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Etiqueta: mujer

¿Glamourosa yo? Mogollón.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Todas mis heroínas televisivas chorrean glamour por los cuatro costados y yo solo quiero ser como ellas. Esa Alicia Florrick, la maravillosa Olivia Pope, la sempiterna Carrie Bradshaw. Pero yo, por más que lo intento, ni me acerco. Estas son solo algunas de las razones:

No me gusta el vino.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

No. Hay. Manera.

Vamos, ni el vino, ni el gin tonic, ni el Cosmopolitan. Ellas acaban sus mierdas de días superglamourosos con un copazo de vino maravilloso y yo lo hago con una taza dónde dice “Good Morning Asshole” llena de Cola Cao. Pero esto lo voy a cambiar yo. Voy a escribir una serie donde una tía despeinada se jinche a leche, pero nada de rollo vegetal, bien de vaca, bien de grasa.

No me peino.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Cada 31 de enero (menos el último) me propongo lo mismo, quiero ir peinadita. Un poco de plancha, unos bigudíes. Pero cuando llega el momento de la verdad, me da un perezón que solo acierto a secarme el pelo cabeza p´abajo, así al menos voy despeinada pero voluminosa. Nada que ver con Alicia, y ni hablemos de Olivia que no olvidemos que la muchacha es negra y alisarse el pelamen tiene que ser muy fuerte.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
La Florrick, nunca se despeina, nunca se despinta.
¿Glamourosa yo? Mogollón.
Peinadita hasta sobando, la Olivia.

No me gusta cocinar.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Lo hago fatal. Me gustaría que me gustara, decir que me relaja e invitar a mis amigos a casa, pero no. Paso de cocinar y de limpiar las migas y las vajillas y los manteles. Yo siempre fui muy de los bares y las pizzerias. Menos mal que en esto sí hay mujeres televisivas con las que identificarme: nunca vimos a Carrie Bradshaw ante los fogones.

Me puede la comodidad

Ay qué dolor esos tacones tooooodo el día. Yo con mis Nike o mis botas Panama Jack soy tan feliz. También hay que entender que Olivia y Alicia no viven en Madrid, donde pateamos de lo lindo. Aquí otro gallo les cantaría…

Otro tema íntimamente relacionado con el tema zapato es el de los bolsos. Yo me he rendido. Mochilas, venid a mí. Yo no puedo llevar los utensilios de mujer, los utensilios de madre y los utensilios de trabajadora, todo colgado de un hombro. Me duele, soy humana. PASO.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
Ay, esta Sol…

Para colmo de males, lo que no me cabe en la mochi, lo meto en bolsas de plástico, pero no de las monas noooooooo… “Frutería el abuelo Paco”, “Carnicerías Dolores” (yunouguataimin)

Me muerdo las uñas.

Y cuando consigo no mordérmelas porque me las pinto, me arranco el esmalte a bocados. Toda una demostración de finura esto mío. En mi defensa dire que la pedicura la llevo impoluta. Super lógico teniendo en cuenta que nadie más que yo me ve los pinreles durante 10 meses al año.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Mis pijamas son un puto desastre.

Desconjuntados, con manchas que no se van, enormes, comodísimos. Ni sedas, ni encajes, ni madre que los parió.

¿Glamourosa yo? Mogollón.
Como no tengo una foto mía en la piltra, os pongo una similar.

Llevo tangas de algodón.

Tengo alergia en las partes bajas. Es lo que hay. AGAIN, ni sedas, ni encajes, ni madre que los parió. De conjuntar tanga y sujetador, NI HABLAMOS.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Desayuno galletas (con Cola Cao, claro).

Nada de porrridge de chía o aguacate, o leches vegetales o bayas de goji o smoothies de espinacas.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Soy la looser de Instagram.

Ni os cuento porque ya lo hice en otro artículo.

¿Glamourosa yo? Mogollón.

No soporto los “sitios de moda”.

Y venga dj´s, y venga clones, y venga “que me vean”, y yo que me cabreo porque no oigo al de enfrente y acabo con una mala hostia y un dolor de tarro…

¿Glamourosa yo? Mogollón.

Hasta aquí solo 10 de las 10.000 razones por las cuales debería rendirme y reconocer que el glamour no es lo mío.

¿Cuales son las tuyas?

       
querida madre coñazo

Querida Madre Coñazo…

querida madre coñazo Sí, llegó el momento de quitarse la careta. NO PUEDO CON LAS MADRES COÑAZO. Que sí, que yo soy madre pero, joder, no le amargo la vida a nadie por ello. Soy consciente de que este post me va a relegar al destierro de una vez por todas, no volverán a dirigirme la palabra y sinceramente, no solo me importa un huevo sino que lo estoy deseando. Si quieres leer mi Carta a las Madres Coñazo, la tienes en mi blog hermano, Weloversize.

Soy Fabulosa.

No sé si os pasa a vosotras pero, en fechas clave como el Año Nuevo, el principio de curso o cuando se acerca mi cumple, me monto una retrospectiva mental involuntaria: aparecen los recuerdos de los primeros (y casi únicos) novios, sueño con las amigas del cole, me sorprendo mirando fotos de los viajes de final de curso y me doy cuenta de que de todo aquello, ya hace mucho.

Si esperáis que esto se convierta en un lamento por lo mayorcísima que soy, lo lleváis clarinete. Hoy quiero hacerme una declaración de amor en toda regla. TENGO (casi) 43 Y SOY FABULOSA. Punto.

Ya lo dice la RAE:

Fabuloso, sa.

(Del lat. fabulōsus).

1. adj. Dicho de un relato, de una persona o de una cosa: Maravilloso y fantástico.

2. adj. Extraordinario, excesivo, increíblePrecios fabulosos. Fabulosa ignorancia.

Resumiendo: ser FABULOSA es mucho. Ser FABULOSA es lo puto más.

Ser Fabulosa es ser sapiosexual y a la vez ser una cerda, sin que ello sea contradictorio. Es enamorarte de un culo, de un polvo o de una conversación. Es tirarte al primero que pasa o no follar en un año. Es sentir que si te intereso bien, Y SI NO TAMBIÉN. Es tener claro que me gustas mucho, PERO ME QUIERO MÁS.

43 y Fabulosa

  Ser Fabulosa es reconocer rápidamente al Hombre Champiñón: aquel que TE ENCANTA, pero te sienta como un tiro. No compensa. Veni, vidi, vinci. No me líes, YO ME PIRO.

Ser Fabulosa es escribir la historia de tu vida sin esperar a que nadie te la dicte, es currarte la Ilusión cada puto día de tu vida, es una conversación por skype con el otro hemisferio, es hacer lo imposible por ir un concierto de tu cantante favorito aunque tengas que cruzar un océano, por reencontrarte con aquel amor de juventud para que te pellizque las tripas 20 años después y te deje agilipollada durante un mes.

Ser Fabulosa es decir “Pues no”, “sí, ¿y qué?”y “¿a mí que me cuentas?” 25 veces al día, sin despeinarte ni alzar la voz.

Ser Fabulosa es ser una persona con hijos y no ser siempre UNA MADRE.

Ser Fabulosa es rodearte de Fabulosos y desterrar a los que no lo son.

Ser Fabulosa es destrozarte en el gimnasio, desayunar una napolitana de chocolate, un café con sacarina, comer un batido Bimanán, merendar un smoothie ecológico y cenar en Mcdonalds TODO EL MISMO DÍA.

Ser Fabulosa es hablarte, verte y escucharte.

Ser Fabulosa es leer esto, sonreír y pensar, “Qué cojones, yo SÍ QUE SOY FABULOSA”.

 

de whatsapps y otras especies

De WhatsApps y otras especies

de whatsapps y otras especies

Era inevitable, La App se merece como mínimo un post.

Yo pensaba escribir unas líneas defendiéndola como recurso práctico cuando se usa con criterio y criticándola cuando se abusa de ella con mensajes inútiles o como sucedáneo de encuentros cara a cara pero, cual es mi sorpresa, cuando al googlear para documentarme un poco me encuentro con todo un mundo basado en el Ligoteo Whatssappeador.

Lo que más me llama la atención es el fenómeno denominado Relación Ficticia Creada a Base de Whatsappeo Masivo (en adelante RFCBWM, acrónimo acuñado por mí misma). Ojo que la RFCBWM no se da solo en el ligar sino en cualquier tipo de vínculo.

De Whatsapps y otras especies

Conoces a alguien un Saturday Night, cruzas tres frases, le das tu número, al día siguiente te preguntará SIEMPRE LO MISMO “¿Cómo acabaste la noche?” y ZASCA, RFCBWM al canto.

A partir de ahí se suceden una serie de procesos interesantes a la par que absurdos. Por solo nombrar unos pocos señalaría:

  • Los días y días escribiendo hasta quedarte bizco y esguinzarte los pulgares.
  • Los “jajajas” cuando no tenemos nada mejor que decir.
  • El análisis sintáctico, morfológico y sintagmático de los mensajes de El Contrincante para desentrañar sus significados ocultos.
  • Los pantallazos a las amigas para que vean “lo gracioso que es y las cosas que me dice”.
  • Los “¿le contesto?” “¿qué le digo?” “¿ahora o luego?” incesantes.
  • Los “buenos días” “buenas tardes” “buenas noches” que no has dicho en toda tu vida los dices en una semana de RFCBWM.

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Y según lo escribo, me voy poniendo más nerviosita. Creo que este tema me ha pillado un poco mayor. Y decido ponerme mis músicas ochenteras a ver si me acuerdo de como se ligaba A.W.(antes del WhatsApp).

Creo recordar que la gente quedaba, qué tiempos aquellos…

Os conocíais, os dabais el número de fijo o de móvil (dependiendo del siglo). Si eso, os llamabais una o dos veces y luego había encuentro con sus mariposas en el estómago, sus conversaciones, sus risas en directo (sin “jajaja”), con suerte unos morreitos y luego te ibas a tu casa emocionad@ de la vida a esperar el próximo encuentro (o no).

En los casos más intrépidos o si no tenías su número, te dejabas caer por donde salía para VERLE/LA. Vamos, lo que ahora sería una salvajada sin precedente.

De Whatsapps y otras especies

Como soy una tía muy seria y me gusta documentarme si no controlo el tema, he metido en google “ligar” + “WhatsApp”, a ver que salía, y… LA MADRE QUE ME PARIÓ, hay todo un mundo.

Hay un espécimen que ha escrito un Ebook llamado “Cómo conquistar a cualquier mujer por WhatsApp“. Ojito a lo de “cualquier“. He encontrado otro que les (a ellos) descubre “qué tres mensajes exactos debes enviar para conseguir citas que se convierten en SEXO y relaciones”. Tres. Ni dos ni cuatro. TRES.

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Hay también:

  •  Artículos sobre “Como tener labia”. (Hostias y yo convencida de que eso se tenía o no se tenía).
  • Estrategia: qué decir,  a qué hora debemos de enviar los mensajes y cuanto tardar en contestar (y yo que pensaba que esto era como hablar, que si no contestas cuando escuchas al otro eres un maleducado…)
  • Cómo crear Tension Sexual (lo de Tensión ya me pone tensa, claro).
  • Cómo crear misterio y ser ambiguo (pa morirse).
  • Cómo convertirte en un cabroncete juguetón: 1. NUNCA te despidas, 2. Alarga la relación espacio-tiempo, 3. NUNCA te excuses por tardar en contestar. (En cuanto a este energúmeno, voy a conseguir su número y DE VIVA VOZ le diré que es un GILIPOLLAS. Así sin filtros. Luego si quiere se lo escribo también por si se le ha olvidado el lenguaje hablado).
De Whatsapps y otras especies

Llamadme antigua, retrógrada, anormal, pero me resulta flipante que un texto escrito en una caja de plástico genere más relaciones, alegrías, tristezas, ansiedades, etc. que un cara a cara, un polvo o una conversación.

De Whatsapps y otras especies

Quiero compartir algunas de las situaciones surrealistas que producen las RFCBWM y aquí es, cuando leyéndome, empezáis a decir en voz alta “Joder, igual que a mí”, “Sí, como aquella vez”, “Qué fuerteeeeeee”.

1. Ese ex que durante años reaparece periódicamente y te comenta lo guapa que estás en esa foto de Facebook, inicia una RFCBWM que dura semanas, de repente desaparece de la faz del teléfono y cambia su foto de perfil que era una palmera caribeña por otra con su novia nueva.

De Whatsapps y otras especies

2. RFCBWM iniciada en sábado de borrachera que, tras semanas de mensajes subidos de tono, finaliza en cita (sexual o no). Dos variantes:

          a) Desaparición total comparable a las de Lobatón en sus buenos tiempos.

       b) En el peor de los casos, la desaparición es parcial y cada dos semanas aproximadamente El Contrincante reaparece con mensajes tipo “besos guapa”, “Feliz Navidad”  (el 24/25 os vais a acordar de mí y lo sabéis) y cuando tú contestas con un educado “¿cómo estás? desaparición again hasta el siguiente texto que, por supuesto, no responderá a tu pregunta. Y así hasta el infinito a no ser que bloquees el contacto ya jarta de tanta tontería.

De Whatsapps y otras especies

3. RFCBWM que, sin saber como, desemboca en frases tales como “me gustaría saber en qué punto estamos”, “me estoy enamorando” o “eres la mujer de mi vida”. Aquí se pueden dar los apartados a) y b) del apartado anterior sin ningún problema. También sería coherente bloquearle por majara o psicópata…

4. RFCBWM que se convierte en un mareo susceptible de necesitar Biodramina: y venga escribir y escribir toooooodo el día, tooooooodos los días y de quedar ná de ná. Esto suele diluirse con el tiempo tras muchas horas y varias dioptrías perdidas.

De Whatsapps y otras especies

Y que conste que uso La App.  MUCHO. Útil para quedar en grupo, para enviar enlaces, para un “ya salgo” o “llego tarde”. Pero desde luego prefiero ver, o en el peor de los casos, escuchar la voz de la persona con la que hablo.

Voy a minimizar los textos y voy a aumentar las llamadas y, en la medida que pueda, los encuentros.  No quiero relacionarme con una caja de plástico, quiero ver, oír, tocar, besar y abrazar a mis nuevos y viejos amig@s, a mis amantes o aspirantes a serlo, a mis padres.

Quiero también verme y oírme a mí misma y no escuchar el pitido de “WhatsApp nuevo” cada 5 segundos (de hecho, hace ya semanas que eliminé el p*** ding dong) con el que se me corta cualquier pensamiento coherente que pueda tener (que no son muchos).

Si quieres hablarme, me llamas. Si quieres verme, quedamos. Si quieres escribirme, fantástico pero con un Por qué y  un Para qué bien hermosos.

Las RFCBWM me han pillado a destiempo. Yo prefiero comer con mi amiga Cristina, ir al teatro con Lidia, desayunar con Alicia, abrazar a Mabel, cenar con Barto, besar a Peri y coger de la mano a Ángel.

De Whatsapps y otras especies

 ¿Y tú?

No quiero ser mayor.

NO QUIERO SER MAYOR

Hoy he leído una entrevista que le ha hacían a Milena Busquets, en la que decía que envejecer es una putada, que lo aceptamos porque la alternativa es palmarla y que se cambiaría sin pensarlo por su yo de los 20 años. Pues a mí me pasa EXACTAMENTE lo mismo, lo admito. Sé que queda muy maduro y coherente decir que te sientes muy bien con la edad, pero es que a mí me importan un huevo la experiencia, la sabiduría y la serenidad. La felicidad para mí es sinónimo de libertad, la cual conlleva implícita una falta de responsabilidad, de planificación. Para ser libre uno tiene que ser, en cierta medida, inconsciente de las consecuencias de sus actos. Con la edad, ya sabemos lo que va a pasar y, lo que es peor, NOS IMPORTA. A los 20 vas en moto con un chaval que acabas de conocer y puede que sepas que te puedes pegar un hostión y matarte, pero eso lo importante no es eso, sino lo bueno que está el tío, la sensación de velocidad, de no querer estar en ningún otro sitio en ese momento.

Con los años, pasamos de estar donde queremos estar a estar donde TENEMOS que estar. Y eso es catastrófico.

Se acabaron los impulsos, las improvisaciones, el aquí y ahora, el “pues venga, vale”.

No sales esta noche porque mañana tienes que madrugar, madrugas porque hay muchas cosas que hacer, vas el domingo al cine porque el lunes no podrás, y así suma y sigue. A los 20 sales porque tienes ganas, no madrugas porque ya lo harás y vas hoy al cine porque te da la gana, punto.

Sí, yo me cambiaría sin pensarlo por mi yo de los 20, para perder el tiempo paseando en moto, para jugar al back gammon durante horas y rajar en el bar de la facultad saltándome las clases porque quería reírme en ese momento, no después ni mañana. Mi yo de los 20 tomaba las decisiones porque no había razones para no tomarlas.  ¿Por qué no ir al siguiente bar, no besarme con cualquiera, no bailar hasta el amanecer?

Ahora, ante el tornado de obligaciones, una tiene que elegir, buscar tiempo para llevar a cabo cualquier actividad lúdica, que antes constituía tu vida entera. Los listados de propósitos a los 40 no son más que la copia de cualquier agenda veinteañera: me pegaré una ducha de 20 minutos, comeré cada día algo que me guste, quedaré con mis amigos.

Qué triste, coño.

Mi terapeuta, cuando le conté que quería ser madre, me contestó que era algo fabuloso y que uno no puede vivir siempre como una adolescente. Yo, en ese momento, lo acepté como verdad absoluta pero ahora, que ya no soy adolescente, dudo que haya algo de malo en vivir ausente de obligaciones, de responsabilidades, de horarios. Yo diría que no pero, en cualquier caso, no hay marcha atrás. Quizás algún día, cuando mis hijos sean mayores, yo esté de vuelta de todo y haya alcanzado (o descartado) todos estos estúpidos objetivos vitales que me planteo sin parar, volveré a pasear en moto con desconocidos y a bailar hasta el amanecer simplemente porque no haya razón para no hacerlo. Ojalá.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Ojito, que el chaval puede tener 45 años y la novia puede ser mujer e hijos.

ANCHA ES CASTILLA.

Su muro de Facebook es un chorreo de mensajes amorosos a su chati, su cuenta de Instagram contiene hashtags sacados del más alto poetismo: #nadateníasentidohastaqueteconocí #despertarviendotucarita #teadoromásqueamivida #teechodemenitos #sobranlaspalabras #cadadíaesespecialcontigo y un largo etcétera de perlas que no han tenido tiempo de decirse en persona por alguna razón del todo desconocida. Es por ello que nos hacen a todos partícipes de su pasión incontenible.

ESTUPENDO.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Confieso: aquí servidora muere de la risa con este fenómeno del #AmorIncontenibleEnLasRedesSociales y sí, me lío a enviar pantallazos a las colegas y sí, es MUY divertido. Oye, tú te expones, pues déjame que disfrute.

El colmo de la diversión llega cuando, en paralelo a los versos feisbukeros, el susodicho hipermegaultraenamorado empieza a darle “like” a TODO lo que publicas: tu desayuno, la puesta de sol o los zapatos que te has comprado.

HUY, HUY, HUY.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

A ese sutil contacto inicial, seguirán unos tímidos comentarios que objetivamente no serían dignos de sospecha pero que tú sabes muy bien QUE EL COLEGA QUIERE TEMA.

Ni que decir tiene que el solapamiento del Amor en los Tiempos de las Redes con su cónyuge y el contacto compulsivo contigo es TOTAL. Lo sabes porque al flipar por la resaparición del ser, has ido a comprobar fehacientemente que sigue convulsionando de enamoramiento. Y SÍ, convulsiona hashtag va y hashtag viene y SÍ, TIENE UN MORRO QUE NO ES NORMAL.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

NADA NUEVO.

De los mensajes en tu muro (objetivamente inocentes, subjetivamente sospechosos) tipo “Qué guay”, “jajaja” o “Qué bonito”, pasará a los mensajes privados. Eso sí, por el messenger de Facebook, que así no son cuernos. El Whatsapp sería pecado: tiene que buscar tu número intencionadamente, es el equivalente a las antiguas llamadas (sí, aquello de marcar un número y oír la voz del otro). En cambio el messenger es un rollo “andaba por aquí y te he visto”. Básicamente es como si os hubiérais encontrado por la calle.

O ESO SE CREE.

Pero ojito, porque si le sigues el rollo en Facebook, en el plazo máximo de 3 días se le ha olvidado lo SUPER FUERTE que es contactarte vía Whatsapp y ZASCA, te ves inmersa en unas conversaciones interminables sobre NADA que en realidad son para ALGO. No te engañes ni me engañes, TÚ QUIERES MAMBO, DARLING. Insisto: todo este proceso se da a la par que la publicación EN TODAS PARTES de fotos con el amor de su vida:

Besándose.

Con su nuevo perro/bebé.

Con las familias varias (señal inequívoca de que eso es #parasiempre).

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Tú que no te lo quieres creer, no puede ser que este individuo tenga la jeta de proclamar su versión de “Love Story” a los cuatro vientos y tontear conmigo que no es normal.

PUES SÍ PUEDE SER. DE HECHO, ES.

Por supuestísimo que si tú le planteas el tema tal cual es, rollo “Oye, bonito, ¿qué le parece a tu mujer que andes como vaca sin cencerro tirando tejos a todo bicho viviente?” (porque obviamente, la cosa no es solo contigo, Y LO SABES), él te contestará con unos distraídos “pero qué dices”, “solo quería saber cómo te va”, “no sé a qué viene eso, te has confundido”.

Ese chaval con novia que te manda mensajes sin parar.

Otra opción es que tú te hagas la longuis, en cuyo caso de los mensajes pasará a las llamadas. SÍ, llamadas, MUY BESTIA. Tú rajando con él a la hora de comer (nunca a la de cenar, que está con #nadiecomotú) y viendo en el ipad sus nuevas instantáneas: #enlaplayaconmiamor #enelcineconmichurri #cenandoconlamásbonita.

Y bueno, lo siguiente ya sabes, o cortas el rollo o quedaréis y PA QUÉ QUEREMOS MÁS. Pero oye, que Dios nos hizo libres.

Hasta aquí el relato sobre los chicos que a sus novias les #comenlacara y a ti te quieren #comerloquetúyasabes.

¿Te ha pasado a ti también? Anda, comparte, chata…