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Etiqueta: Las Claves de Sol

¿En qué piensan las mujeres?

en qué piensan las mujeres

“En qué piensan las mujeres” es el título de una peli bastante chorras de Mel Gigson y Helen Hunt. En ella, una descarga eléctrica dotaba a Mel del superpoder de leer la mente de las mujeres y el pobre se volvía majara con tanta información, claro. Luego aprende a usarla en su provecho, pero ese es otro tema…

Como os decía, el chaval se volvía muy loqui y, ¿sabéis qué?, que  no me extraña porque, al menos a mí, se me acumulan una de pensamientos simultáneos, contradictorios y redundantes que no es normal.

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La lavadora no para. Y dale, y venga, y toma.

Y yo nací con cerebro de mujer, pero Mel no, y de todos es sabido que este batiburrillo femenino es algo imposible de procesar para un coco masculino. Y ojo, que no os estoy llamando tontos, sino SENCILLOS.

Le doy al seso sin orden ni concierto.

Pienso tan rápido y tan caóticamente que ni sé lo que pienso, pero creo que sería algo así:

7.45: Levántante Sol, que luego vas de culo. No, quédate un poquito más en la piltra, que por cinco minutos no pasa nada. No, levántate ya y te tomas el Cola Cao tranquilamente. ¿Y si desayunas con los nenes? Ya lo has probado, tonta del culo. La lían parda, discutís, te pones del hígado. Levántate ya y desayuna tranquila. Nosínosí. Venga. Va. ARRIBA. No hagas ruido que se despiertan y se te jode el momento zen. Tengo pis, ¿y si se despiertan con el chorro? Mea, que luego te da cistitis. ¡HOSTIAS! Vaya jeto, hija mía, más te valía mear a oscuras para no verte en el espejo. Qué ojeras, qué bolsas, a los veinte esto no te pasaba. A los veinte no te pasaba NADA. Vaya pelos, pareces un personaje de Tim Burton. Tengo que ir a la pelu, mañana, no puedo, pasado, no puedo, al otro, tampoco. ¡Joder! Se me olvidó poner el lavaplatos anoche, friega taza, la de Fish Eddy, que me gusta más. Qué bueno está el Cola Cao, qué bueno está el Cola Cao, qué bueno está el Cola Cao. ¿Engorda? ¿Yyyyyyyyy?

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 No me da igual pero me lo pienso beber, así que mejor ni saber la de azúcar y calorías que estoy ingiriendo. Qué bonito Madrid, mira cómo amanece. Mira esa que va a trabajar. Mira el portero de enfrente, cómo saca los contenedores. ¿Qué hace? ¿Por qué lo coge en volandas? ¡Cerdo cabrón! ¿Pero por qué echa la basura en el hueco del árbol? Con razón está sucia la calle. Mamón de mierda, hijo de puta, voy a grabarlo. El teléfono está en la habitación, mierda. Luego lo denuncio. Qué ascazo de tío. Cómo agradezco que las monjas nos castigaran a recoger TODOS los papeles del patio si nos veían tirar uno al suelo. De no ser por mis monjas, ¿sería yo tan cerda como ese tío asqueroso? No creo. No sé. Luego llamo al ayuntamiento y denuncio. Qué bueno estaba el Cola Cao. ¿Me ducho primero o despierto ya a los niños? Si les despierto, igual se pelean y me joden el momento relax. Si no les despierto y les da por ir lentos, la tenemos fijo. Despiértalos ya. No, sí. No. SÍ.

  • Buenos días, pollos. A desayunaaaaaar.

8.00: Debería exfoliarme la cara. No tengo ganas. Mira qué piel, nena. Hazlo. Paso. Mañana. Chata, has cogido unos kilitos. ¿Por qué pondría ese espejo tan enorme frente a la ducha? Tienes que hacer deporte. Mañana empiezo. Ya sabes que mañana no vas a empezar. Haré yoga. Veremos. Se me caen las tetas. Los brazos,  LOS PUTOS BRAZOS. Cierra la mampara de una puta vez y deja de mirarte. Que no se te olvide meter la agenda en la mochila, que no se te olvide meter la comida en la mochila, coger el monedero, pilla los cascos que ayer se te olvidaron y no pudiste escuchar música. La comida sobre todo, que si no te comerás cualquier mierda del bar de abajo y luego te quejas de kilos. Esta tarde tienen fútbol los nenes, luego repaso, a ver cómo se portan. Si vuelven a liarla parda, los borro. No, no puedo, lo suspenderían todo. Tengo que comprar forro para aquel libro. Nena, relax, siente el agua ¿Me he puesto el suavizante en el pelo? Sí. Ay coño que no llamé ayer a Bea por su cumple, mierda de amiga soy. Por Dios, vaya pelánganos tienes en las piernas.

omg¿Cuánto llevabas sin mirártelas? Por no hablar del felpudo. Vale que no te lo ve nadie últimamente, pero tía, por dignidad. #PotorroDignidad. Poda eso, POR DIOS. Descongela pescado para la cena, tienes que comprar pepinos. Nena, deja de pensar, siente el agua calentita. Qué sueño tengo. Échate hidratante, no que me da rabia que la ropa se  me pegue, me la echo esta noche. Luego se te olvida, que no se me olvida. Hoy no. No me da tiempo a peinarme como es debido. Pon cabeza pabajo y difusor. ¿Habrán terminado de desayunar los niños?

  • Niños, ¿cómo vais? Habéis terminado?

No han terminado, joder. Un batido, una mandarina y unas galletas, veinte minutos. La madre que los parió.

  • Terminad ya, PERO YA.

8.20: debería mandarles al cole en pijama. Te dirían que eres una salvaje, una mala madre. Quizás lo soy. O no. Les estoy enseñando que la vida no va de tardar tres horas en desayunar. Igual sí deberíamos tardar tres horas. Igual soy una estresada de mierda y se lo voy a pegar a mis vástagos. Vaya pelos. Píntante un poco, ponte pintalabios rojo, que disimula las ojeras, Y el rimmel, que si no pareces una muerta.

vampiro

A los veinte podía salir a la calle sin maquillarme, a los veinte podía salir como fuera. Hay que ver, cómo es el corrector de ojeras de Mac, qué buena cara, así de repente. Pero en dos horas lo habré absorbido. La ojera lo absorbe TODO, es como el Triángulo de las Bermudas. ¿Pero por qué estoy tan cansada? Serán los estrógenos, que los tengo fatal, o igual es que no paro. A los veinte tampoco paraba y no estaba así. A los veinte siempre estaba estupenda.

  • ¿Os habéis cepillado los dientes? La cara, que no se os olvide lavárosla.

8.30: cada puto día lo mismo, o les reviso la piñata y aún tienen trozos de galleta o descubro que tienen los ojos llenos de lagañas bajando en el ascensor. ¿Se acabará algún día este coñazo?, ¿aprenderán que son sus dientes, que son sus ojos, su caraaaaaaaa? A ver si me da tiempo a comprarme fruta antes de ir al cole. No me dará. Nunca me da. Ay, qué cansancio. ¿Cuántas horas quedan para que me acueste otra vez? Coño, cómo ha encogido este pantalón, igual que el que me puse ayer. La lavadora, que debe lavar en caliente aunque yo no se lo diga. Hay qué ver.

ojosNo hay tiempo de buscar otro que no esté encogido. Te desabrochas el botón de arriba cuando te sientes, y ya. Es tristísimo, sí, pero es lo que hay. Igual no es la lavadora y son también los estrógenos. Puta menopausia. PUTA MENOPAUSIA. Se me salen las tetas del sujetador. Eso no es por la lavadora… A ver: agenda, comida, te has puesto los zapatos, lo tengo todo.

  • Nos vamos, ¿estáis listos?

8.45: y si no lo están, se van tal cual. Qué guapos están con el uniforme. Y qué flacos, con lo que zampan. ¿Le he dejado dinero a la chica de la limpieza? Sí. ¿Me da tiempo a comprar fruta? Pues no, qué chorradas me planteo. La luz del ascensor, es MUY HIJA DE PUTA. Estoy entre amarilla y amoratada. Huy, hoy hace más fresquito que ayer. ¿Les tendría que haber abrigado más? No, que luego hará calor y si sudan es peor. Yo llevo mal jeto pero me consuela ver que las otras madres van igual o peor. Mal de muchos… Cada mañana la misma peregrinación calle arriba hasta el colegio. Con lo poco que me gusta a mí hacer cada día lo mismo. Al menos este colegio está al lado de casa, no como el anterior. Vamos a alegrarnos, que esto es mucho mejor que levantarse a las seis de la mañana como el año pasado. ¿Me compro un bocata para el desayuno o un croissant? Los pantalones, chocho, los pantalones, que no te caben.

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8.50: cinco minutos en llegar al cole. Qué maravilla. Qué lista soy a veces. Qué buen cambio.

Y esto, señoras, son solo los primeros sesenta y cinco minutos del día. Menos de una décima parte del tiempo que paso despierta. Y luego me pregunto yo que de dónde sale este “no puedo con mi vida”. Por el amor de Dos, echadme una manita. ¿Os pasa a vosotras lo mismo? ¿Habéis encontrado solución? Una cosa os voy a decir… Que igual estáis con el coco en modo centrifugado todo el día y ni os dais cuenta, que era lo que me pasaba a mí. Ahora sigo como las locas pero, al menos, lo sé, que ya es algo.

jeto

 

Ayer salí a cenar y hoy no puedo con mi vida.

lasclavesdesol

Sí, amiguis, sí. A CENAR.

Sin beber, que soy abstemia. Sin salir.

SOLO A CENAR.

Estaba en casa a la una y poco.

Todo muy comedido, muy de madre, muy de tía de cuarenta y tres, por echarme encima todos los estereotipos. Nada que, en principio, fuera escandaloso o dañino.

Pues menos mal, porque estoy HECHA UNA MIERDA.

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Es verdad que, cuando anoche salí de casa, ya estaba muerta de cansancio. Bien pensado, ayer me levanté agotada, vamos, igual que me cuando me acosté la noche anterior.

Pero tenía ganas de vida social, de salir un ratito de la rueda de hámster, de charlar con esas amigas que no tienen hijos, que no van a reuniones con los tutores, que a veces se sientan en el sofá… A ver si rozándome un poco con ellas, se me pegaba algo de su energía. PUES NO.

Ojo, que yo ganas le puse y me lo estaba pasando de la muerte. De hecho, de esas conversaciones de medianoche saldrán varios artículos, todos bien cochinos e irreverentes.

Yo me lo pasaba bien pero no lo parecía: un jeto… Unos bostezos… Un semecierranlosojos de lo más lamentable. ¿Qué me está pasando? Con lo que yo he sido, joder.  No paro, pero TAMPOCO ES PARA ESTAR ASÍ.

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Y, como nada es casualidad, justo hoy caen en mis manos tres artículos de lo más reveladores. Uno sobre lo que le pasa a tu cuerpo cuando no duermes ocho horas, otro sobre los efectos del estrés y el último sobre los beneficios del sexo para la salud.

Agarraos, chicas, que vienen curvas.

Si no duermes ocho horas tienes riesgo de contraer enfermedades infecciosas y cardiovasculares, engordas, tienes menos control sobre tus emociones (o sea, una mala hostia del quince), envejeces más rápido y se acortará tu vida. Ahí es ná.

oh-my-god

Así tengo las anginas cada dos por tres inflamadas, y va a ser que no es el pantalón el que ha encogido, y esta arruga nueva, y esta sensación de que cualquier día la palmo. Todo cuadra.

Vamos a lo que pasa si sufres de estrés: meas continuamente (esto me consuela, ya pensaba que tenía cistitis, aunque no sé qué es peor), FATIGA CRÓNICA, pero ojo, que a esta fatiga por estrés, le tienes que sumar la fatiga por falta de sueño, o sea, UNA BESTIALIDAD DE FATIGA. Sigamos… Falta de apetito sexual, jajajjajaja, de ahí lo del funeral de mi chirri. También produce insomnio. O sea, no tengo tiempo para dormir y encima me despierto antes de hora por el estrés, con lo cual aumenta mi cansancio, y así suma y sigue.

Me están entrando los calores.

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Ah, claro, es que también la menopausia precoz es culpa de esta histeria compulsiva. Y ojo, que la menopausia TAMBIÉN PROVOCA INSOMNIO. Ya tenemos el del estrés y el de la menopausia. Ya llevamos dos fatigas, dos insomnios y un chichi muerto, así de momento. Estás manchas raras que me han salido en la espalda parece que también son de los nervios, VALE. Y puede que, en cualquier momento, entre en depresión, porque eso es lo que pasa cuando vas como las locas todo el día.

Hasta aquí los estreses. Vamos a la lectura sobre los innumerables beneficios del sexo. (Sí, hay que ser masoca para, teniendo un cadáver entre las piernas, leer esto, pero así soy).

La primera en la frente: el sexo disminuye el estrés. Pues estresada seguiré, entonces.

El sexo adelgaza, refuerza el sistema inmunitario, mejora la piel y la memoria, rejuvenece y te da felicidad. Además favorece el sueño

Resumiendo, me estáis diciendo, señores investigadores, que da igual dormir o no si luego echas un polvo estupendo, que los efectos del estrés, el follar los elimina. Follar te salva, te resucita, te sana. Follar lo equilibra todo.

wow

Pero si estás estresada no quieres chingar, y si estás cansada tampoco y con la mala hostia que te provoca lo anterior, pues menos.

Por no hablar de que, según con quien folles, puedes acabar más histérica y deprimida que antes de empezar.

Huevo o gallina, pez que se muerde la cola, círculo vicioso, historia interminable.

Entiendo que su intención, señores de los artículos, era prevenirme, informarme y darme soluciones, pero yo como que no lo veo. Se me ocurre que quizás deban ponerse de acuerdo los tres para coordinarse, no contradecirse y, de paso, no desesperarme. Yo, mientras tanto, voy anulando cualquier actividad programada para después de las 21.00, que es la hora a la que dejo de ser persona para convertirme en zombie.

Cuando hayan dado con la solución a este desastre, me avisan.

sleepy

   
quiero ser puta

Seamos putas.

quiero ser puta

Estaba yo el sábado que no podía con mi vida. Aún así, salí a cenar algo con mi amiga Candela y bendita sea la hora. Allá que, tras un ceviche muy picante y unos fingers de pollo muy grasientos, llega su amiga Ana. Monísima, listísima y simpatiquísima. Y, desde ya mismo, musa de esta que escribe.

Como no puede ser de otra manera, tras hablar brevemente de trabajo y mudanzas, fuimos al tema hombres, que es muy relajante: que si ese de Tinder que no hay manera de quedar con él, que si aquel que según él practicaba sexo tántrico y en verdad era sexo horrible, que uno que al principio se quedaba a dormir y acabó corriendo por el pasillo al terminar, que otro que en seis meses no bajó a lo que viene siendo la entrepierna… Yo escuchaba desde esa perspectiva que da la madurez o mejor dicho, la inactividad, porque os recuerdo que estamos de luto por mi chirri. No, no ha resucitado. Y pensaba que “vaya perezón aguantar tanta tontería” y que “de buena me he librado”. Sí, es una reflexión un tanto catastrofista pero es lo que hay.

 quiero ser puta

Y allá que, tras un par de gin- tonics, Ana, ya embalada y ofendida por el contenido de la conversación, afirma: “Yo creo que me tendrían que pagar”. Ah, “¿quieres ser puta?”, le pregunto yo sin la más mínima intención de juzgarla, porque aquí que cada una sea todo lo puta que le venga en gana. “Tía, es que siento que me deben algo. Me follan mal, salen por patas, no contestan mensajes. Me deben algo, pues que me paguen y al menos me compro unos zapatos chulos”.

HOSTIAS, QUÉ MARAVILLA.

quiero ser puta

Porque las penas con unos Jimmy Choo, son menos penas. Eso es así.

“Ana, cari, tú no quieres ser puta, lo que quieres es que te indemnicen”, le dije yo, haciendo gala de mis conocimientos jurídicos. “No quieres cobrar por tener sexo, sino porque te han ofendido y eso es MUY RESPETABLE Y MUY LÓGICO, además.”

quiero ser puta

Y es que tocar los ovarios sale MUY barato, señores. El colmo ya es que los Whatsapps son gratis y eso ha incrementado el mareo y la tontería hasta unos límites insospechados. Antes, con los SMS a 0,25 nos pensábamos mucho más lo de tontear porque, en un pis pás te plantabas en cinco euros. Si tonteabas con cinco al mismo tiempo, eran veinticinco euros. NI DE COÑA. Yo propongo lo siguiente:  creemos una app mediante la cual, ante más de diez mensajes sin quedada cara a cara, la/el mareado, cobre veinticinco céntimos por cada frase recibida. No evitamos los malos polvos, pero sí los vapuleos. Algo habríamos avanzado.

Y, por otro lado, señores del poder legislativo, deberíamos crear nuevas figuras delictivas en el código penal. Igual que existe la “omisión del deber de socorro”, podrían crear la “omisión del deber de se corre”.

Es decir, que si no me satisfaces porque no te da la gana, MULTA. Otro delito debería ser el de la Resaparición, que tanto hemos tratado por aquí: que desapareces, pues MULTA. Que apareces para seguir mareando, MULTA. Que cancelas citas compulsivamente, MULTA. Que pretendes que te hagan sexo oral pero tú pasas de corresponder, MULTA.

quiero ser puta

Y así un largo etc. Lo recaudado iría, en parte a la/el damnificada/o y en parte a la Administración, así podría sufragar los servicios de limpieza de Madrid, que está lleno de mierda que no es normal.

Porque lo peor es la cara de gilipollas que se te queda ante determinados comportamientos y encima pensar que no tenemos derecho a quejarnos. Gentes del mundo, no hace falta firmar ningún documento que nos obligue a ser respetuosos y considerados, así como no necesitamos tenerlo para poder exigir tales conductas.

Así que probablemente Ana tenga razón y ya va siendo hora de pedir un poquito de educación, reclamar consideración, reivindicar derechos no escritos y, en caso de ser necesario, solicitar resarcimiento.

Si eso es ser puta, SEAMOS PUTAS.

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Son mis amigas

Son mis amigas.

Gracias, amigas.

Desde luego, tengo delito. He escrito sobre casi todo lo que nos envuelve en estas, nuestras vidas de féminas del s. XXI. Pero aunque las he mencionado de soslayo, todavía no les he dedicado un artículo a LAS AMIGAS, a mis amigas.

Tengo las mejores amigas del planeta y ha llegado el momento de daros las gracias, mis chochinguis, por tantísimas razones…

GRACIAS porque si no fuera por vosotras, no estaría aquí escribiendo estas líneas. Me distéis el coñazo (mucho) hasta que me rendí y empecé a plasmar en este blog todas esas burradas que antes solo decía. Ni que decir tiene que no necesito más musas que vosotras. Sería materialmente imposible que a mí sola se me ocurrieran tantísimas salvajadas sobre polvos, piedras coñiles, penesSois una fuente inagotable de sabiduría e inspiración.

GRACIAS porque con vosotras puedo ser yo misma y soltar por esta boca cualquier improperio sabiendo que no me lo tendréis en cuenta.

GRACIAS por nuestra complicidad, porque esas miradas telepáticas, porque no hay que contextualizar, dar explicaciones, buscar excusas. No con vosotras.

Muchas GRACIAS por aceptarme tal como soy, no es fácil, lo sé: me quejo, me enfado, me obsesiono, me pongo de muy mala hostia, muchas veces. Y ahí estáis, pasando de mis cabreos, PERO NO DE MÍ.

GRACIAS porque con vosotras puedo ser incoherente, incorrecta, insoportable. Siempre seguís ahí (al menos de momento).

GRACIAS por decirme verdades que no quiero oír, por nunca atacarme con el “ya te lo dijimos”, aunque me hayáis advertido mil veces.

GRACIAS por apoyarme, aunque no siempre me entendáis (algo muy normal, teniendo en cuenta que, normalmente, no me entiendo ni yo).

GRACIAS por respetar mis silencios y mis gritos, por llorar conmigo y, sobre todo, por reír todas juntas hasta hacernos pis y conseguir que el rimmel nos chorree por toda la cara. Nunca fuimos comedidas, PA QUÉ.

GRACIAS por esos findes en Formentera, por los mojitos de litro y medio, por los viajes en coche cantando temas del Dúo Dinámico a grito pelado, por las interminables noches de karaoke, por los bailes con los italianos de turno al ritmo de “Y que fantástico dar vueltas con los pies sobre sus alás, en tu Vespa Special que te quita problemaaaaaaaaaaaas”.

GRACIAS por no tener pelos en la lengua, por pasar del qué dirán, POR TENER ESOS OVARIOS TAN GIGANTESCOS. A vuestro lado hay que ser valiente, no hay más remedio.

GRACIAS por no permitir que la distancia nos aleje, por hacer que todo aquello que nos une pese más que unos cientos o miles de kilómetros MUY insignificantes.

Gracias, mis maravillosas compañeras, porque vuestra amistad es la gasolina que mueve el mundo.

Os adoro (por si no había quedado claro) Son mis amigas  

Cosas que no debes hacerle a tu coño.

madonna Queridas todas, ayer, cotilleando por Internet, encontré un artículo acerca de maltratos a los que una vagina no debería ser sometida:  hablaba de higiene, cuidados mínimos y esas cosas. Yo he querido ir más allá y he redactado siete mandamientos sobre autoestima vaginal que espero nos sean de utilidad a todas. Los podéis leer en mi blog hermano, Weloversize.   Besis
el mareador: tipología y características

El mareador: tipologías y características

el mareador: tipología y características

No podemos negarnos ante la evidencia: nos marean. O nos dejamos marear. El caso es que este fenómeno paranormal se da muchas más veces de lo deseado. Si no, de qué iba a ser mi post sobre ello el más leído de la historia de estas Claves.

Es por ello que la investigación ha de ir mucho más allá. Profundicemos, amigas, porque solo el conocimiento al detalle nos salvará del mareador.

Es común la confusión. Muchas veces no tenemos claro si nos están mareando o no y esto es porque existen tantas tipologías de mareador (y mareadora, supongo) que es imposible enumerar unas características comunes a todos ellos. Yo, hasta el momento, he detectado las siguientes variantes:

El Mareador Común: no hay duda con este. No se corta un pelo. Marea, lo sabe, lo disfruta. Cree que es un derecho innato. Es tan jodidamente descarado que no te lo puedes creer y, de hecho, no te lo crees, por eso sigues ahí, haciendo el gilipollas, sometida a sus vaivenes. Él es el caso más típico. Te llama para quedar, luego cancela. Te manda un whatsapp, cuando contestas él ya ha desaparecido. Y blablabla.

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El Mareador Sensible: me atrevería a afirmar que este es aún más peligroso que el anterior. Sus ojitos de cordero degollao, sus excusas, su discurso cariñoso pueden confundirte MUCHO. Es capaz, incluso, de presentarse como víctima cuando tú, ya jartita de sus “te echo de menos”, “muero por verte”, “he soñado contigo” seguidos de sus “me ha dado una insolación, tenemos que posponer”, “maldito corte de digestión, no puedo quedar”, “me he roto una pierna, mejor lo dejamos para otro día”, le mandas a tomar por el jander con todas las letras. Es de los que te preguntará si te pasa algo con él, te reprochará que estás muy borde y, por supuesto, no te hará ni puto caso y seguirá con sus mensajes de amor a las seis de la mañana hasta que le bloquees.

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El Mareador Transoceánico: normalmente es un ex-novio, ex-rollo o ex-algo que tuviste cuando pasaste un año en USA, o un verano en Londres, o unas vacaciones en Sicilia. Lo vuestro fue amor del bueno, o no, qué más da. El tema es que, periódicamente, aparece. Te manda fotos suyas subiditas de tono porque, claro, está lejos y si no, la cosa no se calienta. Cuando ya te tiene tontorrona perdida empieza con los “te quiero mucho”, esa frase tan ambigua que le puedes decir a tu hermana, a tu madre, a tu perro o al amor de tu vida. Y ahí te quedas tú pensando a qué se refiere exactamente. En el peor de los casos, la foto se convierte en una cantidad ingente de mensajes que reavivan vuestra pasión hasta límites insospechados. Esta tipología se subdivide en:

a. Mareador Transoceánico ennoviado: aquel que, tras tres mil doscientos mensajes de amor con sus correspondientes fotos picantes, te confiesa que, o tiene novia (y se le había olvidado) o justo acaba de conocer a una que vive en su barrio (qué casualidad) y no a tres mil kilómetros como tú. Así que casi mejor te vas pegando una duchita fría, guapa. OBVIAMENTE, no será él el que confiese, motu proprio, la existencia de la chati. O te lo encuentras de morros en su foto de perfil de Facebook, donde aparecen abrazados y sonrientes, o te lo confiesa tras un interrogatorio que ni la CIA.

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b. Mareador Transoceánico desaparecido: de la noche a la mañana se lo traga la tierra. No contesta ni llamadas, ni mensajes, ni mails, ni privados de ninguna red, ni telegramas, ni burofaxes. Es inevitable, tu primer pensamiento será que ha tenido un accidente. Dejas de llamar a los hospitales cuando le ves en Facebook sano, sanísimo y de copazos con los amigos.

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c. Mareador transoceánico recurrente: no es más que un mareador común pero que se extiende en el tiempo de forma desorbitada. Cada cinco años aproximadamente, reaparece, te marea y luego ni mú hasta el siguiente lustro. Por razones obvias, esta variedad se da normalmente pasados los cuarenta. Más que nada porque antes no hay margen suficiente. Personalmente, encuentro a este mareador incluso entrañable: lleva media vida contigo, ya sabes de qué va el tema con lo cual no te comes el tarro. Eso sí, aburre.

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Ahora mismo se me ocurren más prototipos de mareador pero mejor lo dejo aquí, comentamos y, si eso, la semana próxima seguimos con el tema. Ah, por favor, no os cortéis, añadid los tipos de mareador que hayáis descubierto. La lista es larga, amiguis.