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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.
Yo en chandal no salgo mas

Yo en chándal no salgo más.

Yo en chandal no salgo mas

No hay cosa que me guste más que la gente con sentido del humor, que es capaz de reírse de sí misma incluso en los momentos más jodidos. Eso, amiguis, ES UNA BENDICIÓN, para el que lo practica y para los que están alrededor. Servidora busca a estos especímenes sin cesar y cuando los encuentra, no los suelta. Solo hay que ver a mis colegas: un desfile de seres que ríen y hacen reír sin orden ni concierto.

UN GUSTAZO, chiquis.

La última persona que me ha dejado totalmente loca por el súper cachondismo mental que ha mostrado, ha sido Chenoa. Sí, no es ningún secreto, yo la adoro desde hace tiempo pero, de no ser así, lo haría desde el pasado domingo.

No jodamos, hay que ser LO MÁS para descojonarte de ti misma, de una salida en chándal gris (que debía ser del Carrefour, como máximo) en la que lloraste tus penas delante de toda España. Para colmo, cada año con cualquier excusa, reproducen el vídeo. Pasa como con lo de Paquirri. Vaya telita las teles… Bueno, el caso es que Chenoa va y hace chistes sobre ese Momentazo Histórico Chandalístico en el docu del Reencuentro de OT, ante media España . OJITO NENAS, tenemos claro que lo del chándal y el jeto desencajado fueron dos minutos de muchos días de llantos, tristeza, helado de chocolate, moqueos con las amigas y noches sin dormir (como TODAS con estas cosas).

Y ella va y suelta “Yo en chándal no salgo más”.

Monumental.

Gigantesca.

LOPUTOMÁS.

aplauso

Twitter que se incendia con #YoEnChandalNoSalgoMás, gentes pidiendo sudaderas grises con esa frase, halagos, vítores, agradecimientos por el momentazo.

Porque, queridas, hace unos años #TodasFuimosChenoa y #TodasLloramosConChenoa, así que es maravilloso que ahora #TodasNosDescojonemosConChenoa.

Y la cosa no acaba aquí, NOOOOOOOOOO. Con un par, va la tía y saca una línea de camisetas y sudaderas con la frase de marras. Sí, señores sí, no solo hace cachondeo en la tele, sino que, con otro par y escuchando a la audiencia, ella nos da lo que queremos. Ni que decir tiene que yo ya he comprado la mía, EN GRIS POR SUPUESTO, y que espero ansiosa el momento de plantármela. Nada malo puede pasar un día que llevas puesta encima semejante declaración de intenciones.

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Porque ese “Yo, en chándal no salgo más”, no nos engañemos, es mucho más que un chiste. Es un:

Siempre adelante.
Lo pasado, pasado está.
No hay mal que cien años dure.
Nada es TAN grave.
El tiempo todo lo cura.

Queridos todos, aprendamos de cosas como esta, de gente así. Descojonémonos, vivamos con alegría. EL DÍA DE HOY NO SE REPETIRÁ.

Gracias, amiga cantarina, por hacerme reír una vez más.

amigas

   

Quien bien te quiere, te hará follar.

lasclavesdesol

Amigas, que no os sorprenda este título, POR FAVOR. No me he equivocado, PARA NADA.

Llevo días dándole vueltas al archifamoso “Quien bien te quiere, te hará llorar”, buscándole una explicación a semejante gilipollez y, lo único que se me ocurre es que alguien, en su momento, modificó la última palabra porque le parecía escandalosa, irreverente o alguna barbaridad por el estilo. La Inquisición, que tanto daño ha hecho…

Dichos como este, o como “Al que madruga, Dios le ayuda” que no hacen más que jodernos la vida, son parte de nuestra cultura, parte de ese diccionario en el que palabras como “aguantar”, expresiones como “pero me compensa” son TAN comunes como terroríficas. Menos mal que las equilibramos un poco con “No por mucho madrugar, amanece más temprano” y con el más moderno y acertadísimo “Si yo soy puta, mi coño lo disfruta”.

puta

Volvamos al tema, que tiene tela. Se supone, entonces, que si alguien te hace llorar, o sea, te engaña, te manipula, te maltrata, es porque TE QUIERE, y además, TE QUIERE BIEN. De ahí pasamos al “Aguanto por mis hijos”, “Hay que aguantar un poco”, “Es celoso pero luego me compensa”… Y según lo veo en mi pantalla se me ponen los pelos de punta.

No hay que aguantar. Nada compensa lo incompensable. Quien bien te quiere, no te hará llorar y el que madruga, se muere de sueño. No le demos más vueltas.

Este artículo bien podría ser la segunda parte de este otro, en el que hablaba de la puta culpabilidad.

Ay, chiquis, yo no sé si todo esto deriva del rollo Cristiano que, mezclado con el machismo es absolutamente LETAL. O simplemente es que llevamos tragando tantos siglos que ya confundimos conductas “normales” con conductas “comunes”. Un asco.

Que no digo yo que todo el que te quiera te vaya a empotrar, NO. (Aunque tampoco sería tan horrible). Yo lo que afirmo, es que “Quien bien te quiere, te hará follar” es mucho más razonable que lo de llorar. Que fijo que hubo un cura cualquiera que dijo “yo cambio esto, que nadie lo va a notar”. Vaya cabrón, el tío. La que ha liado.

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Pero aquí estoy yo, siglos más tarde, repasando el refranero español y dispuesta a modificarlo en beneficio de los humanos y humanas.

Blasfema, SÍ.

Pecadora, MÁS.

Sometida, NUNCA.

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Yo ya he corregido unos cuantos refranes que no aportaban nada y ahora tienen mucho más sentido: “Más vale tarde que nunca, por la parte de los cojones”, “Quién a buen rabo se arrima, buenos polvos le cobijan”, “Cada oveja con la pareja que le venga en gana”, “Mal de muchos, consuelo de hijoputas”, “A palabras necias, te mando a tomar por culo”, “Sobre gustos no hay nada escrito y así llevas las pintas que llevas”, “No me vale lo malo conocido, prefiero lo bueno por conocer”, “Haz el bien y mira a quién, que no todo el mundo lo merece”, “Lo cortés no quita lo caliente”, “Lo que no mata, te puede dar gastroenteritis”.

Y , por último, mi favorito:

“Vaya yo caliente, por favor, que alguien me empotre”.

ole Chimpún.

25 gilipolleces que te alegran la vida

lasclavesdesol

La vida se me come. Las lavadoras, las sartenes sucias, las peleas de mis hijos, ese kilo nuevo que no sé de dónde ha salido (el muy cabrón), el agobio del curro y mil gilipolleces más que de una en una son soportables pero todas juntas son un ajco. No sé si os pasa pero cuando estoy en medio de esa maraña, por mucho que lo intente, no encuentro yo la chispa de la vida.

Es por ello, amiguis, que he decidido hacer una lista exhaustiva de esas tontadas cuya visión o recuerdo bastan para alegrarme el día, porque la vida va de eso: de gilipolleces que nos arrancan una sonrisa. Quién sabe, quizás compartamos alguna. No me extrañaría NADA.

1. Jason Momoa. Saber que existe es razón suficiente para sonreír. En momentos de oscuridad vital, unas pocas imágenes de este Empotrador salvaje, devuelven el color a tu vida, no me digas que no. Sí, vale, estoy un tanto obsesionada con este bigardo. No es para menos.

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2. Encontrar aquella canción que habías olvidado que existía, que te devuelve a tus 20, a aquellas noches, a aquellos bailes con esos zapatos de plataforma con los que ahora no entiendes como podías caminar. Mi último redescubrimiento ha sido “Do you really want me back?” de Broken English. Y hoy lo estoy dando todo rememorando los grandes éxitos de OBK. Sí, soy muy mayor, QUÉ PASA.

3. ESTA FOTO.

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4. Ver, rever y requetever “Sexo en Nueva York”. 

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5. Ir al cine sola y comerme un Crunch. O DOS.

6. El poema 20 de Neruda. Leerlo una y otra vez. “(…) Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo”.

7. El vídeo de “Living on a prayer” de Bon Jovi. Sorprenderme pensando que me encanta ese tío melenudo y hortera. Darme cuenta de que mis gustos no han cambiado demasiado en los últimos 25 años. QUÉ BIEN.

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8. Reencontrarme con ex amantes que ahora son amigos.

9. “La noche estrellada” de Van Gogh. Llorar de emoción.

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10. Comerme una napolitana de chocolate de “La Duquesita”.

11. ESTE VESTIDO.

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12. Releer los WhatsApps de mi amiga Carmen cuando está borracha. NADIE en el planeta es más gracioso que ella.

13. Recordar que en una semana cenaré con mis compis del cole, 25 años después. NADA me gusta más que un reencuentro.

14. Paul Newman. Un mundo en el que ha existido este ser NO PUEDE SER TAN HORRIBLE.

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15. “La casa de los espíritus”. Releerlo y pensar que ahí sigue Isabel Allende, regalándonos palabras mágicas.

16. La fotogenia gigantesca de Marilyn.

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17. “At last”, cantada por Etha James o Beyoncé. Qué más da.

18. Saber que Mi Nueva York sigue ahí, esperándome.

19. El olor a White Musk.

20. Las divas guapas, como la Montiel.

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21. Las folclóricas excesivas, como la Jurado. Viva ella.

rocio 22. La banda sonora de “Los Inmortales“. La mejor del mundo. Amo a Freddie Mercury. 23. El recuerdo de Mi Puente y de quien soy yo cuando me siento en ese mirador al otro lado del lago.

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24. Las charlas con Mabel, con Paulo, con Igor, con Laura, con Mis Golondrinas, con mi Tru. Con mis amigos, que no se cuentan con los dedos de una mano. Suertuda que soy.

25. TÚ, que estás leyéndome. Te debo mucho más de lo que puedas imaginar ahora mismo.

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26. Ese será otro post.

¿En qué piensan las mujeres?

en qué piensan las mujeres

“En qué piensan las mujeres” es el título de una peli bastante chorras de Mel Gigson y Helen Hunt. En ella, una descarga eléctrica dotaba a Mel del superpoder de leer la mente de las mujeres y el pobre se volvía majara con tanta información, claro. Luego aprende a usarla en su provecho, pero ese es otro tema…

Como os decía, el chaval se volvía muy loqui y, ¿sabéis qué?, que  no me extraña porque, al menos a mí, se me acumulan una de pensamientos simultáneos, contradictorios y redundantes que no es normal.

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La lavadora no para. Y dale, y venga, y toma.

Y yo nací con cerebro de mujer, pero Mel no, y de todos es sabido que este batiburrillo femenino es algo imposible de procesar para un coco masculino. Y ojo, que no os estoy llamando tontos, sino SENCILLOS.

Le doy al seso sin orden ni concierto.

Pienso tan rápido y tan caóticamente que ni sé lo que pienso, pero creo que sería algo así:

7.45: Levántante Sol, que luego vas de culo. No, quédate un poquito más en la piltra, que por cinco minutos no pasa nada. No, levántate ya y te tomas el Cola Cao tranquilamente. ¿Y si desayunas con los nenes? Ya lo has probado, tonta del culo. La lían parda, discutís, te pones del hígado. Levántate ya y desayuna tranquila. Nosínosí. Venga. Va. ARRIBA. No hagas ruido que se despiertan y se te jode el momento zen. Tengo pis, ¿y si se despiertan con el chorro? Mea, que luego te da cistitis. ¡HOSTIAS! Vaya jeto, hija mía, más te valía mear a oscuras para no verte en el espejo. Qué ojeras, qué bolsas, a los veinte esto no te pasaba. A los veinte no te pasaba NADA. Vaya pelos, pareces un personaje de Tim Burton. Tengo que ir a la pelu, mañana, no puedo, pasado, no puedo, al otro, tampoco. ¡Joder! Se me olvidó poner el lavaplatos anoche, friega taza, la de Fish Eddy, que me gusta más. Qué bueno está el Cola Cao, qué bueno está el Cola Cao, qué bueno está el Cola Cao. ¿Engorda? ¿Yyyyyyyyy?

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 No me da igual pero me lo pienso beber, así que mejor ni saber la de azúcar y calorías que estoy ingiriendo. Qué bonito Madrid, mira cómo amanece. Mira esa que va a trabajar. Mira el portero de enfrente, cómo saca los contenedores. ¿Qué hace? ¿Por qué lo coge en volandas? ¡Cerdo cabrón! ¿Pero por qué echa la basura en el hueco del árbol? Con razón está sucia la calle. Mamón de mierda, hijo de puta, voy a grabarlo. El teléfono está en la habitación, mierda. Luego lo denuncio. Qué ascazo de tío. Cómo agradezco que las monjas nos castigaran a recoger TODOS los papeles del patio si nos veían tirar uno al suelo. De no ser por mis monjas, ¿sería yo tan cerda como ese tío asqueroso? No creo. No sé. Luego llamo al ayuntamiento y denuncio. Qué bueno estaba el Cola Cao. ¿Me ducho primero o despierto ya a los niños? Si les despierto, igual se pelean y me joden el momento relax. Si no les despierto y les da por ir lentos, la tenemos fijo. Despiértalos ya. No, sí. No. SÍ.

  • Buenos días, pollos. A desayunaaaaaar.

8.00: Debería exfoliarme la cara. No tengo ganas. Mira qué piel, nena. Hazlo. Paso. Mañana. Chata, has cogido unos kilitos. ¿Por qué pondría ese espejo tan enorme frente a la ducha? Tienes que hacer deporte. Mañana empiezo. Ya sabes que mañana no vas a empezar. Haré yoga. Veremos. Se me caen las tetas. Los brazos,  LOS PUTOS BRAZOS. Cierra la mampara de una puta vez y deja de mirarte. Que no se te olvide meter la agenda en la mochila, que no se te olvide meter la comida en la mochila, coger el monedero, pilla los cascos que ayer se te olvidaron y no pudiste escuchar música. La comida sobre todo, que si no te comerás cualquier mierda del bar de abajo y luego te quejas de kilos. Esta tarde tienen fútbol los nenes, luego repaso, a ver cómo se portan. Si vuelven a liarla parda, los borro. No, no puedo, lo suspenderían todo. Tengo que comprar forro para aquel libro. Nena, relax, siente el agua ¿Me he puesto el suavizante en el pelo? Sí. Ay coño que no llamé ayer a Bea por su cumple, mierda de amiga soy. Por Dios, vaya pelánganos tienes en las piernas.

omg¿Cuánto llevabas sin mirártelas? Por no hablar del felpudo. Vale que no te lo ve nadie últimamente, pero tía, por dignidad. #PotorroDignidad. Poda eso, POR DIOS. Descongela pescado para la cena, tienes que comprar pepinos. Nena, deja de pensar, siente el agua calentita. Qué sueño tengo. Échate hidratante, no que me da rabia que la ropa se  me pegue, me la echo esta noche. Luego se te olvida, que no se me olvida. Hoy no. No me da tiempo a peinarme como es debido. Pon cabeza pabajo y difusor. ¿Habrán terminado de desayunar los niños?

  • Niños, ¿cómo vais? Habéis terminado?

No han terminado, joder. Un batido, una mandarina y unas galletas, veinte minutos. La madre que los parió.

  • Terminad ya, PERO YA.

8.20: debería mandarles al cole en pijama. Te dirían que eres una salvaje, una mala madre. Quizás lo soy. O no. Les estoy enseñando que la vida no va de tardar tres horas en desayunar. Igual sí deberíamos tardar tres horas. Igual soy una estresada de mierda y se lo voy a pegar a mis vástagos. Vaya pelos. Píntante un poco, ponte pintalabios rojo, que disimula las ojeras, Y el rimmel, que si no pareces una muerta.

vampiro

A los veinte podía salir a la calle sin maquillarme, a los veinte podía salir como fuera. Hay que ver, cómo es el corrector de ojeras de Mac, qué buena cara, así de repente. Pero en dos horas lo habré absorbido. La ojera lo absorbe TODO, es como el Triángulo de las Bermudas. ¿Pero por qué estoy tan cansada? Serán los estrógenos, que los tengo fatal, o igual es que no paro. A los veinte tampoco paraba y no estaba así. A los veinte siempre estaba estupenda.

  • ¿Os habéis cepillado los dientes? La cara, que no se os olvide lavárosla.

8.30: cada puto día lo mismo, o les reviso la piñata y aún tienen trozos de galleta o descubro que tienen los ojos llenos de lagañas bajando en el ascensor. ¿Se acabará algún día este coñazo?, ¿aprenderán que son sus dientes, que son sus ojos, su caraaaaaaaa? A ver si me da tiempo a comprarme fruta antes de ir al cole. No me dará. Nunca me da. Ay, qué cansancio. ¿Cuántas horas quedan para que me acueste otra vez? Coño, cómo ha encogido este pantalón, igual que el que me puse ayer. La lavadora, que debe lavar en caliente aunque yo no se lo diga. Hay qué ver.

ojosNo hay tiempo de buscar otro que no esté encogido. Te desabrochas el botón de arriba cuando te sientes, y ya. Es tristísimo, sí, pero es lo que hay. Igual no es la lavadora y son también los estrógenos. Puta menopausia. PUTA MENOPAUSIA. Se me salen las tetas del sujetador. Eso no es por la lavadora… A ver: agenda, comida, te has puesto los zapatos, lo tengo todo.

  • Nos vamos, ¿estáis listos?

8.45: y si no lo están, se van tal cual. Qué guapos están con el uniforme. Y qué flacos, con lo que zampan. ¿Le he dejado dinero a la chica de la limpieza? Sí. ¿Me da tiempo a comprar fruta? Pues no, qué chorradas me planteo. La luz del ascensor, es MUY HIJA DE PUTA. Estoy entre amarilla y amoratada. Huy, hoy hace más fresquito que ayer. ¿Les tendría que haber abrigado más? No, que luego hará calor y si sudan es peor. Yo llevo mal jeto pero me consuela ver que las otras madres van igual o peor. Mal de muchos… Cada mañana la misma peregrinación calle arriba hasta el colegio. Con lo poco que me gusta a mí hacer cada día lo mismo. Al menos este colegio está al lado de casa, no como el anterior. Vamos a alegrarnos, que esto es mucho mejor que levantarse a las seis de la mañana como el año pasado. ¿Me compro un bocata para el desayuno o un croissant? Los pantalones, chocho, los pantalones, que no te caben.

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8.50: cinco minutos en llegar al cole. Qué maravilla. Qué lista soy a veces. Qué buen cambio.

Y esto, señoras, son solo los primeros sesenta y cinco minutos del día. Menos de una décima parte del tiempo que paso despierta. Y luego me pregunto yo que de dónde sale este “no puedo con mi vida”. Por el amor de Dos, echadme una manita. ¿Os pasa a vosotras lo mismo? ¿Habéis encontrado solución? Una cosa os voy a decir… Que igual estáis con el coco en modo centrifugado todo el día y ni os dais cuenta, que era lo que me pasaba a mí. Ahora sigo como las locas pero, al menos, lo sé, que ya es algo.

jeto

 

Ayer salí a cenar y hoy no puedo con mi vida.

lasclavesdesol

Sí, amiguis, sí. A CENAR.

Sin beber, que soy abstemia. Sin salir.

SOLO A CENAR.

Estaba en casa a la una y poco.

Todo muy comedido, muy de madre, muy de tía de cuarenta y tres, por echarme encima todos los estereotipos. Nada que, en principio, fuera escandaloso o dañino.

Pues menos mal, porque estoy HECHA UNA MIERDA.

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Es verdad que, cuando anoche salí de casa, ya estaba muerta de cansancio. Bien pensado, ayer me levanté agotada, vamos, igual que me cuando me acosté la noche anterior.

Pero tenía ganas de vida social, de salir un ratito de la rueda de hámster, de charlar con esas amigas que no tienen hijos, que no van a reuniones con los tutores, que a veces se sientan en el sofá… A ver si rozándome un poco con ellas, se me pegaba algo de su energía. PUES NO.

Ojo, que yo ganas le puse y me lo estaba pasando de la muerte. De hecho, de esas conversaciones de medianoche saldrán varios artículos, todos bien cochinos e irreverentes.

Yo me lo pasaba bien pero no lo parecía: un jeto… Unos bostezos… Un semecierranlosojos de lo más lamentable. ¿Qué me está pasando? Con lo que yo he sido, joder.  No paro, pero TAMPOCO ES PARA ESTAR ASÍ.

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Y, como nada es casualidad, justo hoy caen en mis manos tres artículos de lo más reveladores. Uno sobre lo que le pasa a tu cuerpo cuando no duermes ocho horas, otro sobre los efectos del estrés y el último sobre los beneficios del sexo para la salud.

Agarraos, chicas, que vienen curvas.

Si no duermes ocho horas tienes riesgo de contraer enfermedades infecciosas y cardiovasculares, engordas, tienes menos control sobre tus emociones (o sea, una mala hostia del quince), envejeces más rápido y se acortará tu vida. Ahí es ná.

oh-my-god

Así tengo las anginas cada dos por tres inflamadas, y va a ser que no es el pantalón el que ha encogido, y esta arruga nueva, y esta sensación de que cualquier día la palmo. Todo cuadra.

Vamos a lo que pasa si sufres de estrés: meas continuamente (esto me consuela, ya pensaba que tenía cistitis, aunque no sé qué es peor), FATIGA CRÓNICA, pero ojo, que a esta fatiga por estrés, le tienes que sumar la fatiga por falta de sueño, o sea, UNA BESTIALIDAD DE FATIGA. Sigamos… Falta de apetito sexual, jajajjajaja, de ahí lo del funeral de mi chirri. También produce insomnio. O sea, no tengo tiempo para dormir y encima me despierto antes de hora por el estrés, con lo cual aumenta mi cansancio, y así suma y sigue.

Me están entrando los calores.

hot

Ah, claro, es que también la menopausia precoz es culpa de esta histeria compulsiva. Y ojo, que la menopausia TAMBIÉN PROVOCA INSOMNIO. Ya tenemos el del estrés y el de la menopausia. Ya llevamos dos fatigas, dos insomnios y un chichi muerto, así de momento. Estás manchas raras que me han salido en la espalda parece que también son de los nervios, VALE. Y puede que, en cualquier momento, entre en depresión, porque eso es lo que pasa cuando vas como las locas todo el día.

Hasta aquí los estreses. Vamos a la lectura sobre los innumerables beneficios del sexo. (Sí, hay que ser masoca para, teniendo un cadáver entre las piernas, leer esto, pero así soy).

La primera en la frente: el sexo disminuye el estrés. Pues estresada seguiré, entonces.

El sexo adelgaza, refuerza el sistema inmunitario, mejora la piel y la memoria, rejuvenece y te da felicidad. Además favorece el sueño

Resumiendo, me estáis diciendo, señores investigadores, que da igual dormir o no si luego echas un polvo estupendo, que los efectos del estrés, el follar los elimina. Follar te salva, te resucita, te sana. Follar lo equilibra todo.

wow

Pero si estás estresada no quieres chingar, y si estás cansada tampoco y con la mala hostia que te provoca lo anterior, pues menos.

Por no hablar de que, según con quien folles, puedes acabar más histérica y deprimida que antes de empezar.

Huevo o gallina, pez que se muerde la cola, círculo vicioso, historia interminable.

Entiendo que su intención, señores de los artículos, era prevenirme, informarme y darme soluciones, pero yo como que no lo veo. Se me ocurre que quizás deban ponerse de acuerdo los tres para coordinarse, no contradecirse y, de paso, no desesperarme. Yo, mientras tanto, voy anulando cualquier actividad programada para después de las 21.00, que es la hora a la que dejo de ser persona para convertirme en zombie.

Cuando hayan dado con la solución a este desastre, me avisan.

sleepy

   
quiero ser puta

Seamos putas.

quiero ser puta

Estaba yo el sábado que no podía con mi vida. Aún así, salí a cenar algo con mi amiga Candela y bendita sea la hora. Allá que, tras un ceviche muy picante y unos fingers de pollo muy grasientos, llega su amiga Ana. Monísima, listísima y simpatiquísima. Y, desde ya mismo, musa de esta que escribe.

Como no puede ser de otra manera, tras hablar brevemente de trabajo y mudanzas, fuimos al tema hombres, que es muy relajante: que si ese de Tinder que no hay manera de quedar con él, que si aquel que según él practicaba sexo tántrico y en verdad era sexo horrible, que uno que al principio se quedaba a dormir y acabó corriendo por el pasillo al terminar, que otro que en seis meses no bajó a lo que viene siendo la entrepierna… Yo escuchaba desde esa perspectiva que da la madurez o mejor dicho, la inactividad, porque os recuerdo que estamos de luto por mi chirri. No, no ha resucitado. Y pensaba que “vaya perezón aguantar tanta tontería” y que “de buena me he librado”. Sí, es una reflexión un tanto catastrofista pero es lo que hay.

 quiero ser puta

Y allá que, tras un par de gin- tonics, Ana, ya embalada y ofendida por el contenido de la conversación, afirma: “Yo creo que me tendrían que pagar”. Ah, “¿quieres ser puta?”, le pregunto yo sin la más mínima intención de juzgarla, porque aquí que cada una sea todo lo puta que le venga en gana. “Tía, es que siento que me deben algo. Me follan mal, salen por patas, no contestan mensajes. Me deben algo, pues que me paguen y al menos me compro unos zapatos chulos”.

HOSTIAS, QUÉ MARAVILLA.

quiero ser puta

Porque las penas con unos Jimmy Choo, son menos penas. Eso es así.

“Ana, cari, tú no quieres ser puta, lo que quieres es que te indemnicen”, le dije yo, haciendo gala de mis conocimientos jurídicos. “No quieres cobrar por tener sexo, sino porque te han ofendido y eso es MUY RESPETABLE Y MUY LÓGICO, además.”

quiero ser puta

Y es que tocar los ovarios sale MUY barato, señores. El colmo ya es que los Whatsapps son gratis y eso ha incrementado el mareo y la tontería hasta unos límites insospechados. Antes, con los SMS a 0,25 nos pensábamos mucho más lo de tontear porque, en un pis pás te plantabas en cinco euros. Si tonteabas con cinco al mismo tiempo, eran veinticinco euros. NI DE COÑA. Yo propongo lo siguiente:  creemos una app mediante la cual, ante más de diez mensajes sin quedada cara a cara, la/el mareado, cobre veinticinco céntimos por cada frase recibida. No evitamos los malos polvos, pero sí los vapuleos. Algo habríamos avanzado.

Y, por otro lado, señores del poder legislativo, deberíamos crear nuevas figuras delictivas en el código penal. Igual que existe la “omisión del deber de socorro”, podrían crear la “omisión del deber de se corre”.

Es decir, que si no me satisfaces porque no te da la gana, MULTA. Otro delito debería ser el de la Resaparición, que tanto hemos tratado por aquí: que desapareces, pues MULTA. Que apareces para seguir mareando, MULTA. Que cancelas citas compulsivamente, MULTA. Que pretendes que te hagan sexo oral pero tú pasas de corresponder, MULTA.

quiero ser puta

Y así un largo etc. Lo recaudado iría, en parte a la/el damnificada/o y en parte a la Administración, así podría sufragar los servicios de limpieza de Madrid, que está lleno de mierda que no es normal.

Porque lo peor es la cara de gilipollas que se te queda ante determinados comportamientos y encima pensar que no tenemos derecho a quejarnos. Gentes del mundo, no hace falta firmar ningún documento que nos obligue a ser respetuosos y considerados, así como no necesitamos tenerlo para poder exigir tales conductas.

Así que probablemente Ana tenga razón y ya va siendo hora de pedir un poquito de educación, reclamar consideración, reivindicar derechos no escritos y, en caso de ser necesario, solicitar resarcimiento.

Si eso es ser puta, SEAMOS PUTAS.

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