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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.
10-peliculas-cinema-paradiso

10 películas para septiembre.

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En dos días tenemos el otoño encima, se acabaron las playas, las piscinas y las terrazas a todas horas. Os jode, sí, pero es lo que hay. Asumámoslo. Yo he de reconocer que el verano me toca bastante las narices y estoy encantada de dejar de sudar como la gorrina que soy. Ansío la vuelta a Madrid, la vuelta al cole, la vuelta a la vida «normal».

Insultadme. Lo entiendo.

Como soy buena gente y bastante cinéfila, he pensado ayudaros a pasar la depresión postveranil con una lista de películas para ver en septiembre absolutamente imprescindibles. Por favor, haced vuestras críticas y no me pongáis muy verde si os han parecido una mierda.

«Del revés»: muero de amor. No os engañéis creyendo que es simplemente una película infantil más. NO SEÑORES, es el mejor guión del planeta. Explicar con tal claridad algo tan complejo como nuestros procesos emocionales y que sea entretenido para niños y mayores es MAGIA.

«La vida de Adèle»: aviso, no apta para gente sensible con las escenas de sexo que quizás puedan parecer (o ser) excesivas. No importa. El resto es tan bueno que se le perdona. Adèle (Adèle Exarchopoulos) de 15 años, descubre su sexualidad de la mano de Ema (Léa Seydoux). Qué maravillosas están las actrices, qué construcción de personajes y qué pedazo de peliculón.

No os quejaréis por la heterogeneidad de mis recomendaciones. De una peli de dibujos, pasamos a una de conflicto emocional y sexual  y ahora a una película sueca de vampiros: «Déjame entrar». Al leer lo de «vampiros» os habéis puesto bizcos. De nuevo, no prejuzguéis. Cuenta la historia de un niño de 12 años que sufre bullying y cómo su relación con una niña muy especial le ayuda a enfrentarse a sus problemas. Esta peli destila sensibilidad y ternura. Ganó numerosos premios, como el «Premio Founders al mejor guion adaptado» en el Festival  de Tribeca  y el Méliès de Oro de la Federación de Festivales de Cine Fantástico Europeo. 

    10 películas para ver en septiembre

Seguimos con los contrastes y es obligado que os recomiende algo de mi amado Ferzan Özpetek. Me cuesta MUCHO elegir cual de sus películas me gusta más pero haciendo un esfuerzo diré que es «El Hada Ignorante», en la que una mujer descubre que su marido muerto mantenía desde hacía años una relación con otro hombre. Las pelis de Özpetek siempre tratan la homosexualidad en mayor o menor medida y TODAS SON MARAVILLOSAS. En Madrid podéis encontrar la mayoría en el videoclub «Ficciones». Yo he aprovechado mi último viaje a Italia y me las he comprado TODAS. De hecho, hicimos el viaje para visitar Lecce, la ciudad donde se grabó «Mine Vaganti», otra superpeli de este director.

10 películas para ver en septiembre

Amo a Özpetek y ADORO a Daniel Sánchez Arévalo, no en vano me salvó la vida en Moscú.  Aquí sí que no puedo decidir, I am sorry…«Azul oscuro casi negro» (qué bien retrata este hombre las relaciones: familiares, amorosas, amistosas… ), «Gordos» (con la excusa de la obesidad, los personajes introspeccionan, introspeccionan y siguen introspeccionando), «Primos» (un viaje a través del mal de amores, la amistad y los recuerdos de la infancia) y «La gran familia española» (disección de las relaciones familiares. Con esa Arancha Martí  maravillosa con la que tuve el placer de currar el pasado mayo). Sólo por ver a Raúl Arévalo, Quim Gutiérrez y/o Antonio de la Torre actuando, vale la pena ver cualquiera de ellas.

10 películas para ver en septiembre

«Half Nelson»: peli por la que mi adorado Ryan Gosling fue nominado al Oscar en 2006, que finalmente se llevó Forest Whitaker (no lo entiendo, yo le daría el Oscar a Gosling cada año, varias veces). Un profe inteligente, carismático y adicto a la cocaína entabla una relación de amistad muy especial con una estudiante problemática. El mejor papel de Gosling en mi opinión. No acabo de entender por qué esta peli no es más conocida.

10 películas para ver en septiembre

«Cinema Paradiso»: ya sé que la mayoría la habéis visto, pero no podía faltar. Ganadora de un Oscar y un Globo de Oro en 1989. Pienso en ella y se me ponen las carnes de gallina. Qué bonita, emotiva y emocionante es esta película. Todo un homenaje a los recuerdos de la infancia y al amor por el cine. 

«Pequeñas mentiras sin importancia»: Escrita y dirigida por Guillaume Canet, que me puede encantar, y con un reparto en el que tenemos a Marion Cotillard y Jean Dujardin (dos oscarizados), entre otros.  Una peli que nos muestra el universo de la amistad y como cada individuo procesa los dramas y las alegrías a su manera. Apetecible y emotiva.

«Beautiful girls»: solo por disfrutar a Natalie Portman, maravillosa a sus 13 años, vale la pena verla. Varios treintañeros celebran que hace 10 años se graduaron en el instituto de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Reflexión sobre los sueños de juventud, la nostalgia y ese momento extraño en el que despegas de la juventud para aterrizar en la madurez.

10 películas para ver en septiembre

«Once»: no podía faltar el toque musical en mi lista. Se llevó el Oscar a la mejor canción en 2007 y nos demuestra que se puede hacer una película fantástica sin apenas presupuesto. En Dublín, un músico callejero conoce a una inmigrante checa que compone canciones. Una joya sensible y auténtica con una banda sonora espectacular. Si pasáis por Broadway, no os perdáis el musical.

Y hasta aquí hemos llegado. Sí, ya sé que son más de diez pero en el título quedaba mejor así. Después de septiembre llega octubre y os agradeceré que me recomendéis pelis maravillosas con las que pasar el frío invierno.

 

Los inhumanos.

lasclavesdesol

Nunca hablo de política, no intento convencer a nadie de nada, no me abandero. Me posiciono lo justo y necesario (a mi entender). Hay pocas cosas que me enerven de verdad, que me ofendan hasta lo más hondo. Gracias a Dios, eso no pasa a menudo.

Hoy abro una revista y  la «carta de la directora» habla sobre la posibilidad de que Cataluña prohiba adopciones en países del este por el alto índice de síndrome de alcoholismo fetal en los niños.

Hace unas semanas oí campanas, pero me pareció imposible que a nadie se le pasara por la sesera una salvajada semejante.

Me olvidé del tema. ME QUISE olvidar del tema.

Hasta hoy.

Hoy leo la carta de Lourdes Garzón, directora de Vanity Fair  y, aunque es tardísimo y estoy agotada, salto sobre mi ordenador para escribir esto que estáis leyendo. No puedo no hacerlo.

Hoy sí me voy a posicionar, POR SUPUESTO. Voy a abanderarme e incluso me temo que, en algún momento, llegue a insultar.

No necesito saber las posibles justificaciones para plantear tal brutalidad por parte del gobierno catalán, porque sería como buscarle excusa al maltrato: NO LA HAY. PUNTO. Por cierto, soy catalana, vaya a ser que alguien piense que mi rabia tiene origen anti-algo.

También soy madre. No sé si, de lo contrario, sentiría ahora mismo el estómago tan revuelto. Supongo que sí, la humanidad no la regalan con el libro de familia. 

Soy madre adoptiva. Pero, de nuevo, me niego a pensar que el considerar absolutamente repugnante esta iniciativa, tenga algo que ver con ello.

Mis hijos nacieron en Rusia, señora Consellera de Treball, Afers Socials i Familia y si tienen síndrome de alcoholismo fetal o no, no viene al caso. Es tan indiferente como cualquier trastorno o enfermedad que pueda sufrir cualquier hijo biológico. Básicamente, por si no lo entiende, lo que estoy diciendo es que los derechos de un niño no dependen de su estado de salud mental y/o física. 

Lo que sí viene al caso es que la adopción es una institución creada en interés del menor o, al menos, eso es lo que me dijeron cuando inicié los trámites de adopción en otra Conselleria que no es la suya pero que estaba llena de  funcionarias tan ineptas como usted.  A pesar de ellas, yo logré traer a mis niños a España. Por su culpa, Consellera, muchas familias están rezando ahora mismo para tener mi suerte.

Quizás estoy siendo emocional, señora Bassa, pero es que hablamos de niños, hablamos de MIS hijos, de tantos hijos que, si por usted fuera, se quedarían en un orfanato para siempre… Yo no sé, señora (por llamarla de alguna manera) si usted imagina cómo es esa vida. Iba a describirla pero no me veo capaz. Hoy quiero dormir tranquila, aunque dudo que pueda.

Los padres, TODOS los padres, nos encontramos con problemas con los que no contábamos: desde rabietas endiabladas a nenes que no duermen durante meses, pasando por diabetes, enfermedades celiacas y cosas mucho peores, lamentablemente. Pero no por ello, esas criaturas son menos queridas ni menos deseadas. Un síndrome de alcoholismo fetal es una dificultad más y, ni eso, en muchos casos. Y, aunque lo fuera, sería labor de los padres, y no suya, Dolors Bassa, decidir si aceptan ese riesgo o no.

No acabo de entender si el Govern quiere proteger a los padres, o ahorrar pasta al sistema sanitario o… No sé, es que no me entero, cosa que agradezco. Hay barbaridades cuya comprensión te convierte en cómplice.

Me vienen a la mente, leyendo estas noticias, las esvásticas, un señor con bigotito, muy asqueroso, que defendía una raza única, una raza fuerte, perfecta. Para Hitler, el valor de un ser humano no se basaba en su individualidad, sino en su pertenencia a un grupo racialmente definido. Ese grupo con valor, para usted, supongo que es «todos aquellos humanos que no vengan de países del este. Vaya a ser que padezcan el síndrome ese tan horrible» ¿No, Sra. Bassa?

«Amenaza externa» y “comportamientos desviados” son otros conceptos que recuerdo ahora que veo su foto en wikipedia, junto con las posibles consecuencias del puñetero síndrome. Leo que es usted maestra y madre. SANTO DIOS.

Te propongo, Bassa,  (te tuteo ya, no te mereces otra cosa) un ejercicio: imagina a tus hijos, de pequeñitos, con unos  seis o siete años, esa edad en que ya lo entienden todo. Imagínalos en un orfanato, solos. Sí, SOLOS, del todo, sin nadie que les dé un beso pero sí con unas cuidadoras que, si se portan mal, les duchan con agua fría, les hinchan a calmantes y les cuentan historias de monstruos que se comen las cabezas de los niños que se levantan por la noche, para que no se muevan. No te distraigas, Dolors Bassa, quiero que veas las caras de TUS hijos en esos niños aterrorizados y tristes. Y ahora, Dolors, quiero que les cuentes (a tus hijos) que a ese gobierno que tú representas se le ha ocurrido que casi mejor se quedan ahí, porque puede (y solo puede) que por culpa de que su madre (una adulta) bebió durante el embarazo, ellos podrían dar problemas a sus padres adoptivos (otros adultos) y eso, al gobierno catalán (más adultos) como que no les mola nada.

Insisto, Dolors: TUS HIJOS, sus caras, las duchas de agua fría, la soledad inmensa. Una panda de adultos MUY hijos de puta.

Siempre tengo dificultades para terminar mis artículos. Es complicado encontrar un final redondo, pero hoy ha sido rápido. No me sale otra cosa que acabar diciendo:

QUÉ ASCAZO ME DÁIS. SOIS INHUMANOS.

P.D.: sabía yo que hoy acababa insultando… (y me he contenido lo indecible).

   
Como conocí a vuestra Sol

Cómo conocí a vuestra Sol (por Paulo García Conde)

Como conocí a vuestra Sol

Paulo García Conde es periodista, gallego, novelista, talentoso, bloguero, barbudo, guionista, buena gente y muchas cosas más, a cual más bonita. Le supliqué que me regalara unas líneas y aquí las tenéis. 

Gracias, mi Paulo.

Cómo conocí a vuestra Sol

Quién me iba a decir a mí que iba a terminar escribiendo para uno de los recovecos cibernéticos que más me hacen reír. Y no es por adular a su creadora, que ya la tengo engatusá. Es porque, vídeos de caídas y sustos en Youtube al margen (supongo que ya no hace falta que líneas más abajo me defina como friki), las aventuras personales que esta cuarentona adorable tiene a bien compartir con todos nosotros son para mearse en los vaqueros (o en los leggins para quien los tenga, veréis qué sensación). La diferencia radica en que hacer reír al personal a base de hostiazos es muy fácil; de hecho, es el humor más primitivo que hay. Y como primitivo que soy me encanta. Pero como amante de todas las cosas escritas con talento, también me pirro por las historias bien contadas. Que un poquito de mérito tienen. Por eso me hace ilusión estar escribiendo esto para Las claves de Sol, a sabiendas de que mi humor rancio y bajo en proteínas echará por tierra la lucidez de este blog. Es una penica, lo sé. Pero nunca desecho la oportunidad de poner pringado lo ajeno. Lo hice con la vida de mi madre al nacer, ¿qué menos podía hacer esta vez?

Lo cierto es que no se me ocurre muy bien qué contar, qué plasmar por escrito para fastidiar los niveles de humor y agudeza mental que suelen integrar las entradas de este lugar. Podría rescatar alguno de los temas que trata Sol a menudo, pero tengo miedo del experimento. Veamos, hablar de… la maternidad, o de la paternidad en mi caso; aunque no sé, tengo más meses de lactancia acumulados en los testículos que ya uno no sabría decir con seguridad (Esto no lo leen niños, ¿verdad?) En fin, que yo sobre maternidad no podría aportar mucho, pero sobre ser hijo…. tampoco. Podría hablar sobre las relaciones entre cuarentonas y veinteañeros desde el otro punto de vista, pero me daría cierto reparo volver a recordar que la única vez que me magreé con una madre la perdí por llegar a la reflexión de que hubiese sido más sensato haberlo hecho con su hija. Ni siquiera hubo coito, solo un tortazo, así que dejé que bailase en sujetador por la discoteca a la que nunca debí haberla arrastrado. En fin, que veo difícil rescatar alguno de estos temas. ¿De sexo? Podría ir al chiste fácil y preguntaros qué es eso. Pero no, sé que es eso. Solo que lo tengo un poco olvidado. Liarse con una modelo checa de metro ochenta y tres deja el listón “muy alto” (pum chist!) y, en el caso de ser un retaco poco agraciado y tocado por el don de la introversión, lo que deja es más bien un trauma. Nunca volveré a conseguir algo así. Como tampoco creo que consiga tomarme un café (condimentado con cloroformo; el suyo) con Jennifer Lawrence o Blanca Suárez (¡Hola, Blanca! Que seguro que lees Las claves).

Visto lo visto, no me va a hacer falta elegir tema, porque como de costumbre me he explayado y enredado sin haber contado nada en realidad. Eso sí que se me da bien. Pero ahora que he entrado en calor, se me ha ocurrido algo interesante sobre lo que hablar. Tiene originalidad, tiene acción, tiene emoción… Podríamos titularlo Cómo conocí a vuestra Sol. Aunque lo llamativo es más bien “por qué dos personas tan distintas se caen bien”. Porque posiblemente yo sea lo más opuesto a nuestra querida mamá estelar. A ella no le cuesta tender la mano, a mí me causa pavor estrecharla. A ella no le cuesta retirar la mano si descubre que la otra persona es idiota, yo tengo pesadillas en las que un idiota me dice a mí que soy un idiota. A ella no le cuesta hacer mil y una cosas a la vez, yo sufro cortocircuitos si tengo dos asuntos pendientes y sin resolver. Y a ella no le cuesta brillar con luz propia. Yo… pues yo, trato de robarle la luz al vecino.

Pero, si dejamos todo eso al margen, hay algo que tenemos en común. Gusto por el humor ácido, cero comedido. Si no nos hubiésemos conocido en una clase de guion, lo hubiésemos hecho en la reunión de una secta de humor sin censura. Aunque gracias a la salud mental que todavía conservamos, no fue en una secta y sí en un curso de guion. Os preguntaréis cómo entablan amistad una persona extrovertida y otra altamente introvertida. Sencillo: a través de sus ejercicios de clase, a través de sus creaciones. Os dejo adivinar a quién pertenecían aquellas más retorcidas y con mala leche.

Y así fue cómo conocí a Sol y cómo ella me conoció a mí. Estoy seguro de que en un primer momento se sorprendió de que un mosquita muerta tuviese ocurrencias tales (dicen que tengo pinta de bueno; yo sigo queriendo creer que mi segundo nombre es Satanás), y por eso me quiere aunque sea un poco. Claro que yo, por su introversión, por su humor, y por hacer una y mil cosas a la vez brillando con luz propia, la quiero mucho. Y a Blanca Suárez también, que nadie se me cele.

Niña aburrida

Lo que aprendí aburriéndome.

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Soy muy fan de Milena Busquets y de su columna en El País. Esta semana escribía «A favor del aburrimiento» y hablaba de esa, nuestra obsesión por entretener a los niños a toda costa.

Pues bien, yo, como Milena, de pequeña me aburría, Y MUCHO.

Era hija única, muuuuuuuuuy tranquila (sí, muté en algún momento. No sé cuando ni por qué) y mis padres nunca se plantearon que me activara más allá de las necesidades básicas y la escolaridad…Y MIRAD QUÉ FENOMENAL HE SALIDO. A los que me conocéis y os estáis descojonando… En serio, mi desequilibrio es más producto de la genética que del aburrimiento.

Tanto me aburría de pequeña que incluso leía: cómics que se amontonaban en el suelo de mi habitación (así estoy, obsesionada con los superheros), novelas que encontraba en las estanterías de mi casa sin que nadie las analizara previamente en la librería infantil especializadísima, las revistas de cotilleos de mi madre…  Tan horrible era el aburrimiento que me leía las leyendas de Bécquer, los poemas de Neruda y los «Campos de Castilla» de Machado. Una catástrofe sin parangón para cualquier niño del siglo XXI.

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Tanto me aburría que veía pelis de todos los tipos y colores: «Siete novias para siete hermanos», «Mary Poppins», «Karate Kid», «E.T.»… Las veía en el cine y las podía ver otra vez en mi cabecita cuando volvía a casa y no tenía nada más que hacer. Un horror que ningún niño debería experimentar.

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Tanto me aburría que escuchaba música: en la radio, ensimismada y muy atenta para grabar en aquellas cintas de casette la nueva canción de moda y ponerla una y otra vez mientras bailaba por los pasillos de mi casa; en el tocadiscos donde ponía los vinilos de mi madre: Alberto Cortez, la Pantoja, la Jurado… Y de mi padre: Fleetwood Mac, Elvis Presley, Earth Wind and Fire,… Algo nada estimulante para estos niños que tanto aprenden en los juegos educativos del sempiterno Ipad.

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Tanto me aburría que dibujaba: copiaba animales de mis cuentos, calcaba con los papeles pegados a las ventanas lo que no alcanzaba a copiar, pintarrajeaba cuando no sabía hacer ni lo uno ni lo otro. Qué imagen tan lastimera ver a una criatura con sus colores  sin otra compañía que la de su imaginación.

Y me pregunto qué habría pasado si, en lugar de dejar que me aburriera, mis padres hubieran jugado conmigo a todas horas o, ante el más mínimo signo de inactividad, me hubieran plantificado una pantalla delante, para que viera unas historias creadas por otros y no por mí.

Siempre me he quejado de las interminables sobremesas de los adultos que yo sufría desde mi sillita (visión imposible actualmente. Os doy un euro por cada niño que veáis sentado sin maquinita en un restaurante) pero ahora caigo en que fueron horas (interminables) de observación de aquellos seres, de escucha de conversaciones probablemente poco adecuadas para mi edad.

Aprendí a escuchar, a callar, a interpretar, a intuir.

Tanto me aburría que empecé a escribir.

Nunca sabré qué habría salido de una Sol rodeada de estímulos externos impuestos por otros y no elegidos por mí, quizás este amor por la escritura hubiera sobrevivido a todas esas distracciones y hoy estaría aquí escribiendo sobre lo bucólico de una infancia supermegaultradivertida.

O quizás no.

El encoñamiento post-coito

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Hay fenómenos que llevan ahí toda la vida sin que nadie les haya puesto nombre. Uno de ellos es aquel que se produce cuando, tras acostarte con un tío, te pasas una semana pensando en él aún sabiendo que aquello fue un aquí te pillo, aquí te mato en toda regla.

Y quién dice una semana, dice un mes, o más en los casos muy graves.

Y digo tío porque esta es una dolencia que, al menos que yo sepa, afecta solamente a las mujeres.

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En estos casos, lo mejor es tener un ramillete de amigas que te recuerden que era solo sexo, que es normal que después de compartir esa intimidad TAN  íntima, te quedes colgadilla un rato, sobre todo si la intimidad ha consistido en una follada del quince. Porque si ya es grave quedarte enganchada a un Dios del sexo, lo de encoñarte por un follador mediocre, NI TE CUENTO.

ni te cuento

Por si no tienes claro si padeces de este mal, te enumero los síntomas:

  • Sientes por él lo mismo que por aquel novio que tuviste, con el que estuviste cinco años. Cuando digo «sientes» quiero decir «crees que sientes».
  • Estás convencida de que ha sido el mejor polvo de tu vida, a mucha distancia del segundo mejor polvo de tu vida. (Piensa, seguro que con el último te pasó lo mismo).
  • Por ende, crees que MÁS NUNCA tendrás un sexo tan bueno. Porque es el que mejor besa, el que tiene las manos más suaves, la p**** más grande y más bonita.
  • Llevas una semana calentándoles el tarro a tus amigas con la rememoración del kiki. Basta ya. Contente un poco, por favor.
  • Aunque los demás te digan que no le conoces,  tienes claro que mientras te embestía has averiguado de él TODO lo que vale la pena.
  • Te crees cualquier cosa que te haya dicho, porque después de hacer el amor (porque eso es lo que habéis hecho. Con otras folla, a ti te ha dado amor del bueno) es imposible que te mienta.
no
  • No puedes imaginarte con otro. Ni besos, ni metidas de mano. NADA.
nothing
  • Ha sido tan cariñoso, tan amoroso, tan ÚNICO…
  • Fantaseas con planes que hacéis juntos: un cine, una cena, unas vacaciones en París, la boda en El Escorial…
  • Sabes que conectáis, desde el primer momento, como con ningún otro antes JAMÁS.

Ahora que ya sabes si sufres de Encoñamiento Post-coito, has de ponerle solución lo antes posible: aléjate de amigas que se hayan contagiado, acércate a las que sean realistas, cínicas, esas que te pegan unas hostias de realidad que te dejan nueva. Haz una lista de todos aquellos seres de los que te hayas enamorado en la primera empotrada y luego otra con los que realmente se correspondieron con la idea que te habías hecho de ellos. Diversifica, queda con otros: en la variedad está el gusto.

Y, recuerda amigui, no estás enamorada, estás encoñada.

    oprah