Yo a Albert Rivera le pegaba un muerdo (pero bien).
Yo que nunca fui de que me pusieran los políticos, he caído pero a lo loco. Si queréis saber qué es lo que me pasa con Albert Rivera, haced click aquí y leedlo en mi blog hermano, Weloversize.
Yo que nunca fui de que me pusieran los políticos, he caído pero a lo loco. Si queréis saber qué es lo que me pasa con Albert Rivera, haced click aquí y leedlo en mi blog hermano, Weloversize.
Que lo de pillar cacho está difícil (al menos para mí y algunas de mi entorno) no es ningún secreto. Muchas son las explicaciones que he encontrado pero ninguna parecía ser la definitiva, hasta que descubrí Tinder.
Yo tenía amiguis que lo usaban y me parecía algo exótico y divertido como para escribir sobre ello, así que voy yo muy decidida y me abro un perfil. “Coño, qué fácil”, pensé yo…

Y empiezas a revisar el catálogo y al cabo de 20 fotos quieres morirte, de la risa o de la desesperación, según tengas el día. Sobre el tema de las imágenes ya escribí y podría seguir por los siglos de los siglos… Pero como soy muy de la investigación en profundidad, les di unos likes a los que menos miedito me daban y AY, LA HOSTIA.

Los primeros comentarios que me hicieron eran del tenor literal siguiente: “Tras unos vinitos ¿Me invitarías a tu casa?” o “Tengo sabor a Cola Cao y a Nesquick” (en mi perfil pone que soy adicta al Cola Cao). Pero vamos a ver, almas de cántaro: por muchas ganas que tuviera de fornicar, ante semejantes sandeces, NO OS TOCO NI CON UN PALO.

Entonces, yo muy lista, pienso que estos tíos son tontos del culo y no tienen ni idea de cómo llevarse a una tía a la cama. Para mí es obvio que deberían esperar a quedar, ver si la tía les mola, intuir si a ella le pasa lo mismo y entonces ¡Zasca! morreo al canto y pollazo ulterior.
PERO NO.
No soy yo tan lista, de hecho, NO TENGO NI PUÑETERA IDEA. Por sideral que me parezca, hay chicas, que contestarán “Nos podemos saltar los vinos” y “Estoy loca por zamparme tu cacao”. Y es que siempre hay un roto para un descosido, ya lo decía mi abuela.
Ahora lo empiezo a tener claro: ellos hacen la “metralleta”, o sea, “likes” a tutiplén. Lo que toda la vida ha sido un “disparar a lo que se mueva” o “en tiempo de guerra todo agujero es trinchera”. El único requisito sine qua non es tener coño. Hay match, ellos lanzan una pregunta más o menos encubierta que básicamente significa “¿Te la voy a meter en cuanto te vea?”, hacen copiar/pegar indiscriminado y unas cuantas contestan el tan ansiado “YES, OF COURSE”.

Y, milagro, se produce una nueva versión de la selección “natural”. Solo sobreviven follan las que primero y más claramente griten “¡SÍ, ENCHÚFAME!”.

En un primer momento pensé que Tinder no era más que el ligoteo real llevado a lo virtual, con lo cual los volúmenes aumentan exponencialmente. Si en una disco tonteas con 3 en una noche, en Tinder puedes hacerlo con 30 en una hora. Pero la aceleración va mucho más allá: es muy duro decirle cara a cara a una tía “Oye, ¿quieres follar?” a dos minutos de haberla conocido, pero qué fácil es decírselo al Iphone…
Y yo me planteo varias cuestiones… ¿Realmente este es el sueño de muchos tíos que quieren metérnosla antes de saber nuestro nombre? ¿Hacia dónde evoluciona esto? ¿Va a ser la tónica general? ¿Ya lo es? Las que no gritemos “Sí, fóllame”, ¿ya nunca jamás follaremos? ¿Se acabó ligar en los bares, en los conciertos, en la vida real? ¿Debería abrir mi mente junto con mis piernas y ser menos tiquismiquis o directamente me embuto en un hábito?

Venga, le voy a dar otra oportunidad a la App… Vuelvo a mirar las fotos y todos esquían, todos hacen surf, todos tienen perro, TODO ES MENTIRA.
Y yo, que nunca fui reticente al polvo de la primera noche, me pregunto cual es la diferencia entre eso y el SÍ de Tinder. Y ya lo empiezo a tener claro, queridos míos: la diferencia es el chiste estúpido que me pone cachonda, lo bien que bailas, lo bien que hueles (mejor sabrás), ese culo tremendo, esas manazas, cómo me miras las tetas, cómo me miras la boca, lo bien que conjugas el subjuntivo, cómo me besas, cómo me tocas.
Y quizás llegue un día en el que la tecnología consiga que mi teléfono huela, sepa, toque. Hasta entonces y, muy a mi pesar, seguiré preguntándome cómo pillar cacho en la era de Tinder, PERO SIN TINDER.

Me encantan los zapatos y adoro los bolsos. Por eso, cuando me invitaron al primer paseo que ofrecía El Corte Inglés por sus marcas de lujo, me faltó tiempo para calzarme los tacones (que más tarde me olvidé en el taxi, HORROR) y plantarme en su centro de Castellana. Qué maravilla de sitio, señoras. Qué Disneylandia para las locas de la moda. De la mano de Fiona Ferrer hicimos un recorrido por varias firmas, que nos mostraron lo mejor de sus nuevas colecciones.

Una vez allí, nos dieron la bienvenida con Bollinger y, copa de champagne en mano, comenzamos el recorrido.

La primera marca que visitamos fue Coach. Su colección se basa en una reversión de los clásicos con un toque muy neoyorquino. Me ha encantado el vídeo de su web. En él podréis ver, aparte de ropa, cómo combinar sus accesorios.

La siguiente parada que hicimos fue en el mítico Hermès.

Destacable la idea de que “si se puede hacer, Hermès lo hace”. No hay más que ver la línea tan extensa de productos que tiene, desde accesorios para la equitación hasta corbatas, pasando por todo tipo de joyas.

Ahora que se acerca la Navidad y siempre estamos en busca del regalo perfecto, os recuerdo que por 150 euros podéis comprar una corbata maravillosa de Hermés. Un regalo para toda la vida por un precio más que razonable.
¿Y qué me decis del Bolso Berline inspirado en la tapicería de las Berlinas? Práctico, bonito y original.

Por si no habíamos visto bastantes maravillas, llegamos a la tienda de Carolina Herrera. Lo reconozco, esta marca es mi debilidad. Su nueva colección inspirada en la parisina Plaza Vendôme es ESPECTACULAR. Especial mención a este bolso rojo. Si en foto es bonito, en directo es el no va más.




Y para terminar, nos regalaron la nueva revista de Accesorios de El Corte Inglés y nos ofrecieron un cambio de tercio: una visita al stand de Alaïa, donde nos contaron que su nuevo perfume lleva notas de… ¡cuero! Lo que podría sonar primero extraño y luego vinculado a los perfumes masculinos, resultó ser un olor muy especial. Confieso, ya está en mi poder. Huelo mejor que nunca.

Y acabando con este lujoso paseo, os voy a comentar las ventajas de comprar, estas y otras cosas estupendas, en El Corte Inglés:
Yo, que hace tiempo que ando planeando un día que mole todo para madres estresadas, tengo claro que El Corte Inglés de Castellana es el lugar perfecto: puedes visitar de un plumazo establecimientos de grandes marcas, comer en el Gourmet Experience y pasarte por el centro de belleza de Carmen Navarro para que te dejen guapísima (aún más) y relajada (al menos un rato).
Id agendando, queridas y ya me contáis…

Queridos todos:
Se supone que en la famosa App pones fotos donde sales favorecido. Entonces cuéntame qué coño estás haciendo… Si quieres saber cuales son las fotos por las que yo (y muchas) nunca daríamos “like” a tu Tinder, léeme en mi blog hermano Weloversize.
Ya me ha pasado varias veces: gente que, al cabo de varias horas de conversación, descubre que tengo dos hijos. ¡Qué madre tan moderna! exclaman. Ahá. O sea, hasta este momento no lo era especialmente, pero ahora que sabes que soy madre SOY MODERNA DE LA HOSTIA.
Mí no comprender.
Pa variar, yo me voy a la RAE. Defino y acoto.
moderno, na.
(Del lat. modernus, de hace poco, reciente).
1. adj. Perteneciente o relativo al tiempo de quien habla o a una época reciente. Efectivamente yo hablo en estos, nuestros tiempos, no he viajado desde el pasado.
2. adj. Que en cualquier tiempo se ha considerado contrapuesto a lo clásico. Pues supongo que tan contrapuesta o puesta soy, tenga hijos o no. Tampoco tengo claro lo que es “clásico”. Cada vez me lío más. MIERDA.
3. adj. p. us. Dicho de una persona: Que lleva poco tiempo ejerciendo un empleo. Bueno, llevo cuatro años en el empleo de madre… No sé si es mucho o poco.
4. m. En los colegios y otras comunidades, hombre que es nuevo, o no de los más antiguos. No soy hombre, no nuevo, no colegio, no comunidad…
5. m. pl. Las personas que viven en la actualidad o han vivido hace poco tiempo. Hombre, yo viva estoy en la actualidad. Eso sí.
1. locs. advs. Según costumbre o uso moderno
Ya estoy confundida DEL TODO.

Vamos a lo más fácil: LAS PINTAS. No sigo especialmente la moda (tejanos, camiseta, botines. Todo de lo más neutro), llevo media melena castaña (no azul, no rosa), tatuajes un par de lo más discretos. O sea, que me ves por la calle y no gritas “¡Mira, la moderna!”.
Tras la RAE, siempre acudo a los coleguis…
-“¿Y qué creéis vosotros qué es una Madre Moderna?”.
-Pues no sé… que sales por las noches y eso ¿no? (asombrosa capacidad de análisis y de expresión)
-Ah, pues yo no salgo.

Así que por eso no es tampoco.
Decido acudir a la observación de otras madres, la comparación siempre me ha parecido muy aclaratoria: en el cole, en los parques, en las tiendas…
Así a primera vista pues bueno, hay de todo, pero cuando profundizo y las escucho es cuando me empieza a entrar ese tic tan molesto en el párpado, sabéis cual ¿verdad? Ese que te palpita sin que puedas controlarlo.
-Yo tuve unas contracciones horribles y, bueno, la que se lió con la placenta.
-Pues a mí cuando me hicieron la episiotomia la liaron parda, un mes con antibiótico.
-No sabes lo que fue la lactancia, los pezones destrozados.
-Bueno, a mí me lo vas a contar… SANGRE me salía.

Y busco a los bebés que causaron tales desastres en sus madres que siguen hablando meses después de los partos y encuentro…NIÑOS DE 8 AÑOS. No doy crédito.
No me quiero quedar solo con esas dos loquis de muestra y busco más madres a las que investigar. Me siento en un banco al lado de dos ejemplares de aspecto standard.
-Yo ya no sé qué hacer para que el mío coma.
-Tienes que seguir el blog miniñocomebien.com
-Lo ví, no me convence. ¿Tú sigues a crianzaconamor.es?
-Yo es que soy más de pequeñosamoresdeazúcar.org
A esas alturas yo ya flipoencolores.net, claro.

AHORA CAIGO: no he hablado de mis contracciones ni placentas en mi vida (claro que al ser madre adoptiva la cosa se complica), leo otro tipo de blogs digamos menos maternales y más…eróticofestivoslúdicos. Hablo de pelis, de tíos, de bragas, de restaurantes, de muuuuuuchas gilipolleces e incluso de mis hijos cuando procede pero, sinceramente, si aparte de estar todo el puto día coordinando colegio, comida, ropa, actividades… me dedicara al monotema maternofilial, la habría palmado hace tiempo.

Siempre me han llamado la atención aquellas que se definen a sí mismas como “primero madre”, como lo haría quién se llamara “primero abogado”, “primero sevillana” o “primero ambidiestra”. Llamadme desordenada pero es que yo no creo que seamos primero nada, ni segundo nada. Supongo que así de entrada lo que más llama la atención es que somos SERES HUMANOS. Y luego ya pues tenemos hijos, un curro, algunos amigos, varias aficiones, demasiadas obsesiones… y todo eso nos caracteriza pero NADA lo hace del todo.
A los que me vais a poner verde por mala madre (no sería la primera vez) os comento ya que no hay comprobación científica de que uno sea mejor ni peor padre por estar rajando sin cesar de sus retoños, (que los pobres deben tener los tímpanos reventados a silbidos).
Para finalizar, aclaremos que las denominadas Madres Modernas (las que no contamos a la primera de cambio como es nuestra placenta, nuestros pezones…) no es que seamos especialmente modernas. De hecho, no somos especialmente nada. Somos personas que un día tuvieron hijos y, por lo demás, somos como TODOS los demás. Otra cosa es que las “Primero Madres” hayan invadido nuestras calles, plazas y parques y, como en cualquier manifestación, hagan más ruido los que más pesados son.
Y a ti, qué te mola más ¿ser “Madre Moderna” o ser “Primero Madre”?

Consternada me hallo desde hace un par de días. Publiqué en Facebook el post sobre lo maravilloso de los morreos y, cual fue mi sorpresa cuando se genera la siguiente conversación entre coleguis.
Chica: yo beso bien.
Chico: ¿y cómo lo sabes? ¿Te has besado alguna vez?
Chica: me lo dicen siempre.
Chico: lo decimos siempre “Qué bien besas, vamos a la cama”.
ME MUERO.

Intervine rauda y veloz, al borde del ataque de ansiedad “¿ME ESTÁS DICIENDO QUE TODOS LOS QUE HAN AFIRMADO DURANTE LOS ÚLTIMOS 32 AÑOS QUE BESO BIEN, ESTABAN MINTIENDOOOOOOOOOOOOO?”
A lo que él me respondió lo siguiente: “Jajaja todo es posible, y si te juntas con mentirosos es incluso probable. Pensad que si decimos Besas como una vaca sedienta se acabó el asunto.”

Me quedé mirando la pantalla unos cinco minutos, pensando que, por mucho que me jodiera, el chaval tenía razón. Ojito, razón en que si te dicen que lo haces mal, adiós muy buenas, no razón en mentir.
Fijaos bien en lo diferentes que somos: si no me gusta como besa un tío es SUMAMENTE IMPROBABLE que me acueste con él. Siempre hay excepciones pero, para ser sincera, he acabado arrepintiéndome. De todos es sabido que, si besa mal, FOLLA PEOR. Pero los hombres (sí, generalizo, no me queda otra…) pasan eso por alto, te sueltan la trola y hala, a meterla. Mi siguiente pregunta sería: chicos ¿las chicas que besan mal, follan mal? En caso de respuesta afirmativa, ¿os da igual?

Seamos positivas, esto no deja de ser una ventaja para nosotras. Da igual lo mal que besemos o follemos, siempre habrá alguien dispuesto a metérnosla.
QUE NOOOOOOOO, QUE ESTO ES MUY TRISTEEEEEEEEEE.

No puedo pensar con claridad ahora mismo. No es solo la posibilidad de que bese asquerosamente y haya vivido en la inopia durante tres décadas, es que quizás la chupamos de pena y nosotras vamos de felacionadoras salvajes. PORQUE SI NOS MIENTEN EN LOS BESOS, NOS MIENTEN EN LAS MAMADAS, no os equivoquéis. Y, digo yo, que vaya horror que te estén clavando ahí abajo los dientes, succionándote como una mala bestia, y tú fingiendo que tus gemidos son de placer, cuando en realidad son de dolor.
Y si nos mienten en las mamadas, quizás nuestras tetas no les parezcan tan impresionantes. Lo mismo con nuestro culo. Quizás ese vestido no nos quede tan sexy y ese perfume no huela tan bien.
No encuentro solución a este dilema, amiguis. Unas pensarán “Yo lo tengo clarísimo, beso que te mueres y la chupo aún mejor”. Bien por ellas. Pero, ¿y el resto? Yo no puedo evitar plantearme si he vivido una fantasía y me pregunto si en realidad importa. Si yo creo que soy la megafucker, ¿qué más me da lo que piensen los demás? Sobre todo teniendo en cuenta que parece que el resultado es el mismo: hagamos lo que hagamos y cómo lo hagamos, ellos van a querer empotrarnos.
Desde aquí hago un llamamiento a todos aquellos con los que me he besado (o lo que sea). Sed sinceros, por favor, puntuadme. Sacadme de este pozo de dudas existenciales que me está matando.
Eso sí, en caso de suspenso, MENSAJE PRIVADO.
