Películas musicales que quieres ver.
Llega el otoño y pasamos más tiempo en casa. Si te gustan las pelis musicales, aquí tienes unas cuantas recomendaciones.
Llega el otoño y pasamos más tiempo en casa. Si te gustan las pelis musicales, aquí tienes unas cuantas recomendaciones.
El lunes fue oficialmente la vuelta al cole, en medio del caos de libros, uniformes y nuevos horarios, me acordé de mi madre, para que la todo esto era AÚN más complicado. Te lo cuento todo en mi blog hermano, Weloversize.
Hasta ahora mi tema estrella en el karaoke era “Como una Ola” pero va a ser sustituido desde ya por “Mi amante amigo”. Ojito con la letra de la canción. Si es que la Jurado es como “Sex and the City” y plantea disyuntivas reales como la vida misma, tales como: ¿es mi amante o mi amigo?.

No nos confundamos, el Amante Amigo NO es un Follamigo. Las diferencias básicas serían:
La razón para quedar con un Follamigo es follar, la razón para quedar con el Amante Amigo es veros y a veces, vais y folláis.
Con el Amante Amigo rajas durante horas, vas al cine, a cenar, a los bares. Con el Follamigo NO (recordemos que uno de los puntos que define la follamistad es la clandestinidad).
Con el Amante Amigo compartes aficiones, gustos, puntos de vista, con el Follamigo NO (o sí pero no lo sabes porque tampoco te interesa saberlo).
Básicamente con el Amante Amigo predomina la vertiente Amigo y con el Follamigo, la vertiente follar.

Y en esa monogamia rara en la que te acuestas con varios pero SOLO TIENES UN AMANTE AMIGO es donde empiezan las autopreguntas:
¿Sería su amiga si no me encantara cómo me empotra?
¿Es mi amigo solo porque le gusta empotrarme?
En el caso de que realmente seamos amigos ¿el tío mola de verdad o es que me pone tan cachonda que se me nubla el entendimiento y percibo cualidades que realmente no tiene?
¿Qué pasaría si dejáramos de ser amigos y solo folláramos? ¿Me compensa?
¿Qué pasaría si dejáramos de follar y fuéramos amigos forever? ¿Me compensa?
Si decido esto último ¿Sería capaz de no acostarme con él si se me pone a tiro?
Y si soy capaz de resistir, a base de ser solo amigos, eructar y tirarnos pedos together ¿Desaparecerá esta puta química que tenemos?
Y volvemos a la primera pregunta… círculo VICIOSO.

Como tenéis tanta confianza, decides que lo mejor es hablarlo con él. Y comienza de nuevo la ronda de autopreguntas:
Si le cuento estas historias ¿se sentirá intimidado? (Al fin y al cabo es un tío y, como tal, NO LE MOLA HABLAR).
¿Lo que quiero saber es si soy la única dándole vueltas a este rollo? Esta respuesta la tengo clara: SÍ, NENA (que diría mi amigo Peri), tu Amante Amigo, INSISTO, es un tío, y él te llama, cena contigo o te empotra sin que nada de ello suponga el más mínimo pensamiento anterior y/o posterior. (Ojo, no es estupidez, no es hijoputez, es SIMPLICIDAD).
Los humanos normales, llegados a este punto, se plantearían el upgrade de Amante Amigo a Novio, pero no olvidéis que, por un lado, algunos somos alérgicos a esa nomenclatura y que, por otro, ese perfecto Amante y perfecto Amigo puede ya tener novia o innumerables Amantes Amigas (ellos sí pueden, recordad la SIMPLICIDAD) y/o quizás resulte un absoluto desastre en otro tipo de relaciones que supongan comprometerse.
Mi conclusión final se basará en la estadística, a riesgo de parecer fría y calculadora. Me quedaría con la amistad y abandonaría el sexo, porque es más probable encontrar un buen amante que encontrar un buen amigo.
¿O no?
Confieso: ESTOY HASTA EL CHIRRI DEL VERANO. Insultadme, no os cortéis. Estoy segura de que les pasa a muchos y no tienen lo que hay que tener para reconocerlo. Decir que no te gusta el verano está tan mal visto como ver corridas de toros o confesar que te aburre el teatro, pero es que NO PUEDO MÁS. Aquí van unas cuantas razones:

2. Pa colmo de males, en mi caso, el verano no es sinónimo de vacaciones, sino de curro desorbitado en una isla de esas bien modernas, paradisíacas y playeras. Dos pegas (por resumir) que yo le veo a esto: mientras el resto se lo pasa de muerte, tú estás pringando (y esto le suma, quieras que no, dramatismo a tu vida) y, cuando tú tienes vacaciones, tus amigos trabajan, con lo cual no tienes con quien disfrutarlas.

3. En verano no hay cole ¿Por qué? Pues ni puta idea. A algún descerebrao se le ocurrió que era sanísimo que los niños tuvieran TRES MESES, insisto, TRES INTERMINABLES MESES de vacaciones, mientras los padres tenemos, con suerte uno y, en mi caso, NINGUNO. ¿Qué haces con los niños mientras tú curras? Hay dos opciones: te los vuelves a meter por donde te han salido o te arruinas a base de escuelas de verano y canguros.

4. No me gusta la playa. Vamos, que tampoco me superdisgusta, pero entre el calorazo, la arena que se te pega, las dos horas untando de protección solar a los retoños y que he pasado 42 veranos on the beach, pues me aburre sobremanera… A los que estáis pensando “pues hija, vete a la montaña o a Islandia”, MÁS QUISIERA YO pero me remito al punto 2.

5. Me salen manchas en la cara: el cloasma, melasma o lo que coño sea, me invade sin piedad por mucho factor 130 que me eche y, como se me olvide un día, cinco minutitos de solana y ya tengo el jeto cual mapamundi pa los restos.

6. Es imposible hacer deporte: sí, ya sé que hay gente que lo hace, pero yo soy incapaz de mover el body a plena solana, me dan pánico los golpes de calor y me niego a ir al gym que cada verano he pagado para acabar jarta de achicharrarme también allí. – Señores del gimnasio, en verano hace calor, suban el fucking aire acondicionado –
7. Algunos pensarán que estando en un LugarParadisíacoyBienModerno con mucho turismo de carnes prietas, esto es un no parar de follar. Pues no, en verano TAMPOCO SE FOLLA. Me remito a otro artículo donde me centraba en esta pandemia catastrófica.
8. Encima no puedo quejarme: no voy a decir donde paso yo los veranos porque os echareis encima insultándome en plan “vaya cerda, y encima se queja”, “hijaputa, ya quisiera yo”. Pero vosotros, los que venís a los sitios-turísticos-playeros-modernos-de-la-muerte de vacaciones, no tenéis en cuenta algunos factores, tales como:
Si estás de vacaciones, todo esto te importa un huevo. No hay prisa, estás con los amigos descojonado. Si no es tomate, será pepino, y si no, cebolla. Y si no hay hamaca, pues a las arenas, que total cansado no estás. Si tardas media hora como si tardas tres. Pero cuando estás currando y estresada, ES UNA PUTADA.

Y bien amigos, ahora abro la veda para los insultos, las críticas, la hoguera. Sabía a lo que me exponía y lo asumo.
Feliz verano (de mierda).
En dos días tenemos el otoño encima, se acabaron las playas, las piscinas y las terrazas a todas horas. Os jode, sí, pero es lo que hay. Asumámoslo. Yo he de reconocer que el verano me toca bastante las narices y estoy encantada de dejar de sudar como la gorrina que soy. Ansío la vuelta a Madrid, la vuelta al cole, la vuelta a la vida “normal”.
Insultadme. Lo entiendo.
Como soy buena gente y bastante cinéfila, he pensado ayudaros a pasar la depresión postveranil con una lista de películas para ver en septiembre absolutamente imprescindibles. Por favor, haced vuestras críticas y no me pongáis muy verde si os han parecido una mierda.
“Del revés”: muero de amor. No os engañéis creyendo que es simplemente una película infantil más. NO SEÑORES, es el mejor guión del planeta. Explicar con tal claridad algo tan complejo como nuestros procesos emocionales y que sea entretenido para niños y mayores es MAGIA.
“La vida de Adèle”: aviso, no apta para gente sensible con las escenas de sexo que quizás puedan parecer (o ser) excesivas. No importa. El resto es tan bueno que se le perdona. Adèle (Adèle Exarchopoulos) de 15 años, descubre su sexualidad de la mano de Ema (Léa Seydoux). Qué maravillosas están las actrices, qué construcción de personajes y qué pedazo de peliculón.
No os quejaréis por la heterogeneidad de mis recomendaciones. De una peli de dibujos, pasamos a una de conflicto emocional y sexual y ahora a una película sueca de vampiros: “Déjame entrar”. Al leer lo de “vampiros” os habéis puesto bizcos. De nuevo, no prejuzguéis. Cuenta la historia de un niño de 12 años que sufre bullying y cómo su relación con una niña muy especial le ayuda a enfrentarse a sus problemas. Esta peli destila sensibilidad y ternura. Ganó numerosos premios, como el “Premio Founders al mejor guion adaptado” en el Festival de Tribeca y el Méliès de Oro de la Federación de Festivales de Cine Fantástico Europeo.

Seguimos con los contrastes y es obligado que os recomiende algo de mi amado Ferzan Özpetek. Me cuesta MUCHO elegir cual de sus películas me gusta más pero haciendo un esfuerzo diré que es “El Hada Ignorante”, en la que una mujer descubre que su marido muerto mantenía desde hacía años una relación con otro hombre. Las pelis de Özpetek siempre tratan la homosexualidad en mayor o menor medida y TODAS SON MARAVILLOSAS. En Madrid podéis encontrar la mayoría en el videoclub “Ficciones”. Yo he aprovechado mi último viaje a Italia y me las he comprado TODAS. De hecho, hicimos el viaje para visitar Lecce, la ciudad donde se grabó “Mine Vaganti”, otra superpeli de este director.

Amo a Özpetek y ADORO a Daniel Sánchez Arévalo, no en vano me salvó la vida en Moscú. Aquí sí que no puedo decidir, I am sorry…“Azul oscuro casi negro” (qué bien retrata este hombre las relaciones: familiares, amorosas, amistosas… ), “Gordos” (con la excusa de la obesidad, los personajes introspeccionan, introspeccionan y siguen introspeccionando), “Primos” (un viaje a través del mal de amores, la amistad y los recuerdos de la infancia) y “La gran familia española” (disección de las relaciones familiares. Con esa Arancha Martí maravillosa con la que tuve el placer de currar el pasado mayo). Sólo por ver a Raúl Arévalo, Quim Gutiérrez y/o Antonio de la Torre actuando, vale la pena ver cualquiera de ellas.

“Half Nelson”: peli por la que mi adorado Ryan Gosling fue nominado al Oscar en 2006, que finalmente se llevó Forest Whitaker (no lo entiendo, yo le daría el Oscar a Gosling cada año, varias veces). Un profe inteligente, carismático y adicto a la cocaína entabla una relación de amistad muy especial con una estudiante problemática. El mejor papel de Gosling en mi opinión. No acabo de entender por qué esta peli no es más conocida.

“Cinema Paradiso”: ya sé que la mayoría la habéis visto, pero no podía faltar. Ganadora de un Oscar y un Globo de Oro en 1989. Pienso en ella y se me ponen las carnes de gallina. Qué bonita, emotiva y emocionante es esta película. Todo un homenaje a los recuerdos de la infancia y al amor por el cine.
“Pequeñas mentiras sin importancia”: Escrita y dirigida por Guillaume Canet, que me puede encantar, y con un reparto en el que tenemos a Marion Cotillard y Jean Dujardin (dos oscarizados), entre otros. Una peli que nos muestra el universo de la amistad y como cada individuo procesa los dramas y las alegrías a su manera. Apetecible y emotiva.
“Beautiful girls”: solo por disfrutar a Natalie Portman, maravillosa a sus 13 años, vale la pena verla. Varios treintañeros celebran que hace 10 años se graduaron en el instituto de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Reflexión sobre los sueños de juventud, la nostalgia y ese momento extraño en el que despegas de la juventud para aterrizar en la madurez.

“Once”: no podía faltar el toque musical en mi lista. Se llevó el Oscar a la mejor canción en 2007 y nos demuestra que se puede hacer una película fantástica sin apenas presupuesto. En Dublín, un músico callejero conoce a una inmigrante checa que compone canciones. Una joya sensible y auténtica con una banda sonora espectacular. Si pasáis por Broadway, no os perdáis el musical.
Y hasta aquí hemos llegado. Sí, ya sé que son más de diez pero en el título quedaba mejor así. Después de septiembre llega octubre y os agradeceré que me recomendéis pelis maravillosas con las que pasar el frío invierno.

Nunca hablo de política, no intento convencer a nadie de nada, no me abandero. Me posiciono lo justo y necesario (a mi entender). Hay pocas cosas que me enerven de verdad, que me ofendan hasta lo más hondo. Gracias a Dios, eso no pasa a menudo.
Hoy abro una revista y la “carta de la directora” habla sobre la posibilidad de que Cataluña prohiba adopciones en países del este por el alto índice de síndrome de alcoholismo fetal en los niños.
Hace unas semanas oí campanas, pero me pareció imposible que a nadie se le pasara por la sesera una salvajada semejante.
Me olvidé del tema. ME QUISE olvidar del tema.
Hasta hoy.
Hoy leo la carta de Lourdes Garzón, directora de Vanity Fair y, aunque es tardísimo y estoy agotada, salto sobre mi ordenador para escribir esto que estáis leyendo. No puedo no hacerlo.
Hoy sí me voy a posicionar, POR SUPUESTO. Voy a abanderarme e incluso me temo que, en algún momento, llegue a insultar.
No necesito saber las posibles justificaciones para plantear tal brutalidad por parte del gobierno catalán, porque sería como buscarle excusa al maltrato: NO LA HAY. PUNTO. Por cierto, soy catalana, vaya a ser que alguien piense que mi rabia tiene origen anti-algo.
También soy madre. No sé si, de lo contrario, sentiría ahora mismo el estómago tan revuelto. Supongo que sí, la humanidad no la regalan con el libro de familia.
Soy madre adoptiva. Pero, de nuevo, me niego a pensar que el considerar absolutamente repugnante esta iniciativa, tenga algo que ver con ello.
Mis hijos nacieron en Rusia, señora Consellera de Treball, Afers Socials i Familia y si tienen síndrome de alcoholismo fetal o no, no viene al caso. Es tan indiferente como cualquier trastorno o enfermedad que pueda sufrir cualquier hijo biológico. Básicamente, por si no lo entiende, lo que estoy diciendo es que los derechos de un niño no dependen de su estado de salud mental y/o física.
Lo que sí viene al caso es que la adopción es una institución creada en interés del menor o, al menos, eso es lo que me dijeron cuando inicié los trámites de adopción en otra Conselleria que no es la suya pero que estaba llena de funcionarias tan ineptas como usted. A pesar de ellas, yo logré traer a mis niños a España. Por su culpa, Consellera, muchas familias están rezando ahora mismo para tener mi suerte.
Quizás estoy siendo emocional, señora Bassa, pero es que hablamos de niños, hablamos de MIS hijos, de tantos hijos que, si por usted fuera, se quedarían en un orfanato para siempre… Yo no sé, señora (por llamarla de alguna manera) si usted imagina cómo es esa vida. Iba a describirla pero no me veo capaz. Hoy quiero dormir tranquila, aunque dudo que pueda.
Los padres, TODOS los padres, nos encontramos con problemas con los que no contábamos: desde rabietas endiabladas a nenes que no duermen durante meses, pasando por diabetes, enfermedades celiacas y cosas mucho peores, lamentablemente. Pero no por ello, esas criaturas son menos queridas ni menos deseadas. Un síndrome de alcoholismo fetal es una dificultad más y, ni eso, en muchos casos. Y, aunque lo fuera, sería labor de los padres, y no suya, Dolors Bassa, decidir si aceptan ese riesgo o no.
No acabo de entender si el Govern quiere proteger a los padres, o ahorrar pasta al sistema sanitario o… No sé, es que no me entero, cosa que agradezco. Hay barbaridades cuya comprensión te convierte en cómplice.
Me vienen a la mente, leyendo estas noticias, las esvásticas, un señor con bigotito, muy asqueroso, que defendía una raza única, una raza fuerte, perfecta. Para Hitler, el valor de un ser humano no se basaba en su individualidad, sino en su pertenencia a un grupo racialmente definido. Ese grupo con valor, para usted, supongo que es “todos aquellos humanos que no vengan de países del este. Vaya a ser que padezcan el síndrome ese tan horrible” ¿No, Sra. Bassa?
“Amenaza externa” y “comportamientos desviados” son otros conceptos que recuerdo ahora que veo su foto en wikipedia, junto con las posibles consecuencias del puñetero síndrome. Leo que es usted maestra y madre. SANTO DIOS.
Te propongo, Bassa, (te tuteo ya, no te mereces otra cosa) un ejercicio: imagina a tus hijos, de pequeñitos, con unos seis o siete años, esa edad en que ya lo entienden todo. Imagínalos en un orfanato, solos. Sí, SOLOS, del todo, sin nadie que les dé un beso pero sí con unas cuidadoras que, si se portan mal, les duchan con agua fría, les hinchan a calmantes y les cuentan historias de monstruos que se comen las cabezas de los niños que se levantan por la noche, para que no se muevan. No te distraigas, Dolors Bassa, quiero que veas las caras de TUS hijos en esos niños aterrorizados y tristes. Y ahora, Dolors, quiero que les cuentes (a tus hijos) que a ese gobierno que tú representas se le ha ocurrido que casi mejor se quedan ahí, porque puede (y solo puede) que por culpa de que su madre (una adulta) bebió durante el embarazo, ellos podrían dar problemas a sus padres adoptivos (otros adultos) y eso, al gobierno catalán (más adultos) como que no les mola nada.
Insisto, Dolors: TUS HIJOS, sus caras, las duchas de agua fría, la soledad inmensa. Una panda de adultos MUY hijos de puta.
Siempre tengo dificultades para terminar mis artículos. Es complicado encontrar un final redondo, pero hoy ha sido rápido. No me sale otra cosa que acabar diciendo:
P.D.: sabía yo que hoy acababa insultando… (y me he contenido lo indecible).