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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

3 estrategias que uso para mejorar mi foco y disminuir mi cansancio

Nadie me enseñó, ni en casa ni en el colegio, a encontrar la claridad, el foco. A hacerme las preguntas correctas para definir la meta y luego el mapa hasta ella. Nadie me contó que he de saber dónde estoy ahora y decidir a dónde quiero llegar si quiero que me pase lo que quiero que me pase. Si quiero ser la dueña y señora de mi existencia. No tengo que saber qué quiero que me pase, tengo que decidirlo. Y si no lo hago yo, lo decidirán otros. O nadie. No sé qué es peor. Necesito orden. Mental, físico, emocional. Porque solo así alcanzaré mi objetivo supremo: la calma. Lo necesito yo y lo necesitamos todas, solo que a veces no nos damos cuenta. Nos dejamos arrastrar por el día a día, por las urgencias, por los fuegos a apagar, por la incertidumbre. Ay, si alguien nos hubiera contado que estrategias para convertir lo incierto en previsible. Que hay ámbitos de la vida sobre los que resbalamos y ante los que podríamos plantarnos y darles forma para, de nuevo, alcanzar la calma, la claridad y, por supuesto, EL PODER. Hablo de esas cosas que parecen pequeñas pero que no lo son, porque nos construyen día a día: – No sé qué ponerme porque no tengo claro qué quiero expresar con mi imagen, así que agarro lo primero que pillo, aunque no me mole nada. – Como cualquier cosa, a cualquier hora, porque no he decidido cómo quiero alimentarme ni cómo quiero sentirme en mi cuerpo. – Me rodeo de personas que me importan un huevo, porque no tengo el valor de definir qué tipo de vínculos quiero crear. – Trabajo mucho, pero sin saber hacia a dónde voy, qué quiero sentir, cómo quiero vivir. – No me detengo a pensar cómo quiero que sea mi casa, así que me pierdo el placer inmenso de contemplar lo creado y disfrutarlo. Y podríamos seguir así durante tres mil minutos más. En lo laboral puede pasar un poco lo mismo, o un mucho. Cuando no tienes ese mapa, ese equilibrio, esa foto completa —ni en el trabajo, ni en tus finanzas—, no puedes resolver ni elegir. Caminas con una venda en los ojos. Solo reaccionas, una y otra vez. Parcheas, una y otra vez. Y te agotas, una y otra vez. Quizás me estás dando la razón, asintiendo con la cabeza (me encanta imaginarte) y preguntándote, “Vale tía, toda la razón, ¿pero por dónde empiezo?” La respuesta es siempre la misma: PARANDO. Y te lo dice una persona a la que parar le cuesta la vida misma, pero ese es el reto: desafiarte para ser más libre. Parar para pensar es una práctica poco común, pero es justo lo que necesitamos para que el cerebro funcione bien, para que nosotras funcionemos bien: pasar del modo concentración al modo dispersión, y luego volver a enfocarnos. Ese vaivén, que parece improductivo, es una de las cosas más rentables que hay. Parar es lo que permite que el dron se eleve para mostrarnos el conjunto: dónde estamos, qué merece primero nuestra atención y qué puede esperar. Porque ya te digo que llegar a todo es imposible y, además, es una estupidez. Cuando saltamos de un lado a otro no llegamos a ningún sitio. Y lo peor: confundimos el movimiento con el avance. Pensamos que tener foco, claridad, planificación es vivir encorsetadas En realidad, pasa todo lo contrario: el foco nos aparta del ruido y del agotamiento que provoca la dispersión. El foco no es rigidez, es DIRECCIÓN y es la LIBERTAD más absoluta. Es decir “esto ahora sí” y “esto ahora no”. Es descanso, es control. ¿Qué es lo que me funciona a mí para encontrar esa claridad, para abrazar todo mi poder, aparte de parar y dispersarme un rato? 1. Elevar el dron cada semana. Reservo en mi agenda una hora semanal (mínimo) para observarme desde arriba a todos los niveles y preguntarme:
  • ¿En qué he puesto mi energía esta semana?
  • ¿Ha estado alineada con lo que realmente quiero, con el lugar al que quiero llegar?
  • ¿Qué me ha distraído y no me ha aportado ningún valor?
2. Defino mis imprescindibles. Si todo es importante, nada lo es. Elijo tres o cuatro áreas que sean imprescindibles para mi bienestar (por ejemplo: salud, relaciones y descanso). Las escribo, son mi brújula: – ¿Estoy tomando decisiones coherentes con estos ejes? (Ahora mismo he bajado MUCHÍSIMO el tiempo de trabajo y paso varias horas al día investigando sobre salud después del sarao Covid+lumbalgia+efectos secundarios que sigue sufriendo este cuerpecito mío) – ¿Estoy dedicándoles tiempo a esos ejes? (Volviendo al mismo ejemplo: voy a yoga restaurativo dos veces por semana, hago estiramientos en casa dos veces al día, estoy cocinando increíblemente sano, salgo a hacer paseos cortos porque me canso mucho pero necesito moverme, voy al fisio una vez por semana y a hacerme masaje relajante un día a la semana desde que esto empezó) Paro aquí: sí, les dedico tiempo. Como te conozco, a estas alturas quizás pienses que ese es un lujo que no te puedes permitir porque tenemos que currar para vivir y no da tiempo a todo. Totalmente de acuerdo, ahí es donde la estrategia, la planificación y el foco entran en juego (al final de este texto te cuento cómo he conseguido poder parar sin que todo mi proyecto se vaya al garete) 3. Creo rituales de pausa. Entre el HACER y el DECIDIR tiene que haber un espacio, un amortiguador. Puede ser un paseo sin auriculares, tres minutos de respiración o escribir una página en tu libreta bonita. El foco nace del silencio. Del de fuera y del de dentro. Pregúntate:
  • ¿Qué necesito dejar ir para ver con claridad? Quizás un miedo, una creencia, una relación, un hábito…
  • ¿Qué me está pidiendo mi cuerpo que no estoy escuchando?
  • ¿Qué siento cuando pienso en bajar el ritmo y enfocarme en solo dos asuntos?
Y ahora voy a cómo me puedo permitir un parón imprevisto de varios días sin que mi negocio, mis números, mis planes se vayan a tomar por el Jander. Lo primero es decirte que mi mayor habilidad es mi mayor enemiga: tengo mil ideas al minuto. Eso es guay. Ordenarlas, para mí, ha sido una tortura agotadora toda la vida. Así que hice lo que siempre deberíamos hacer ante las dificultades: busqué ayuda. En 2023 descubrí a una chavala que se llama Nayla Norryh y de la que me has oído hablar porque he hecho varios directos y podcast con ella. Solo escuchando uno de sus episodios de podcast tomé varias decisiones importantes para mi negocio, así que decidí hacer uno de sus cursos, el Workshop de Planificación Estratégica. Me parecía una buena manera de testear si esa estructura mental ordenadísima que transmitía era verdad y me era útil. Hostias si lo fue, amiga. Ese Workshop cambió mi manera de organizarlo todo: mi trabajo, mis ideas y mi vida. Porque no somos compartimentos estancos. Porque todo lo que había escuchado hasta el momento eran teorías de señores cuya vida, inquietudes e inseguridades no tienen nada que ver conmigo. Esa planificación que me enseñó Nay —que no tiene nada que ver con rigidez, sino con consciencia, dirección y AUTOCUIDADO— me dio seguridad, porque POR FIN tenía claridad sobre mis números, mi tiempo y mis prioridades. Me dio poder, porque pude decidir con TODA la intención qué sí y qué no quería hacer en mi negocio. Lo que te voy a contar me da mucho pudor, pero me he prometido a mí misma atravesarlo y hablar mucho más de pasta, porque nos lo merecemos. Tanto me flipó el workshop de Nayla, que después seguí con otros cursos suyos. El resultado: dupliqué mi facturación de un año para otro. No currando más, sino currando mejor. Con la mejora de mi facturación, mejoraron mi tranquilidad, mi impacto en más mujeres, mi alegría. Mis ganas de crear. Nay acaba de abrir las inscripciones a su WORKSHOP DE PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA y las cierra el 5 de noviembre. Durante tres días te guiará paso a paso para ordenar tus números y decidir con la cabeza y el alma dónde vas a poner tu energía. Qué te voy a contar a estas alturas de lo que me fascina que lo que me sirve a mí te sirva a ti. Si tienes un proyecto propio, si necesitas esa estructura, claridad, seguridad, te invito a que bichees este Workshop AQUÍ. Una de las preguntas que más me habéis hecho sobre esta formación es si sirve cuando estás empezando a emprender. Mi respuesta: si yo lo hubiera hecho al inicio me habría ahorrado una de errores, tiempo, esfuerzo y pasta que no quiero ni cuantificar. Si decides apuntarte, nos veremos en esas sesiones, porque aunque lo tengo grabado y lo reviso cada año para analizar y planificar, tengo claro que algo aprenderé si asisto en directo una vez más. Feliz sábado, querida mía, cuídate un montón. Sol

Sol Aguirre, experta en crecimiento personal: “Para tener claridad mental y tomar el control de tu vida, escribir es una herramienta imprescindible”

A veces, hay que saber poner orden en medio del caos para volver a poner el foco en lo que de verdad importa, aclarar ideas y retomar el control de tu vida.

La vorágine diaria, las responsabilidades, el estrés, la ansiedad… son muchos los elementos que pueden sacarnos de nuestro centro y hacernos perder perspectiva. Para arrojar luz sobre las sombras, volver a enfocarse, ordenar ideas y mantener la calma, son necesarias algunas estrategias y Sol Aguirre, coach experta en crecimiento personal y escritora, tiene claro que la escritura es una de las mejores herramientas para hacerlo.

Escribir para poner orden mental

Escribir no solo es una tarea destinada a literatos, todos podemos usar esta herramienta para explorarnos, conocernos mejor, poner orden mental e incluso para rebajar la ansiedad aumentando el bienestar emocional. Sol Aguirre, más conocida en redes sociales como @lasclavesdesol, coach experta en crecimiento personal, explica que “escribir ha sido la herramienta imprescindible que me ha ayudado a definir mi rumbo, a escoger mi lugar, a encontrar respuestas, a convertir el miedo en ganas, a atreverme, a pensar, a crear el mapa que me lleva desde donde estoy hasta donde quiero estar. Escribir me regala tranquilidad, confianza y me permite aprender y aprenderme. Escribir lo que me está pasando es la clave para decidir lo que me va a pasar, para inventar una vida en la que me quiero quedar”.

8 maneras en las que escribir puede ayudarte a tomar el control de tu vida

Aguirre ha compartido algunas de las formas en las que la escritura le ha ayudado y cómo puede ayudarte a reencontrarte contigo y a poner calma y orden mental:
  1. He reconocido mis emociones y puedo gestionarlas. Ya no me controlan ellas a mí.
  2. He ordenado pensamientos para poder generar mi criterio y tomar decisiones desde la seguridad y la calma.
  3. He identificado mis valores para definir objetivos alineados con lo que soy.
  4. Minimicé mi carga mental, así disminuyó mi estrés y mi ansiedad. que me permitió descubrirme, conocerme, validarme.
  5. He cuestionado, una y otra vez, todas esas mentiras que me cuenta mi cerebro usando los miedos y las creencias limitantes.
  6. Potencio, cada día, mi creatividad y creo el espacio para encontrar soluciones, para resolver dilemas.
  7. Escribir es el momento de desahogo y alivio de la vorágine vital.
¿Cómo podemos aprovecharnos de la escritura para mejorar y transformar nuestra vida?

El ritual matutino de escritura

Sol Aguirre recomienda seguir un ritual matutino de escritura. Un hábito diario que le ha ayudado a poner el foco en lo importante y que le da más claridad mental. Es lo que recomienda a sus alumnas para ordenar sus pensamientos, ganar energía y enfocarse en lo que quieren. ¿Qué se hace después con estas hojas de escritura matutina? «Las leo de vez en cuando, porque me regalan perspectiva. Me cuentan cuál es mi historia. Si he avanzado, si no. Me dan pistas sobre cuáles son mis patrones, mis habilidades, mis deseos. No me da miedo que alguien las lea, pero si así fuera, eso no evitaría que las escribiera, si acaso, tomaría precauciones”, explica la coach en sus redes sociales. La escritura es una forma de evidenciar o de arrojar luz en nuestra vida y a nuestros pensamientos, necesidades y anhelos más íntimos. “Nunca renunciaría a la herramienta que me ha transformado por completo; que más me ha ayudado a conocerme, a poner orden en este coco caótico, a deshacer nudos que me ahogaban, a inventarme una vida que me flipa”, afirma Sol Aguirre. “No solo escribo en esas páginas matutinas, acudo a sistemas que me ayudan a bucear en lo que me duele, en lo que frena; que me dan perspectiva para tomar decisiones desde la seguridad”.

Cómo integrar la escritura en tu vida

La experta en crecimiento personal afirma que realizar un ritual diario de escritura marca un espacio entre lo de fuera y lo que te ocurre dentro, además, crea presencia y hábito, y le da valor a ese momento que es para ti. Sus estrategias para poder escribir cada día por las mañanas está muy definida:
  • Escribo cada día al despertarme: Así mi cuerpo sabe que es hora de parar y conectar. También evito la pregunta ¿cuándo lo hago? Y me convierto en mi prioridad. La constancia crea el hábito antes que la motivación.
  • Mi escenario divino: Siempre tengo cerca una libreta bonita, mi pluma, una taza preciosa de té y una vela que huela muy bien.
  • Respiro y me centro: Antes de escribir respiro profundamente tres veces, medito durante 3-5 minutos y escaneo mi cuerpo ¿cómo estoy? El coco nos miente, el cuerpo no.
  • Preguntas que me ubican: Empiezo siempre con estas dos preguntas: ¿Cómo estoy hoy física, mental y emocionalmente?, ¿qué necesito ahora mismo? Y me respondo con honestidad y sin juicios.
  • Preguntas que me devuelven el poder: Después toca pasar a la acción. ¿Cuál es la mejor forma de tratarme hoy?, ¿qué puedo hacer para que mi día sea lo más chulo posible? Si me preocupa algo: ¿puedo hacer al al respecto? Si la respuesta es sí: ¿cuál es el primer paso?
  • Cuando hay bloqueo, escribo igual: Si me atasco le pongo nombre al bloqueo, me pregunto qué hay debajo, escribo sobre eso mismo, me recuerdo que escribir bien no es el objetivo. A veces el bloqueo es el mensaje más importante
  • Cierro con intención: Siempre termino con esta frase: “Hoy me comportaré como la persona en la que me quiero convertir”. Esto me conecta con mi visión, me enfoca en la acción y cierra el ritual con propósito.

Valentina Luján y Sol Aguirre, expertas en autoconocimiento: «Esta es la clave para desbloquear esa vida que tanto deseamos vivir»

¿En qué piensas cuando piensas en ser feliz? La deliciosa conversación entre dos expertas en felicidad ha expuesto este tema de la forma más honesta, profunda y sincera posible y nos han dado los dos pasos para construirla sobre una base sólida basada en el equilibrio.

Entre tanta exigencia y tanto desbordamiento, encontrar un punto de equilibrio se vuelve no sólo deseado sino increíblemente esencial para alcanzar la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad cuando hablamos de encontrarla en el balance? Sobre este tema hablaron las escritoras y expertas en felicidad Sol Aguirre y Valentina Luján, en el podcast de Aguirre, ‘Las claves de Sol’. Y exploraron en una conversación deliciosa cómo el equilibrio en nuestras vidas puede transformar nuestro día a día de una simple supervivencia a una experiencia verdaderamente enriquecedora.Encontrar el equilibrio es clave para transformar nuestra supervivencia diaria en un vivir de forma auténtica.

Y es que hablar de balance, según las expertas, no es únicamente una cuestión de equilibrar responsabilidades cotidianas, sino todo un arte que implica un profundo autoconocimiento y una responsabilidad personal integral. Y aquí es donde está la clave de todo: «necesitamos construir nuestro equilibrio particular para sentir que avanzamos, que somos las dueñas de nuestra vida», dice Sol Aguirre. En un entorno saturado de expectativas, tanto externas como internas, Valentina Luján nos recuerda lo fácil que es perder el rumbo y caer en un estado de agotamiento emocional si no somos conscientes de nuestras propias necesidades y límites. «La felicidad no es estar contento, no es una emoción. La felicidad es construir una vida plena, una vida que para ti tenga sentido ser vivida, que a TI te satisfaga», asegura Sol Aguirre.

¿Cómo lograr el equilibrio?

La conversación surge de un detalle que la escritora comenta de forma banal cuando invita a sus seguidoras a «adelantar» todo lo que se pueda. «Chicas, adelantemos trabajo siempre que podamos, porque luego llegan los imprevistos». No suena para nada pretencioso y sin embargo, dio tan de sí que se grabó un capítulo entero del podcast sobre esta frase tan del día a día. «Cuando hablamos de esta idea tan ambiciosa de felicidad, el equilibrio tiene una función fundamental, porque ¿cómo voy a tener esta vida que me encante vivir si estoy en burnout, angustiada todo el tiempo?«, dice Aguirre. «Todos queremos ser felices, pero nadie entendemos qué es ser feliz», dice Valentina Luján. Y argumenta que para ella, el primer paso para serlo es entender qué es el equilibrio y construirlo. Y para ello, expone dos pasos fundamentales. El primero es el autoconocimiento, la propia consciencia, una práctica que muchas veces subestimamos. «¿Hasta donde adelanto?», se pregunta Luján a ese contexto con el que Sol Aguirre sustentaba toda la conversación. «Justamente adelantar constantemente es lo que nos hace caer en el desequilibrio. Cuando tu te conoces, sabes cuándo ya estás cansada y que es ahí cuando sabes parar. Cuando sabes de decir: «ya es suficiente», dice. Es decir, saber detenerse y reflexionar sobre nuestros niveles de energía y nuestros límites personales. Aguirre menciona la importancia de adelantar trabajo cuando sea posible para reducir la presión de los imprevistos. Pero, ¿dónde está la línea entre ser proactivo y caer en la trampa de la autoexigencia incesante? Aquí radica la función crucial del autoconocimiento: saber cuándo hay que parar, cuándo es el momento de cuidar de nuestra salud emocional y física. Este acto de introspección es complementado por la responsabilidad personal, el segundo paso fundamental según Luján para lograr el equilibrio. «No hay recetas. Todos somos diferentes. Esperar a que alguien te resuelva los problemas es caer en la indefensión. Entonces caes en el personaje de la víctima, lo vuelves un estilo de vida, todas las soluciones quedan fuera y tú te condenas a quedarte donde estás porque crees que el cambio no depende de ti«, dice la experta en felicidad. La verdadera libertad y plenitud surgen al darnos cuenta de que tenemos el poder de moldear nuestra propia trayectoria de bienestar. Es esta responsabilidad personal la que nos permite dejar de buscar recetas mágicas como dice Valentina y, en cambio, inventar nuestra propia fórmula de equilibrio, consciente de que esta fórmula no es estática. Sol Aguirre subraya que construir un equilibrio propio y auténtico es crucial para sentirnos como las dueñas de nuestra vida, capaces de tomar decisiones que nos devuelvan a nuestro centro y nos otorguen el poder de guiarnos hacia un estado de felicidad más estable y duradero. La felicidad, en este contexto, es más que un estado pasajero de contento; es la creación deliberada de una vida significativa. Y no hay tiempo que perder, pues el agotamiento emocional y la desconexión de uno mismo son síntomas de una vida desequilibrada.

¿Soluciones?

Claro que las hay. Y giran en torno a volver a nosotras mismas, a ese núcleo interno que suele ser silenciado por el ruido externo. Tomar decisiones que estén alineadas con nuestro ser más auténtico es el camino para realinear nuestras acciones diarias con nuestros valores personales.

ENTREVISTA A SOL AGUIRRE, COACH, ESCRITORA Y PONENTE

Hay vidas que parecen escritas siguiendo un guion previsible y otras que, de repente, se reconectan y encuentran otro sendero. Sol Aguirre pertenece a este segundo grupo. Escritora, coach, ponente y con un podcast que alcanza más de dos millones de escuchas, hablamos con la creadora de Las Claves de Sol.

Sol Aguirre estudió derecho, trabajó durante casi veinte años en la empresa familiar y, cuando parecía que todo estaba definido, decidió dar un giro que tuvo todo el sentido. Escuchó la voz de su intuición y se permitió reinventarse. Lo que comenzó como un blog personal, pronto se convirtió en mucho más. Las Claves de Sol, es hoy su espacio digital reconvertido en el proyecto que da refugio a miles de mujeres que buscan inspiración, claridad y sentido en su día a día. Con su newsletter usa el humor, la cercanía y una honestidad poco frecuente. Es por ello que Sol ha logrado transformar su experiencia vital en una propuesta de crecimiento personal que desarma clichés, da herramientas y abre nuevas perspectivas. Además, Sol ha dado un paso más: es también escritora y conferenciante. Con varios libros publicados y charlas en las que combina humor, emoción y herramientas prácticas, impulsa para llevar una vida más auténtica. Su filosofía podría resumirse en una de sus frases más potentes: “No me da miedo morirme, lo que me da miedo es no vivir”. Desde ahí construye su enseñanza de vivir con propósito, poner límites a lo que no suma y aprender a reírse de uno mismo para restar gravedad a los miedos y a las expectativas ajenas. Hoy, reconocida como una de las Top 100 Mujeres Líderes en España e incluida en la lista 50 Over 50 de Forbes, Sol se ha convertido en un referente del lifestyle consciente. No solo porque ofrece herramientas prácticas, sino porque encarna con su propia vida esa reinvención serena y valiente que tantas veces buscamos. Estoy muy feliz de esta conversación con ella para Slocum Magazine, porque me acerco a su universo personal y creativo para descubrir cómo ha hecho de la reinvención un arte, y de la autenticidad, su forma más elevada de lujo. Slocum Magazine: Las Claves de Sol empezó como un blog personal. Sin embargo, hoy es un espacio de referencia para muchas mujeres (entre las que me incluyo). ¿En qué momento sentiste que se había convertido en algo tan grande? Sol: Muchas gracias. La verdad es que la dimensión que ha tomado este proyecto no es algo que yo tenga presente a todas horas. Podríamos decir que me doy cuenta cuando alguien de fuera me lo dice, como en esta entrevista.  O cuando me reconocen mis alumnas y seguidoras por la calle, que es muy a menudo. O cuando me mandan mensajes sobre cómo mis formaciones, libros o podcast les ha descubierto que hay otra manera de vivir. Mi foco está en crear contenido y formaciones de calidad, y sido haciéndolo yo sola en mi casa, mi vida es la misma de siempre, que ahora me escuchen decenas de miles de personas no ha supuesto nada nuevo en ese aspecto. Sí pasa que, cuando tengo que enviar información sobre mí misma a alguna empresa con la que voy a trabajar y tengo que hacer inventario de los últimos años, de los libros, del podcast, de los premios, de los logros me entra mucha alegría, la verdad. Porque nunca imaginé poder dedicarme a algo que me gusta tanto y que, a la vez, ayuda a tantísima gente. S.M: Además de tu trabajo como coach, eres escritora, tienes un podcast, escribes una newsletter muy interesante y eres conferenciante. Algunos de tus libros son Apréndete, Algún día no es un día de la semana o Todas mis vidas. ¿Cómo se complementan esas facetas entre sí, y qué te aporta cada una a nivel personal y profesional? S: Soy una persona muy inquieta y curiosa. Hacer solamente una de esas cosas, ya sea escribir, o las formaciones o el podcast acabaría aburriéndome. Date cuenta de que cada una de esas facetas las he creado yo de una manera muy orgánica, muy intuitiva, así que también se combinan así. Un libro surge cuando tengo una idea rondando desde hace tiempo, no tengo tiempos marcados, por ejemplo. En cuanto al podcast y las newsletter, me gusta ponerme en modo creativo y escribir o grabar todos los de un mes en pocos días para luego dejarme tiempo para pensar. Mi trabajo más importante es ese: pensar. Qué necesita mi público, qué necesito yo, cómo diseñar una vida que me llene de calma y alegría. Ese es el objetivo supremo, desde ahí articulo todo lo demás. Ya no diferencio demasiado entre vida personal o profesional, no porque trabaje a todas horas, sino porque todo lo que me nutre en cada una de mis facetas se refleja en las demás. Mis amigos me inspiran y me enseñan muchísimo y eso me construye a nivel personal y profesional. Lo que aprendo sobre cómo funciona el ser humano con mi trabajo, inevitablemente, lo aplico con mi familia, en el día a día. Es maravilloso dedicarme a algo que consiste en compartir lo que a mí me sirve para sentirme mejor, ya sea a través de textos, formaciones, charlas o como sea, la verdad. S.M: Usas el humor como lenguaje, y lo haces tanto en tus redes sociales como en tus escritos, en tus cursos… Sin duda, es una de tus señas de identidad. ¿Cómo aprendiste la potencia de esta herramienta, y qué papel juega la risa en tu manera de acompañar a los demás? S: El humor es parte de quién soy y yo soy la risa nos salva la vida muchas veces. Ojo, la risa inteligente, compartida, amable. Yo he decidido que el ratito que estoy sobre el planeta me lo voy a pasar fenomenal y para mí es imposible pasarlo bien sin una buena dosis de humor al día. Además, y eso sí lo he aprendido, el humor nos conecta, nos ayuda a sentirnos reflejados en el de enfrente, genera complicidad. En mi trabajo es fundamental, con tal de obtener resultados, que quien me escucha me vea como alguien cercano. Y el humor me ayuda muchísimo a conseguirlo. Menos mal, porque no sabría comportarme de otra manera. S.M: Te he escuchado decir alguna vez que “las expectativas son lo que más nos complica la vida”. ¿Hay liberación al soltarlas, verdad? ¿Tienes experiencias de ello con tus coachees? Y en cuanto a poner límites, hablas a menudo de alejarse de lo que no suma. ¿Es difícil manejar la culpa al poner límites? S: Aceptar lo que es y no lo que queremos que sea es fundamental para vivir con un mínimo de calma. Ojo, que aceptación y conformismo no son lo mismo. Aceptamos aquello que no podemos cambiar, y no podemos cambiar a otras personas, solo somos capaces de gestionarnos a nosotros mismos. Eso se nos olvida y ponemos toda la energía en darnos cabezazos contra muros ajenos. Todo ese esfuerzo sería mucho más eficiente y lo empleáramos en conocernos, entendernos y definir lo que realmente queremos en la vida. El conformismo es tragarse una situación, quedarte en un lugar del que podrías salir. No digo que sea fácil, lo que pasa es que los miedos y las creencias nos hacen sentir que tenemos mucha menos libertad de la que realmente tenemos. En cuanto a los límites, no nos han enseñado a ponerlos. Es más, en el caso de las mujeres, lo que nos han contado, con palabras o con el ejemplo, es que más valemos cuanto más aguantamos. Eso es letal. Poner un límite no es darle un puñetazo a nadie, es salvaguardar tus espacios y darte la importancia que realmente tienes.  La culpa disfuncional, que es la que aparece cuando te tratas bien, no cuando tratas a otros mal, es aprendida, hemos de desaprenderla para respetarnos a nosotros mismos. Y eso se consigue atravesándola, haciéndolo a pesar del miedo a la culpa, solo así va perdiendo poder sobre nosotros. S.M: En Slocum Magazine entendemos el lujo como un estilo de vida consciente. Para ti, ¿cuál es hoy el verdadero lujo? S: Sin duda, el tiempo. No recuperamos el tiempo, no sabemos cuánto tiempo nos queda, nadie te lo puede prestar ni regalar. Es el bien más preciado. El lujo es dedicar todo mi tiempo a lo que quiero dedicárselo, es decir, estar presente, ya sea trabajando, charlando con mis amigos o con mis hijos o mirando al cielo. Me da pánico pensar que dejo la vida pasar, que se me van descontando las horas sin hacer algo magnífico con ellas. Algo magnífico puede ser leer, descansar o escribir, insisto. No hablo de la productividad que nos han vendido, hablo de emplear el tiempo en algo útil y yo opino como Rodin cuando decía que «Útil es todo aquello que nos da felicidad”. S.M: Si tuvieras que condensar tu experiencia en tres claves para vivir con más conciencia y menos ruido, ¿cuáles serían? ¿Y si tuvieras que regalar un solo consejo a quienes leen esta entrevista, un mantra vital para el día a día, ¿nos lo regalas? S: Lo primero: el objetivo en la vida es terminar el día diciendo «Joder, qué bien». Ojo, no siempre lo conseguirás, pero es que los objetivos están solamente para darnos dirección, para regalarnos claridad y foco, para guiarnos en nuestras decisiones; para que todas ellas nos acerquen, un milímetro o un kilómetro a eso que queremos. Si no definimos lo que queremos en todos los ámbitos de la vida llegaremos a ninguna parte. Más que preguntarnos qué queremos conseguir, preguntémonos qué queremos sentir, porque de lo contrario es fácil dejarse llevar por lo que se supone que debemos lograr. Lo segundo: ve solamente donde te traten bien. No donde no te traten mal. No, sal de relaciones, lugares, trabajos donde no te traten bien. Y, claro, trátate bien a ti mismo, porque de ahí sale todo lo demás. Cuando tú te respetas, y tienes claro que mereces lo mejor, no toleras otra cosa que no sea ese bienestar. Por último: habla mucho con tu Yo de 99 años, llena de sabiduría y perspectiva. Pregúntale qué es lo que tienes que pensar y hacer para que se sienta orgullosa de lo que has hecho con su tiempo, sus ilusiones y su talento. Si tuviera que decir una sola cosa que nos sirve en el día a día es que nos preguntemos nada más despertar ¿Cómo estás? Y ¿Qué necesito? Y piensa en qué es lo que más se parece a eso que necesitas y que puedes darte para sentirte bien. Esto te ayuda a ponerle intención a tu día y atención a la persona que eres. A no despistarte. S.M: Por último, ¿qué es lo más que te gusta de Slocum Magazine? S: Que defiende la búsqueda de la belleza, que es algo que olvidamos muy fácilmente porque nos centramos en lo meramente práctico. La belleza es una necesidad humana y, si la tuviéramos presente en nuestra vida entera, nos iría mucho mejor. Busquemos la belleza en nuestras relaciones, en nuestro entorno, en nuestro pensamiento, en nuestros gestos cotidianos y eso mejorará radicalmente nuestra vida. Encuentras todo sobre Sol en lasclavesdesol.com Incluidos sus libros, aunque también te los dejo aquí Su newsletter aquí Su podcast lo tienes aquí

El dolor de un millón de euros

Escribo estas letras, querida suscriptora, a las seis de la mañana de un viernes, justo veinticuatro horas antes de que tú las recibas. Ya es raro, porque suelo preparar mis artículos con antelación, para dejarlos dormir y repasarlos con calma, para quedarme tranquila, para tachar tareas, que es algo que me encanta. Pero este texto es diferente, porque sale de un lugar diferente. Diría que es casi una necesidad: la de contar qué me está pasando esos días y que eso que me pasa cale en ti. Vale, es lo que intento normalmente, compartir lo que me sirve, pero esto es otra cosa, porque nace de la vulnerabilidad más absoluta. De saberme frágil. Uf, lo leo y me escuece. Por algo será. Por si no me has seguido en redes estos días (que no me extrañaría, porque Instagram nos oculta que da gusto), te resumo: tuve un Covid, di una formación de dos días, cargué peso, mis lumbares protestaron, volvieron a protestar y luego protestaron tanto que me dejaron inutilizada DEL TODO. De ahí el título de estos #TresMinutos: si hace cuatro días me dicen que me dan un millón de euros por levantarme de la cama o del suelo, los pierdo. Enfrentarme a la IMPOSIBILIDAD es algo a lo que no estoy acostumbrada. Y eso está bien, porque lo desconocido nos enseña mucho sobre nosotras mismas y sobre el margen de maniobra que tenemos sobre la vida. Ahora viene la parte que me gusta, la de compartir mis reflexiones, por si os sirven, que hoy será corta, porque aunque el dolor ha sido exterminado gracias a una reata de drogas dignas de un cantante de Rock desdentado, estoy débil que lo flipas y mi capacidad de concentración es equivalente a la de una mosca. Primera reflexión: soy la tía más afortunada del planeta. Pensarás que el Diazepam me está afectando más de la cuenta. Pues sí, porque voy todo el día como borracha; pero no, porque este dolor físico innombrable no se ha convertido en daño del alma gracias a una cantidad de gente que no se puede contar con los dedos de las dos manos. Que ha estado ahí para lo que pudiera necesitar: mi amiga del cole, Marta Solá, que es traumatóloga en Milán y ha estado indicándome: que si faja, que si corticoides, que si calor… Llamándome antes de entrar a operar a las siete de la mañana, pendiente en todo momento. Mi amigo médico, que me ingresó y me dijo “tu confía en mí” y me llenó las venas de cosas que consiguieron que pasara de no poder moverme a sentarme con toda la tranquilidad al lado de un conductor que él mismo contrató para que me llevara a casa. Ni qué decir tiene que, con el colocón, le pedí matrimonio (a mi amigo, no al conductor). Llorando, además, normal que dijera que no. Igual también influye que lleva veinte años casado con la tía más guapa de la galaxia. Mi amiga farmaceútica, que me ha preparado un pack de suplementos para que me recupere como una campeona. Mi amigo fiel, que me ha puesto los calcetines, me ha levantado de la silla, me ha tapado por las noches, lloro de amor. Todos los que han estado pendientes a cada momento, dispuestos a salir cagando hostias para sostenerme, en el sentido más amplio de la palabra. Mi vecina, que martirizó a su fisio hasta que me vio, cambiando su agenda. La cantidad de seguidoras médicos ofreciéndose para lo que pudiera necesitar. Ya el colmo es que el dueño de la fábrica de la faja lumbar que llevo, la vio por Instagram y se ofreció para enviarme lo que necesitara porque “con lo que tú ayudas, esto es lo mínimo”. Vale, ya estoy llorando. Joder, qué bien. Segunda reflexión: me voy a repetir, pero intensificándome un poco, que la ocasión lo merece. CUIDÉMONOS. Estos días ha habido quien ha debido pensar que andaba muy estresada o que había forzado la máquina, eso he intuido por sus mensajes. No ha sido el caso, de verdad. Se ha dado, simplemente, la tormenta perfecta. Quizás debía haber ido al fisio antes, sí. O cargado menos peso, puede. Pero me cuido. Solo que a partir de ahora, lo del autocuidado y el mimo va a dar incluso ASCO. Porque ha venido mi Yo de dentro de quince años y me ha contado que tengo ahí en la lumbar un puntito débil que ahora no es nada pero que me puede joder la vida. Y a mí, si lo puedo evitar, no me jode la vida nada ni nadie. Así que la semana que viene tengo cita en medicina integrativa, para que me miren hasta la última célula de este cuerpo glorioso que me tiene que durar milenios. El 25 de septiembre me voy a un taller de mi profe de yoga, Elena Ferraris, en el que nos enseña a fortalecer el core. Mi entrenador, Mario Orellana, ya me ha preparado un programa enfocado a dejarme la espalda como Hulk, Thor, el Capitán América y la Capitana Marvel. Pilates a mansalva. Y todo lo que encuentre. Ah, y lo que pese, que lo lleve MRW, que también tienen que vivir. El estrés lo mantengo muy a raya, tengo que decir. Mis montañas ayudan mucho en eso, pero más yoga va a haber, ya te lo digo, por el coco y por todo. Tercera reflexión (pues menos mal que esto iba a ser breve): hay y va a haber momentos jodidos. De todo tipo. No nos dejemos ir, por favor. Resbalar por la vida no debería ser una opción. Porque todo mejora un pelín si, al levantarte, aunque te duelan hasta las pestañas, enciendes una vela que huele que te flipa (especial mención a la de vainilla de Cerería Mollá y a las de Charuca). Si te pegas una duchita calentita escuchando a Teddy Swims y luego te hidratas con algo que huela bien (aunque no te puedas agachar y solo llegues hasta el culete). Si, al levantarte, antes de tomarte el Omeprazol, el ibuprofeno, la vitamina B y los probióticos (porque el estómago también se descompone, CLARO) te pones tu perfume favorito y haces lo mismo antes de irte a dormir. Si, ya que estás metida en casa todo el puto día, te plantas una mascarilla capilar perenne, para que, cuando puedas salir, tengas el pelo más brillante de la galaxia. Al final, querida mía, estoy hablando de verte, de escucharte y de mimarte como siempre deberíamos hacer, solo que a veces lo necesitamos más. Da igual si es una lumbalgia de mamut, una ruptura, una pérdida. La receta es siempre la misma: amor, responsabilidad y autocuidado. Yo ya no sé cuántos minutos dura esto, la verdad, así que solo te cuento un par de cosas más: Por cierto, como llevo ya unos días convaleciente y el coco da para mucho, he pensado que voy a preparar para antes de que acabe el año, una Masterclass con los rituales que yo me monto para hacer inventario de lo que ha pasado y preparar lo que tiene que pasar, a todos los niveles, en el año que empieza. Atenta, porque en breve te cuento más.
  • En el último episodio de mi podcast te hablo de 3 estrategias para dejar de vivir con prisa. La prisa no se incluye en un Día Ideal, ya te lo digo. Escúchalo aquí.
Chavalas, que me han nominado por tercer año consecutivo como una de las Top100MujeresLíderes. Flipo en colores y aplaudo fuerte, la verdad. Si te parece que algo lidero, que algo impacto, que algo influyo para que estemos todas cada vez un poco mejor, puedes votarme aquí. Te lo agradezco desde ya, hermosa.
Mil gracias por leer hasta aquí, querida mía. Feliz vida, Sol

4 claves que me han ayudado a reencontrarme cuando estaba perdida

Hola, querida mía: Cuántas veces he comentado en redes sociales que la única diferencia que hay entre las que estáis al otro lado de la pantalla y esta que escribe es que yo me dedico a observar, estudiar, masticar, procesar información que nos ayuda a que nos pase lo que queremos que nos pase para luego compartirla. Yo también procrastino a veces, me dejo vencer por la pereza, me desquicio… Vamos, que soy humana. Y las humanas, en ocasiones, nos perdemos, dejamos de lado el camino que habíamos elegido y nos lanzamos a la deriva. Pues eso me ha pasado a mí en los dos últimos meses. Y aquí estoy, volviendo al cauce, retomando un camino que ahí sigue, disponible para cuando me dé la gana volver a transitarlo. Esa es la primera clave que te quiero transmitir: EL CAMINO NO DESAPARECE. Si dejas de hacer deporte durante dos meses, puedes reanudarlo cuando quieras. Si te zampas un bollo en medio de una dieta sin azúcar, la vida no se acaba. Si se te ha olvidado meditar durante una semana, nada te impide hacerlo de nuevo en cualquier momento. Y así con todo. El problema es que a veces, en lugar de levantar la mirada para ver donde dejamos el camino elegido, agachamos la cabeza para automachacarnos y lamentarnos por lo que no podemos solucionar, que es lo del pasado. El futuro, en cambio, es todo nuestro. El futuro, por aclarar, es el próximo minuto, la próxima hora. El futuro es ya. La segunda clave tiene que ver con la importancia de detectar nuestros patrones, es decie, de analizarnos, para detectar con qué piedra nos tropezamos una y otra vez, qué es lo que nos saca de nuestros raíles. Las mías están claras: me dejo llevar por las obligaciones maternofiliales y laborales y, si no estoy. muy atenta, me olvido de todo eso que me convierte en la persona que quiero ser. Hablo de los hábitos, de todo lo que, repetido en el tiempo, me construye. Escribir cada mañana, meditar, leer, hacer deporte, dedicar cada día un rato a reflexionar, prestarme atención y cuidarme muchísimo. Recordarme, a cada momento, qué es lo realmente importante. Entre lo importante estoy yo, claro. Pero, de repente, se me olvida. La tercera clave o idea, que quizás tendría que estar la primera, es la necesidad de autodiagnosticarnos, de crear unas alarmas que salten cuando estamos en el camino equivocado. Algunos síntomas que se me ocurren son la desilusión, la sensación de desconexión con una misma, el abandono de los hábitos de los que hablaba antes. La alarma ha de saltar cuando lo que está pasando no se parece en nada a la plenitud, a la alegría, a sentir que tenemos las riendas de la vida en nuestras manos. Una señal clarísima de desconexión, que es, al mismo tiempo, causa y consecuencia, es la evasión: darle a Instagram a lo loco, obsesionarte con una serie. Para algunas, la comida es la manera de evadirse. O la bebida. Te pido aquí que te observes durante unos minutos y definas cuáles son tus evasiones particulares. Evasión es lo opuesto a foco, y el foco, la atención es el gran superpoder que nos acerca a la vida que queremos vivir y a la persona que queremos ser. Por último, a mí lo que me sirve para volver a mis hábitos, para señalarme el camino olvidado, para recuperar lo que dejé aparcado en la cuneta son las preguntas, siempre las preguntas. Esas que me llevarán a recordar quién soy, qué es lo que quiero y para qué estoy aquí. Algunas de esas preguntas son:
  • ¿Esto que estoy haciendo (o no haciendo) me acerca o me aleja de la persona que quiero ser?
  • Si esto fuera la película de mi vida y yo su protagonista, ¿qué cambiaría ahora mismo?
  • ¿Estoy actuando desde la prisa, desde la evasión o desde la presencia?
  • ¿Qué estoy evitando ver y cómo podría hacerlo con calma?
  • Si mi Yo de 99 años me observara ahora, ¿qué me diría?
No son preguntas fáciles, pero sí necesarias para asegurarnos de que, a cada momento, tomamos las decisiones que más nos acercan a nuestro centro, a nuestra calma, a nuestro orden. Espero que te sirvan, Sol

P.D.: Solo durante el día de hoy, sábado 4 de octubre y mañana, domingo, tienes el audiolibro de APRÉNDETE con 50% de descuento (sí, yo me monto mi Black Friday particular).

El audiolibro es ideal para quien sienta que “no tiene tiempo” para leer (ya hablaremos de esto otro día), para quien vive fuera de Península o Baleares (porque no envío libros de papel a otros sitios) o para quien quiera hacer un regalo rápido, fácil y útil, porque solo tienes que indicar el correo de la homenajeada en los datos. Solo tienes que usar el código SOYDIOSA en el momento de la compra. APRÉNDETE es el libro que me habría gustado leer a mí hace muchos años para evitarme unos cuantos hostiones, para tomar las decisiones correctas. ¿Qué temas trato en APRÉNDETE? Pues, entre otros:
  • IDENTIFICACIÓN Y JERARQUIZACIÓN DE VALORES
  • CREENCIAS LIMITANTES
  • AUTOLIDERAZGO
  • GESTIÓN EMOCIONAL
  • PENSAMIENTO POSITIVO
  • AUTOESTIMA
  • CONOCER MI TALENTO INNATO
  • CÓMO GESTIONAR EL QUÉ DIRÁN
  • EL ARTE DE DECIR QUE NO
  • CÓMO TOMAR DECISIONES
  • CÓMO GESTIONAR EL FRACASO  

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P.D2.: quizás, Dios no lo quiera, leyéndome has sentido que estás bloqueada, que no te sientes capaz ni de detectar patrones, ni de hacerte preguntas ni de nada de eso. De nuevo, nos pasa a TODAS. He diseñado para ti un PDF con 3 ejercicios que a mí me ayudan a: · Tomar perspectiva, porque necesitamos distancia para observarnos y para observar nuestra vida · Conocerme mejor para tomar mejores decisiones · Detectar en qué áreas puedo empezar a trabajar ya, mediante pequeños pasos, para deshacerme de la sensación de bloqueo y empezar a avanzar con criterio Descarga los ejercicios AQUÍ.

P.D3.: ya sabes que la herramienta que más me ha ayudado a que me pase lo que quiero que me pase es la escritura. Si te gusta escribir, pero no lo haces. Si lo pospones, si no sabes cómo empezar, lo que necesitas es CLARIDAD. Y nadie te va a dar más conocimiento ni claridad a la hora de escribir que Paulo García Conde, escritor, editor para las editoriales más importantes del país. Tiene un curso maravilloso que se llama “De la idea a las páginas” y, si te suscribes antes de hoy sábado a medianoche, tienes un descuentazo de 39 euros. Encuentras aquí toda la información.