente, los niños tienen una reacción extrañísima: agarran los muñecos, los disfraces, el futbolín y JUEGAN. Una locura.

Denunciadme, lo asumo.

Pero, oye, que no estoy yo aquí para darle lecciones a nadie, no osaría. Que todos, o casi todos, hacemos lo que podemos, pero sí me gustaría que este post sirviera para concienciarnos un poquito sobre las consecuencias de este pantallismo desquiciado sobre esos seres que son nuestra responsabilidad.

Cuando estaba acabando de escribir, una lectora me envió este vídeo. Debería ser de visionado obligatorio para cualquier padre. Echadle un ojo. Esta vez, la pantalla es nuestra amiga.    

Hasta el toto del chunda chunda por doquier.

Yo pensaba que era un bicho raro hasta que el otro día, en un directo de Instagram (madre mía, qué moderna soy) os comenté que estaba hasta el mismísimo toto de que EN TODAS PARTES hubiera musicón.

Vas a la playa: chunda chunda.

Vas a una terraza: chunda chunda.

Vas a cenar: chunda chunda.

A ver, señores, que si quiero escuchar un ritmo trepidante, me voy a una disco o me planto mis cascos. Aquí vengo a relajarme, a charlar, a comer. Sí, llamadme rara: yo a los restaurantes voy a COMER y, en ningún caso contemplo la posibilidad de quedarme sorda y/o afónica por no poder comunicarme con mis contertulios.

Y la cosa no se acaba con el verano, NO. Llega el invierno y allá donde vayas: CHUNDA CHUNDA.

Recuerdo aquella tarde de diciembre en la que mis amiguis y yo buscábamos alguna cafetería mona donde tomar un chocolatillo con churros. Incautos de nosotros nos metemos en un local supercuqui todo de madera, muy rollo nórdico, en Chueca y, cual es nuestra sorpresa cuando, al entrar: CHUNDA CHUNDA CHUNDA.

-Señora, disculpe, ¿cómo esta el tema de que esto no pega ni con cola, de que sus clientes se están desgañitando y de que vaya una mierda? ¿Podrías bajar esta música?

-Es que mi jefe no nos deja bajarlo aunque los clientes se quejen.

Mira, tenemos el ser gilipollas y, a mucha distancia, ESTO.

Pues nada, que nos piramos, querida.

Otra muy de traca fue aquel agroturismo ibicenco en medio del bosque al que siempre íbamos en busca de sus platos deliciosos y el cricri de los grillos. Y llegamos el año pasado y… CHUNDA CHUNDA CHUNDA.

De nuevo, ante nuestras quejas, la camarera:

-Por favor, haced un escrito, porque los clientes se quejan y así os harán caso.

Esto mismo me ha pasado a la una del mediodía intentando comer un menú, y en infinitas cenas.

Me cuentan que, en otros países, se extiende la misma plaga. Dios mío, esto es un rollo “Walking Dead”: acabaremos todos siendo víctimas de esta pandemia de consecuencias insospechadas.

No entiendo nada, de verdad. No creo que nadie, JAMÁS, se haya quejado en una playa, una terraza o un restaurante de que la música estaba demasiado baja y, HORROR, podía charlar tranquilamente.

Gente propietaria de estos locales, explicaos, POR FAVOR.  Porque alguna razón misteriosa tiene que haber para que, por un lado, torturéis a vuestros clientes y, por otro, los perdáis. ¿Os patrocina alguna empresa de Sonotones? ¿O de pastillas para la garganta? ¿Es “Lexatín” el que apaña vuestra cuenta de resultados? Porque yo, si no, NO ME LO EXPLICO.

Yo, ante el peligro chundachundero, he optado por no moverme de mi piscina y reducir mis salidas al mínimo, siempre a locales donde me aseguran previamente que no van a destrozar mi sistema nervioso y auditivo.

Dicho esto, amiguis, y dado que en nuestra charla de InstaStories, alguien propuso crear una Asociación Antichundachunda, os pido que vayáis haciendo campaña. Yo, mientras tanto, confeccionaré unos planfletos y los formularios de inscripción.

Buenas (y silenciosas) noches.

 

Los tíos más Empotradores de la Galaxia (Parte 3)

Me he rendido a la evidencia, amiguis. Os Nos encantan los Empotradores, y cada vez que publico un post sobre ellos, nos invade una sensación de dicha infinita. Yo siempre fui muy de repartir felicidad a diestro y siniestro, así que después de esta lista y esta otra, vamos a por la tercera.

Esta vez no soy capaz de numerarlos por orden de empotración, así que los lanzo y vosotras veréis cómo los organizáis.

Clive Owen

Me da que hoy voy a elaborar un listado muy british. Para muestra un botón de Coventry. Se gasta esa pinta de brutote que tienen también mi espartano favorito, Gerard Butler, y Russel Crowe. Los mismos ojos claros, las mismas facciones de animalote solo que es como más sutil, más elegante, más elaborado, digamos. Si no lo habéis hecho, lanzaos de cabeza a verle en “Closer”. MUY FUERTE.

Idris Elba

No tengo perdón de Dios. ¿Cómo puede ser que haya olvidado a este ser sobrehumano en mis listas de los más Empotradores? Ya lo dice mi amiga Carmeli, que si no te pone Idris, es que tienes aquello muerto. En breve estrena peli en España y, sinceramente, no sé si tomar bromuro antes de ir a verla. El hombretón es british también, es moreno y mide 1,90. Ah, y canta. Yo no le pido nada más a la vida. (Ahora es cuando salen los de “Si esto lo escribiera un tío estaría en la cárcel“, “Eres una superficial” y blablabla.

PUES VALE.

He dicho que no iba a numerar esta vez, pero si lo hiciera, Idris sería mi número uno ABSOLUTO.

Daniel Craig

A mí me parece que este hombre es feo, sí, pero también tiene una pinta de dejarte clavada en el alicatado que no es ni medio normal. Otro british. Os juro que ha sido casualidad. Especial mención a una peli suya no muy conocida que se llama “The Mother” y que aquí, en esa afición nuestra de modificar los títulos al traducir se llama “Pecado familiar”. Por Dios, que horror. El caso es que la peli es buenísima y él hace el cochino a base de bien. Lo de James Bond no tiene nombre: y venga a empotrar por doquier. Di que sí, Daniel, tú reparte, que tienes para todas.

Jonathan Rhys Meyers

Bueno, este Empotrador es irlandés. Ya he cambiado de tercio, aunque no por mucho. Qué boca tiene este buen hombre. Qué maravilla verle en “Match Point” y en “Los Tudor”. Qué pinta de tío oscuro y atormentado. Bueno, pinta y vida, porque el pobre ha pasado por desintoxicación unas cuantas veces. Una pena, Johnny, con lo bueno que estás nosotras te íbamos a cuidar la mar de bien. Déjate de alcoholes y sustancias extrañas, y refúgiate entre nuestros brazos (y piernas), haz el favor.

Luke Evans

Joder, que este también es british, galés más concretamente. ¿Qué me está pasando? Él fue Aramis en “Los tres mosqueteros”, luego nos deleitó en “El Hobbit”, lo dio todo en “Drácula” y nunca entendí en qué coño estaba pensando la Bella quedándose con la Bestia y no tirándose encima de Gastón totalmente despatarrada. Qué cuerpo, qué párpados, qué cara de macho absoluto. Ay, Kortajarena, qué buen gusto tuviste, amigo…

Charlie Hunnam

Os juro que después de este post me mudo a UK. Ahora dudo entre London o Edimburgo, porque no olvidemos a nuestro pelirrojo favorito. Ay, espero que el Brexit no me impida vivir el amor libremente por aquellos lares. A lo que íbamos, nuestro Charlie. Corred hacia Netflix sin más dilación y zampaos de una sentada “Sons of Anarchy”. Yo estoy loca por ir a ver “El Rey Arturo” con lo que me sobre del bromuro de Idris. Os pongo aquí una escenita de lo más ideal con nuestro Charlie dando rienda suelta a sus impulsos empotradores. Aviso: sujetaos las bragas. CON GRAPAS.

James Franco

Un americano, por fin. A mí este hombre me tiene totalmente loca. No solo es guapo que te mueres y besa bien. ¿Qué cómo lo sé? Observad, por favor, la leve sacada de lengua en el beso que se auto da en el gif. Eso es de morreador profesional y, de todos es sabido, que el buen morreo es requisito sine qua non para ser considerado un Empotrador de pro. Pues el chaval tiene otras habilidades dignas de ser comentadas: pinta y escribe. Y a mí entenderéis que el rollo artístico me ponga. Y MUCHO. Vamos a ver, James, que tienes un doctorado en filología inglesa de la Universidad de Yale. Muy fuerte lo tuyo.

Pedro Pascal

Una amiga me dijo, cuando escribí el primer post sobre Empotradores: “Échale un ojito a Pedro Pascal”. Yo le contesté que a mí el acento chileno me echaba, así de entrada, un poco para atrás, pero es que amiguis, este hombre lleva mil años en los Estates y habla español con un acento raro, pero no chileno. Es el Empotrador Latino Americanizado, con su justo punto de cada cosa: la picardía de los de por allí abajo y el desparpajo de los de por allí arriba. Y QUÉ PERFIL. Hay que verlo en “Narcos” y en “Juego de Tronos”. Por cierto, la muy elementa de Cersei parece que también le vio el qué al Príncipe Oberyn y allá que se han hecho novios. En la vida real, digo. Cersei, chata, CÓMO TE ESTÁS PONIENDO.

Tom Hiddleston

Otro que, si es más británico, la palma. Entre el acento, esa cara de hombre de la antigüedad, que ha salido en una peli de superhéroes y que habla francés, italiano, español  latín y griego antiguo, a mí me tiene ganada. Algunas pensaréis que no es un Empotrador porque no tiene nada que ver con nuestro Idris, por ejemplo. Pero, queridas, contemplemos también al Empotrador Sutil (en adelante E. S.): ese que te sorprende, va por lo bajinis y te deja loca. Especial mención a su voz. No es la de mi Benedict, pero casi.

Marlon Brando

Ya sé que está  muerto, pero qué más da, si total a los otros tampoco los vamos a catar, desgraciadamente. Amigas, Marlon es EL EMPOTRADOR SUPREMO, pero a lo loco. Una bestia parda de la vida, de la actuación Y DEL EMPOTRAMIENTO. Vamos, que tuvo once hijos, que se sepa. Y que igual tuvo cuarenta y tres, y no nos hemos enterado. Normal, las churris lo veían y  caían rendidas a sus pies y a lo que no son sus pies, pero Brando, hijo, un condoncillo o algo no habría estado mal. Qué mandíbula, qué ojos, QUÉ TODO. Descanse en paz el Supreme Empotreitor.

De nada, amiguis.

Me he divorciado, y ahora ¿QUÉ?

Tomar la decisión de separarse no es fácil, pero a veces es necesaria. Que aquí estamos, no para tener pareja, sino para ser felices, sea como sea.

Un buen día te levantas inspirada y ZASCA, adiós vida anterior. Yo de aquí me piro, que estoy hasta el mismísimo. Pero, ay querida, que por bueno que sea el cambio, ese agujero negro que se abre ante ti acojona pero bien.

AHORA, ¿QUÉ?

Ahora LA VIDA, amigui. O, mejor dicho, TU vida.

Hoy toca redescubrirte, reaprenderte.

Pasa el duelo como es debido. Llora lo que tengas que llorar. Patalea lo que sea necesario, pero recuerda: ESTO NO ES UN FRACASO. Sí lo es quedarte enganchado en una relación que no te conviene. Lo de la pareja para toda la vida se inventó cuando vivíamos cuarenta años, tú vivirás más de cien. NO DIGO MÁS.

Es el momento de saber qué parte de todo eso que ronda en tu coco es tuyo de verdad o es herencia de años de formar parte de un dúo. ¿Me gusta tanto ese restaurante? ¿Quiero ir todos los domingos a pasear?

Ahora hay que obligarse a dormir en el centro de la cama, que es TODA tuya. Decidir qué peli quieres ver sin discutir por el mando, y acostumbrarte a verla sola. Le pillarás el gusto, Y DE QUÉ MANERA.

Vas a descubrir nuevas aficiones que nunca hubieras imaginado porque la persona que tenías al lado no te permitía investigar. O peor, no te lo permitías tú. Ve a clases de baile, de maquillaje, de cerámica, de zumba, de lo que te salga del toto. JAMÁS dejes que nadie te corte las alas.

Mímate, malcríate, date el gusto. Píntate las uñas, pasa dos horas en la bañera, date un masaje tailandés, bébete una botella de vino del bueno con queso del bueno. Y jamón.

Ahora has de aprender a estar sola y no solo eso, sino que has de disfrutarlo. ¿Que no es fácil? Pues como nada en esta vida de adultos, chata, pero hay que hacerlo.

Ahora, quizás, has de compartir la crianza de los niños con alguien que ya no vive en casa. POR EL AMOR DE DIOS, no te martirices en su ausencia. En algún momento de la vida elegiste a esa persona para que fuera el padre o la madre de las criaturas. Apechuga con eso por más que te joda.

Haz todo lo que no puedes hacer cuando están ellos.

Levántate tarde, cena un Cola Cao, empótrate en el sofá y zámpate el repertorio completo de Netflix. O sal hasta las tantas y echa un buen kiki. O no. Lo que te apetezca. AVERIGUA qué es eso que te apetece, porque llevas tanto tiempo subida a la rueda de hámster materno-marital que ya no tienes claro ni cual es tu color favorito. 

Redibuja tu vida. Vuélvete loqui, pero para bien. Dedícale tiempo a tus amiguis, hártate a quedar para tomar café, para ir al cine, para descojonaros durante horas. El humor nos salva la vida, las amigas NI TE CUENTO.

JAMÁS dejes que nadie te corte las alas porque “Ya eres mayorcita”o “No tienes edad para eso”. Recuerda que nunca es tarde si la dicha es buena, que quien bien te quiere te hará reír, que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Que nadie va a vivir tu vida por ti. Que quizás has desperdiciado años de tu vida y que, precisamente por eso, no vas a tirar a la basura ni un minuto más.

Tenlo claro, tía Fabulosa: tú ya existías antes de él.

 

Hoy va por ti, amada mía.

Hoy, amiguis de mi corazón, soy incapaz de publicar nada que no sea un abrazo desmedido a la ciudad donde nací.

Que nadie se equivoque, seguiremos siendo libres de pensamiento, palabra y acción.

Te envío, mi Barcelona, todo el amor del mundo.  
“El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.”
  Ludwig van Beethoven

Carta al tío de los gestos obscenos.

El sábado pasado me fui a navegar con mis amigas. Que si una ensaladita, que si un poco de música, unos baños, un broncearnos, unas botellitas de cava y unas buenas charlas a cascoporro. Vamos, un gustazo absoluto.

Tras ver la maravillosa puesta de sol de mi isla, iniciamos el retorno a puerto. Nosotras más felices que perdices, con los chakras en orden total, queriéndonos mucho. Más a gusto no se podía estar.

Y en estas que pasa una lancha a toda castaña y el tío que la conduce hace como que se folla al timón mientras nos mira y nos grita. El amiguete de al lado, descojonado perdido.

Yo, que de primeras no reacciono PORQUE NO ME LO PUEDO CREER. De segundas, quiero perseguirlo por los mares, explicarle un par de conceptos y, para qué mentir, arrearle dos hostias con la mano abierta. Me has dejado los chakras hechos un asco, so desgraciado ¿QUIÉN COÑO TE HAS PENSADO QUE ERES?

Desgraciadamente, no encontré al Ecce Homo de las narices, pero confío en que el Universo o lo que sea le hagan llegar estas palabras que le dedico.

Oye, tú, el del bañador negro que el sábado pasado andaba como los locos haciendo gestos obscenos a lo largo y ancho de la Bahía de Sant Antoni de Portmany:

Soy una de las tantas tías a las que mirarías con cara de baboso ese día (y todos los días, supongo), mientras meneabas el culo como un pequinés.

Lo primero que me gustaría contarte es LO QUE ERES:

Eres un machista, un inculto (que no son sinónimos, pero casi), un maleducado, un guarro. Eres TAN primitivo que no sabes que uno debe reprimir sus impulsos si ellos insultan al de enfrente. Eres una persona que hace sentir mal a los que tiene alrededor, y no hablo solo de mujeres, sino de cualquier persona medianamente normal que sabe lo repulsiva que es tu conducta. Formas parte de ese grupo de individuos que, lejos de hacer de este planeta un mundo mejor, lo ensucian y lo mancillan.

Resumiendo: DAS ASCO.

Ahora vamos a LO QUE SOMOS NOSOTRAS las mujeres y los seres humanos en general.

Somos personas libres de andar en bikini, o en pelotas, o como nos salga del mismísimo, sin tener que aguantar a desgraciados como tú que nos gritan barbaridades por la calle, por los mares o en un ascensor. Nosotras somos estos cuerpos sobre los que ni tú ni nadie tiene ningún derecho, mucho menos el de faltarle el respeto, ya sea de palabra o de acción.  Si te gusta lo que ves tienes tres opciones: 1) Cerrar el pico y dejar tus caderas inmóviles, 2) Esperar a que atraquemos y, con suma dulzura, decirnos lo guapas que somos (Aunque juraría que ni reparaste en nuestra tremenda belleza, solo viste unos coños rodeados de carne), o 3) Crear un blog para hablar de nuestras curvas todo lo que te dé la gana, SIN OFENDERNOS, por favor.

Te voy a contar, a continuación, LO QUE NO SE DEBE HACER cuando te cruzas con alguien, sea hombre, mujer o rinoceronte:

No hagas gestos que puedan ofender. Espera, que no creo que conozcas la acepción (o significado) de este término (o palabra).

Según la RAE (que es la Real Academia de la Lengua, por si no lo pillas):
OFENDER
Del lat. offendĕre.

1. tr. Humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos.

2. tr. Ir en contra de lo que se tiene comúnmente por bueno, correcto o agradable. Ofender el olfato, el buen gusto, el sentido común.

3. tr. desus. Hacer daño a alguien físicamente, hiriéndolo o maltratándolo.

4. prnl. Sentirse humillado o herido en el amor propio o la dignidad.

No me grites. JAMÁS.

No creas, ni por un segundo, que puedes expresar tus deseos sexuales (o tus ganas de follar, tus impulsos de chimpancé, tu involución) ante nadie que no haya mostrado interés por ellos. Tu libertad de Neandertal acaba donde empieza la mía.

Básicamente, querido Eslabón Perdido, lo que deberías hacer es: NADA.

Termino esta misiva deseando de todo corazón que te quedes en tu cueva hasta que aprendas a comportarte en sociedad y no volver a encontrarme jamás con uno de tu especie. La cosa está difícil, pero por soñar que no quede.