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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

3 hábitos que te ayudarán a atravesar el miedo al cambio

Te voy a contar un rollo que seguro que me has escuchado antes si llevas tiempo por aquí: los humanos, por muy modernos que nos creamos, somos unos antiguos. La maquinita que dirige nuestras vidas se diseñó en la época de las cavernas. Sí, tenemos un cerebro troglodita, diseñado para una sola cosa: mantenerte con vida. Y claro, para él, cualquier cambio es de lo más sospechoso. Si algo es nuevo, puede ser peligroso. Si no hay certeza absoluta (cosa MUY complicada), mejor no moverse. Si no lo has hecho antes, alerta máxima. Le da igual que quieras cambiar de trabajo, separarte de tu pareja, decir que no a esa comida familiar, empezar un proyecto o irte sola un fin de semana a una casa rural. Para él, todo eso es peligro de muerte. Y claro, no cambiar no te mata, pero sí te roba la vida. Te la roba en forma de decisiones que no tomas, o en las que tomas basándote en tus miedos y no en tus deseos. Te la roba en forma de conversaciones que no tienes, de caminos que ni exploras. De vidas que dejas sin vivir. Quizás, mientras me lees, crees que voy a contarte cómo yo perdí el miedo al cambio o algo así, pero no, querida. Porque el miedo sigue ahí, lo que cambia es que he aprendido a manejarlo que da gusto, para que no decida por mí, para que no me frene, para que no se quede con una vida que es solo una y solo mía. Así que no vamos a esperar a que el miedo desaparezca. Vamos a entrenarnos para que nos deje vivir. Y, sobre todo, vamos a hacerle trampas, para que ni se entere de que estamos cambiando.

HÁBITO 1. HACER MICROCAMBIOS A DIARIO El problema no es que quieras llevar a cabo un cambio grande. Es que no estás acostumbrada a cambiar nada. Si todos tus días son iguales, si haces siempre lo mismo, si decides siempre igual, tu cerebro entiende que eso es lo seguro y todo lo demás, es una amenaza. Por eso el primer hábito es hacer pequeños cambios cada día. Pequeños de verdad, casi invisibles, ridículos, como por ejemplo: Ir a desayunar a una cafetería distinta a la habitual, e incluso distinta cada día. Desayunar algo diferente cada día. Probar algo nuevo aunque te dé pereza: cerámica, senderismo, recetas nuevas. Ir a trabajar en otro medio de transporte o por otro camino. Cambiarte de sitio en casa: trabajar en otra mesa, leer en otro rincón, cenar en un sitio distinto Cambiar el orden de lo que haces por la mañana (ducha, café, móvil… lo que sea) Escuchar un tipo de música que no sueles escuchar Vestirte de una manera diferente a la habitual (otro estilo, otro color que no llevas nunca) No estamos haciendo nada demasiado épico, sino moviendo algunas piezas del puzle de nuestra vida, que son tan pequeñas, que no desatan las alarmas de tu cerebro, pero sí empiezan a mostrarle que los cambios no son peligrosos, sino necesarios. Y ahí empieza un cambio de mentalidad que tiene que ver con demostrarte que no eres una persona que se queda quita, sino que se pone en movimiento, que cambia.

HÁBITO 2. EXPONERTE A LA INCOMODIDAD CON TODA LA INTENCIÓN Ya, estás pensando que no te mola nada este hábito, pero es que le tenemos mucho miedo a cómo nos vamos a sentir ante ese cambio que tenemos en mente, porque sabemos que nos va a hacer sentir incómodas, y de alguna manera tendremos que demostrarnos que la incomodidad no nos mata y que somos perfectamente capaces de sostenerla. Sí, tú también. Sostener la incomodidad, querida mía, no es peligro, es crecimiento. Es poder. Y eso hay que enseñárselo a nuestro hermoso cuerpo y a nuestro hermoso cerebro. ¿Cómo? De nuevo, exponiéndote en pequeñas dosis, para que no salten todas las alarmas y te bloqueen: Decir “no me apetece” en lugar de inventarte una excusa Pedir ayuda en algo pequeñito. Preguntar una duda en un grupo en lugar de quedártela Decir “prefiero esto otro” cuando hay varias opciones No estar de acuerdo en una conversación y decirlo con toda la calma No responder inmediatamente a un mensaje si no quieres Decir “voy a pensarlo” en lugar de decir que sí por inercia Subir un contenido sin editarlo mil veces No justificar cada decisión que tomas Cada vez que haces esto y no nadie se muere, tu sistema aprende que sentir que la incomodidad, no solo no te mata, sino que te ayuda a convertirte en la persona que quieres ser. Que te cuenta que eres capaz y te regala mucha seguridad en ti misma. Porque la seguridad no es algo que una piensa, es algo que una entrena.

HÁBITO 3. TOMAR DECISIONES PEQUEÑAS RÁPIDAMENTE El miedo crece en la indecisión. En el bucle mental sin principio ni fin. En darle mil vueltas a las cosas. En esa espera a tenerlo todo claro (puedes sentarte hasta que te crezca barba). Así que el objetivo es hacer lo contrario: empezar a decidir rápido en cosas pequeñas, mínimas, para engrasar la máquina de tomar decisiones, que se ha oxidado porque hace mil años que estamos subidas en la rueda de hámster, dejándonos llevar por la vida, en lugar de agarrar fuerte las riendas. Decide rápido: Qué comes hoy. Qué harás este fin de semana. Qué serie verás esta semana. Qué podcast vas a escuchar en el coche. Qué vas a hacer con esa hora muerta que te queda entre cita y cita. Sin análisis infinito. Sin buscar la perfección. Decide y olvídate de las otras opciones. ¿Para qué? Para dejar de ser alguien que duda y convertirte en alguien que decide, que cambia, que confía. El miedo al cambio no se supera, normalmente, con algo enorme. Todo lo contrario, ante las grandes decisiones, así de sopetón, te clava en el lugar en el que estás, aunque te esté carcomiendo viva. Pero sí se diluye cuando empiezas a moverte, a exponerte, a decidir. Estos hábitos no solo cambian tu manera de pensar, sino también la de funcionar. La de enfrentarte al mundo, a ti misma, a los cambios que llegarán sin que te lo hayas propuesto y a todos esos que son necesarios para acercarte a la vida que quieres vivir y a la persona que quieres ser. Estos hábitos te ayudan a que, sin casi darte cuenta, pases de protegerte de la vida a disfrutar de ella. Del miedo al cambio, a la incertidumbre, del miedo a decidir hablaremos a fondo en REINVÉNTATE, el programa en el que a través de mi experiencia personal, procesos estructurados y ejercicios prácticos acompaño a mujeres que quieren sustituir la parálisis por acción, conocer sus talentos y darles forma, así como reenfocar sus vidas a todos los niveles.
REINVÉNTATE cierra sus puertas en dos días, el 13 de abril a medianoche.
 

Quiero saber más

  Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE (majas a más no poder): “He renunciado a mi anterior trabajo, he comenzado en un trabajo alineado con mis valores y lo que yo quiero, más flexible, desde casa y relacionado con lo que quiero.” “Que se me ha hecho corto, que ha sido un gustazo, que te estoy infinitamente agradecida por tu generosidad compartiendo con nosotras, que los colaboradores que han impartido las masterclass son también oro puro,… GRACIAS de corazón Sol!!” “Ha superado con creces mis expectativas! Como comentaste en alguna sesión, tengo la sensación de que me llevo mucho más que mi inversión en tiempo y dinero!” “Estoy admirada de lo competente que eres y de la calidad de tus formaciones. Haré todo lo posible por apuntarme a más formaciones futuras. Gracias Sol. Ha sido un placer. Hasta pronto.” “Es una formación que cubre puntos esenciales en nuestra forma de ver la vida. Te cambia la perspectiva y te hace reflexionar mucho sobre los cambios que puedes implementar para mejorar tu vida. Está llena de consejos que nadie debería de perder de vista para sentirse mejor en todos los aspectos.” “Una formación totalmente recomendable a cualquier mujer que desee conocerse mejor, sentirme poderosa, valiosa , salir de su zona conocida para crear la vida que realmente merece y anhela.”

Cuéntame más

 
Estas son algunas de las preguntas que me habéis hecho sobre REINVÉNTATE:
 
  • ¿Es en directo o grabado?
Es en directo y grabo todas las sesiones para que las tengas DE POR VIDA.
  • ¿Está solo enfocado al cambio en el ámbito laboral?
No, es para cualquier persona que quiera dar un cambio de rumbo en cualquier ámbito de la vida y quiera tener el paso a paso necesario, saber cómo gestionar miedos y creencias, descubrir sus talentos innatos para que la impulsen. Que quiera saber de autonomía financiera, para que ese no sea el obstáculo a la hora de cambiar. Si estás pensando en un cambio laboral, he creado una sesión especial para ti, opcional, en la que te trataré las siguientes cuestiones:
  • Te ayudaré a generar tu propio criterio respecto a tu vida laboral
  • Hablaremos de por qué facturar mucho no es lo mismo que vivir bien (queremos las dos cosas)
  • Cuáles son las preguntas imprescindibles para tener claridad. y decidir correctamente
  • Para qué es necesario diversificar
  • Cómo ampliar tu visión y ser capaz de generar opciones que nunca se te habían ocurrido
¿Cuándo será la próxima edición de REINVÉNTATE? Como pronto, a mediados del 2027, pero no puedo prometerlo.  

Quiero cambiar, reinventarme

  Espero verte pronto al otro lado de mi pantalla. Un abrazo, Sol

La enorme diferencia entre tener el control y tener el poder

Cuando alguna vez pregunto en redes o en mis formaciones qué es lo que más incomodidad os provoca, en la vida en general y cuando os planteáis hacer algún cambio en particular, qué es lo que os genera estrés, hay una respuesta muy repetida: sentir que no tengo el control. Pensamos, o más bien sentimos, que lo que necesitamos para sentirnos tranquilas, seguras, dueñas es tener más control. Control sobre lo que va a pasar. Sobre cómo van a salir las cosas. Sobre cómo van a reaccionar los demás. Sobre los tiempos. Sobre los resultados. Paradójicamente (o no), cuanto más intentamos controlar, más tensión sentimos. Porque hay algo de lo que no nos damos cuenta: el control es una ficción. O sea, una mentira. Tenemos control sobre muy pocas cosas. No controlamos lo que los demás piensan. No controlamos cómo reaccionan. No controlamos todas las variables de un proyecto. No controlamos cómo van a ser nuestros hijos, ni cómo son nuestros padres, ni nuestras parejas, ni nuestros jefes, ni nuestros compañeros de trabajo. No controlamos cómo se van a comportar nuestros clientes. No controlamos si va a llegar una pandemia o si va a llover dos meses seguidos. Pero nos pasamos la vida intentando controlar todo eso, agarrándonos con fuerza a una mentira y dándonos cabezazos, una y otra vez, contra un muro indestructible. Y seguimos haciéndolo porque seguimos creyendo que así seremos dueñas, estaremos tranquilas, seguras. Una y otra vez, perpetuando la historia interminable. Intentando preverlo todo. Anticiparnos a todo. Evitar cualquier error, cualquier imprevisto. Sin movernos, porque el movimiento, según esta estructura mental nuestra tan rara, genera descontrol. Y eso agota. Tensa. Frustra. Todo lo contrario a la tranquilidad, la seguridad. Porque lo que quieres, hermosa mía, para vivir tranquila y para ejecutar los cambios que te apetecen, no es tener el control (básicamente porque es imposible). Lo que quieres es tener EL PODER. El poder no tiene nada que ver con que todo salga como tú quieres. Tiene que ver con saber que, pase lo que pase, sabrás gestionarlo. El poder es dentro. Todo lo importante es siempre dentro. Es saber que tienes herramientas. Que tienes recursos. Que puedes sostenerte también cuando las cosas no salen como esperabas. Que vas a saber navegar las tormentas que vengan. El poder es conocerte y re-conocerte una y otra vez. Saber qué es importante para ti. Saber cuáles son tus valores. Y tomar decisiones honrándolos, sobre todo cuando eso es incómodo. Cuando el miedo tira de ti hacia el lado oscuro. El poder es no depender de la mirada ajena. Ni de la aprobación. Ni del aplauso. Ni de la validación constante. Pero tampoco de tus propios prejuicios. De esas voces internas que te dicen cómo deberías ser, qué deberías hacer, qué es lo correcto. El poder es tener un eje sólido, indestructible, que no rígido. Un eje que te permite adaptarte. Que no se quiebra cuando cambian las circunstancias. Que no depende de que todo esté perfecto para sentir paz. Cuando persigues el control, tu atención está fuera. En lo que pasa. En lo que opinan. En lo que puede salir mal. En lo que deberías prever. Cuando estás en el poder, tu atención está dentro. En cómo respondes. En qué eliges. En qué haces con lo que realmente está pasando, aunque no lo hubieras previsto. En qué es lo que te hace sentir bien. El control te mantiene en alerta. El poder te permite estar presente. El control te encoge. El poder te expande. El control intenta evitar la incomodidad. El poder la atraviesa. Algo que es importantísimo para mí es que muchas veces no damos ciertos pasos en la vida porque sentimos que no tenemos el control suficiente. No sabemos qué va a pasar. No tenemos todas las garantías. No podemos prever todos los escenarios. Esperamos a unas certezas que son absolutamente imposibles, no tenemos la bola de cristal, ni la vamos a tener, así que esperamos eternamente, porque lo que buscamos NO EXISTE. Ojalá ahí nos diéramos todas cuenta de que, para vivir y para cambiar nuestra vida no necesitamos más control, sino más poder para sostener la incertidumbre. Más confianza en tus recursos. Más conexión con lo que de verdad te importa A TI. La cruda verdad es que no controlamos cuánto tiempo vamos a estar sobre el planeta, así que sería todo un detalle dejar de esperar a tenerlo todo bajo control para empezar a vivir como quieres. P.D.: durante la mayor parte de mi vida viví bajo el paradigma del control, así estaba de agotada y desquiciada. Pero la vida es sabia, y si no lo haces caso a la primera, te arrea más fuerte a la segunda, y así hasta que le hagas caso. Menos mal que reaccioné, que me reinventé en todos los aspectos de mi vida. No fue fácil, pero valió TANTO la pena. Dejar el control y tomar el PODER me ha permitido vivir la vida que quiero vivir. Y como yo estoy aquí para compartir lo que me sirve, creé el programa REINVÉNTATE.
Ya están abiertas las inscripciones para su segunda edición. Se cerrarán el 13 de abril y no volverán a abrirse, como pronto, hasta mediados de 2027. Tendrás el contenido DISPONIBLE DE POR VIDA.
  Si te inscribes antes del 8 de abril a medianoche, podrás disfrutar de inmediato de un bonus exclusivo: la Masterclass “Mis hábitos imprescindibles para una vida exitosa”. Para mí el éxito es no querer ser otra persona, haciendo ninguna otra cosa, en ningún lugar que no sea este en el que estoy. En esta Masterclass comparto en detalle todo eso que me ayuda a cuidarme por los cuatro costados: cuerpo, mente, espíritu, energía, para poder crear y sostener la vida que quiero.

QUIERO SABER MÁS

  Si has decidido virar en algún ámbito de tu vida y quieres:
· Definir con exactitud cuáles son tus talentos · Transformar tu mentalidad para que te permita avanzar, cambiar, crecer · Descubrir qué te gusta, qué te ilusiona, qué te impulsa · Hacerte las preguntas correctas para conocerte a fondo y para establecer tu plan de acción · Descubrir y trabajar tu marca personal · Concretar procesos para avanzar en todos los ámbitos · Rodearte de un entorno trampolín, de un grupo de mujeres con tus mismas inquietudes y tus mismas dificultades
Entonces REINVÉNTATE es para ti.

Quiero saber más

Para esta edición, he creado “Trabajo, dinero y decisiones” un módulo opcional en el que comparto contigo cuestiones sumamente valiosas a la hora de decidir sobre nuestro futuro profesional, ya sea por cuenta ajena o propia.
  • Preguntas que hemos de hacernos para tomar las decisiones correctas
  • Opciones que existen y que no nos planteamos
  • Qué es lo que nos frena a la hora de aspirar a más y darnos lo que nos merecemos también a nivel laboral
Si después de ver toda la información sobre REINVÉNTATE y este módulo AQUÍ tienes clarísimo que te quieres inscribir en ambos…

Te puedes inscribir aquí

  Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición (más majas que todo): “No me atrevo a poner cuantía económica al valor inmensurable que me ha aportado. A mí, que creía que no me hacía falta ninguna reinvención. Estaré eternamente agradecida.” “El curso ha sido mucho más completo de lo que me imaginaba. Abarca muchos conceptos. Algunas sesiones han sido una verdadera terapia psicológica para mi. he hecho varias terapias con varios psicólogos y ninguna me había aportado tanto. También había tenido sesiones de coaching. Pero este curso aporta mucho más.” “He renunciado a mi anterior trabajo, he comenzado en un trabajo alineado con mis valores y lo que yo quiero, más flexible, desde casa y relacionado con lo que quiero.” “Lo que más me ha gustado es que se ha ido dando todo de una forma muy orgánica, el cambio me refiero, en mi caso estaba bloqueada en una situación laboral y Reinvéntate me ha aportado la fuerza, entorno trampolín y autoindagación que necesitaba para hacerme las preguntar correctas para soltar y tomar un trabajo más en sintonía con mis valores y así ha sido, objetivo cumplido”.

QUIERO SABER MÁS

Una clave imprescindible para atreverte a hacer ese cambio en tu vida.

Hay momentos en la vida en los que sabemos perfectamente que algo tenemos que cambiar. Lo sentimos en el cuerpo. En el cansancio. En la falta de ilusión. En esa sensación de estar viviendo una vida que ya no nos representa del todo en la que estamos subidas en una rueda de hámster que va a toda velocidad y no nos lleva a ninguna parte. A mí me ha pasado varias veces. Sabía que tenía que cambiar cosas, pero no tenía la fuerza para hacerlo. O la valentía. O los recursos. O el espacio mental Pero lo que me faltaba casi siempre era la conexión con la vida que podría haber al otro lado de ese cambio. Con mi Yo futura. Con la calma, la realización, la alegría. Cuando estás agotada, cuando todo tu día está lleno de obligaciones, cuando llevas demasiado tiempo en piloto automático, tu cabeza solo ve el coste, el esfuerzo, los riesgos. La montaña de tareas. Y desde ahí es difícil encontrar la energía necesaria para tomar decisiones importantes. ¿Cómo lo conseguimos, entonces? Yo estoy aquí para compartir lo que me ha servido, y a mí me ha ayudado mucho lo siguiente: encontrar maneras concretas de conectar con la persona que quiero ser y con la vida que quiero vivir. Porque ese es el objetivo, lo que me señala la dirección, lo que tirará de mí cuando las fuerzas flaqueen. No he de tener ganas, he de tener un objetivo que me importe lo suficiente como para ponerme en movimiento cuando no me apetezca lo más mínimo. Y no hablo de fantasías ni cosas etéreas. Si llevas tiempo por aquí ya sabes que me gusta lo práctico. Estas son tres cosas que hago para encontrar esa conexión (y te cuento que últimamente las estoy usando mucho, porque el suelo se nos mueve a todas, amiga) Primera herramienta: imaginar un día normal en esa vida que quiero. No imagino el gran sueño, ni el momento épico en el que todo es absolutamente ideal. Simplemente un día cualquiera en el que esté a gustísimo. Un martes cualquiera dentro de esa vida que quiero construir. Cómo me levanto. Cómo empiezo el día. Qué tipo de trabajo hago. Cuál es mi ritmo (amo las mañanas tranquilas, ya te lo digo). Cuánto espacio tengo para pensar, para respirar. (IMPRESCINDIBLE) Cuáles son mis irrenunciables en esa vida. Cuando voy de la idea abstracta a la concreta, a un día normal, algo se ordena y se vuelve mucho más tangible. Ya tengo un punto de partida. Ya puedo preguntarme qué pequeñas cosas puedo hacer para encoger la distancia entre mi día actual y ese día que quiero crear. Segunda herramienta: pensar en lo que voy a soltar Cuando pensamos en cambiar de vida solemos preguntarnos qué vamos a ganar. Pero a mí me ayuda mucho preguntarme lo contrario: qué va a dejar de estar. Qué cosas que hoy me pesan desaparecerían en la vida que quiero construir La autoexigencia constante. Esa mochila que cada vez pesa más (los hijos, el trabajo, los padres, LA VIDA) Esa sensación constante de ir corriendo a todas partes, derrapando todo el rato. Ese agotamiento mental que hace que todo es cuesta arriba. Pensar en lo que desaparecería me aligera. Me recuerda que puedo elegir. Y la capacidad de elección nos alivia y nos empodera. Tercera herramienta: preguntarme cómo pensaría la chavala que ya ha hecho ese cambio. Esta es probablemente a la que más recurro. Cuando estoy bloqueada, cuando no sé muy bien qué hacer, cuando estoy agobiada intento salir mentalmente del sitio en el que estoy ahora, tomar distancia, respirar bien hondo, y hacerme una pregunta muy simple: ¿Cómo pensaría en esta situación la mujer que ya ha tomado esa decisión, que ha hecho realidad el cambio, la mujer que quiero ser? ¿Cómo organizaría su tiempo? ¿A qué le diría que no? ¿En qué tareas pondría su energía? Ese pequeño cambio de perspectiva me ayuda a salir del bucle, a ser creativa. De nuevo, a saber que puedo elegir un montón de cosas que quizás no estoy eligiendo por culpa de la inercia. Muchas veces, creemos que para cambiar nuestra vida necesitamos tener todas las respuestas, todo el plan perfectamente trazado. Pero a veces, solo tenemos que conectar con cómo podría ser nuestra vida si nos atreviéramos a cambiarla, poco a poco, paso a paso. Desde ahí, el cambio deja de ser solo un riesgo y empieza a convertirse en una posibilidad. P.D.: De todo esto, de los bloqueos que aparecen cuando sabemos que algo tiene que cambiar, de cómo reconectar con el deseo y con la vida que queremos construir, de cómo pasar de la sensación de estar atrapadas a volver a tomar las riendas, hablaremos en mi programa REINVÉNTATE, cuyas inscripciones estarán abiertas del 2 al 13 de abril. En él compartiré con vosotras las herramientas que a mí me han ayudado a cambiar de rumbo varias veces en mi vida y a construir una vida en la que me quiero quedar. Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE: “Las clases han tenido un gran impacto y me están ayudando a dar pasos y avanzar donde quiero. Los ejercicios me están ayudando a afianzar este cambio.” “REINVÉNTATE ha superado mis expectativas y ha merecido MUCHO la pena: el nivel de ilusión, disfrute y confianza en mi que he recuperado, las cosas que han pasando en mi vida (en distintos ámbitos) y los pasos que me está llevando a dar me hacen ver la formación muy barata para lo que me está aportando.” “Creo que ha valido mucho la pena. Ha sido un viajazo en todos los sentidos. Tus cursos siempre son mucho más de lo que espero en un principio.” “Ha superado mis expectativas. Esperaba más patrones o guías. He encontrado preguntas. preguntas que debía contestar yo y que me han hecho buscar quien soy y que puedo encontrar un camino para ser yo. Merece la pena el dinero invertido, el esfuerzo y el tiempo. Y todavía me quedan ejercicios por hacer.” Trabajaremos desde el análisis de todo lo que nos frena a la hora de reinventarnos hasta la parte práctica: aclarar qué queremos realmente, identificar talentos y empezar a dar forma real a esos cambios que tantas veces se quedan solo en intención. Además, formarás parte de una comunidad de mujeres que están en ese mismo momento de búsqueda y cambio. Tendremos un grupo de Telegram en el que compartiréis dudas, avances y dificultades. Muchas veces el mayor impulso es el entorno que nos acompaña. Si quieres saber más y apuntarte a la lista de espera de REINVÉNTATE, puedes hacerlo aquí. Tendrás el contenido disponible de por vida, puedes hacerlo a tu ritmo. No sabes las ganas que tengo de empezar, querida mía.

Sé lo que NO quiero, pero no tengo ni idea de lo que SÍ

Te he hablado varias veces por aquí de todas las dificultades a las que tuve que enfrentarme en mi reinvención, en todas mis reinvenciones: el agotamiento por el trabajo y la maternidad, la creencia de que no sería capaz de crear nada por mí misma, la frustración por haberme pasado toda una vida preparándome para algo que, no solo no me gustaba, sino que me destrozaba. Y otra de las grandes dificultades, cuando me atreví a pensar YO ESTO NO LO QUIERO, fue “Vale, pero es que no sé lo que SÍ quiero”. Niebla, deriva, angustia. Pensaba, en ese momento, que me faltaba claridad. Con la perspectiva que dan los años, me he dado cuenta de que sí lo sabía, pero es que había demasiadas cosas tapándome los ojos. Miedo. Creencias. Expectativas. Ruido (por dentro y por fuera). Lo primero que nos pasa cuando queremos salir de donde estamos es que les tenemos mucho miedo a las consecuencias. Porque una cosa es reconocer lo que no quieres y otra muy distinta es aceptar lo que implica reconocer lo que sí quieres. Como la respuesta es incómoda, incluso inasumible, tu coco prefiere decirte que no sabes, porque mientras no sepas, no tienes que hacer nada. Escurres el bulto. La segunda cosa que me pasaba era la desconexión conmigo misma. Toda la vida había tomado las decisiones desde el DEBER. Desde la sensatez. Desde la niña buena. Desde lo que se esperaba de mí Cuando llevas toda una vida funcionando así, desde el TENGO QUE, todo eso que QUIERO desaparece, se oxida. Tu voluntad se atrofia. La buena noticia es que puede reentrenarse. Y la tercera cosa que me tapaba los ojos y el alma era el ruido de fuera. Opiniones. Comparaciones. Mucha gente siguiendo el mismo camino, como si fuera el único. Mucha gente diciéndote, “Pero tía, si tienes un trabajo que muchos querrían”. (Inciso, tú no eres “todos”, no sabemos quiénes son “todos”, y a mí qué me importan los “todos”) Con tanto ruido fuera, es difícil escuchar lo que pasa dentro. El problema de ese punto intermedio y raro es que se parece muchísimo al estancamiento. Sabes que algo no encaja, pero no te mueves. Sigues en ese trabajo que no te gusta. En esa relación que ya no te representa. En esas dinámicas que te desgastan. Y poco a poco empieza a aparecer algo que me pone los vellos como escarpias: la resignación. Empiezas a pensar cosas como: “Bueno, es lo que hay”. “Otros están peor”. “Para qué voy a cambiar ahora, si total…”. (Y no terminas la frase, con lo peligroso que es eso) Y así, casi sin darte cuenta, vas estrechando tu vida y a ti misma. No porque no haya opciones, sino porque dejas de tenerlas en cuenta. Te cuento tres cosas que a mí me ayudaron a empezar a avanzar No tuve de repente una revelación divina sobre lo que quería hacer con mi vida, OJALÁ. Lo que sí hice fue empezar a despejar el camino. Lo primero fue tener claridad sobre lo que NO quería. Porque durante mucho tiempo justificaba cosas que me estaban jodiendo vida. Qué importante es la honestidad, amiga. Contarnos la verdad para poder mirarla de frente y ponernos en marcha. Lo segundo fue reconectar con deseos pequeñitos, hacer más de lo que SÍ (de lo que sí me llenaba, me alegraba, me inspiraba, me relajaba) Como la gran pregunta de QUÉ QUIERES HACER no me veía capaz de contestarla, empecé con preguntas mucho más pequeñas. ¿Qué me da energía ahora mismo? ¿Qué cosas me apetecen? ¿Dónde disfruto? Leer más. Disfrutar más de cualquier tipo de arte. Conocer gente nueva. Pasar tiempo a solas, escribiendo. Buscar la inspiración. Lo tercero fue empezar a moverme sin tener todas las respuestas. Yo pensaba que primero tenía que tener el plan claro. Pero no funciona así: la claridad no llega pensando. La claridad llega haciendo. Probando cosas. Conociendo gente diferente que hace cosas diferentes. Creando un blog sin saber para quién o sobre qué. Apuntándome a un curso de escritura, porque me gustaba escribir, aunque no sabía qué iba a escribir ni a dónde me iba a llevar aquello (Y mira tú, la locurita de vida maravillosa que me he montado(. Alquilando un espacio en un coworking porque trabajar en casa me deprimía. Compartiendo charlas con aquella gente tan dispar que se dedicaba a cosas tan dispares. Atreviéndome a colaborar con otros blogs. Contándole al mundo que estaba cambiando de rumbo, sin saber cuál era el norte, aceptando todos los interrogantes. Si hoy alguien me dice “no sé lo que quiero”, yo ya sé que el problema no es ese, sino todo lo que hay entre nosotras y lo que realmente queremos. Porque nuestros deseos rara vez desaparecen. Lo que pasa es que los sepultamos. Bajo el miedo. Bajo las expectativas. Bajo las creencias heredadas. Bajo las opiniones de los demás. Bajo la inercia de una vida que construimos hace tiempo, cuando éramos otras. A veces, creemos que reinventarnos consiste en encontrar la respuesta correcta. Cuál es tu camino. Cuál es tu proyecto. Cuál es tu sitio. Y no. La reinvención empieza cuando dejas de perseguir la respuesta perfecta y empiezas a apartar lo que te tapa los ojos. El miedo. El deber. Las dinámicas que te empequeñecen Las voces que te dicen cómo tienes que vivir. (Las de fuera y las de dentro) Así que, si estás en ese punto de niebla en el que sabes perfectamente lo que no quieres pero no sabes todavía qué hacer con tu vida, igual la pregunta no es: “¿Qué quiero?” Sino: ¿Qué tengo que apartar de delante para poder verlo? P.D.: Y justo por eso creé REINVÉNTATE. Porque sé lo frustrante que es estar en ese punto en el que sabes perfectamente lo que no quieres, pero todavía no sabes con claridad lo que sí. Esa niebla no se despeja sola. Hay que aprender a cuestionar las creencias que te frenan, a identificar los miedos que te atan donde estás y a engrasar el mecanismo de tu voluntad después de años viviendo desde el deber, la inercia o las expectativas ajenas. Durante 8 semanas, en REINVÉNTATE te acompaño en ese proceso. Trabajamos juntas para que puedas entender qué te está bloqueando, descubrir qué quieres de verdad y empezar a construir una vida alineada con la persona que eres ahora. Desde mi experiencia, con pasos claros y herramientas efectivas. Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE: “Yo diría que ha superado mi expectativas. Te sigo desde hace mucho, he hecho varias formaciones contigo y tenía confianza plena en la formación. Aún así me ha sorprendido. La forma en que está ordenado y estructurado me ha parecido brillante, el contenido muy completo, los ejercicios te hacen reflexionar y las sesiones en directo son un chute de energía, motivación, ganas, inspiración!! La formación ha terminado pero tenemos material para seguir trabajando mucho tiempo.” “Lo que más me ha gustado es que se ha ido dando todo de una forma muy orgánica, el cambio me refiero, en mi caso estaba bloqueada en una situación laboral y Reinvéntate me ha aportado la fuerza, entorno trampolín y autoindagación que necesitaba para hacerme las preguntar correctas para soltar y tomar un trabajo más en sintonía con mis valores y así ha sido, objetivo cumplido.” “Soy médico, pero me apasiona la nutrición y fomentar hábitos de vida saludables. Gracias a Reinvéntate me he apuntado a un máster de nutrición y me planteo que es posible un cambio de vida, que me aporte más descanso, calma y plenitud.” Si estás en ese punto de tu vida en el que sabes que algo tienes que cambiar, puedes apuntarte aquí a la lista de espera de REINVÉNTATE. Cuando abramos las plazas serás de las primeras en enterarte. Tendrás el contenido disponible de por vida. Puedes hacerlo a tu ritmo. Y ojalá, dentro de un tiempo, puedas mirar atrás, como me pasa a mí ahora, y pensar: “Menos mal que me atreví a moverme cuando todavía no tenía todas las respuestas”.

El miedo al que sí deberíamos hacerle caso

Desde chiquitina tengo clarísimo cuál es mi mayor miedo. No es fracasar, ni equivocarme, ni a la muerte, ni al dolor. Mi mayor miedo es llegar al final de mi vida y darme cuenta de que no hice todo lo que quise y pude hacer. Imaginar ese momento en el que una ya no puede hacer más y pensar: “Podía haberlo intentado. Podía haber disfrutado más. Podía haber caminado hacia aquel sueño”. Esa idea me da sudores fríos, tembleque máximo. De hecho, muchas de las decisiones importantes que he tomado en mi vida han tenido al miedo como protagonista. Estarás flipando, porque siempre digo que el miedo no debería decidir por nosotras. Me explico. No hablo del miedo paralizante, sino del que impulsa. Me reinventé profesionalmente, por ejemplo, en gran parte porque me daba pánico imaginarme dentro de veinte años en aquel trabajo que me estaba carcomiendo por dentro y por fuera (qué de herpes, gastritis, vértigos, eczemas…) Desde fuera, lo sensato parecía quedarse allí. Empresa familiar. Hija única. Había invertido años, esfuerzo, estudios. Todas las esperanzas puestas en mí (ojito con la presión). Pero pensar en quedarme allí cinco, diez, veinte, treinta años se me antojaba como algo inasumible, doloroso. Como una pesadilla. Terrorífico. Cuando nos planteamos cambiar cosas importantes en nuestra vida aparecen siempre las mismas frases en nuestro coco saboteador y miedoso: “Ya es tarde para cambiar.” (dy detrás ponemos nuestra edad, da igual si el número es un 25 o un 64), “Con todo lo que me ha costado llegar hasta aquí…” “¿Cómo voy a tirarlo todo por la borda ahora?”. Se nos olvida que 1) No somos eternas 2) La vida solamente va en una dirección: hacia adelante y 3) No estamos obligadas a seguir siendo siempre la misma versión de nosotras mismas solo porque un día tomamos una decisión. A todo este pastel se le suma el miedo al qué dirán, que es un miedo bastante absurdo, la verdad, y también muy eficaz para mantenernos quietas, estancadas, clavadas. Y, por supuesto, está el miedo a la inestabilidad, especialmente la económica. Y la duda, ese pensamiento de “¿y si me equivoco?, ¿y si lo que tengo ahora es lo más seguro que consiga después?” En toda esta diatriba se nos olvida el factor más importante: el objetivo es estar más a gusto que la hostia en nuestra propia vida. Honrar el privilegio de estar vivas que, por cierto, no sabemos cuánto va a durar. Curiosamente, casi siempre creemos que el gran peligro es cambiar. Que lo arriesgado, lo loco, lo insensato es intentar algo nuevo. Que lo que puede llevarnos al arrepentimiento es movernos. Pero, amiga, existe otro arrepentimiento mucho más frecuente y mucho más cabrón: el de no haberlo intentado. El de haberte quedado demasiado tiempo en un lugar que ya no era para ti. De hecho, lo realmente majara sería no cambiar. Lo inaudito sería atravesar décadas de vida, experiencias, pérdidas, aprendizajes, descubrimientos, y seguir queriendo exactamente lo mismo que queríamos hace veinte años. Lo aterrador es que pasen los años y descubrir que te quedaste más tiempo del necesario en lugares que te encogían, que no probaste aquello que te hacía cosquillitas en los entresijos, que decidiste desde la supuesta prudencia, que en realidad solo era miedo. No tenías que haber sido sensata, sino VALIENTE. No podemos no tener miedo, menos mal, por otra parte. Lo que queremos es elegir qué miedo tenemos en cuenta a la hora de decidir: El miedo a cambiar o el miedo a no hacerlo nunca. Porque intentar algo y que no salga como querías puede fastidiarte, claro. Pero descubrir demasiado tarde que ni siquiera lo intentaste suele doler bastante más. P.D1.: en el último episodio de mi podcast, comparto contigo 4 claves para reinventarte después de los 40 (o los 50, o los 74). Puedes escucharlo aquí. P.D2.: Quizás te estés preguntando cómo lo hice para deshacerme de los miedos que he mencionado y atreverme a hacer todos esos cambios radicales en mi vida. A mí me costó mucho. No tenía referentes, no sabía qué preguntas hacerme ni por dónde empezar. Fui probando, equivocándome, aprendiendo sobre la marcha hasta entender algo importante: reinventarse no tiene tanto que ver con dar saltos al vacío, sino con entender bien qué quieres ahora, qué te está frenando y cómo empezar a moverte con criterio. Con los años he ido ordenando todo lo que aprendí en mis propios procesos de cambio:
  • Cómo detectar qué parte de tu vida ya no encaja
  • Cómo identificar talentos y posibilidades que quizás nunca te habías planteado
  • Cómo tomar decisiones sin que el miedo o el qué dirán lo decidan todo por ti
  • Cómo construir una vida que tenga más sentido para ti ahora, también en lo profesional.
Todo eso es lo que he sistematizado en REINVÉNTATE. Si este texto te ha removido y llevas un tiempo sintiendo que quizá ha llegado el momento de replantearte algunas cosas en tu vida, de hacer cambios importantes en cualquier ámbito, REINVÉNTATE es para ti. Esto es lo que dicen las alumnas de la primera edición de REINVÉNTATE: “Di muchas vueltas antes de comprar el curso y me alegro infinito de haberlo hecho. El contenido está super bien estructurado, está lleno de herramientas y ejercicios que van directos al meollo. Merece muchísimo la pena el dinero y el esfuerzo invertidos.” “Me ha merecido la pena 100%. Creo que me ha aportado herramientas fundamentales para crecer. Es un dinero y un tiempo muy bien invertido en mí misma. Me ha aportado màs de lo que me ha costado.” “Es la mejor inversión que he hecho en formación pues me ha aportado lo que necesitaba, las preguntas que Sol hace son clave para indagar en una misma, con una estructura y foco, además la forma en la que está estructurado ha facilitado economizar tiempos.” Abriré las puertas del 2 al 13 de abril. Tendrás el contenido disponible de por vida. Puedes hacerlo a tu ritmo.

Quiero saber más

Quererte mucho es una mierda

Mañana es 8 de marzo y ya sabes lo que toca: felicitaciones, frases bonitas, mucha sororidad. Mucho, vamos a querernos, a creer en nosotras, a reivindicar cosas. Muchas empresas hablando de nuestros derechos durante un día, luego ya está. Y, cuanto más se acerca el día, más vueltas le doy yo a una idea: quererte mucho es una mierda. Esta no la has visto venir, si me sigues desde hace un poco de tiempo. Pero si esta tía hasta ha impartido una formación para mejorar la autoestima, ¿se ha vuelto loca? No, o sí, pero mi majaronería no es nada nuevo ni tiene que ver con esto. Porque, claro, el autoamor que veremos mañana en Instagram, el de las tarjetitas, el de los anuncios en las revistas, el de las empresas que se acuerdan de nosotras un día solo, es un autoamor de lo más amable y cariñoso, pero quererte de verdad no es eso. Quererte mucho y bien es tener conversaciones incómodas con gente a la que quieres y a la que temes perder. Es decir: “Esto no me gusta” , “De aquí me piro” aunque estés cagada de miedo. Es poner un límite y sentirte fatal aunque sepas que lo has hecho bien. Es aceptar que quizá el otro no lo va a entender. Temes el rechazo y temes el abandono. Pero aun así lo vas a hacer. Quererte mucho es cumplir los compromisos contigo misma cuando nadie te aplaude. Es levantarte a entrenar. Es sentarte a estudiar. Es apagar el móvil aunque te mueras por cotillearlo todo. Por no pensar. Es hacer lo que dijiste que era importante para ti aunque no apetezca nada. Y eso, amiga mía, requiere de unos grandes ovarios y nos parece una real mierda en el momento. Quererte mucho es acabar con una pareja con la que ya no eres feliz, aunque le quieras. Es distanciarte de amistades que ya no suman, aunque sean de toda la vida. Es dejar un trabajo que te da seguridad pero te quita las ganas de vivir. Quererte mucho tiene que ver con mirar tu historia de frente y estar dispuesta a reescribirla. A abandonar patrones que son conocidos pero que ya no te sirven. Quererte mucho es cambiar de identidad cuando la que tienes ya no te sirve. Ya no quieres decir siempre que sí, ya no quieres aguantar ni poder con todo. Ya está, ya no. Vas cambiando y hay a quien eso no le mola nada, porque ya no saben qué esperar de ti. Y eso es incómodo para todos, pero más incómodo es vivir según lo que otros quieren. Servidora ha pasado por todo eso: adiós a parejas, a la empresa familiar, a entornos que ya no me nutrían, a creencias y miedos que no dejaban espacio a nada más. Y en cada paso rezaba para que todo fuera un poquito más fácil. Para seguir teniendo la fuerza de empujar en la dirección correcta que es una dirección jodida de narices. Y cuando llevas un tiempecito caminando en la dirección correcta y jodida empiezan a pasar cositas: Aparece la calma. Fruto, claro, de tu coherencia. Te respetas (¡Oh, qué bien!) Te miras al espejo y ves a alguien a quien no estás traicionando una y otra vez. ¡Oh, qué bien! (2). Y te diría que todo eso no tiene precio, pero sí lo tiene. Uno que siempre vale la pena pagar. Así que este 8 de marzo no te voy a felicitar por ser mujer ni voy a poner lacitos de colores en ningún lado, porque además el morado me sienta fatal. Lo que sí voy a hacer es invitarte a que te sientas incómoda. A que atravieses tus temores. A que te desafíes. A que te preguntes qué decisión estás postergando por miedo. Qué conversación llevas meses evitando. Porque quererte mucho es una mierda. Pero no quererte lo suficiente es muchísimo peor. P.D. Hoy, sábado 7 de marzo, a las 8:00 se abren las inscripciones para la Edición Especial de Masterclasses que he creado para que no solamente nos celebremos un día, sino que nos pongamos en marcha para apartar todo eso que nos roba la seguridad en nosotras mismas. Las inscripciones se cerrarán el 9 de marzo a las 21:00 Las Masterclasses son grabadas y las tendrás disponibles en cuanto te inscribas y de por vida. Tienen un precio especial por el Día de la Mujer que no volverá a repetirse. En esta edición tienes 3 Masterclasses, que tratan 3 temas que nos joroban la vida entera, que nos roban el poder:
  • La gestión de relaciones tóxicas, tanto familiares como laborales: para que aprendas a ponerte en tu sitio, a generar estrategias que te generen calma en lugar de desquicie, a establecer límites con toda la seguridad y la calma.
  • Decir que no sin culpa: para dejar de poner tu tiempo, tu energía en manos de todo el mundo menos de ti.
  • Gestionar el Síndrome de la impostora, que te cuenta que has llegado hasta aquí por suerte, que eres un fraude y pronto se darán cuenta todos, que no estás preparada. Muchísimas tenemos esa voz en nuestra cabeza y hemos de aprender a no escucharla, porque vida solo hay una y lo que queremos es avanzar y desarrollar todo nuestro potencial de la manera más tranquila posible.

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Iremos al fondo de todas estas cuestiones, porque si nos quedamos en la forma (en cómo tener una conversación difícil, en cómo generar planes) tendremos toda la intención, pero no pasaremos nunca a la acción. Así que vamos a modificar nuestra mentalidad para nos pase lo que queremos que nos pase. Al ser una Edición Especial por el Día de la Mujer, el Pack completo tiene descuentazo y este precio no se repetirá. En cada Masterclass tienes un cuadernos de ejercicios para que vayas al fondo de todo eso que te frena y lo apartes de un manotazo.

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Un abrazo grande, Sol