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Autor: lasclavesdesol

Me llamo Sol, nací en el 73, tengo dos hijos adolescentes y ahora mismo soy coach, escritora y ponente en temas relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo personal. Me encanta mi profesión y me encanta mi vida, pero hasta hace ocho años el panorama era bastante diferente: trabajaba en marketing y vivía inmersa en el bloqueo, el desasosiego y el agotamiento. Me sentía totalmente perdida. La empresa y la maternidad se tragaban toda mi energía y no sabía por dónde empezar para salir de esa situación, así que permanecía inmóvil, dejando que el estrés campara por mi cuerpo a sus anchas, con todo lo que ello conlleva: lumbalgias, anginas, herpes,… Hasta que, aún no recuerdo muy bien cómo, reuní fuerzas y decidí decidir. Y desaprender para aprender. Y formularme preguntas muy incómodas. Y respondérmelas. Seguí un proceso de coaching, empecé a investigar cómo funciona el cerebro humano en general y el mío en particular. Me formé como coach, como Practitioner en PNL. Me convertí en mi propio conejillo de Indias y aquí estoy, sintiéndome capaz, libre y plena. Por fin. En este programa voy a compartir contigo, a través de ejemplos del día a día, pautas claras y muchos ejercicios prácticos, todo lo que he aprendido durante estos años y que ha borrado de mi vida la parálisis y la insatisfacción. Todo lo que me ha llevado a la expansión, a priorizarme, a cuidarme, a saberme suficiente, a sentirme alineada con mis decisiones y con mis acciones. A que me pase lo que quiero que me pase.

(Otras) 25 gilipolleces que te alegran la vida.

lasclavesdesol Lo prometido es deuda. 26. Hugh Jackman y Beyoncé juntos en la ceremonia de los Óscar 27. Esta foto 1449828104_004390_1449830120_noticia_normal 28. Y hablando de Elvis…. “King Creole”, esa canción, esas caderas. 29. Las tostadas con tomate y aguacate. Y aceite de oliva. Y sal. 30. Escribir por primera vez en libretas bonitas con bolis de colores. 31. Las descripciones inigualables de Lucia Berlin, como esta: “Silencio oscuro cargado de humedad” 32. Este gif, sí, ESTE. y 33. El ibuprofeno. 34. Las mantas para el sofá, esas de pelo supersuave. 35. Benedict Cumberbatch. Su voz. SUS MANOS. Su talento. Me tienes loquita, cari. giphy 36. PARÍS. 37. “Maybe”, de Emeli Sandé. La piel de gallina. Cada vez. 38. “Kinky Boots“. La energía arrolladora de Broadway. Los musicales. Las ganas de bailar en mi asiento. kinky   39. El Colacao. Ya tardaba, ¿eh? 40. El momento de “El jardinero fiel” en el que Rachel Weisz le dice a Ralph Fiennes “You can learn me” (pienso tatuarme esa frase). 41. Ese único día de tu vida en el que tienes toda la casa limpia y perfectamente ordenada. No durará, pero lo bueno, si breve… 42. Esta mirada. mirada 43. La luz que hay justo antes de que anochezca, en verano. 44. Pasar un día entero sin quitarme el pijama. 45. La belleza apabullante de Ava. ava 46. Las chimeneas en los sitios donde nieva y las casas son de madera. 47. Ese momento en el que descubro que me gusta alguien (aunque se me pase al cabo de media hora). 48. Encontrarme por casualidad a mi mejor amigo. 49. El descojone generalizado que se traen Alaska, Mario y la Juanpe. Quiero ser su amiga, POR FAVOR. 50. Recordar dónde estaba hace justo un año, comparar y aplaudir de la felicidad: BUEN TRABAJO, NENA. happy  

El día que ganó Trump

El día que ganó Trump

El día que ganó Trump me desperté muy temprano, a pesar de que era fiesta en Madrid. Para no variar, lo primero que hice fue mirar el móvil. ANDA QUE NO: Twitter, Facebook, mi chat con las golondrinas neoyorquinas… Todo echaba chispas. “Joder” pensé para mis adentros. Y luego pensé muchas cosas más que no os voy a contar porque no me gusta hablar de política. Lo dejaremos en que habría sido bonito ver un par de tetas en la cima del mundo.

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Decidí que, ya que las tetas de Hillary se quedan dónde estaban, yo iba a pasear las mías. Hoy no es un buen día pero habrá que mejorarlo. En Madrid hace sol. Desde mi ventana no veo (gracias a Dios) el pelo amarillento de Donald. Vámonos a las calles, que para eso están.

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Me fui a desayunar a “La Central”. Sí, no hago más que retozar entre obras literarias, a ver si se me pega algo bueno. Allí había quedado con una actriz, llamémosla Blanca, hacia la que el destino me ha empujado incansablemente durante los últimos años: amigos comunes que dicen que me parezco mucho a ella, de ahí a leer mutuamente nuestros textos, de ahí a casualidades muchas y de ahí a quedar por Twitter.

Qué modernas somos.

Cómo molamos.

Qué emoción.

Nada más llegar, Blanca me informa de que en la mesa de al lado hay dos italianos. No podía ser de otra manera. Ese universo que me ama y me anima como sea. Los italianos, que son maravillosos porque sí. Siempre he dicho que lo que hay que ser en esta vida es italiano. Y allí estábamos, en nuestro primer encuentro, con la confianza que da el haberse leído y saber que, entre esas líneas nuestras, hay poco de ficción y mucho de desahogo asalvajado, con la complicidad de las que, esa mañana, se sentían un tanto perdedoras.

Una cosa llevó a la otra, que si “Italianos queridos, ¿tenéis azúcar moreno?”, que si “Chicas, esto no es azúcar moreno, es blanco pero teñido”, que si “No nos digas eso que es lo que nos falta después de lo de Trump”, para finalizar en una conversación larguísima, con una mesa a modo de Mar Mediterráneo de por medio.

Sin entender muy bien por qué, supe que uno de ellos, un tío de mi edad, simpático (claro, como TODOS los italianos) había perdido la virginidad en un campo precioso (porque así son ellos, nada de la vulgar cama de tus padres), con una chica que se sintió MUY culpable tras el acto, por lo que él le dijo, muy amoroso, que estuviera tranquila, que iría a confesarse a “su” cura (porque los italianos tienen cura propio). Cumplió su palabra y allá que se metió en el confesionario. El cura echó a temblar, las travesuras del chaval hacían estragos en el pueblo. “Cuéntame”, le dijo el sacerdote. “He hecho el amor” contestó el púber. Contra todo pronóstico, el cura salió del chiringuito y espetó un maravilloso “Vaya tontería, pensaba que habías matado a alguien”, seguido de un “¿Hay amor?” y, ante la respuesta afirmativa del chico, terminó con un “Pues entonces está bien. Disfruta”.

VIVA ITALIA, VIVA EL CURA Y VIVA LA PASTA CARBONARA.
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A continuación nos contó que se mudó a Florencia (él era del sur) para estar con esa chica porque “Si hay que hacer el amor, que sea en Florencia”.

VIVA FLORENCIA, VIVA LA CHICA Y VIVA RAFAELLA CARRÁ.
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Tras el tema de la confesión, seguimos con las diferencias entre Barcelona que, según decían nuestros italianos, es como una lasaña, “La gente está por capas, no se mezcla” y Madrid que “Es como un cocido, con el chorizo, la patata y los garbanzos todo junto”.

Cuánta razón. Lo que hace el callejeo desmesurado…

Hablamos del carácter mediterráneo; nos contaron de un pueblo llamado Alba, la capital de la trufa blanca, que hay que visitar sí o sí; elucubramos sobre cómo era Madrid hace veinte años, cuando habían llegado ellos; nos quejamos de que antes la gente soñaba más.

Cuando nos quisimos dar cuenta había pasado hora y pico. Allí estaba yo, con tres desconocidos, arreglando el mundo: el español, el italiano, el americano. Y porque no había más tiempo, que si no…

Volví a mi casa pensando que lo grandioso se manifiesta en los gestos más cotidianos y que NADA ES CASUALIDAD. He desayunado muchas veces en “La Central” normalmente sola, como a mí me gusta. Tomo mi tostada, mi té negro y miro a los transeúntes pasar. Sin más.

Pero el día que ganó Trump no era un día cualquiera, la vida me debía una de arena.

Tras la decepción por saber que no será una persona con ovarios y sí una con peluquín anaranjado, la que va a presidir el planeta, decidí que si el sexo con amor no es pecado para un cura, el sexo a secas es bueno para todos; añadí a mi lista de asuntos pendientes ponerme ciega a trufa blanca en Alba y, por supuesto, hacer el amor en Florencia; recordé que estoy muy orgullosa de haber nacido en el Mediterráneo y que me gusta la lasaña y también el cocido, según el momento.

El día que ganó Trump, no voy a mentir, me puse triste. Sentí que habíamos fracasado. Leí a Beckett y me dije: “Lo intentamos. Fracasamos. No importa. Intentémoslo de nuevo. Fracasemos otra vez. Fracasemos mejor”..

Por esta vez, he fracasado bien (creo).

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como esta el mundo, facundo

Cómo está el mundo, Facundo.

como esta el mundo, facundo

No sé si os pasa pero yo tengo constantemente la impresión de que soy marciana. Hay TANTA conducta que no entiendo que lo más lógico es pensar que la rara soy yo. Durante esta semana he repetido la frase de Facundo tantas veces y en situaciones tan dispares que no he tenido más remedio que compartirlo con vosotros, a ver qué os parece el tema.

Situación Facundo num. 1

Hará cosa de diez días me reencontré con amigos del pasado. Da igual para qué, mejor no doy pistas que tampoco quiero yo provocar mal ninguno. El caso es que ayer mismo, uno de esos colegas, simpático como pocos, me envía un WhatsApp. “Qué ilu”, pienso yo, “Cuánto me reí con él a mis dieciocho”. Empezó suave, el chiquillo: qué bien verte, cuántas risas, qué guapa estás.

Mira qué bien.

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Yo contesto amablemente con agradecimientos, reciprocidades y un sincero “Nos tomamos un café cuando vaya por esos lares”. A lo que él, se lanza en picado y me suelta “El fin de semana tengo una conferencia en Sevilla, tendré mucho tiempo libre, por si te quieres venir” seguido de unos iconos de lo más picarones.

OLE TUS HUEVOS, CHAVAL.

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Ni que decir tiene que el caballero está casado, tiene descendencia y, ni que decir tiene que por mi parte no ha habido ni media insinuación sexual NI NADA QUE SE LE PAREZCA.

Yo añadí un “ja-ja-ji-ju-ji-ja-ja-ja-ja-tirurí” y A BUEN ENTENDEDOR, POCOS ICONOS BASTAN.

Situación Facundo, num. 2

Colegas de siempre que nos vamos a tomar algo y una cosa lleva a la otra, y unas copas y “Huy, qué tarde” y “Huy, que para variar siempre termino la última”. La última con alguien, claro está. Allá que acompaño al otro marchoso a su vehículo que está camino de mi casa y allá que ese ser, al que conozco desde hace veinticinco años, me suelta como el que no quiere la cosa: “PUES MIRA, NOS PODÍAMOS IR A FOLLAR AHORA, POR EJEMPLO”.

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Palmada en el hombro, VENGA VA. Mejor te vas con tu santa esposa, o lo que tú veas.

Esto no acaba aquí, amiguis. (Chicos implicados en las historias, si lo estáis leyendo, de buen rollo, que yo os quiero mucho pero de ahí a follar…). Lo que decía: al cabo de unos días vamos a cenar y yo, que soy una tía discreta dónde las haya, no digo ni mú de que el señor que tengo al lado me propuso tracatrá. Pero él, ni corto ni perezoso comenta: “Bueno, y esta mujer, que no quiso follar conmigo, ¿qué os parece?”, a lo cual responde el amigo de enfrente: “Joder, Sol, con lo liberal que tú eres”.

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¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué significa liberal? ¿Será sinónimo de “soltera” y yo no me he enterado? ¿Las liberales follan con cualquiera que se lo propone? ¿Por dónde empiezo a explicarme? Mejor cierro el pico y me descojono. NO ES PARA MENOS.

Y podría seguir hasta la eternidad contando historias sobre cuánta sorpresa provoca que una tía soltera, que escribe sobre penes y coños y Mareadores, que suelta tacos a mansalva y enseña las tetas cuando le viene en gana, no se lance sobre el primer macho que le pide Mambo.

No sé, quizás el post debería llamarse “Soy soltera, no puta”, pero hoy me sentía sutil. Cosas que pasan.

Cómo está el mundo, Facundo  

Un día perfecto.

lasclavesdesol

No ha sonado el despertador, qué maravilla esto de los días festivos.

POR FIN, he empezado a hacer deporte. Qué satisfacción, qué voluntad la mía, qué dura me siento. Sí, en una hora nada más, QUÉ PASA.

He desayunado con grandes amigos, de esos que siempre son “Como estar en casa”.

Me he paseado por “La Central” sin prisa, durante TANTO rato… He ojeado. He Hojeado. Me han entrado ganas de revolcarme entre esos libros. He querido llenar muchas páginas. He fantaseado ante la estantería de los apellidos que empiezan por “A”.

Me gusta ir en autobús, mirar a la gente de la calle, observar a los que van conmigo dentro, investigar las calles de Mi Madrid.

Era necesaria la manicura. Ahora me siento más guapa, más lista y más persona. Así de simple soy. Qué le vamos a hacer.

Cómo he disfrutado mi nueva obsesión: tostada con aguacate, aceite y mucha sal (viva la retención de líquidos). Al sol, con este calor de 31 de octubre que no es ni medio normal. En mi balconcito, uno de los sitios más maravillosos del planeta Tierra.

He dado vueltas por esas tiendas chorras que me enloquecen. Ay, esas velas con olor a vainilla, a canela, a white musk. Como me gusta toquetear los calcetines blanditos y suaves. Ya venden decoración de Navidad, MUY FUERTE.

No he podido evitarlo, he entrado en OTRA librería. Me pasaría la vida entre libros, películas, plantas y velas aromáticas. He querido comprar más de veinte libros. Me he contenido, tengo tantos pendientes de leer… Me ha molestado que el estante de la “AG” esté muy arriba. Apellidarme “Carmona” sería mejor, creo yo.

He comprado pantalones para mis hijos, que mañana vuelven de pasar el puente con los abuelos. Cuanto he descansado y qué ganas tan salvajes tengo de pegarles un bocao en los mofletillos, POR FAVOR.

Se ha hecho de noche. BIEN. Soy la única humana que agradece este cambio de hora. Disfruto cuando anochece pronto, quiero que haga frío, SOY MUY RARITA.

He amontonado en el sofá un libro de Lucía Berlín, el de Ana Milán, también a Rosa Montero y Mónica Drake. Bien cerquita, que yo salto de uno a otro con facilidad pasmosa. Vogue, Telva y Elle al otro lado. Suena Michael Bublé, tan tranquilo y tan armonioso todo él. Mi Cola Cao.

Pienso en esa gente que me pregunta si no me gustaría tener un novio para “por ejemplo, pasar los domingos” (sí, darlings, SÍ. Yo he oído eso con estas orejitas) y doy gracias a todos los santos del cielo y a los dioses escandinavos tipo Thor por disfrutar de la soledad de esta manera tan, incluso, pornográfica.

Recuerdo el fin de semana pasado, esa cena con mis compis del cole. Cuánta emoción, qué alegría, QUÉ SALVAJADA. Y venga abrazos, y venga besos, y venga bailes, y HOSTIAS que eran las nueve de la mañana cuando llegaba a casa. Quién tuvo, retuvo. Y esa visita a mi pueblo, a mis chicos. Kilos de complicidad, de códigos casi ancestrales, de amor del bueno. Qué bonito lo que soy cuando estoy con ellos…

Echo un ojo a esa página de Facebook que ya es como nuestro bar, leo vuestras salvajadas sobre los Empotradores. ME DESCOJONO. Las estadísticas me cuentan que en octubre, OTRA VEZ, me habéis leído más que nunca. Pienso en cuántos días perfectos se avecinan y empiezo a teclear.

Quién sabe cuándo acabaré.

Quizás nunca.

un dia perfecto

Los (otros) 10 tíos más empotradores de la Tierra.

Los (otros) diez tíos más empotradores de la Tierra

Amiguis todas, soy consciente de lo que supone este momento porque a mí me pasa lo mismo. Los Empotradores NOS DAN LA VIDA y llevamos ya tiempo esperando este artículo. Perdonad por la tardanza pero es que la cosa tiene su qué: ser objetiva no es fácil cuando tienes delante veinte fotos de tíos sobre los que te tirarías salvajemente y sin ningún miramiento. Pero ya está. Mi lista de los (otros) diez tíos más empotradores de la Tierra son:

10. Gabriel Macht: no es un Empotrador desmelenado ni guarro de esos que normalmente nos gustan, pero OJO A SU SONRISA, a la mirada de golfillo. Si no has tenido la oportunidad, por favor, pega un repasito a su filmografía. Salió en la primera temporada de “Sexo en Nueva York”, yo me enamoré de él en la peli “Porque lo digo yo” y últimamente babeo en la serie “Suits”, que no puede ser más mala pero él todo lo vale.

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9. Clive Standen: aquí ya empezamos con los clásicos, los cochinos, esos que te insertan en el alicatado sin ningún tipo de problema. Este Rollo de “Vikings” es perverso, es guarro Y NOS ENCANTA. Queremos ser vikingas, YA.

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8. Josh Holloway: yo con este hombre he pasado por todas las sensaciones posibles. En “Perdidos” primero me daba repelús, luego me cayó bien y acabó que quería que me mordiera cada centímetro de mi body. Es un bestia. MUÉRDEME.

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7. Henry Cavill: te he de decir, querido Henry, que tiene mucho mérito que tú estés en mi lista. Yo, que soy una loqui de los superhéroes y que tengo CLARÍSIMO que JAMÁS habrá un Supermán ni remotamente parecido a mi amado Christopher Reeve, te coloco aquí, en séptimo lugar. Me ha costado, he tenido que abstraerme MUCHO pero he decidido que te lo mereces. No solo estás tremendísimo (característica que no te convierte, de por sí, en Empotrador) sino que, con la edad, vas ganando en morbillo y mirada de guarrete. Además, tengamos en cuenta que tú no empotras, tú SUPEREMPOTRAS.

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6. David Gandy: me parecía DEMASIADO guapo pero, tras arduas deliberaciones y unos días de sacrificio inconmensurable viendo vídeos y fotos del majo de David, algunas de las cuales reproduzco a continuación, no me ha quedado más remedio que colocarlo en el número 6. David, la madre que te parió, CÓMO ESTÁS.

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5. Hugh Jackman: él, al contrario que Henry, partía con ventaja. Él es el mejor Lobezno del planeta. Hugh está tremendo, Lobezno es un animal… Tenía todas las de ganar. Este igual, al empotrarte, te mata. Pero qué más da…

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4. Ryan Gosling: que sí, que ya le dediqué un post para él solito pero muchas me lo habéis pedido y, caris, yo por Ryan, MATO. No solo quiero que este hombre me posea hasta la extenuación, quiero que me pida matrimonio Y POR LA IGLESIA. Así que lo coloco en cuarto lugar por hacer algo porque de aquí en adelante ya se me amontonan los Empotradores y no podría elegir entre ninguno de ellos. No podía elegir una sola imagen de Ryan…

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3. Jon Manganiello: vamos a ver, vamos a ver… Otro que fijo, si te pilla, te lesiona. Aunque mira la Vergara que estupenda está y no lleva nada escayolado. Este hombre es un brutaco, Y LO SABE.

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2. Travis Fimmel: amigas, amigaaaaaaaas, este es el momento que estábamos esperando. Vale, admito que me costó, otro trabajo pesado: zamparme unos cuantos capítulos de “Vikings” hasta convencerme (que tampoco me costó mucho) de que Ragnar es un ser de lo más Empotrador. Momento crucial ese en el que, junto con su mujer, le propone  A UN CURA hacerse un trío. Eres un gorrino y un bárbaro, Ragnar y por ello tienes este merecido segundo puesto.

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  1. Jason Momoa: no es tongo, nooooooo. Ya sé que lo coloqué en el primer lugar en mi anterior ranking, pero amadas mías, entendedme, yo no le puedo dar la medalla de oro en la categoría de “Empotreitor” a nadie que no sea mi Jason. Mi objetividad tiene un límite, espero que lo entendáis. Mirad cómo me sonríe, por Dios…

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Y después de este empacho de monumentos, me preparo para escribir algo sobre la vida de Santa Teresa o los textos de San Juan de la Cruz. Para compensar y tal…