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Hola, soy la mejor amiga de tu novio

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

Tengo amigas que son chicas y también MUCHOS amigos que son chicos.

Algunas de mis amigas tienen amantes, novios e, incluso, maridos. Lo mismo pasa con mis amigos.

A veces me reúno con mis amigas y sus parejas, otras veces solo nosotras. Exactamente igual que con mis amigos.

Hasta aquí todo parece bastante normal y, de hecho, LO ES. Al menos para mis amigas, mis amigos, sus parejas y mi menda lerenda.

Y, un buen día, una escucha cosas tales como «la amistad entre un hombre y una mujer no existe» o «esas mejores amigas de tu novio, que ni comen ni dejan comer».

HOSTIAS.

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

HUY, HUY, HUY.

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

AY, MADRE.

hola, soy la mejor amiga de tu novio

Por partes:

Si esos que me han acompañado durante la mitad de mi vida, no son mis amigos, ¿QUÉ COÑO SON?

A ver, que repaso un poco la teoría. RAE de mis amores, ilumíname.

amistad

Del lat. vulg. *amicĭtas, -ātis, der. del lat. amīcus ‘amigo’.

1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Oye, que juraría que lo que hay entre esos chavales y yo es amistad. Afecto, trato… Sí, sí, por ahí va la cosa.

«Seguro que alguno de los dos, en algún momento, ha sentido algo más por el otro», es la segunda perla que me sueltan.

¿PERDÓN?

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

Entiendo (porque le pongo ganas, porque si no NO ENTENDERÍA NADA) que ese «algo más» es que o mi amigo y/o yo hemos querido morrearnos, acostarnos y/o hacernos novios.

Espera, que me descojono un rato y ahora vuelvo.

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

No quiero follarme a casi ningún hombre del planeta (solo a Jason Momoa, Adam Levine y Tom Hardy). Ya sería casualidad que justo quisiera follarme a MI AMIGO. Lo mismo a la inversa: me las veo negras para pillar cacho y justo va a ser ESE, TU NOVIO, al que conozco desde hace más de veinte años, con el que he viajado, al que he visto mear, vomitar, al que he ayudado TANTAS veces a ligar antes de que llegaras tú, el que está loquito por metérmela. Y además quiere hacerlo JUSTO AHORA que está contigo.

VENGA, VA.

Hola, soy la mejor amiga de tu novio

Seamos honestos, esto no tiene nada que ver conmigo, ni con la amistad, ni tan siquiera con tu novio, hija mía. Esto nace de tus celos, de tu inseguridad y, perdona que te lo diga, de tu estrechez mental.

Sí, yo estaba antes que tú Y NO PASA NADA.

Tu novio y yo hemos compartido y compartiremos (por muy farruca que te pongas) miles de marchas, de confidencias, de buenos y malos momentos Y NO PASA NADA.

Tu novio y yo nos queremos mucho Y NO PASA NADA.

No soy el perro del hortelano. Dejo comer y, por mi parte, me como lo que puedo o lo que quiero y eso no incluye a tu novio, no porque sea tu novio, sino porque NO ME GUSTA. Está en el cajón de LOS AMIGOS, no en el de los amantes. Ha sido así siempre y así seguirá, estés tú por aquí o no.

Hola, soy la mejor amiga de tu novio   Así que, querida mía, permíteme que te comente un par de cositas: Haz algún amigo, molan tanto como las amigas y encima aportan puntos de vista alternativos, que siempre te enseñan algo. Quizás tú tontees con tus amigos, si ya los tienes. No es mi caso. Ni el de muchísimas otras. No malmetas, que está MUY FEO. Y, por último, que tu novio sea el mejor amigo de una chica  es señal de que posee unas virtudes que no todos tienen. Felicidades. Hola, soy la mejor amiga de tu novio  

Sueña, coño, que es gratis

Hay veces en los que un simple encuentro con tus amigos acaba siendo un tornado de inspiración vital. Ayer, en la habitual comida de los domingos, surgió una conversación sobre el libro que le recomendé a una amiga hace ya varios años. «Aquel sobre coaching» me dijo ella. Recordé, entonces, que «aquel sobre coaching» fue el que encendió la chispa que cambió mi vida, amadas mías. Sin «aquel sobre coaching» yo no estaría aquí escribiendo, ni vosotras leyéndome. Y eso sería una catástrofe sin parangón, al menos para mí.

Aquel libro de título horroroso, que solo leí porque me lo recomendó un tío MUY listo, formulaba la siguiente pregunta: ¿qué era aquello que te gustaba hacer de pequeña y que, con el tiempo, dejaste de hacer?

Contesté sin dudar: ESCRIBIR.

Después de aquello hubo varios ejercicios de introspección, autoanálisis y exorcismo seguidos de un proceso de coaching que abrió las ventanas de mi vida. Todo ello aderezado de un ramillete de seres que me animaron entonces y siguen haciéndolo ahora. Me dieron la fuerza para crear este blog, para que asistiera a clases de guión, para que siguiera un camino que no sabía dónde me iba a llevar (eso es lo más interesante de todo).

Cuatro años después, Las Claves tienen miles de lectores al mes, he coescrito la letra de «Hoy por hoy» con una de las cantantes que más admiro en el planeta Tierra, he estrenado dos obras de Microteatro con un equipo que lo mola todo, colaboro con la web más Gordibuena de España y en febrero saldrá a la venta mi primera novela.

Y cada día me sorprendo. No sé muy bien cómo ha pasado, pero sí sé que nada de esto sería posible si yo no me hubiera preguntado QUÉ ES LO QUE ME GUSTA HACER POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS.

Lo que quiero decir con este rollazo, amiguis, es que hay que apretar el freno de esta rueda de hamster en la que vivimos y: cuestionar, replantear, intuir, dejar de presuponer, pensar, repensar, bucear en nuestras neuronas, desaprender, recordar lo que un día quisimos ser y que, por cualquier razón, dejamos por el camino. Ojito, que esto genera un acojone y unas ansiedades muy bestias. Pero es que pasar por la vida sin que la vida pase por ti es lo más triste del mundo.

Diseñemos nuestro día ideal, marquemos en un mapa los países que queremos visitar, las ciudades dónde queremos vivir, hagamos un álbum de empotradores, etiquetemos a nuestros amigos en esos hoteles hiperlujosos que salen en Instagram, porque algún día irás. O no, pero nadie te quita la emoción de imaginarte despatarrada frente a esas playas color esmeralda.

Me niego a conformarme, a aburrirme, a que los días se escapen sin haberme entusiasmado. Cuántas veces habré escuchado «nadie vive de escribir». Pues mira, no sé si algún día viviré de escribir, lo que sí sé es que vivo escribiendo. Y quizás tú quieras vivir bailando, patinando o cantando, como Salomé.

Si alguien te llama majara: fuera, fuera, fuera, que esos no son nada Fabulosos. Los Fabulosos empujan, elevan, sostienen, NUNCA limitan.

Ahora solo queda encontrar ESO que te gusta, que te encanta, que te emociona, y saltar sobre ello sin paracaídas. Yo voy a hacer una lista, que los propósitos hay que escribirlos en letra bien grande.

Viajaré a Australia, viviré en Nueva York, me empotrará Jason Momoa (y Gerard Butler, y Adam Levine, y Ashton Kutcher. Luego a la UVI directa), escribiré un libro (y luego otro, y luego otro, y luego más, y así hasta la eternidad), me tumbaré en una hamaca del Hotel Viceroy de La Riviera Maya, pasaré una semana en el Four Seasons de Florencia, dormiré en el Hilton de Seychelles (solo para empezar). Me reiré a carcajadas con mis amigos, todos los días.

Porque a la felicidad hay que llamarla. A gritos. Una y otra vez. Hasta que no le quede más remedio que hacerte caso.

Es un curro. Un currazo de cojones. Agotador, desafiante, terrorífico. Pero los sueños lo merecen.

¿No crees?

Los diez tíos mas empotradores del planeta.

Los diez tíos más empotradores del planeta.

Los diez tíos mas empotradores del planeta.

Empotrador: dícese de aquella persona de género masculino, cuya visión te provoca bajada inmediata de bragas, temblor de piernas, cachondismo exacerbado y unas ganas locas de gritar ¡ PERO EMPÓTRAME YA, TE LO PIDO POR FAVOR!

Aclarado el concepto, vemos que sigue siendo muy subjetivo porque, aunque los efectos no son discutibles, sí lo son los señores susceptibles de provocarlos. Aún así, yo me he liado la manta a la cabeza y me he aventurado a listar los que yo considero los diez tíos más empotradores de la pantalla.

En el número 10 tenemos a John Corbett. Este señor que tardó en empotrar a Carrie pero cuando lo hizo, la dejó loca. Es un Empotrador discreto y elegante. Cuando menos te lo esperas, ZASCA.

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En el número 9, el Empotrador patrio: Quim Gutiérrez. Tiene pinta de listo, de despistao y de saber encontrarte zonas erógenas que tú ni conocías. Y se chupa el dedo, no digo más. image
En el número 8, Channing Tatum. Lo reconozco, el 95% del cachondismo que me provoca esta preciosa criatura tiene que ver con su talento bailarín. ¿PERO LE HABÉIS VISTO EN MAGIC MIKE? Se dice, se comenta, que en sus tiernas juventudes fue Stripper. Oye, que no seré yo la que desee que le vaya mal en el cine y tenga que volver a las andadas. Pero, por si acaso, ya te digo yo, Channing, que dólares en el tanga no te iban a faltar, así tenga que rehipotecar mi queli.
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Llega el 7, señoras. Es el Classic Empotrator, Russel Crowe. Él sigue en el ranking, en gran parte gracias a Gladiator que era tan buena persona como fucker. Una bestia parda australiana. Este de sutil, POCO.

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En el sexto puesto, Adam Levine. El cantante de Maroon 5 tiene una cara de cerdo que no puede con ella. Esos tatoos, esos oblicuos, esa mirada de depravado. Gloria Bendita, oigan.

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Con el número 5 llega el mejor Batman de todos los tiempos del mundo mundial: Christian Bale. Aparte de ser un actor espectacular, está bueno que no es ni medio normal. Y es listo. Y si es listo de verdad, ES GUARRO. Y si es guarro, te agarra del pescuezo y te empotra contra el alicatado. Y eso nos gusta. MUCHO.

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En el número 4 uno que sí que tiene que ser cochino, cochino. Tom Hardy, otro actorazo. Esos morros, esa caída de ojos, ese rollo misterioso que tienen los que te pillan por suprise, te follan viva y luego no dicen ni mú. NI FALTA QUE HACE.

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No sabemos si Michael Fassbender ocuparía el número 3 de no ser por Shame. Para empezar, le vimos el pene, o mejor dicho, EL PENE. Luego se tiraba a unas cuantas por todo Nueva York. No nos deja mucho a la imaginación y siempre va bien saber con lo que te vas a encontrar.

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Desde que vi «300» quiero ser espartana, o espartera, o lagarterana, o algo. Gerard Butler ocupa el puesto número 2 por su pinta de bruto, por esos ojos, porque es un escocés con pinta de beberse 56 pintas de cerveza y aún así, reventarte luego a polvos. Gerard tiene unos 45 palos, ha follado de lo lindo. Sabe lo que se hace y queremos que nos lo haga. YA.

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Y en el número 1, como no podía ser menos, el animal más salvaje de la faz de la tierra: JASON MOMOA. Lo tiene TODO: está bueno, es enorme, nos consta que tiene un rabo descomunal (así lo dijo la Madre de Dragones, que nunca miente). Esas melenas, esos brazacos, esa mezcla de hawaiano, alemán y no sé cuantas nacionalidades más, esa dentadura y ESA ACTITUD. Porque en el empotrador, la actitud lo es todo. El empotrador se sabe empotrador, sabe que, ante él, solo puedes pensar en que te empale viva. Sea Kharl Drogo, Conan o cualquier otro personaje asalvajao, queremos que nos hagas tuya, Jason. Sin más dilación.

image   Ahora creo que con diez me he quedado corta y quizás tenga que hacer una segunda parte dedicada a los Empotreitors. Se aceptan sugerencias, queridas amigas.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Todas mis heroínas televisivas chorrean glamour por los cuatro costados y yo solo quiero ser como ellas. Esa Alicia Florrick, la maravillosa Olivia Pope, la sempiterna Carrie Bradshaw. Pero yo, por más que lo intento, ni me acerco. Estas son solo algunas de las razones:

No me gusta el vino.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

No. Hay. Manera.

Vamos, ni el vino, ni el gin tonic, ni el Cosmopolitan. Ellas acaban sus mierdas de días superglamourosos con un copazo de vino maravilloso y yo lo hago con una taza dónde dice «Good Morning Asshole» llena de Cola Cao. Pero esto lo voy a cambiar yo. Voy a escribir una serie donde una tía despeinada se jinche a leche, pero nada de rollo vegetal, bien de vaca, bien de grasa.

No me peino.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Cada 31 de enero (menos el último) me propongo lo mismo, quiero ir peinadita. Un poco de plancha, unos bigudíes. Pero cuando llega el momento de la verdad, me da un perezón que solo acierto a secarme el pelo cabeza p´abajo, así al menos voy despeinada pero voluminosa. Nada que ver con Alicia, y ni hablemos de Olivia que no olvidemos que la muchacha es negra y alisarse el pelamen tiene que ser muy fuerte.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
La Florrick, nunca se despeina, nunca se despinta.
¿Glamourosa yo? Mogollón.
Peinadita hasta sobando, la Olivia.

No me gusta cocinar.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Lo hago fatal. Me gustaría que me gustara, decir que me relaja e invitar a mis amigos a casa, pero no. Paso de cocinar y de limpiar las migas y las vajillas y los manteles. Yo siempre fui muy de los bares y las pizzerias. Menos mal que en esto sí hay mujeres televisivas con las que identificarme: nunca vimos a Carrie Bradshaw ante los fogones.

Me puede la comodidad

Ay qué dolor esos tacones tooooodo el día. Yo con mis Nike o mis botas Panama Jack soy tan feliz. También hay que entender que Olivia y Alicia no viven en Madrid, donde pateamos de lo lindo. Aquí otro gallo les cantaría…

Otro tema íntimamente relacionado con el tema zapato es el de los bolsos. Yo me he rendido. Mochilas, venid a mí. Yo no puedo llevar los utensilios de mujer, los utensilios de madre y los utensilios de trabajadora, todo colgado de un hombro. Me duele, soy humana. PASO.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
Ay, esta Sol…

Para colmo de males, lo que no me cabe en la mochi, lo meto en bolsas de plástico, pero no de las monas noooooooo… «Frutería el abuelo Paco», «Carnicerías Dolores» (yunouguataimin)

Me muerdo las uñas.

Y cuando consigo no mordérmelas porque me las pinto, me arranco el esmalte a bocados. Toda una demostración de finura esto mío. En mi defensa dire que la pedicura la llevo impoluta. Super lógico teniendo en cuenta que nadie más que yo me ve los pinreles durante 10 meses al año.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Mis pijamas son un puto desastre.

Desconjuntados, con manchas que no se van, enormes, comodísimos. Ni sedas, ni encajes, ni madre que los parió.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
Como no tengo una foto mía en la piltra, os pongo una similar.

Llevo tangas de algodón.

Tengo alergia en las partes bajas. Es lo que hay. AGAIN, ni sedas, ni encajes, ni madre que los parió. De conjuntar tanga y sujetador, NI HABLAMOS.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Desayuno galletas (con Cola Cao, claro).

Nada de porrridge de chía o aguacate, o leches vegetales o bayas de goji o smoothies de espinacas.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Soy la looser de Instagram.

Ni os cuento porque ya lo hice en otro artículo.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

No soporto los «sitios de moda».

Y venga dj´s, y venga clones, y venga «que me vean», y yo que me cabreo porque no oigo al de enfrente y acabo con una mala hostia y un dolor de tarro…

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Hasta aquí solo 10 de las 10.000 razones por las cuales debería rendirme y reconocer que el glamour no es lo mío.

¿Cuales son las tuyas?

       
querida madre coñazo

Querida Madre Coñazo…

querida madre coñazo Sí, llegó el momento de quitarse la careta. NO PUEDO CON LAS MADRES COÑAZO. Que sí, que yo soy madre pero, joder, no le amargo la vida a nadie por ello. Soy consciente de que este post me va a relegar al destierro de una vez por todas, no volverán a dirigirme la palabra y sinceramente, no solo me importa un huevo sino que lo estoy deseando. Si quieres leer mi Carta a las Madres Coñazo, la tienes en mi blog hermano, Weloversize.